Nota: una historia que juega con los personajes de doña SM. y que ya llega a su final.
Todos los nombres de los capítulos, tanto de Por Carretera como de De Besitos y Problemas, son títulos de películas modificados según la necesidad. El crédito no es mio sino de los productores, escritores o de quien se le haya ocurrido.
Ahora si que si, el final con todas sus letras.
Dedicado a todas las lindas que me acompañaron hasta el final leyendo De Besitos y Problemas!
Disfrutenlo queridas! (y digo desde ya, diabéticas absténganse)
(:
27. Epílogo
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Un año (y algo más) después…
–Entonces no vas a decirme –insistió Bella una última vez probando si ahora Edward cedía ante sus ruegos.
–Bella, ya casi llegamos, pronto lo sabrás.
Edward iba al volante de su Volvo y Bella lo acompañaba de copiloto. Viajaban por las calles de Boston aquella tarde; era sábado, así que no había presión por volver al instituto.
–Sabes que no me gustan las sorpresas –volvió a quejarse la castaña haciendo un puchero y hundiéndose más en el asiento.
Edward la vio por el rabillo de su ojo y sonrió –Lo se, y por eso me gusta dártelas.
Bella bufó –Muy gracioso.
Unas cuadras más adelante Edward disminuyó la velocidad y estacionó el auto junto a la acera. Apagó el motor y se volvió a Bella.
–Viste, ya estamos aquí –dijo con voz complaciente indicando a su alrededor.
–Mejor que sea bueno Cullen –volvió a refunfuñar Bella bajando del auto. Edward al escucharla simplemente sonrió: adoraba oírla reclamar como una niña.
El castaño rodeó el carro y se acercó a Bella –Ven –dijo tomando su mano.
La chica se dejó guiar. Caminaron unos pasos por la cuadra hasta que Edward se detuvo frente a una pequeña casa. Ésta tenía una escalerilla hasta la puerta y una ventana a cada lado como todas las casas del barrio, dispuestas una junto a la otra. El chico subió hasta el umbral. Bella seguía a su lado.
–Ten –dijo luego de rebuscar en su bolsillo y sacar una llave que le extendió a Bella (quien no hizo preguntas acerca de lo que pasaba)–, prueba con esta llave –la chica (sin preguntar aún) así lo hizo. Luego de abrirla, Edward la instó a entrar, cerró la puerta y, tras unos segundos al interior, se volvió a la castaña y preguntó–: Y bien, ¿te gusta?
Bella no sabía a qué se refería exactamente Edward. Probó con aquello que más sospechaba –¿El lugar?
–Ajáh –respondió Edward fascinado con el momento.
Bella estaba entendiendo nada. ¿Por qué Edward la llevaba hasta una casa en medio de Boston y le preguntaba si le gustaba el lugar? ¿Acaso con eso tenía que entender algo? Claramente no era buena con los acertijos. Lo pensó varios minutos pero al final se rindió:
–¿Qué significa esto Edward? –dijo observando el lugar a ver si ganaba con eso alguna pista.
–Significa… –empezó Edward. Bella seguía examinando su alrededor– que cuando en Septiembre empecemos la universidad, ya no será necesario estar separados –luego de aquellas palabras Bella centró su atención en Edward–. Significa que no viviremos en la universidad sino que compartiremos esta casa –el chico se tomó un tiempo antes de continuar. Bella lo veía con suspicacia esperando el momento en que la noticia dejara de ser tan buena como prometía ser–. Significa que no me voy a ningún otro lado, Bells, me quedo en Boston contigo: aceptaron mi solicitud –agregó con una tierna sonrisa torcida.
Desde hacía unos meses atrás, se había hecho constante entre Bella, Edward, Jasper y Alice (y en general entre los alumnos de último año) la conversación sobre a qué universidad asistir. Para Bella era fácil, una de sus razones (no la principal en aquel entonces) para mudarse a Boston fue el hecho de seguir estudiando luego en la misma ciudad, en la Universidad de Boston, y hasta ese momento sus preferencias no habían cambiado. Alice y Jasper tenían decidido ir a Princeton o la Universidad de Nueva York o a donde los aceptaran, con tal de estudiar juntos. Edward, por otro lado, nunca hacía comentario. Decía que aún no lo tenía decidido, pero cuando a Alice se le ocurría mencionar la USC (Universidad de California)(1) Edward le pedía con miradas silenciosas que por favor se callara.
