¡Hola! ¡Estoy de vuelta! Perdón por haber tardado tanto en actualizar, pero de verdad que no se me ocurría que mas escribir… Pero lo importante es que… ¡AL FIN ACTUALIZE! ¿no les da felicidad? A mi si, porque esta historia ya la tenía muy abandonada… ¡una disculpa!

Los padrinos mágicos son propiedad de Butch Hartman y la canción es de Luis Miguel, de nuevo.


Capitulo 5

¡Que nivel de mujer!

Este plan estaba probando ser mas difícil de lo que Cosme originalmente había pensado. La madrina siempre se había sentido orgullosa de la facilidad con la que podía ejecutar las tareas mas difíciles (incluso imposibles para algunos). Ahora, sin embargo, se sentía ligeramente... frustrada.

Timmy Turner tenía la sensibilidad de... una patata, probablemente. Incluso Cosmo había sido mas... ¿intuitivo? Si, podía decirse... Al menos él no había tardado millones de años en notar lo enamorada que Wanda estaba de él...

No, esperen. Había tardado 5 años en pedirle que fuera su novia. Y luego habían terminado como unas 20 veces… Umm… De acuerdo, olvídenlo. Timmy y Cosmo eran prácticamente iguales. Aunque, por supuesto, la hada consideraba que, si había podido ayudar a su hermano a conocer al "amor de su vida", también podía ayudar a su ahijado…

El problema, era que Timmy la ignoraba. Cosmo jamás la había ignorado (por lo menos, no a propósito) y eso estaba dificultando mucho su trabajo.

La chica suspiro, mientras observaba a su ahijado, disfrazada como una ardilla, asomada en la ventana del salón. El niño, por su parte, no estaba prestando atención a la clase, sino a su "linda" y "encantadora" compañera Trixie Tang.

¡Vaya forma de complicar sus planes! La joven brinco de la rama en el que había estado sentada y se apresuro a tomar una apariencia humana, antes de hacer aparecer unos audífonos y un celular y ponerse a escuchar música, para distraerse en lo que Timmy salía de la escuela.


Cuando yo te conocí/ ¿como lo podré olvidar?/ con tu cuerpo y actitud/ ¡eres espectacular…!/ (por lo bien que te ves ¡que nivel de mujer!)/ cuando salgo a caminar/ y me quiero concentrar / y en mi mente esta tu voz/ que seduce la razón.../ (por lo bien que te ves ¡que nivel de mujer!)/(ven aquí)/ ya no me hagas mas sufrir/ (solo tu)
tienes esa gran virtud/ (junto a ti)/ tengo ganas de vivir/ (porque el mundo gira)/ y tu sabes que es por ti/ por lo bien que te ves/ (¡que nivel de mujer!)/ cuando yo te veo pasar /yo comienzo a sudar/ ni siquiera puedo hablar/ siento que voy a explotar... /(por lo bien que te ves ¡que nivel de mujer!)

¡Vaya canción tan pegajosa! Cosme no podía evitar pensar esto. Últimamente, había desarrollado una extraña fascinación por las canciones de Luis Miguel. Culpaba de esto a la sra. Turner, que parecía ser una gran fan del cantante (aunque no tanto como de Chip Skylard…)

Si me gana la timidez/ es por la forma en que me ves/ y si comienzo a temblar/ cuando yo te veo bailar…/ (por lo bien que te ves ¡que nivel de mujer!)/ (ven aquí)/ ya no me hagas mas sufrir/ (solo tu) /tienes esa gran virtud/ (junto a ti)/ tengo ganas de vivir/ (porque el mundo gira)/ y tu sabes que es por ti/ por lo bien que te ves/ (¡que nivel de mujer!)/(ven aquí)/ ya no me hagas mas sufrir/ (solo tu) / tienes esa gran virtud/ (junto a ti)/ tengo ganas de vivir/ (porque el mundo gira)/ y tu sabes que es por ti/ por lo bien que te ves/ (¡que nivel de mujer!)

Era una linda canción. Sin duda, cualquier chica se sentiría fascinada si se la dedicaran. Claro, era un poco superficial pero, siendo honestos, ¿a que mujer no le gusta que le digan que es hermosa?

