On the couch

-Es aquí???- Preguntó una rubia de veintitrés años cruzada de brazos y recostada en la pared del edificio. Llevaba unas gafas oscuras que guardó en su bolsa, y se colocó una sortija en la mano derecha.

-Si, así es… es la dirección que decía en el mensaje…- Respondió un hombre de la misma edad, de ojos verdes y con cabeza de balón.

-Lo único que espero es que no estés mintiendo cabeza de balón!!! Si llegan a aumentar la condena, juro que me conocerás!!!- Le advirtió determinante y muy enojada todavía. El rubio rodó los ojos molesto también.

-Puedes quedarte tranquila querida!!! Yo también quiero que esta condena finalice en el plazo estipulado, además, hubiésemos llegado antes si no hubiésemos detenido en casa para que te cambiaras…- Contestó Arnold ya fuera de sus casillas y colocándose él también la sortija, mientras observaba la vestimenta formal de su esposa. Pantalón de vestir, camisa, y un sobretodo que le cubría la cara. Él por su parte, de jeans y camisa blanca y chaleco azul…

Helga se quedó asombrada ante tal confesión, tragó saliva y luego recordó el mensaje que había oído en la mañana- Me parece bien… Entonces te sugiero que des tu mejor actuación Arnoldo!!! Y ya deja de llamarme "querida", "cielo" o "amor"… Hace que me enferme!!!- Le exclamó estrechándole el brazo y dispuesta a entrar al edificio.

-Está bien mi adorada esposa… Como tú quieras…- Respondió con una sonrisa de lado remarcando su forma de llamarla y estrechó el brazo de ella, quien resopló indignada.

-Buenos tardes… Tenemos una consulta con la psicóloga matrimonial…-Comunicó Helga a la secretaria a la vez que Arnold la abrazaba y ella se corría como podía, a la par que el rubio le acomodaba el pelo y Helga lo pisaba con disimulo… La secretaria los miró sonriente…

-La Sra. y el Sr. Shortman no es así??? Pasen!!! La doctora Bliss los está esperando…- Respondió la muchacha con una sonrisa.

-Qué????!!!- Indagaron los dos observándose… Ambos habían tenido consultas con esa misma mujer, en distintos momentos de su vida… Y ambos estaban más que rojos de solo pensar que ella podía llegar a mencionar algo de lo hablado en esas largas sesiones…Los dos habían contado de su relación con el otro de pequeños…

-Bunas tardes Arnold y Helga… Pasen…- Los saludó la psicóloga desde la puerta e ingresó a su consultorio… Ambos rubios la siguieron sin salir de su estado de sorpresa.

-Y bien??? Cómo están??? Qué alegría volver a verlos!!! Están tan cambiados los dos!!! Felicidades… Veo que lo lograron…- Ya ante esta afirmación, ambos se tensaron y se sentaron en el sofá sin emitir palabra alguna. La doctora Bliss, ahora de unos cuarenta años, tomó su taza de café y se sentó frente a ellos… Los dos se miraron y se tomaron de las manos con una sonrisa totalmente fingida y de oreja a oreja… La doctora sonrió ante esto… Helga rompió el silencio.

-Cómo está Doctora Bliss??… Tenía entendido que era solamente psicóloga de niños…- Comentó Helga tomando la mano de su marido con fuerza… Arnold la observó.

-Así era Helga… Pero después de unos años, decidí especializarme también en convivencia matrimonial… Después de notar que era buena aconsejando a mis amigos…

-Hola Dra. Bliss… Quién lo diría no es cierto, linda??... Esto me trae recuerdos…- Saludó Arnold y luego se dirigió a la rubia sentada a su lado, quien le apretó un poco la mano en señal de molestia.

-Bien… Qué los trae por aquí??? Lucen muy felices por lo que veo…- Comentó la profesional con cierto tono suspicaz en su voz… Claro que había sentido la tensión en el ambiente.

-La vida no ha sido más maravillosa, no es cierto mi fiel y adorado esposo???Qué se puede decir??? Somos una pareja perfecta!!!- Comentó Helga sin quitar la sonrisa tensa de su rostro y cruzándose de piernas.

La mujer sonrió- Y qué me dices tu Arnold??? Cómo ha resultado la convivencia???...