Y Bella se daba cuenta. Y decidía no tocar el tema frente a él. Pero cuando estaba a solas con Alice aprovechaba para sacarle información a la chica sobre las elecciones de Edward con respecto a sus estudios universitarios. Y el nombre que siempre sonaba era la USC. Según Alice, su hermano siempre había planeado marcharse a la costa oeste para estudiar en la mejor escuela de cine del país pero ahora, por lo visto, enfrentaba algunos conflictos con respecto a mudarse tan lejos.
Podía sonar egoísta de su parte pero… ¿qué haría si Edward se marchaba al otro lado del país? Si ella estudiaba en Boston y él se iba a California, más de cinco mil kilómetros los separarían. Edward no se lo había dicho pero por lo visto una de sus opciones (y tristemente la predominante) era irse a California.
¿Y ella? No podía imaginar la vida sin Edward a su lado, pero tampoco podía exigirle (o simplemente pedirle) que se quedara a su lado. Era muy egoísta de su parte.
Y con la noticia que Edward le daba ahora, todos sus temores lograron desvanecerse. No aguantó la alegría de lo que eso suponía y saltó a los brazos de su novio quien no desestimó en corresponder con cariño.
–Edward, ¡que gran sorpresa!
–¿Qué me quedo en Boston o que viviremos juntos? –Bella se separó unos centímetros de Edward (aunque sus manos seguían enredadas en su cuello y las de él seguían atadas a su cintura) y respondió.
–Que decidieras quedarte en Boston, por supuesto –dijo con ternura. Aquella era la mejor noticia del último tiempo. La mejor noticia porque mantendría a Edward a su lado, pero…y tuvo que preguntarlo al fin: habían sido muchos meses de omitir el tema desde ambas partes–: Pero… ¿y California? La USC era tu sueño –Edward nunca se lo había dicho directamente a ella, pero estaba seguro que Alice algo tenía que ver en medio sobre que Bella estuviese enterada.
–Era mi sueño hasta hace año y medio –aclaró–, luego te conocí y ya vez… mis prioridades cambiaron –dijo sin dudar viéndola a los ojos–. No voy a irme al otro lado del país sabiendo que la mujer que amo se queda a cinco mil kilómetros de mí.
–Pero… –quiso insistir Bella pero Edward la frenó.
–No me interesa ir a USC, Bella –aclaró serio–. Quiero quedarme aquí, junto a ti –Bella no parecía conforme, no era justo para Edward–. Eso es todo lo que quiero y no me vas a convencer de lo contrario –reafirmó al sospechar que dentro de la cabeza de Bella seguro seguían articulándose ideas contrarias.
Y Bella sonrió al oírlo: Edward la conocía tan bien.
–Y ahora… –dijo Bella soltando su agarre con Edward para poder observar otra vez a su alrededor el encantador lugar– ¿arrendaste este lugar…? –agregó sin poder creerlo.
–Me tomé la libertad de buscar esta casa para que podamos vivir juntos –se fijó en la silueta de Bella moviéndose por la habitación–. Estudiando en la misma universidad no iba a aguantar que tú estuvieras en el ala para chicas y yo en la de chicos.
Bella se volvió sonriendo a Edward. Un dejo de picardía se leía en sus ojos –Creo que este último tiempo hemos sabido arreglarnos respecto a eso.
Edward sonrió. Bella supuso que por sus palabras. Era eso y el hecho que Edward permitió en ese momento que algunos recuerdos entre cuatro paredes de Bella y él ese último año se colaran en su mente.