(Cuando tu me miras)/ ni siquiera puedo hablar / (cuando tu me miras)/ yo comienzo a temblar/ (cuando tu me miras)/ y comienzo a sudar/ (cuando tu me miras)/ siento que voy a explotar/ (por lo bien que te ves ¡que nivel de mujer!)/ (por lo bien que te ves) / cuando yo te veo pasar/ (¡que nivel de mujer!)/ cuando yo te veo pasar/ (por lo bien que te ves)/ cuando yo te veo pasar yo comienzo a sudar/ (¡que nivel de mujer!).../ (¡que nivel de mujer!).../ (¡que nivel de mujer!).../ cuando yo te veo pasar / yo comienzo a sudar/ ni siquiera puedo hablar/ siento que voy a explotar.../ Si me gana la timidez/ es por la forma en que me ves/ y si comienzo a temblar/ cuando yo te veo bailar.../por lo bien que te ves ¡QUE NIVEL DE MUJER!

La canción concluyo, al mismo tiempo que sonaba la campana de fin de clases. La madrina se levanto, con una enorme sonrisa y se dirigió a la entrada de la escuela, a esperar a Timmy. La verdad, curiosamente, de pronto se sentía de muy buen humor. Había considerado molestar a su ahijado un rato, solo para entretenerse, pero después de oír esa canción… ah, lo dejaría para otro día.

-¡Suéltame! ¡Auxilio!

Timmy estaba en la entrada de la escuela, luchando por separarse de Tootie, quien lo tenía fuertemente abrazado por la cintura.

-¡Oh, Timmy! ¡Las flores fueron un detalle tan hermoso!

-¡¿DE QUE HABLAS?!

"Ups" pensó la hada, sonriendo pícaramente "parece que una vez mas me equivoque de destinatario…"

-¡Hey, Timmy!

El niño volteo a ver quien le hablaba, igual que Tootie y Cosme. Detrás de él, se encontraba Trixie Tang, sonriéndole con coquetería.

-¡Trixie!- exclamo el chico- ¡¿en que puedo ayudarte?!

Ah, ¿qué tan patético se podía ser? Cosme volteo los ojos y se dispuso acercarse al muchacho, para arrastrarlo a casa. Umm… ¿por qué esto le resultaba tan familiar?

¡Por supuesto! ¡Bridgette! Bien, era hora de contarle esa parte de la historia a cierto chico dentón…

-Timmy, ¿te molestaría cargar mis libros hasta mi casa? Hoy mis padres no podrán enviar al mayordomo por mi y…

-¡Encantado!

-¡Oh no!- exclamo la madrina, apareciendo detrás de él, sujetándolo por la camisa y comenzado a alejarse de la escuela- ¡debes volver a casa temprano, queridito!

-¡Cosme!- exclamo él, sorprendido- ¡no puedes hacerme esto!

-Puedo y lo haré- alego ella, en su usual tono malévolo. Timmy intento resistirse, pero la joven era mucho mas fuerte que él…


-¡No puedo creer que me hallas hecho esto! ¡¿Quién te crees para…?!

-¿Sucede algo, campeón?

Wanda acaba de aparecer de la nada, mirando a su ex ahijado con preocupación. Como siempre, iba acompañada de Cosmo, aunque éste parecía completamente ajeno a lo que estaba pasando.

-¡Wanda! ¡Que bueno que estas aquí! Tu cuñada…

-¡No hay de que preocuparse!- interrumpió Cosme, tapándole la boca al niño- ¡Timmy solo quería desear un poco de pudín de chocolate!

-¿Segura? Porque a mi me parece…

-¡Pudín!- exclamo Cosmo, feliz de la vida, haciendo aparecer un gigantesco tazón frente a él y comiéndolo con singular alegría.

-Umm… Wanda, ya que están aquí… ¿podrías prestarme a Cosmo por unos minutos?- pregunto la madrina sustituta, sonriendo (algo) maliciosamente.

-Oh, bueno, supongo…- respondio la aludida, mirando a su marido con preocupación. Claro, éste no lo noto.

Cosme le ofreció una sonrisa amable a su cuñada y ésta la devolvió, antes de volver a la pecera, dejando a un muy confundido Cosmo a merced de su hermana.

-Eh… ¿sucede algo?

-Hermano querido, quisiera pedirte un favor.

-¡Claro!- dijo él, entusiasmado- ¿Qué necesitas, Cosme?

Timmy miraba a ambos hermanos, con curiosidad y algo de nerviosismo. Aun estaba molesto con la chica, pero estaba sorprendido de que acabara de pedirle un favor a Cosmo… Además, no le agradaba la mirada de satisfacción de la mayor…

-Quiero que le hables a Timmy de Bridgette.

-¿Cuál…?- inicio el padrino, confundido, pero de pronto su mirada se lleno de entendimiento- oh… claro, supongo que podría…

Cosme sonrío, al tiempo que forzaba a su ahijado a sentarse en la cama. Cosmo, por su parte, hizo aparecer una silla y se sentó ahí.

