Vivan las vacaciones! En serio, ya toi de vagas, para los que no saben, en esta parte del mundo nos estamos congelando, pero no se preocupen por mí, por que escribiendo, al menos calentaré mis dedos y mi cerebro…. Jejeje.
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La verdad las cosas últimamente estuvieron muy movidas. Como el Cupido no deseado de mi querido mejor amigo, tengo que hablar con la susodicha para tratar de que los tórtolos vuelvan. Estamos en pleno octubre, con el frío entre nosotros, y yo tengo que estar corriendo de un lado a otro para tener siquiera una oportunidad de hablar con ella.
Sakura ha estado muy enojada desde la ruptura, no esperaba menos, lo cual hace difícil que le hable, por no decir imposible ya que la causa del enojo soy yo "por meterme en su relación". Eriol comienza a molestarme, durante toda esta semana estuvo preguntándome sobre lo que había averiguado y pidiendo consejos amorosos, sugerencias de regalos de reconciliación y diferentes acciones para poder impresionarla. Syaoran, él no dice nada, lo cual es bastante extraño. Yo pensé que él aprovecharía la oportunidad para conquistar a mi despistada ex amiga, pero no, es como si se le hubiera olvidado quién le gusta. Desde aquella vez que consoló a Sakura, bueno, no hemos vuelto a hablar de ella, aunque yo sí hablé de Eriol, aunque siempre parece que evitara el tema.
Cuando llegó el fin de semana no podía estar más feliz. Al fin algo de descanso de todo el enredo.
El domingo en la mañana la pasé en casa, diseñando vestidos. El diseño siempre ha sido mi pasión. Yo misma diseñaba mis vestidos desde muy pequeña y mandaba a que alguna de las sirvientas de mi madre los llevara a cabo, no era muy buena en esa época. Al pasar los años aprendí a confeccionar mis disfraces de noche de brujas y cuando ya me volví experta en la máquina de cocer, hacía uno que otro vestido para Sakura e incluso llegué a hacerle un traje a Syaoran, pero como era nueva en eso de trajes para varones, le quedó ajustado en los hombros, la cintura y… ahí. Recién el día de hoy me doy cuenta de lo incómodo que fue usarlo el día de mi cumpleaños.
Pasé el almuerzo sola, ya que mi madre (Sonomi) tuvo una llamaba de emergencia. Como la tarde la tenía completamente libre me conecté a internet, justo a los cinco minutos se conectó Eriol.
-Tomoyo, ¿sola de nuevo en casa?- escribió.
- Hola, si, bueno, ya sabes, día libre de las sirvientas y las emergencias de mi madre, nada fuera de lo común.
- Si… bueno te quería preguntar…
- No, todavía no he podido hablar con ella- Técnicamente golpeaba mis dedos contra las teclas al escribir la respuesta.
- Ah, lo siento, es que estoy un poco ansioso. Desde que no estoy con ella las cosas han estado aburridas, ella llenaba todo de vida.- Casi podía ver la cara de bobo que tenía en ese momento. Es muy raro ver a Eriol con una expresión de enamorado. Recién que perdió a Sakura, se le ve así seguido.
- Lo siento, pero me tengo que ir, te cuidas.- no podía soportar una sesión extra de "¿Por qué Sakura Kinomoto era la mujer de mi vida?"
- Bye.- contestó.
No me salí exactamente, sólo puse como desconectado, no sé por qué lo hice, sólo que fue una decisión que me afectaría luego.
Me pasé la tarde en la computadora. Mis ojos se quejaban, pero yo seguí conectada. Estaba a punto de irme, cuando un pitido me avisó que Sakura se conectó. Eso hizo que me quedara, pero lo que me sorprendió fue el mensaje. "Tenemos que hablar"
- Claro dime.- respondí
- Pensé que estabas desconectada.
-Nah, sólo lo hice para tener un poco de tranquilidad. Ahora sí, dime.
-Siento haber actuado como tonta últimamente. La verdad es que hizo que me pusiera celosa.- sabía a lo que se refería. Pero cómo se puede poner celosa de mí, es decir, ella es Sakura. Es hermosa y yo, bueno yo nos estoy mal pero…
- Tranquila, él se pasó un poco pero me ve como amiga.- lo sé, otra vez sacrificándome para ayudarlo, pero qué puedo hacer. Lo quiero demasiado como para desear que sea feliz, aunque no sea a mi lado, y ella es mi mejor amiga.- además te extraña.
La respuesta tardó en manifestarse como unos cinco minutos.
- ¿Lo dices en serio?
- Yo nunca te mentiría, en serio que quiere estar contigo
- Yo lo quiero mucho, y quiero volver. No sé cómo. Le dije cosas feas y sé que lo herí. Además no ha vuelto a hablarme desde que rompimos.
- Si, porque estaba buscando la forma de hacerlo. Dale otra oportunidad, te prometo que todo será diferente, será mejor.- por dentro no podía creer las cosas que estaba escribiendo, de dónde salió toda esa inspiración, no tengo la mejor idea, era como si mi cerebro estuviera en modo automático.
- Gracias.- la respuesta tardó.- en serio.
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Al día siguiente en el almuerzo, ya estaba esperando que Eriol se acercara como de costumbre a realizar la misma pregunta. Cuando lo vi, pero él estaba con Sakura, tomado de la mano. La impresión fue muy grande, ya me imaginaba que algo así ocurriría, pero no así de pronto. Inexplicablemente me puse a llorar, lo peor, me vieron.
- Tomy, ¿qué pasó?-preguntó el oji azul.
- Nada, sólo problemas, sí… problemas en mi casa.- Mi amiga me miraba con preocupación, pero no dijo ni pío. ¿Por qué Syaoran tenía que desaparecer justo momentos antes? Me dejó sola con los tórtolos.
- Tranquila, todo estará bien, pase lo que pase siempre cuentas con nosotros.- Eriol me dijo mientras soltaba la mano de su novia y las ponía alrededor de mi cuerpo, abrazándome muy fuerte, mientras que Sakura sólo puso una mano encima mi hombro, en señal de comprensión.
- ¿Tomoyo?- Syaoran acababa de llegar a escena, agitado, como si hubiera estado corriendo.
- Bueno, al parecer ya estás mejor, no te olvides de lo que te dije.- luego entrelazó sus dedos con los de Sakura y se dieron la vuelta, no sin antes darme un beso en la mejilla.
Los vimos irse, hasta que desaparecieron al doblar una esquina. Estuvimos en silencio por unos momentos.
- No pude llegar a tiempo. Un maestro me vio correr en el pasillo, y bueno. Lo siento, debí de habértelo dicho.- Seguía agitado, tratando de hablar al mismo tiempo que respirar, lo cual hizo que le venga una tos.
Me limpié las huellas que dejó mi llanto, y Syaoran se quedó conmigo todo el día.
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En el resto del año no hay mucho más que contar. Los tórtolos estaban felices y nosotros tristes, justo como debería de ser, ¿o no? Los días pasaron, al igual que los dos meses restantes del año, para finalizarlo con una serie de fiestas en la casa de los cuatro, culminando el 31 de diciembre en la mía, recibiendo al año más confuso de mi vida. El último año de este relato.
El año pasado
Los primeros meses, volvimos a la escuela, luego de las vacaciones de navidad. Comenzando el segundo semestre del año escolar, el último para nosotros cuatro. El plan era terminar todo con excelentes notas y aplicar para la universidad en diseño y confección. Lo que irían a hacer los demás no lo sé, al parecer todos tomaríamos rumbos diferentes. Ya tenía claro que sería el último año que los cuatro podíamos estar juntos, así que las nostalgias se daban en cualquier momento.
El cumpleaños de Sakura estaba a dos semanas. Curiosamente Syaoran no se percató. En años anteriores él contaba los días y siempre me pedía consejo para comprarle un regalo que le encante. Como si al hacerlo ganara su amor. Nunca resultaba o si no, no estaríamos en esta situación. Además no era solamnte sobre Sakura, estaba completamente distraído en todo, en clases, en los exámenes, en las tareas, en las cosas que tiene que hacer, se le olvida en qué dia estamos. Está perdido en su pequeño mundo, que ocasiona que frunza el ceño una que otra vez. Increíblemente era la única que lo notó.
Los días pasaban y no yo sabía que regalarle a la castaña. Estaba en tal desesperación que le pedía ayuda a Syaoran.
- No lo sé, normalmente tú me ayudas en eso.- me contestó con el ceño fruncido. De nuevo.
- Si, pero estoy desesperada. Su cumpleaños es en una semana. ¿Qué le regalarás?.- pregunté, notando que no me prestaba atención.
- No lo sé, algo se me ocurrirá.- y ahí estaba, otra vez el ceño.
Estaba con ganas de molestarlo, de preguntarle el porqué de su distracción y falta de interés, pero tení problemas más grandes que resolver y se me acababa el tiempo. En todo el camino a casa el castaño no dijo ni una palabra, quedamos los dos sólos y en silencio, como una pareja que se peleó.
Decidí en mi desesperación que le regalaría un vestido diseñado por mí. Pero no cualquier vestido, sino un vestido de gala. Seguro que le servirá.
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La fiesta sería en su casa, así que el día anterior fui a arreglar los últimos detalles para su día. Eriol fue con nosotras a estorbar más que ayudar, pero ya qué, siempre es bueno verlo, aunque en ocasiones es algo incómodo cuando está tecnicamernte comiendo a su novia en frente mío.
Había quedado que Syaoran me recogería de mi casa para ir juntos. Pero llegó tarde, lo caul era completamente descortés, por no decir raro en él.
- Lo siento Tomoyo, tuve algunos problemas para llegar.- estaba completamente guapo, con un chaqueta sencilla de color verde con mangas caqui, bufanda que combinaba y pantalones cafés. Simple, pero elegante, sin mencionar irresistible.*
- No pasa nada.- se me pasó el enojo al ver lo bien vestido que estaba.- mejor vámonos.
- Si, pero no te parece que es muy temprano, primero vamos al parque, a pasear un poco y de ahí nos vamos a la fiesta.- Acepté.
Llegamos al parque, que estaba a cuatro cuadras de distancia de la casa de mi amiga. Fuimos a los columpios. Y nos sentamos mientras que la noche se hacía más fría.
- ¿Te hace frío? Toma.- me tendió su chaqueta, y pude ver que estaba con un sueter por debajo. Sabía muy bien que él no soportaba el frío. Pero por no ser descortez, acepté su gesto. Después de todo Syaoran es un chico muy amable.
-Si, gracias.- me la puse. Sólo en ese momento me di cuenta lo pequeña que realmente era en comparación con mi amigo castaño. La chaqueta era enorme, aunque muy caliente.
- Quería hablar contigo.- estaba serio, y de nuevo el ceño funcido.
- ¿Por fin vas a decirme por qué estabas tan distraído últimamente?.- me miró sorprendido.- sí lo noté.- dije respondiendo a la pregunta que me hicieron sus ojos.
- No pensé que era tan notorio.- Bajó la cabeza.- aunque tú eres extremadamente observadora Tomoyo.
- Es una de mis cualidades.- respondí dándole una sonrisa pícara.
Comenzó a reir, y al segundo me uní a él. Esto estaba bien, feliz, sólo con mi confidente, mi amigo, se sentía bien, sólo bien.
- ¿De que mé quieres hablar?
Se quedó en silencio, como eligiendo las palabras que usaría.
-Bueno, toda esta situación hizo muchos cambios en el grupo. Para ser más específico, desde que Eriol llegó. ¿Cierto?
-Cierto.
-Iré mencionando algunos. Tuvimos un nuevo miembro, te enamoraste de él, Eriol se enomoró de Sakura, estuvo con ella, luego no, volvieron, nos comenzamos a hacer más cercanos tú y yo…- Sólo asentía con mi cabeza, cuál era el punto.-… nos hirieron, creo que me gustas, volvieron de nuevo…
- Espera, espera.- cuando me di cuenta de lo que él dijo, eso de unos 5 segundos más tarde, me congelé, aún con la caliente chaqueta de Syaoran.- ¿Qué dijiste?
-Mmmm, volvieron de nuevo
- No, lo otro
- ¿Nos hirieron?.- se estaba haciendo el loco.
- Syaoran…- me estaba enojando.
- Creo que me gustas.- lo dijo como si las palabras le pesaran, con un agotamiento de sólo pronunciar la primera sílaba. Y de paso con un suspiro.
Ayuda.
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Eso es todo amigos… jejeje por ahora.
Ya saben qué hacer ok?, ah si y por cierto para los que no saben hay poll en mi perfil, asegúrence de participar… jejeje… así que hasta lueguito XP
P++Y
