Nota: mi historia jugando con los personajes de Meyer.
Todos los nombres de los capítulos, tanto de Por Carretera como de De Besitos y Problemas, son títulos de películas modificados según la necesidad. El crédito no es mio.
Por fin cumplo mi palabra.
Disfruten!
23. Amor sin barreras
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Rocky Horror Picture no tenía la culpa. Era una excelente película para ver una noche, sobretodo de Halloween, acostado en la cama. Y aún cuando ocupaba un lugar importante en la lista de favoritas de Edward, el chico prefirió buscar algo más en televisión. Algo totalmente soso si era posible, de modo que no existiera forma de vincularlo con Bella y poder así mantener a raya el dolor.
Pero pensar no era algo que se dejara de hacer tan fácilmente. Por mucho que se intente, a ratos la mente te juega malas pasabas y no hay forma de pararla. Esa noche fue así para Edward. Aún cuando sus planes consistían en no recordar a Bella, sentidos y mente lo traicionaban constantemente. Recordar su olor… su sabor… su tacto…
¿Con que así se sentía el dolor?
Edward había tenido una corta pero beneficiosa vida amorosa los últimos años. Nueva chica, nuevo romance y, como broche final, nuevo termino. Uno tras de otro. Día tras día. Y cada vez que lo hacía siempre pensaba en su satisfacción. Y en lo bien que se pasaba, no podía negarlo.
¿Pero y las chicas?
Nunca se había puesto a pensar en la posibilidad que ellas sintieran algo más por él al momento en que las cortaba. No le importaba. No era su problema lo que ellas sintiesen cuando él ya estaba embarcado en una nueva aventura.
Y ahora entendía el dolor que alguna vez pudo provocar. Y sintió lástima por su persona. No culpaba a Bella por no quererlo. Claramente las cosas entre ellos no habían sido como sus anteriores romances. Bella nunca lo ilusionó. Pero de igual manera, el final era el mismo.
Un dolor sofocante que quemaba por dentro de forma firme y un peso en su pecho que le dificultaba la respiración. Hubo un momento en que pensó estar muerto por dentro, con su permanente negación al compromiso y esa frialdad con la que veía las relaciones. Ahora comprobaba que no podía estar más equivocado. Con que así se sentían las penas de amor. Con que eso era sufrir por amor. Sonaba a cliché pero era cierto, la única chica a la que amaba era la misma chica que lo rechazaba.
¿Qué más podía hacer? Daba lo mismo. Sus planes ahora eran seguir acostado en su cama viendo el maratón de Alien, cortesía del cable. La segunda parte de la saga nunca había sido su favorita pero ¿acaso iba a quejarse? Era el mejor panorama esa noche.
Por suerte para Edward el tiempo lograba avanzar. La teniente Ripley(1) y su expedición acababan de entrar a la estación abandonada cuando alguien golpeó a su puerta.
Si era Jasper, estaba deseando que su amigo sólo fuera a buscar algo en el lugar y que se marchara a dormir a lo de Alice. Esa noche prefería estar sólo. Pronunció un desganado "adelante" y siguió atento a la película.
La puerta se abrió despacio y se cerró, luego, con cuidado. Quienquiera que fuera permanecía de pie sin moverse. Edward levantó la vista y un escalofrío lo recorrió completo. Sintió su temperatura corporal descender cuando los nervios lo invadieron. Y su corazón corriendo a una velocidad nunca antes experimentada.
Bella, como un ensueño, estaba de pie junto al dintel de la puerta observándolo. Llevaba el mismo vestido rojo, la misma flor en su cabello ondulado pero ahora calzaba simples zapatillas de lona y algo resguardaba con sus manos sobre su abdomen.
Lo observaba con aquellos maravillosos ojos marrones mientras se mordía el labio inferior de forma nerviosa. Porque sí, Bella Swan moría de nervios al igual que Edward aunque éste ni siquiera lo sospechara.
Edward simplemente esperó. Es cierto, por su cabeza ya corrían miles de ilusiones del porqué de Bella esa noche en su habitación pero intentó hacerlas a un lado esperando que la misma chica le diera sus razones de tan increíble sorpresa.
Y Bella era un manojo de nervios. Sus manos estaban frías, su respiración era agitada. Temblaba de forma casi imperceptible, pero temblaba. Y Edward no hacía más que mirarla. Porque sí, era el turno de Bella. Edward ya había hecho todo y era su momento de hablar.
