Serena vagaba por los jardines de la facultad, su cuerpo estaba presente pero su mente ausente, se había alejado de todos sus amigos, no quería que se dieran cuenta de su estado. Las horas pasaban lentamente, ella y Diamante se evitaban mutuamente, a pesar de que ambos anhelaban verse y estar cerca, temían.
No podía dejar de pensar en las últimas conversaciones que había entablado con él, sus historias eran tan parecidas que le asustaba, ambos sabían que sus corazones pertenecían a otras personas, pero también sabían que estaban enamorándose el uno del otro, y ninguno tenía idea de que hacer.
Decidió sentarse a repasar un capítulo de su libro y se dio cuenta de que alguien la observaba. Levantó la vista y Andrew Furuhata sonrió, decidió acercarse.
Serena lanzó un resoplido, no le agradaba Andrew.
-Hola, hermosa, me da gusto encontrarte por aquí, hace mucho tiempo que no hablamos nada.
-Lo sé.-respondió Serena con una fingida sonrisa.
-¿Cómo haz estado?
-Bien, gracias, ¿qué hay de ti?
-Estoy perfectamente, y más ahora que te veo.
Serena no respondió y decidió mirar hacía otro lado.
-Serena, me preguntaba si este sábado quisiera salir conmigo.
Serena abrió los ojos como platos, no deseaba salir con Andrew.
-Pues creo que estaré un poco ocupada y…
-Vamos, Serena, no tienes nada que perder.
-Yo sé que no, pero estaré ocupada y no quiero…
Serena se puso de pie para alejarse pero Andrew la detuvo.
-Vamos, acepta.
-Lo siento, Andrew, no quisiera que pensaras cosas que no son.
-¿De que hablas?, quieres decir ¿que no quieres salir conmigo?
-Eso quiero decir.
-Pero mírame, Serena, soy guapo, atractivo, ¿Por qué no quieres salir conmigo?
-Simplemente no me gustas, ¿qué debo hacer al respecto?
-Salir conmigo y después decidir si no te gusto.
-Ya lo decidí.
-¡Sal conmigo!-respondió con el tono de voz más elevado.
-Lo siento, Andrew, de verdad, estoy segura de que más personas estarían encantadas de salir contigo.
-Pero yo no quiero a las demás personas, te quiero a ti.
Diamante y Zafiro caminaban por los pasillos mientras charlaban cuando Zafiro notó que Diamante se detenía abruptamente, siguió su mirada y pudo observar también a Andrew forcejeando con Serena. Zafiro observó a Diamante al tiempo y se dio cuenta de que su rostro había adoptado una expresión de enfado, después miro de nuevo a Serena quien había logrado huir de Andrew, pero Andrew la siguió y la detuvo jalándola del brazo. Diamante apretó su puño, Zafiro se dio cuenta, temía que pudiera ocasionarse algo grave, rogó porque Andrew dejara de molestar a Serena pronto. Andrew tomó por la cintura a Serena y ella trató de zafarse, pero como Andrew no se lo permitía intento robarle un beso, por lo que Serena le dio una cachetada. Andrew la soltó durante unos momentos, Zafiro, del otro lado, sonrió ante la respuesta de Serena, sin embargo Diamante seguía enojado, y al mirarlo se dio cuenta de que avanzaba hacía ellos, por lo que lo siguió. Andrew aun más molesto que antes la tomó de nuevo, esta vez más decidido.
-¡Saldrás conmigo!-gritó.
-¡Nunca!, ¡déjame, cerdo!
Andrew intento tocarla aun más y besarla, pero Serena intentaba escapar, Diamante llego a tiempo y lo tomó por los hombros.
-¡Suéltala!-gritó enojado. Lo tiro al suelo y le dio una patada en el abdomen.-Nunca vuelvas a intentar acercarte a ella.
Zafiro decidió quedarse al margen de aquella situación, vio como Serena trataba de calmarse y estaba asustada, supo de inmediato que Diamante la quería, nunca lo había visto tan molesto y celoso.
-¡Blackmoon!, le diré a mi padre lo que me haz hecho, te quitará toda la ayuda que te ha brindado a ti y a tu hermano.
-Puedes hacerlo si quieres, mi hermano y yo podemos sustentarnos solos, estoy agradecido con tu padre pero no me importa, nunca en tu vida te atrevas a acercarte a ella, ¿haz entendido?