–Es cierto –concedió luego de unos segundos. Bella volvió a su tarea de observarlo todo–, pero ahora nadie se interpondría en lo absoluto. Nada de compañeros de cuarto –comenzó a enumerar–, nada de horarios, nada de dormitorios separados… nada de reglas amor –dijo finalmente con tono sugerente. Aún cuando Bella no lo veía, podía saber cuando ella sonreía y quería ocultárselo para mantener así el misterio.
–¿Sabes lo que costará convencer a Charlie de esto? –Bella se volvió otra vez a Edward–. ¿Tú y yo bajo el mismo techo? No lo creo –comentó resignada.
–Le decimos a Alice y ella lo convence –propuso Edward como si fuese lo más simple–. Sabes que Charlie no puede negarse a Alice.
Bella rió ante sus palabras –Nadie, amor –aclaró.
–Tienes razón. Y si no resulta lo de Alice, entonces nos casamos y asunto arreglado. Charlie no podrá negarse a nuestro matrimonio –dijo como si nada. Como si en realidad estuviese comprando goma de mascar en el negocio de la esquina.
–¿Matrimonio? –saltó Bella sorprendida–. ¿No crees que vas muy rápido amor? –comentó bromeando.
–Digo como último recurso –aclaró Edward sin darse cuenta de sus palabras.
–Wow, eso si que es romántico Cullen –se quejó la castaña cruzando sus brazos–, "Bella, casémonos como último recurso". Te lo digo, es lo que toda chica quiere oír –comentó con sarcasmo.
–Sabes a lo que me refiero cariño –habló Edward conciliadoramente. Sabía que Bella sólo buscaba provocarlo con aquellos comentarios–. Además, sólo sería adelantar un poco las cosas porque algún día sí que te pediré matrimonio y sí que nos casaremos –dijo restándole importancia y haciéndose el desentendido: él también sabía jugar.
Bella lo enfrentó con ojos entrecerrados: no iba a perder esta vez.
–¿Qué te hace creer que voy a aceptar casarme contigo, Cullen? –preguntó desafiante enarcando sus cejas de forma prominente.
–¿Quieres que te haga una lista? –respondió Edward de forma retadora a lo que Bella secundó con un movimiento de hombros y un gesto de indiferencia. Edward sonrió ante el encanto con el que Bella lo evitaba, por lo que lentamente comenzó a acercarse–: Primero, por la forma como me miras y por la forma como me besas –dijo con tono despacio y provocador–, como te abrazas a mi en las noches, como nos entendemos al escoger una película –Edward se acercaba a la castaña poco a poco quien no se dejaba inmutar–, como nos divertimos juntos, como te ríes conmigo –dijo más cerca de su rostro. La respiración de Bella comenzó a acelerarse–, como dejas que te toque cuando estamos solos –dijo más cerca de sus labios. Bella tragó pesado–, por la forma en que me tocas –su aliento rozaba el de Bella. Los ojos de ella comenzaron a cerrarse–, por la forma que gritas cuando hacemos el amor-
–Bien. Entendí, entendí. No tienes que seguir –Bella se echó unos pasos atrás separando a Edward con sus manos. Su respiración estaba agitada.
–Puedo seguir –Edward volvió a cortar la distancia entre sus cuerpos. Su sonrisa, según lo que pensó Bella en ese instante, era malditamente sensual.
–No es necesario –Bella dio pie atrás, otra vez, y cuando levantó la vista se fijó en Edward. Lo observó un instante, miró a su alrededor y luego volvió a fijarse en su novio, ahora sonriendo. Suspiró profundo y dijo despacio con voz tímida–. Sabes que no dudaría en casarme contigo si así lo quisieras.
Edward, quien no había dejado de mirarla ningún segundo, se acercó otro poco (volvió a apoderarse de su cintura) y comentó gozoso –Es lo que quiero, Bells.
–Pero no hablo de ahora –añadió la chica de forma rápida al notar el compromiso con el que hablaba Edward–. Con Charlie tendremos que arreglárnosla de otro modo, pero para matrimonio es muy pronto –advirtió segura. ¿Quería casarse con Edward? Sí, sin dudar, pero era muy joven para hacerlo ahora mismo.