Guardo silencio por unos minutos, pensado en como iniciar su historia. Timmy lo miraba con interés, pues al fin iba a escuchar acerca de aquella hada que (por lo que AntiCosme decía) era la "pareja perfecta" de su padrino.

Finalmente, el hada inicio su narración…


Cosmo suspiro, mientras permanecía en la entrada de la Secundaria. Detrás de él estaba su hermana, tratando de animarlo a entrar a clase, sonriéndole con dulzura, a pesar de que ya llevan cerca de 15 minutos ahí y el muchacho suponía que la joven estaba empezando a impacientarse.

-No quiero ir a clases, Cosme.

La chica suspiro, antes de abrazarlo y murmurar, muy bajo a su oído, con su voz mas melodiosa:

-¿Por qué? Ya has pasado 3 años aquí, Cosmo. ¿No me digas que estas asustado?

-Todos se burlaran de mi…- comento él, con tristeza, luchando por contener sus lagrimas- voy a cursar primer año de nuevo y… los chicos con los que inicie la secundaria… este es su ultimo año…

Cosme lo abrazo con fuerza, acariciándole el cabello. No era ninguna novedad para ella el que su hermano no era muy brillante. Cierto, esta era la 4° vez que cursaría el primer año, pero…

-Al menos Jordan sigue contigo, ¿no?- le pregunto, tratando de animarlo.

-No…- murmuro el mas joven, intentando contener las lagrimas- él ya paso a segundo.

Ah… vaya problema. Así que, finalmente, su mejor amigo había aprobado… esto no podía ser bueno…

-¿Cosmo? Debes entrar a clase…- dijo ella, al escuchar sonar la campana, pero el joven reanudo sus sollozos, provocando compasión en el corazón de su "malvada" hermana- te diré lo que haremos- continuo, tratando de animarlo- tu iras ahora a la escuela y mas tarde yo vendré por ti e iremos por pudín. ¿Qué dices?

-¿Pu-pudín?- pregunto él, mirándola esperanzado y con una débil sonrisa.

-Pudín. De chocolate- confirmo la hada, sonriéndole.

Eso convenció al menor, quien, de inmediato, se "armo de valor" y con un "poof" se dirigió a su salón de clases.

Su hermana lo miro, con una triste sonrisa. Algo le decía que ese año sería muy complicado…


Cuando yo te conocí/ ¿como lo podré olvidar?/ con tu cuerpo y actitud/ ¡eres espectacular…!/ (por lo bien que te ves ¡que nivel de mujer!)/

Las clases acababan de comenzar y Cosmo no podía esperar para que llegaran las vacaciones. No podía evitarlo. Simplemente, la escuela no era lo suyo…

Miro a su alrededor, aburrido. El profesor no dejaba de hablar sobre extrañas ecuaciones mágico-matemáticas, que el muchacho no creía que le servirían nunca. Todos sus compañeros eran nuevos, lo cual era normal. Él era el único lo suficientemente…

-¡Cosmo! ¿Estas poniendo atención?

El aludido asintió con la cabeza, a pesar de que era mentira. El maestro, sin embargo, pareció creerle, pues volvió a su lección.

El joven entonces volcó su atención, una vez mas, a su alrededor. Y entonces la vio. ¡Diantres! ¿Cómo había tardado tanto en notar su presencia?

Sentaba un par de bancas atrás, se encontraba una joven hada muy atractiva. Su cabello, largo y de un hermoso tono azul brillante, le cubría casi por completo la espalda. Sus ojos, enormes y del mismo azul de su cabello, rodeados de largas y rizadas pestañas, le daban una apariencia divina.

Otra chica, sentada junto a ella, volteo a decirle algo, lo que causo que la muchacha se riera. ¡Y, por todos los cielos, que hermosa sonrisa tenía!

Cosmo suspiro… ¡estaba enamorado! Pero, ¿cómo podía hablarle un tonto como él a una belleza como ella?

El timbre sonó y los alumnos desaparecieron en un rápido "poof". Cosmo permaneció unos segundos en el salón, aun hipnotizado por su linda compañera. Después, al darse cuenta de que estaba solo, opto por salir también y dirigirse a la cafetería (pues era la hora del descanso)


Cuando yo te veo pasar / yo comienzo a sudar/ ni siquiera puedo hablar/ siento que voy a explotar.../

-¡Hey, Cosmo, por aquí!

El aludido reconoció de inmediato la voz y se apresuro a acercarse a su mejor amigo, Jordan. El otro chico le sonrío y lo invito a tomar asiento a su lado.

-¡¿Cómo has estado, Jordan?!- pregunto el peliverde, con una enorme sonrisa, sintiéndose súbitamente de mejor humor.