Andrew se puso de pie con dificultad y lo miro con desdeño.
-¿Y quién eres tu para impedírmelo?-respondió retándolo.
-No importa quien sea, si vuelvo a verte cerca de Serena, te irá muy mal, ¡nunca vuelvas a tocarla!
Andrew comenzó a reírse desenfrenadamente hasta que se calmo.
-Vaya, vaya, parece que alguien esta enamorado.
Diamante apretó el puño y se acercó más a él, pero Andrew retrocedió.
-Largo de aquí.
Andrew al fin se alejo mientras intentaba caminar normal, debido a los golpes de Diamante. Diamante intento calmarse y respiro hondo, cerró los ojos, estaba muy enojado. Ver a Andrew intentando tocar y besar a Serena lo había enfurecido como nunca, no lo soportó.
Serena se acercó a él para agradecerle, estaba muy sorprendida de que la hubiera defendido, le tocó el hombro.
-Diamante.
Pero Diamante se sorprendió y se giro, la miró pero no podía decir nada, estaba muriéndose de rabia y no lograba controlarse.
-Diamante, muchas gracias, yo…
-No digas nada.-fue lo único que pudo responder y comenzó a alejarse.
Serena lo miro irse, confundida, ¿Qué le pasaba?, nunca lo había visto tan enojado.
Zafiro se acercó a ella.
-Serena, ¿estas bien?
-Pues yo si…pero Diamante no.-dijo aun mirándolo alejarse-¿Qué le sucede?
-No estoy muy seguro, nunca lo había visto tan molesto, pero lo que si sé es que lo que lo puso así fue el ver que Andrew Furuhata intentó tocarte.
Serena miró a Zafiro confundida.
-No te comprendo.
-Creo que él esta…celoso.
Serena se puso roja.
-¿Celoso?, no creo que él…
-Vayamos a tomar algo, estas muy pálida. Y créeme que si podría ser, jamás había estado tan molesto, viste como se puso, estaba celoso.
-Pero eso no puede ser.
-Si puede, lo sabemos, ¿no escuchaste lo que le dijo?, "nunca vuelvas a tocarla", "nunca vuelvas a intentar acercarte a ella", eso solo lo diría alguien que se siente dueño de algo.
-Diamante no es mi dueño, no es nada mío, ¿Por qué lo haría?
-Serena, no es nada tuyo, pero acaba de demostrar que es tu dueño.
-¡El no es mi dueño!
Zafiro río mientras miraba a Serena sonrojarse.
-¿Y entonces por qué se besan?
Serena abrió los ojos como platos.
-¿Cómo lo sabes?
-Tengo mis medios.
Serena guardo silencio.
-El es tu dueño, ¿lo ves?, no soporto ver que alguien más quisiera besarte.
-No puedo creer que sea eso, me niego, ahora dejemos de hablar de esto, ¿quieres?
Zafiro rió mientras Serena se preocupaba.
¿Era verdad?, Diamante había estado muy enojado, vio en su mirada lo mucho que le molestaba ver a Andrew cerca de ella, y lo amenazó, ¿acaso Diamante en verdad la quería?, si no porque se hubiera molestado en defenderla…¿por qué se habría enojado tanto ante aquella situación?, si no le importara…hubiera permitido que Andrew la besara. Sin embargo, la ira en sus ojos le reveló que no deseaba que ni el ni nadie la besara.
Diamante se tumbo sobre su cama. Recordó la escena y gritó. "Maldito Andrew", pensó, ¿cómo se atrevía a querer tocarla?, él no permitiría que eso volviera a suceder…y… ¿por qué?, no soportó verlo abrazarla por la cintura, fue algo tortuoso, horrible, Serena no podía ser besada por alguien más, pero, ¿por qué tenía esos pensamientos?, recordó el sabor de sus labios y un escalofrío le recorrió la espalda, y lo abrumo el hecho de pensar que alguien más pudiera probar sus labios.
No, era él el único que podía probarlos, se acababa de dar cuenta de que no soportaría que alguien más lo hiciera, nadie más podía tenerla entre sus brazos, ni aspirar su delicioso aroma, su sentir su suave piel, ni acariciar su liso cabello.
Lanzó un grito ahogado ante la sola idea de imaginar a alguien más teniéndola. Fue como si la sola idea lo estuviera torturando y burlándose de él.