–Por supuesto, amor –dijo Edward regocijándose con los nervios de la castaña–, eso ocurrirá cuando salgamos de la universidad. Primero tenemos que graduarnos.
Bella se separó unos centímetros y lo miró extrañada. Edward aprovechó de extrañarse con su actitud.
–¿Tienes todo planeado? –preguntó la chica algo confundida. Edward se relajó y asintió sonriente–. ¿Y cómo es que yo no me he enterado? –reclamó al saberse ignorante de aquellos temas.
–¿Quieres saber cómo será tu vida, amor? –dijo Edward muy natural como si en realidad estuviese comentando el pronóstico del tiempo.
Bella dudó un segundo. ¿Quién sabía con qué cosas se encontraría en esa vida que Edward había planeado? Ya sabía que seguro había matrimonio contemplado… tal vez no debería enterarse… ¡Que bah! La curiosidad era mayor. Asintió expectante y Edward rió ante el gesto.
–Bien. Primero nos graduaremos del instituto, en Junio(2) –comenzó Edward tomando a Bella entre sus brazos–. Visitaremos a Reneé, a Charlie y a mis padres un tiempo y luego nos tomaremos unas merecidas vacaciones en Centroamérica. Panamá específicamente, donde pasaremos por lo menos un mes divirtiéndonos.
–¿Un mes? –comentó Bella incrédula.
–Un mes sólo para ti y para mí –habló Edward más cerca de su oído–. Nos quedaremos en una cabaña con vista a la playa: durante el día tomaremos mojitos y haremos el amor todas las noches.
Bella se dejó llevar ante ese panorama paradisíaco –Está bien. Continúa.
–Volveremos en Septiembre a la universidad y viviremos aquí, en nuestro nuevo hogar –Edward indicó a su alrededor con la cabeza y Bella dio una mirada por el lugar–. Nos turnaremos para cocinar y lavar la loza cada desayuno, almuerzo y cena.
–¿Y del aseo?
–Ya se encargará alguien más –respondió Edward restándole importancia. Bella lo dejó pasar–. Haremos el amor cuando podamos y tengamos tiempo –agregó desalentado– porque lamentablemente la maldita carga universitaria nos lo consumirá.
–Nos arreglaremos –fue Bella quien se acercó ahora al correspondiente oído de Edward y dijo en susurros–: un "rapidito" no toma mucho tiempo, y como solución siempre es bienvenida.
Edward esbozó una sonrisa cómplice –Eso me gusta de ti. Tu mente rápida y a veces sucia Bella Swan –la chica rió con el comentario. Edward quiso acortar la distancia entre sus labios (los que hacía rato se provocaban) pero Bella lo interrumpió.
–Nos estamos desviando amor.
–Cierto –concedió Edward retomando la compostura–. Compartiremos las duchas por un asunto de economía-
–¡Que mala mentira! –interrumpió la chica.
–… y –continuó Edward riendo pero sin detenerse– cuando dispongamos de tiempo viajaremos a visitar a tus padres y a los míos. Ah, y es posible que algunas veces tengamos que aguantar a Alice, Rosalie, Emmett o Jasper dando vueltas por el lugar. Lamentablemente de eso no podremos librarnos, a no ser que no les demos nuestra dirección –ambos se tomaron el tiempo para reír–. Eso, durante cinco años hasta que nos graduemos.
–Me gusta como avanza.
–Nos graduaremos y, olvida esto que voy a decirte –Edward llevó su voz a susurros otra vez–, te pediré que te cases conmigo. Y como lo acordamos, tú aceptarás.
Bella se conmovió ante las palabras del chico –Yo aceptaré, sin duda.
Edward afianzó más el agarre con Bella al cual ésta correspondió encantada –No iremos de luna de miel a una isla de Brasil o alguna isla lejana de Indonesia, o donde tú escojas, y tendremos las noches –y las mañanas y las tardes– más apasionadas que jamás hayamos vivido –esto último lo agregó como confidencia.
–Me haces sonrojar amor –Bella estaba algo ruborizada con las propuestas disfrazadas de promesas que Edward, cargadas de encanto, le estaba haciendo.