El rubio se mordió el labio inferior-Fantástico!!! Nos llevamos tan bien!!! Con tanta armonía!!! Se puede decir que somos centrados y totalmente sinceros, no es así Helga???- Mencionó observando a la rubia quien lo miró con ojos castigadores. La psicóloga se puso de pie y tomó unos papeles…

-Entiendo…- Respondió observando la hoja que levantó de su escritorio- Por lo que dice el informe, el juzgado los envió para que encontraran un camino para una buena resolución matrimonial, y para que hicieran un esfuerzo para que su vida de pareja saliera a delante…- Leyó la mujer el papel y la pareja se tensó- Vi, su casamiento y la condena en la televisión…- Mencionó sentándose de nuevo- Piensan seguir con esta farsa de la pareja feliz o realmente van a hablar de sus problemas???- Indagó observando como los dos se soltaban y se sentaban lejos, uno del otro…

-Escuche doctora… lo que pasó ese día fue un gravísimo error que ninguno de los dos puede explicar, porque no recordamos nada, o al menos eso afirma el caballero aquí presente… tenemos que vivir bajo el mismo techo, porque no nos queda más opción!!! Pero después de lo que pasó hace ya algunos años, francamente se me han ido todas las ganas de trabajar para que esto funcione!!!- Confesó Helga cruzándose de brazos y mirando hacia otro lado.

-Y qué hay de ti Arnold??? Te sientes igual que Helga???- Se dirigió al rubio quien también lucía molesto.

-Todo lo contrario… Desde que empezamos a convivir juntos he hecho hasta lo imposible para que lo nuestro funcione… Pero no puedo hacerlo yo solo!!! Siempre ha sido así desde que éramos unos niños… Trabajando yo solo, intentando yo solo llevarme bien con ella… - Se explicó ahora algo más tranquilo y recordando…

-Esto es increible!!!- exclamó Helga interrumpiéndolo y poniéndose de pie- Enserio querido??? Sabes… De todas las mentiras que has dicho desde que nos conocemos esta es sin duda la peor de todas!!! Pero puedes quedarte tranquilo!!! Seguro ya funcionará tu segundo matrimonio!!!- Le exclamó enfadada y enarcando una ceja. El rubio se puso de pie a la par de ella.

-Eso no es cierto Helga… Ya pasaron cinco años!!! Cinco!!! Y todavía no eres capaz de perdonarme por algo que fue un simple error!!! Yo siempre fui benevolente contigo…- Contó indignado por las acusaciones de ella…- La doctora se puso de pie…

-Lo primero que les voy a pedir es que se sienten, se relajen, y que sepan que esto es un diálogo no un monólogo… Tienen que respetarse, y escuchar lo que diga el otro…- Mencionó observando a Helga quien se sentó al igual que Arnold, resoplando.

-Una pareja no funciona sin comunicación… Si no hablan de sus problemas, es imposible que puedan solucionarlos… No pueden pretender que una convivencia funcione, si emiten lo que los afecta, si ocultan sus emociones, por más que la misma sea fingida, y sea un deber que tienen que cumplir…- Les explicó la mujer con su tono comprensivo y profesional de siempre- Comprendan que no es fácil compartir la misma casa con una persona con la que todo está mal… Y no será agradable para ninguno de los dos…- Mencionó observándolos… - Empecemos contigo Arnold… Cuéntame como ha sido esta semana para ti…- Pidió la profesional, el rubio asintió.

-Para ser sincero… La verdad es que tampoco recuerdo nada de lo que pasó la noche en que nos casamos… Pero desde que inició la condena, intenté acercarme a ella… Hablar. Se que hay muchas cuestiones entre nosotros que todavía no han sido solucionadas… Por mi parte me gustaría que lo lográramos…- Inició aclarando todo y mirando a la rubia quien tenía la vista hacia el frente.- Detesto tener que discutir con ella… es solo que algunas veces no me deja opción. Si bien, están las obligaciones, el hecho de que ambos trabajamos, y demás cosas… Hacía mucho que no me divertía tanto…- bajo la última frase, la rubia recién lo miró entre indignada y con esperanza.

-Y qué hay de ti Helga??? Cómo fue tu semana???