-Ah, ¡el 2° año es aun mas difícil que el primero! No llevo mas que un par de clases y ya estoy seguro de que reprobare…

-¿En serio?- pregunto Cosmo, consternado. Porque, eso significaba… o, ¡no, no quería quedarse en la secundaria para siempre!

-¿Y que hay en primer año? ¿Algo interesante?- pregunto el otro, completamente ajeno a las preocupaciones de su amigo.

-Ah…- comenzó el muchacho, sintiendo un leve sonrojo en sus mejillas- bueno, veras hay una chica…

-¿Una chica?- pregunto Jordan, intrigado. Así que, finalmente, ¡su querido amigo Cosmo estaba interesado en una joven!- ¿Cómo se llama?

-Este… no lo se…

-¡¿No lo sabes?! ¡Pues habrá que averiguarlo!- grito el otro, entusiasmado.

Cosmo sonrío. Si, habría que hacer eso… debía averiguar el nombre de aquel encantador ángel…


(Cuando tu me miras)/ ni siquiera puedo hablar / (cuando tu me miras)/ yo comienzo a temblar/ (cuando tu me miras)/ y comienzo a sudar/ (cuando tu me miras)/ siento que voy a explotar/ (por lo bien que te ves ¡que nivel de mujer!)/

-¡Hey! ¡Hey, tu, el chico de cabello verde!

Cosmo volteo a ver quien le hablaba. El día de clases finalmente había terminado y ahora el muchacho se disponía a marcharse a casa, pues no le gustaba pasar mas tiempo en la escuela del estrictamente necesario. Además, ¡su hermana le había prometido llevarlo por pudín!

-¿Si?- pregunto, aun sin darse cuenta de quien le hablaba.

-Eh… hola. Quería pedirte un favor.

Cosmo comenzó a tener problemas para respirar. Ahí, frente él, se encontraba su nueva (y bellísima) compañera. ¡Oh, dios, ¿Qué hacer?! No quería parecer un tonto delante de ella…

-Cla-claro. Lo que ne-necesites.

-¿Podrías prestarme tu libro de historia mágica?

-Por su-supuesto- murmuro él, apresurándose a buscar dicho libro en su mochila. Estaba muy nervioso… y emocionado. ¡De todos los chicos del salón, aquel ángel había decidido pedírselo a él…!

-Gracias- dijo ella, una vez que le fue entregado el libro- te lo devuelvo mañana.

-No hay pro-problema.

-Por cierto, no me has dicho como te llamas- dijo, al tiempo que guardaba el libro.

-Eh… Co-Cosmo.

-Bueno, mucho gusto, Cosmo- dijo la muchacha, dándose la vuelta y disponiendo a marcharse.

-¡Es-espera! ¿Cuál es tu nombre?- exclamo él, al verla tan próxima a marcharse.

-Bridgette- respondio, sencillamente, antes de desaparecer con un "poof".

Y ese, fue el primer encuentro entre Cosmo y la llamada "ángel de la secundaria".


-Patético, si quieres mi opinión- mascullo Cosme, de muy mala gana, cuando su hermano concluyo su relato.

-Esa Bridgette suena como una chica agradable- protesto Timmy, ganándose una mirada amenazante de su madrina.

-Pues no lo era. De hecho, era bastante fastidiosita…

-¡Era tan linda!- exclamo Cosmo, perdido aun en sus recuerdos- ¡y su voz, era como un coro de angeles…!

"Poof"

-¿De quien hablan?- pregunto Wanda, reapareciendo y llevando un enorme tazón de pudín entre sus manos.

-¡Pudín!- grito Cosmo, arrojándose sobre su mujer y quitándole el plato, antes de darle un rápido beso en los labios- ¡eres la hada mas maravillosa de todo mundo mágico, Wanda!

La aludida se rió, con algo de nerviosismo. Tenía tanto tiempo que su esposo no la halagaba… Aunque claro, no iba a quejarse…

Cosme, por su parte, exhibía una sonrisa enorme, de satisfacción. Su ahijado la miraba algo confundido. Francamente, no entendía cual era el punto…

No pudo pensar mas al respecto, pues, justo en ese momento, un grito resonó en la casa. Un grito que helo la sangre del pequeño…

-¡GUSANO!

Oh no… su día acababa de empeorar.


¡Listo! Wow, se que tarde mucho en actualizar y quizás este capitulo no es tan bueno… ¡pero estaba completamente bloqueada! Yo espero que esto me ayude a desbloquearme y retomar esta historia…

Muchas gracias a mis pacientes lectores y a quienes me han dejado sus reviews. Agradezco mucho sus opiniones.

Bueno, por el momento, eso es todo. ¡Nos vemos pronto! (o, al menos eso espero…)