–¿A estas alturas Isabella? –preguntó Edward con voz profunda. La chica respondió con algo más de rubor en sus mejillas–-. Compraremos una casa donde quieras, si quieres en Forks cerca de Charlie o donde prefieras, y viviremos ahí. El primer año no la ocuparemos mucho porque nos dedicaremos a viajar-
–¿Y el trabajo? –le recordó Bella.
–Ya habrá tiempo de trabajar –añadió Edward restándole importancia tal cual había hecho con el tema del aseo–. Primero tenemos que disfrutar, y yo quiero conocer todos los rincones del mundo junto a ti.
–Creo que esta parte habrá que discutirla –dijo Bella firme.
–Lo imaginé, así que mis métodos para persuadirte ya están en construcción –bromeó el castaño.
–Estaré esperando, Cullen –lo desafió Bella quedándose con la última palabra.
–Luego de que viajemos, porque lograré persuadirte –(Bella creía que se quedaba con la última palabra pero Edward aprovechó de hacerle ver lo contrario)–, nos mudaremos a nuestra casa. Trabajaremos, tú escribirás Ibros, yo haré películas. Por las noches miraremos películas o leeremos libros, y otras noches haremos el amor. Compraremos un perrito, de preferencia un pastor inglés, y lo llamaremos "Toby".
–¿"Toby"? –aquello no dejó de sorprender a Bella.
–Como el restaurant donde cenamos juntos por primera vez.
Bella se maravilló con aquella explicación –¿Recuerdas eso?
–Recuerdo todo –dijo Edward con encanto.
–Yo esa noche no te interesaba –le recordó Bella.
–Esa noche, sin saberlo, empecé a enamorarme de ti, Isabella.
Bella no necesitó más –¿Y luego? Me gusta como avanza mi vida –dijo gustosa esperando por más.
–Luego de un par de años tendremos nuestro primer hijo: una niñita. Y con los años vendrán otros varios.
–¿Varios? –lo interrumpió Bella otra vez sorprendida–. ¿Cuántos esperas?
–Cuatro o cinco solamente –respondió Edward con naturalidad.
–¿Solamente? –esta vez lo ojos de Bella se abrieron más de la cuenta–. Creo que esto también entrará en la lista de cosas por discutir.
–A causa de los niños, tendremos que ser más silenciosos al hacer el amor y como estaremos cansados de cuidarlos, tampoco será muy seguido. Pero encontraremos el mismo placer en cenar juntos en casa o compartir una película –aquello sonaba bien, pensó Bella. Más que bien en realidad.
–Los niños crecerán, se irán a la Universidad, se irán de casa y harán su propia vida –comenzó Edward para concluir–. Toby morirá de viejo y tú y yo nos quedaremos solos, ya ancianos en nuestro hogar. Y aún así, tú toda canosa y yo con mi bastón seguiremos juntos –Bella sonrió maravillada ante aquella promesa pronunciada–. Me darás mis medicinas y yo te haré masajes en tus manos con artritis –la chica se dejó encantar ante el comentario cargado de ternura–, y todas las noches –agregó Edward para finalizar, entrelazando sus manos con las de Bella con delicadeza– discutiremos porqué musical es mejor, si West Side Story o The Rocky Horror Picture Show.
Bella no ocultó su júbilo (¿para qué?) –West Side Story, por supuesto –dijo como siempre acostumbraba a responder ante aquella discusión.
–Te adoro –agregó Edward juntando su frente a la de su chica–, pero tus gustos fílmicos apestan, amor –dijo como siempre acostumbraba a refutar en aquella conversación.
Bella sonrió (a causa del comentario y por el increíble panorama que le esperaba junto a Edward).
–Es perfecta Edward –dijo Bella luego de unos segundos de sepulcral (pero increíblemente cómodo) silencio entre ambos–. Y si no sale como lo pensaste no me importará, con tal que mi vida sea junto a ti, siempre.
En ese instante Edward la contempló maravillado y tuvo que volver a preguntarse que tan bueno había hecho en otra vida (si es que existían) para merecer a Bella en esta, y Bella se dejó contemplar. Adoraba que Edward la viera así: le hacía sentir que ya nada más necesitaba. La hacía sentir plena.
–Quiero que mi vida empiece ahora –dijo la castaña perdiéndose en los ojos verdes de Edward, su nuevo panorama favorito–, así que necesito que alguien me enseñe mi nuevo hogar.
Edward se separó de Bella pero no soltó su mano. Ya tendría tiempo para descubrir las razones que lo hacían merecedor de alguien como Bella (si seguía teniendo tanta buena suerte, pensó, sería toda su vida). Y desde la distancia que sus brazos unidos le permitieron, dijo con una sonrisa:
–Ven, vamos –palabras que fueron secundadas con otra sonrisa.
Edward tiró de la mano de Bella y se perdieron en el desamoblado lugar. El primer lugar que buscaron (y conocieron) fue el que sería su futura habitación.
-FIN-
(1) La USC (o Universidad de California) queda, valga la redundancia, en el estado de California. El conflicto aquí es que Boston (en el estado de Massachusetts) está en la parte norte y este de Estados Unidos; California queda en el extremo contrario, en la parte sur y oeste del país. Como dice ahí, casi cinco min kilómetros de distancia.
(2) Según el calendario del hemisferio Norte. Las clases inician en Septiembre y finalizan en Junio. Las vacaciones de verano son Julio-Agosto.
Esto ha sido azúcar y miel en cantidades industriales, ¿no? Chicas, tenía listo este especial de dulce hacía un par de días pero no había tenido tiempo para subirlo, porque quería tomarme un buen tiempo para agradecerles varias cosas.
Primero (y creo lo que engloba todo) la fidelidad con la que han seguido De Besitos y Problemas. El que esperaran cada publicación (con todo el tiempo que implicaba cada una, incluso el fuera de tiempo que me tomé hace unos meses ^^) y que siempre estuviesen ahí para dejar un review, un favorito o una alerta (o simplemente todas las visitas que recibía) que me confirmaban que no estaba haciendo tan mal las cosas, porque sus cariños eran inmensos, en cada momento. Muchas-muchas gracias por hacerme sentir tan bien ante mi primer fic, y hacerme saber lo que les ha gustado. En resumen, MUCHAS GRACIAS LINDAS!
Darle mis cariños a las chicas que dejaron reviews: JAM Masen (chica ¡has estado desde el inicio! Y tienes razón guapa, Fe de erratas: Nicholas era el nombre del ex de Bella. Ni idea quien es Christian que anda dando vueltas en mi cabeza :S), Alejandra-Z-J (espero te hayas mejorado :D), ania 09 y Diana Prenze, gracias lindas!, Fearlesswhitedemon (que bien que te haya gustado compatriota XD y, por supuesto, te leo en Por Carretera), Amelie 666 (también desde el comienzo :D), eviita cullen y AleCullen 10 ^^, ckrocullenx3 (no hay boda querida pero si promesa de, espero te deje conforme), eva sanz diaz, handrea y alejandra87 (son invitadas a leer Por Carretera todo el tiempo :D)
Y como acostumbro también, las chicas que suman Favoritos y Alertas de historia y autor XD: CammiB, Denisse'make, handrea, v3r0nika, ArwenTor, eva sanz diaz, Kaaamy, alejandra87, Aiiram, an cullen, karlita the Cullen. Muchas gracias por sus cariños :D!
De ante mano darle las gracias a las chicas que lean el epílogo y me dejen sus cariños, porque ya no dejaré mis comentarios aquí.
Pero las dejo a todas invitadas (a las que ya están leyendolo y a las que aún no se atreven) a que sigan Por Carretera! Está en su noveno capítulo y está que arde XD En serio, es una historia diferente y está muy-muy entrete. Las espero a todas por ahí!
De Besitos y Problemas acabó pero hay mucho más por contar. Las leo pronto, queridas!
Mil cariños y soles otoñales!
(:
Sombrerodecopas.