Los ojos de Edward brillaban intensos aún cuando la luz en la habitación era escasa desde la televisión. Bella se fundió en su verde y no quiso más perderse de ellos. Respiró profundo y su voz salió libre, en forma de susurro.
–Hola –era lo más inteligente que se le ocurrió decir a Bella.
–Hola –fue lo más inteligente que se le ocurrió responder a Edward.
La televisión volvió a escucharse de fondo. Bella lo intentó otra vez. Sus labios se abrieron pero al no salir palabras volvieron a cerrarse. Aquello dos veces seguidas.
El terror de ser rechazada la controlaba. Estaba casi segura que Edward la odiaba y como no, era lo más sensato por su parte después que ella actuara como una tonta horas atrás. Y aunque había mil posibilidades que el chico la rechazase, lo haría. Era su turno de jugársela. Con aquella verdad latente, volvió a sacar la voz:
–Se que es muy tarde para mirar Rocky Horror Picture Show –una sonrisa nerviosa intentó escapársele, pero sus labios alcanzaron a retenerla–. Esperaba que pudieras darle una oportunidad a West Side Story –dijo mostrando la carátula de la película que llevaba en las manos.
Y para Bella aquellos segundos fueron interminables. Todo corría en cámara lenta a su alrededor: Edward no decía palabra, Edward no expresaba gesto alguno. Bella estaba paralizada y su labio inferior era la víctima aquí presa de sus dientes que intentaban contener todo su temor.
Y Edward no necesitó decir palabra ni expresar algún gesto. Le importaba nada si Bella le pedía atravesar China con tal que fuera junto a ella. Es más, Bella no tendría ni que habérselo propuesto porque él ya le había regalado esa oportunidad hacía mucho. Porque Bella era perfecta para él y eso le bastaba. ¿Cómo lo sabía? ¿qué más perfecta que pedirle una oportunidad de aquella forma tan única? Bella era única y ahora que quería estar junto a él, nunca la dejaría ir.
Con lentitud que estaba lejos de pretender poner más nerviosa a la chica, Edward levantó las mantas de su cama haciéndolas a un lado, dejando una invitación abierta para que Bella se recostara a su lado.
La castaña respondió con una sonrisa tímida. Se acercó al mueble donde descansaba televisor y reproductor de DVD, puso el disco en éste y le echó Play a la película. Edward no perdió pisada de cada suave movimiento de la chica, atento al instante en que llegaría a su lado.
Bella se recostó en la mitad de la cama que Edward le ofrecía y el chico la abrigó con el cubrecama. La castaña le daba la espalda a Edward, con su cabeza recostada sobre el brazo izquierdo de él. Edward, tras de ella, comenzaba a embriagarse en silencio con el olor que emanaban las ondas de su cabello, al momento en que su mano derecha se atrevía sobre la cintura de la chica trazando sutiles cariños con su pulgar. Todo este cuadro mientras ambos miraban en dirección a West Side Story que ya comenzaba.
Bella sentía que llegaba a las nubes. Edward hacía rato que se encontraba allí. Y de la forma más sublime, sin intensiones de abandonar los brazos de Edward, Bella comenzó a caer en brazos de Morfeo.
Pero Edward no estaba cansado, le era imposible conciliar el sueño. En cualquier situación se hubiese echado a dormir pero, mejor que cualquier película o programa de televisión, ver dormir a Bella resultaba cautivador. Una adicción con la que no le importaría vivir.
Retiró con cuidado la flor de su cabello y comenzó a acomodar los rizos fuera de su rostro. Y aquella mano, tan cercana a la gloria, repartió suaves caricias por la delicada mejilla de Bella.
Los créditos finales ya corrían por la pantalla cuando Edward, sin cortar aquel tibio contacto, susurró a unos centímetros del oído de Bella una tierna declaración del todo virginal para sus labios:
–Estoy enamorado de ti, sabes.
Y con aquellas palabras, libres al fin, se entregó a soñar en sueños, ya que en la vida real no tendría que hacerlo más, porque así como María y Tony(2) habían vivido su romance en pantalla, Edward y Bella comenzaban el suyo en la realidad.
* * *
Cuando Bella recuperó la conciencia lo primero que hizo, incluso antes de abrir los ojos, fue sonreír. Sonreír ante sus recuerdos. Luego buscó con la mirada y lo encontró, a los pies de la cama, sentado en la silla del computador, viéndola fijamente. Él sonrió al instante.
–Buenos días –dijo Edward. Y si que eran buenos.
–Buenos días –respondió Bella sentándose en la cama.