-Cómo puede ser la semana de algo que hay que vivir porque es una imposición y no una decisión???- Contestó con una pregunta y luego resopló- Yo tampoco sé exactamente qué fue lo que ocurrió esa noche… Lo cierto es que desperté al día siguiente y me encontraba en la misma cama, abrazada con él y semi…- Detuvo su explicación al escuchar como la doctora se aclaraba la garganta. Algo incómoda, prosiguió- Nuestros amigos nos encontraron…- Mencionó algo pálida, y la mujer sonrió un poco sutilmente- Sin lugar a dudas uno de los momentos más vergonzosos de toda mi vida…- Confesó algo ruborizada y evitando la mirada de Arnold quien se tensó un poco.- No había mucho que decir… Intenté que este mutuo castigo fuera lo más pacífico posible… Aunque claro, al caballero no le pareciera lo mismo…- Confesó fijando su vista en Arnold.

-Y dicen que ninguno recuerda lo que los llevó a todo esto???- Preguntó la mujer enarcando una ceja y observándolos. Ambos negaron con la cabeza- Bien… Por lo que noto existen varias charlas que se deben. Pero hasta que se decidan a hacerlo y aceptar lo que en verdad les molesta, nada resultará bien…- Lea advirtió esperando una respuesta.

-Yo no tengo problema en conversar con ella… Es solo que, cada vez que intento tocar el tema, simplemente hace lo que hizo toda la vida… Huye de mí…- Comentó el rubio bajo la expresión de indignación de Helga.

-Querido, tu no has sido un ejemplo durante esta semana…- Se burló sarcástica- En verdad has intentado que todo funcionara bien???- Preguntó indignada- Tu noviecita Helen, no dice lo mismo… Y pensar que me preocupé por ti!!!!- Exclamó enojada.

-Un momento… A qué te refieres Helga???- Preguntó la doctora con un Arnold que no comprendía nada…

-Anoche, el señor se fue supuestamente a la celebración de un amigo suyo… Despedida de soltero, para ser, más exactos… Eran las cinco de la mañana… Llovía de una forma terrible… Prendí la tele, las calles cortadas y el puente colapsado… Todos recomendaban quedarse en casa. Lo esperé en la sala… Qué iluso!!! Se piensa que lo mío fue, preocupación!!! No es así Arnoldo!!! Yo solo estoy intentando cumplir con la sentencia del juez y que cada uno después pueda seguir con su vida!!! Pero claro, no puedes vivir sin tu vida agitada de por medio…- Mencionó riendo irónica.

-Qué????- exclamó Arnold pegando un pequeño salto- Helga anoche estuve en la celebración que organicé para Gerald… No te mentí!!!! Por qué no puedes creerme??? Además, deberías haberle preguntado a él si no confías en mi!!!! Anoche se quedó el auto cuando volvía, estaba a veinte cuadras de casa… Qué podía hacer??? No tuve más opción que empujarlo y traerlo de regreso…- Le explicó una vez más con un tono pesado- Estás muy equivocada si crees que una pareja es una cárcel, donde ninguno puede salir a divertirse con sus amigos… Si no confías en mi, será imposible…- respondió enojado por las acusaciones sin fundamentos de la rubia.

-Confiar??? Confiar??? Qué grande que queda esa palabra en tu vocabulario cabeza de balón!!!

-Helga… Arnold tiene razón en ese sentido… Ninguno puede pretender que estar casados signifique estar presos uno del otro… Necesitan salir por su lado, pasar tiempo son sus amigos, nutrirse de otras personas, para compartir… Esa es la clave…- Mencionó la doctora y Helga resopló.

-No puedo creer que todavía continúes celosa, después de tantos años…- Agregó Arnold con una sonrisa de lado. Helga estalló en furia.

-Celosa??? Celosa???- Preguntó saltando del sofá- No estoy celosa Arnold!!! Eso es patético!!! Solo me molesta que me trates de estúpida cuando anoche estuviste con la tal Helen muy feliz bajo la lluvia!!!!- Exclamó agitada y con la vena de la frente a punto de estallarle.

-De qué hablas???- preguntó el rubio incrédulo.

-Escuché el contestador esta mañana… Tu noviecita dijo que esperará en lo que dure el mes... Ah y también mencionó que está loquita por ti…- Contó con un tono burlón- Y que lucías tan lindo mojado!!!- Imitó sarcástica.

-H-Helga… No es lo que tú crees… Helen me siguió hasta el salón… No sé cómo supo la dirección ni que estaría allí, pero hablé con ella y le dejé bien en claro que no voy a volver… Que estoy felizmente casado, aunque para mi esposa todo sea un engaño…- Le explicó tranquilo y la doctora sonrió ante esto complacida.

-Sin mutua confianza el matrimonio no funciona… No pueden formar una pareja con los fantasmas del pasado rondándolos…- Dijo la psicóloga viendo como ambos se tranquilizaban un poco…

-Cuando esto termine cada uno seguirá con su vida…- Agregó Helga sonriendo.

-Con quién??? Con el tal Michael al que le explicabas tu decisión de casarte el otro día??? O con su hermano???- Preguntó Arnold ya sin evitar que el tono de su voz se escuchara molesto.

-Qué es lo que dices??? Marty, es solo mi cuñado!!! Nada pasó entre él y yo!!! Y además, a ti no te incumbe si alguien espera por mi o no!!!- Afirmó decidida y sonriendo desafiante.

-Arnold… Helga… No pueden echarse en cara relaciones que mantuvieron mientras estaban separados… estar con otras personas a veces deja sus buenas enseñanzas… de ese modo pudieron comprender qué es lo que aman uno del otro, y por que su amor sigue intacto después de tanto tiempo…

-Se equivoca Doc., yo no lo amo!!!! Lo detesto!!!!- exclamó Helga observando al rubio.

-No dijiste lo mismo anoche cuando me veías dormir… Y tampoco parecía eso en la mañana cuando me abrazabas!!!!- exclamó Arnold enfadado y Helga levantó una ceja sorprendida…

-Veo que es a lo máximo que vamos a poder llegar hoy… Nos vemos la semana que viene chicos. No se callen, el mutismo es el principal impedimento en llegar al otro…- Los despidió la doctora, muy complacida por ese pequeño progreso que ambos habían realizado… Poner en claro un malentendido. La pareja se marchó en silencio, con una todavía molesta Helga y un Arnold cansado de tanta barreras entre los dos…

Media hora después de vuelta en la pensión de huéspedes…

Arnold abrió la puerta y una colérica Helga ingresó detrás de él… El rubio suspiró mientras ella avanzaba a la cocina y ponía la cafetera en silencio… Él prendió la televisión y se acercó al contestador… Oyó el mensaje anterior y rodó los ojos. Fue hacía la cocina…

-Helga… Acabo de escuchar el mensaje… Nada pasó anoche, y sabes por qué??? Porque hace cinco años que no siento por nadie lo que me trae una y otra vez hacia ti…

-No quiero hablar Arnold… Respondió determinante- Eres un maldito mentiroso!!! Pero si esto va a ser así, está bien, no me opongo, mientras que el juzgado no se entere, me parece bien…. Ahora, yo al igual que tu, voy a seguir mi camino…

-D-De qué hablas???- Indagó el rubio levantando una ceja y con voz temblorosa.

-Que también tengo a alguien que me espere cuando se termine toda está pretensión del matrimonio ideal… Así que si me disculpas…- Pidió llevándose una taza de café. Arnold colocó un brazo delante de ella y le preguntó:

-Es el tal Marty que se quedó mirándote como perdido hoy, no es así???- indagó celoso y levantando una ceja.

-No te interesa!!!!- respondió determinante.

-Crees que no noté cómo te miraba??? De verdad quieres que nos tratemos de ese modo tan vil??? Respóndeme!!! De verdad quieres seguir con toda esta actuación de que me odias???

-Te odio idiota!!! Es que acaso no lo notas???- Preguntó dejando el café sobre la mesa- No te tolero!!! Ve y diviértete con tu chica!!! Siempre ha habido otra que te saque del paso no??? "Lo lamento Helga, pero creo que deberíamos salir con otras personas…"- se burló imitándolo.

-Todavía me hechas en cara cosas de la niñez???- Preguntó sorprendido- Eso pasó hace años Helga!!!! Ninguno soportaba estar lejos de otro, por eso siempre volvíamos!!!- Contestó seguro.

-Nos separábamos por tu decisión zoquete!!!! Yo nunca me hubiese marchado de tu lado!!!!- respondió acercándose a él con el entrecejo fruncido.

-Era imposible!!! Cada vez que quería acercarme te ibas!!! "No quiero hablar contigo idiota"- La imitó al igual que ella.- Nunca quieres discutirlo!!! Te cayas, te vas… Cómo se supone que vamos a remendar algo si no sabemos que nos molesta!!!!

-Apártate cabeza de balón!!! Idiota!!!! Te odio!!!! Vete con la tal Helen!!!- Le gritó en un ataque de furia y lo empujó… Ni notaron cómo ocurrió, pero ya se estaban besando como nunca lo habían hecho… Porque ahora eran dos adultos, un hombre y una mujer que nunca consumaron su amor… La pasión crecía a tal magnitud, que tiraron todos los platos y los objetos que estaban sobre la mesada de la cocina… El café derramado por el piso… Se acariciaban, se palpaban, suspiraban, chocándose con las paredes… Avanzando por toda la sala, subiendo por las escaleras…

-Hola hijo!!! Tu padre y yo estaremos de regreso antes del sábado para asistir a la ceremonia!!!! Tuvimos que adelantarnos… La pierna de Milles se complicó… estaremos por Hillwood unos cuantos meses hasta que el cabeza hueca de tu padre se sane por completo, se olvidó el medicamento en casa… Te amo cielo…- se escuchó la contestadora que Arnold no había desactivado

-Hola hermanita!!! Ya estoy en la ciudad!!! Me gustaría que pasaras a visitarme… Estoy en casa!!! Tenemos que hablar, papá viene el sábado, es mejor que te prepares

-Espera Arnold… No…- Murmuró mientras el rubio continuaba desvistiéndola mientras avanzaban por la sala.

-Por qué no mi amor??? Lo deseas tanto como yo…

-Esto es una locura… No puedo, lo lamento…- Murmuró triste apartándose y marchándose a su habitación, dejando a un Arnold atónito, desconcertado, todo despeinado, con marcas de labial rojo y con la camisa abierta… El timbre sonó y aún en su estado de letargo, el rubio abrió la puerta…

-Hola Arnold… estás en la Luna amigo!!!… dejaste la billetera en…- Gerald detuvo el saludo al observar el estado del rubio… Se quedó mudo.

-Hola Gerald, hola Phoeps… Qué ocurre???- Indagó al observar la mirada absorta de la pareja. Phoebe se puso pálida de la vergüenza… Y Gerald hizo su mejor esfuerzo para contener las ganas que tenía de echar a reír!!!

-Mmmm… N-Nada Arnie… Toma, tu billetera…- Contestó el moreno algo incómodo y sonriendo un poco, bajando la vista para no tentarse…- Qué humedad espantosa!!!…- Mencionó Gerald con la cabeza gacha sonriendo un poco y aclarándose la garganta.

-Pasen amigos… Quieren un café??? - Preguntó dirigiéndose a Gerald…

-No gracias viejo… estamos de pasada nada más…- Contestó sin quitar la mirada del piso y emitiendo pequeñas risitas…

-Es verdad Arnold… Por favor si la ves a Helga…

-Phoebe!!!...- Se escuchó un llamado de fondo y la rubia salió a saludarlos- Voy contigo ahora, es mejor que me pruebe ese vestido antes por si…- Helga se calló al observar el estado en el que estaba Arnold. Sus mejillas nunca se pusieron más coloradas en toda su vida!!! Qué bochorno!!! Jajajaja!!!

El rubio no entendía en nada la aptitud de los presentes… Cuando de reojo se observó en uno de los cristales de la puerta de su casa ahora remodelada, se puso colorado, era decir poco…- Meee disculpan… Mencionó con la voz cortada y se dirigió al baño. Gerald se rió tapándose con la mano y mirando a Helga…

-Bien Phoebe, vamos a la tienda…Mmmm… Espera que no se dónde dejé la parte de arriba de este traje…- Menciono la rubia volviendo en sus pasos y encontrando la chaquetilla tirada en la escalera- Gerald emitió una carcajada y Phoebe le dio un leve codazo- No vamos???- Preguntó Helga colocándose las gafas oscuras, lo más normal que pudo…

-C-Claro Helga… Amor, yo me voy a…- Se explicó la joven oriental incómoda aún y dirigiéndose a su novio.

-Descuida Phoeps… Yo me quedo un rato con Arnold…- Mencionó el moreno sin evitar sonreírse.

-Bien, nos vemos…- Saludó a Gerald levantando las cejas y se marchó tras una apurada Helga…

Continuará…

Hola!!! Puf!!! Se tienen unas ganas terribles!!! Jajajaja!!! Pero, hay mucho que aclarar todavía… Falta muy poquito para la boda de sus amigos… Lo aclararán ese día??? Prepárense, porque se viene el plan de Helga!!! Nos vemos!!!