Edward ya había perdido la cuenta de cuantas eran sus imágenes favoritas con respecto a Bella, pero aquella sin duda se sumaría a la lista. Bella llevaba el cabello algo enmarañado lo que le daba mayor aire de naturalidad y encanto para el chico.
–No quise ir por desayuno –habló Edward cuando logró salir del letargo que Bella le producía–. Temía que al volver te hubieses marchado.
–Tal vez deba marchar –Bella recordó que aún llevaba el vestido de la noche anterior; del peinado no quedaba mucho–. Debo ducharme y cambiarme y… cepillarme los dientes –el sonrojo vino a ella. Le fue inevitable no pensar en los labios de Edward besándola.
Tal vez era lo correcto aún cuando no quería salir del lugar. Pero Edward tampoco quería que ella se fuera así que se levantó y se acercó a la cómoda de Jasper.
–Alice debe de tener algo de ropa por acá.
Bella sonrió. ¿Acaso aquello no era lo más dulce que alguna vez pudo imaginar? Verlo revolver las ropas de su amigo intentando encontrar algo para ella le causaba gracia que de seguro no le causaría a Jasper cuando encontrara aquel desastre.
Se levantó y se acercó a Edward.
–No te preocupes –dijo tomando la prenda que el chico tenía entre las manos, lo que parecía ser un calzoncillo de Jasper. Lo dejó otra vez en el cajón–. Tú sólo ve por algo para desayunar –agregó sonriéndole.
–No te irás ¿cierto? –preguntó Edward viéndola a los ojos.
–Por supuesto que no –aquello era definitivo. Aunque tuviera que ponerse los interiores de Jasper, se quedaría ahí, junto a Edward.
–Bien –Edward no sabía como sacarse la boba sonrisa que se le había instalado en el rostro–. Puedes ducharte si quieres, o lavarte, aquí está el baño –dijo indicándole la puerta–. Hay de todo, shampoo, jabón.. De seguro también hay cosas de Alice que puedes usar, no se, cremas, perfumes, ya sabes, cosas de chicas –retrocedió hasta la puerta.
–Está bien – Bella sonreía ante cada palabra que Edward decía.
–Y las toallas están en el mueble, abajo.
–Yo me encargo Edward –premio a lo más adorable nunca antes visto: Edward aquella mañana.
–Bien –era como si el chico no quisiera abandonar la habitación. Tal vez temía que aquellos minutos sin verla trajeran consigo la realidad de que la noche anterior y esa mañana sólo eran una ilusión–. ¿Quieres algo en especial para comer?
A ti, pensó Bella y el calor subió a sus mejillas. Las ideas se le atrofiaron cuando el pensamiento de besar a Edward se instaló en su mente.
–Lo-lo que quieras Edward –le daba igual que comer o beber, mientras lo hiciera junto a Edward sabía que todo tendría mejor sabor.
El chico abrió la puerta. Justo antes de salir, guiada por un impulso, Bella lo llamó:
–Edward.
Él se giró a verla, otra vez.
–Gracias. Por todo.
Edward le sonrió y antes de salir, ahora si, de la pieza, respondió:
–Gracias a ti Bella, por darme una oportunidad.
(1) Nombre de la protagonista de la saga Alien.
(2) Nombre de los protagonistas de la película que Bella y Edward ven, West Side Story (o Amor sin Barreras)
Lo sé chicas, hasta el título del capítulo es meloso, pero va en honor al musical que Bella y Edward ven esa noche. Y el capítulo no podía ser menos rosa si al fin lograban estar juntos. ¿Beso dirán? Beso tendrán. Se están tomando sus tiempos, lo se, pero les aseguro que no aguantarán mucho ahora que las cartas están sobre la mesa.
No tengo mucho tiempo, mañana tengo clase temprano (necesito que me apapachen) así que no comento más. Sólo espero sus comentarios.
Gracias a las lindas que aún, llevando 23 capítulos, me agregan a Alertas y Favoritos para seguir De Besitos y Problemas. Gracias a carlita16, Lizbetete Cullen, U Raggie, gabs cullen, A A CuLLeN y nessiecarliecullenswan (primero en Por Carretera y ahora aquí, grax linda!).
También agradecer por los reviews que me regalaron: eviita cullen, AngeliqueCulllen, cami masen Pattz, Amelie 666, jovipattinson, Taniiah Darcy e Iviis. Un beso para ustedes chicas y espero hayan disfrutado la actualización. Les traeré capítulo cuanto antes pueda.
Y a las que quieren consolar a Jake, que se sumen a la lista XD
Muchos cariños otoñales!
(:
