Disclaimer: Antes de nada me gustaría comentar que los personajes de Detective Conan no me pertenecen. Son propiedad de Gosho Aoyama. Sin embargo, yo me he inventado esta historia con la finalidad de divertirme y divertir a los lectores, o hacerlos llorar... ;) Por eso no me considero violadora de ninguna ley.
ESCAPAR NO ES FÁCIL
Muchas preguntas rondaban por la cabeza de Ran en aquel momento, pero había una que la atormentaba constantemente:
- ¿Qué debo hacer?
04: Lo Siento
Simbología
- blablabla (Lo que habla un personaje)
- blablabla (Lo que piensa un personaje)
En un sitio, o un sonido
... Cambio de escena
((Notas de la Autora))
Habían pasado dos meses después de aquel primer día de trabajo en "P. E. Kudo". Ran estaba irremediablemente enamorada de su jefe, Shinichi Kudo, pero por miedo no lo quería reconocer. El día que se dio cuenta de que sin él no podría vivir, todo dio un giro inesperado, ya que se complicaba muchísimo más la tarea que tenía que cumplir para la organización. Por otra parte, tenía que trabajar para Kudo siendo espía de la organización, y le dijo que se había infiltrado en ella para saber más. Ran sufría constantemente dolores de cabeza muy fuertes, debido al estrés de que la descubrieran en cualquiera de los dos bandos.
A Gin le decía que primero tendría que conquistarlo con "sus armas de mujer", y a Shinichi le daba informes falsos, con nombres verdaderos entre miles de nombres falsos.
- Ran¿por qué me mientes? - preguntó Shinichi, una vez que ella le había entregado otro informe
- ¿Mentirte? - ella se giró asustada, encarándole
- Sí. Siento que me ocultas algo...
- Em... Bueno... - hay que añadir que el tartamudeo era porque él la estaba mirando directamente a los ojos, intentando leerle la mente - Supongo que en 12 años han pasado muchas cosas...
- ¿Y te gustaría contármelas?
- No estoy diciendo que algún día no lo haga... Pero, por ahora, quiero que sean sólo mías.
- Cómo quieras... - el joven bajó la cabeza decepcionado. No quería tener ningún secreto con aquella joven, que le inspiraba confianza, que además había sido amiga de su infancia, que había sentido cosas por ella y que las volvía a sentir.
Ella abandonó el despacho, con la cabeza gacha, harta de aquella sarta de mentiras. Quería acabar con todo, pero no sabía cómo. Tenía muy claros sus ideales y prioridades, pero no sabía cómo iba a conseguirlo. Había aceptado la ayuda de Ai y Vermouth, que la estaban ayudando, pero no era suficiente para parar sus pesadillas y su malestar.
El día acabó, otorgando un leve respiro de paz a la chica. Esa noche se había propuesto dejar de pensar en todo, no preocuparse de nada. Esa noche desconectaría del mundo, se iría a dormir prontito, a casa de sus padres, donde vivía sola. Pero casi nunca se encontraba sin nadie en aquella casa, muy a menudo venían Vermouth y Ai a hablar con ella. Otras veces, cuando estaba triste o no sabía qué hacer, podía sentir la presencia de sus padres. Evitaba estar mucho rato en el salón, porque era donde más los percibía, a parte de que el rastro de sangre que había en la pared reflejaba lo último que se había vivido en aquella casa. Pero estar allí la reconfortaba, la hacía volver a su pasado, recordar cosas, volver a ser la niña indefensa que antaño era, dulce como la miel y pura como el agua.
No le dio tiempo ni a cambiarse ni a cenar. En el mismo instante en que se había tumbado en la cama, se había rendido al sueño. Esta vez, para alivio de ella, no fue una pesadilla reviviendo sus últimos años en la organización. Se encontraba en un restaurante, comiendo y hablando alegremente con la persona que estaba sentada en frente de ella, Shinichi Kudo. De repente, ella sintió escalofríos y en medio de la estancia apareció Gin, disparando al pobre chico. Un rastro de sangre, igual que el que habían dejado sus padres, apareció en la pared donde se apoyaba el chico, sujetándose el sitio donde la bala había impactado. Antes de morir, y los dos sabían que éso iba a pasar, él susurró:
- Te amo, Ran... - dijo cerrando los ojos, para siempre.
- ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! - gritó ella, despertándose - Todo ha sido una pesadilla... No quiero que se haga realidad... Y sólo hay una forma de hacer que no pase... Haré caso a mi superior...
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- ¡Hola, Ran¿Cómo estás? - preguntó Shinichi, radiante como cada mañana.
- Bien, gracias. ¿Y tú?
- También... Oye¿has averiguado más cosas sobre tu trabajo?
- Sí, creo que tengo algo que te interesa: la localización de la base principal.
- ¡Éso es fantástico!
- ¡Sí! Aquí tengo todos los informes - dijo Ran enseñándole una carpeta -, e incluso conseguí un mapa de la base.
- Vaya, que aplicada...
- Gracias - sonrió Ran sinceramente.
- Habrá que celebrarlo¿no¿Qué te parece que vayamos esta noche a cenar, tú y yo?
- Me parece perfecto. Pero antes de ir, tendrías que venir a mi casa¿te parece?
- ¡Claro! A las ocho en tu casa.
- ¡Sí! - asintió la chica - Hoy, mi vida y la de muchas otras va a cambiar, e iremos de mal en peor.
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- Ran¿estás lista?
- Sí, un momento...
Ran salió de su habitación, dejando deslumbrado al joven que había en la habitación, y sorprendidas a la mujer y a la niña que también estaban allí. Ella lucía un traje violeta claro, parecido al de sus ojos, hasta un poco antes de la rodilla y con escote de pico agarrado al cuello, dejando a la vista su espalda.
- ¿Me he arreglado mucho? - preguntó Ran, dando una vuelta sobre sí misma
- Para nada - dijo Shinichi, todavía en trance -. Estás preciosa, y el restaurante es bastante elegante.
Ran volvió a entrar en su habitación, y cogió la cajita que Gin le había dado hace mucho. No quería utilizarla, pero no le quedaba otro remedio.
- ¿Nos vamos? - preguntó Ran.
- Cuando quieras. Adiós Ai, adiós Chris - se despidió el joven de las otras dos mujeres.
- Me ha caído bien, el chico... - dijo Vermouth.
- Lástima que el destino le esté jugando una mala pasada... - añadió Ai.
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- Shinichi... ¿Cuál decías que era el motivo de esta cena?
- Tus avances, y que tengo algo muy importante que decirte.
- ¿Bueno o malo?
- Para mí es bueno, pero no sé cómo te lo tomarás tú - respondió él.
- Dímelo, y ya veremos.
- Prefiero esperar al postre, cuando tengamos el estómago lleno. Una noticia así puede sentar mal con el estómago vacío.
- ¡Oh! Entonces es importante¿verdad?
- Se puede decir que sí... - dijo él con un aura de misterio.
- Y es referente¿a qué?
- A un poco de todo.
- No me estás ayudando¿lo sabías?
- De éso se trata, Ran, no quiero que lo descubras hasta que yo te lo diga...
La cena transcurrió bien, con momentos de silencio incómodos y otros relajantes, reflexiones personales, que sirvió para que los dos se conocieran más. En esos momentos en que ninguno de los dos hablaba, él buscaba las palabras exactas para anunciar lo que quería decirle a la chica que estaba en frente de él. No quería que sus palabras la impactaran, sólo buscaba una respuesta.
El mesero se fue, después de haberles dejado el postre, y Shinichi empezaba a notar cómo se ponía nervioso, temblaba e incluso le sudaban las manos.
- ¿Qué te pasa? - preguntó la joven, al ver el cambio de actitud en él. No era normal que alguien que lo tenía todo bajo control empezara a temblar de esa manera.
- ¡Nada! - respondió él - Cálmate, Shinichi, cálmate. No puedes decírselo si estás así.
Siguieron comiendo el postre, pero enseguida acabaron, cosa que puso más nervioso a Shinichi.
- Bueno - suspiró él -, te he traído aquí para proponerte algo. No te estoy pidiendo que me des una respuesta inmediata, sólo te pido que lo reflexiones.
- ¿Y qué es¿Algo de trabajo?
- No, es algo sobre tú y yo. Verás, Ran... Cuando éramos pequeños, yo sentía que en ti podía encontrar a una amiga, un sentimiento que no había experimentado nunca. Pensaba que nada en el mundo nos podría separar, que seríamos amigos para siempre. En ese momento no me di cuenta, por mi corta edad, pero sentía que tú eras más que una amiga, y que te necesitaba para seguir viviendo. Un día dejaste de ir a la escuela, mis padres me dijeron que los tuyos habían sido asesinados y que tú habías desaparecido, juré vengarte a ti y a tus padres. Esa fue una de las razones por las que ahora soy detective, para encontrarlos. Pensé que nunca más te volvería a ver, que habías desaparecido para siempre, pero 12 años después apareces como si nada. Lo que había sentido por ti había desaparecido, o eso creía yo, pero renació cuando te presentaste en mi despacho. Te propuse que investigaras la organización porque me inspirabas confianza, aunque sé que guardas más de un secreto. Pero no importa, yo también tengo algunos. Lo que quería decirte es que... Te quiero... Más que a una secretaria, amiga, mejor amiga... Te quiero como mujer...
- Shinichi... - susurró Ran, después de haber permanecido en silencio durante la explicación de Shinichi.
- Entiendo que tú no me correspondas, o que incluso en Londres hayas encontrado una persona que se adapte a ti... Sólo quería decírtelo...
- Te equivocas... - dijo ella - Yo también te quiero... Más que a un jefe... Me atrevería a decir que te amo... Pero lo nuestro no podría ser, sería un peligro, para ti y para mí... Lo siento... - Ran se levantó de la silla, dispuesta a irse.
- ¡Ran, espera! - gritó Shinichi, dejando la cuenta sobre la mesa y saliendo detrás de ella - No quiero que ésto intervenga entre nosotros dos. Podemos seguir siendo los mejores amigos de siempre, o incluso jefe y secretaria, o seguir investigando... Lo que tú quieras. Pero no me apartes de ti, no soportaría vivir lo mismo que estos 12 últimos años...
Los dos llegaron a un descampado, el parque donde solían jugar cuando eran pequeños. Ella se paró justo delante de un árbol, delante del árbol donde se habían prometido ser amigos para siempre.
- ¿Quieres hacer el favor de escucharme? - dijo Shinichi, cogiéndola del hombro y obligándola a girarse - Tu silencio me está matando...
- No es mi culpa... - respondió ella fríamente
- ¿Recuerdas nuestra promesa¿Nuestra vida antes de que te fueras? Si es así, dímelo... Te juro que te dejaré en paz, aceptaré tu dimisión, lo que quieras... Pero dime algo, por favor...
Ran bajó la cabeza para evitar mirarle, sabía que no se podría resistir a esos ojos azules. Por su mente pasaban todas las ideas estrambóticas que tenía para llevar a cabo su plan, pero ninguna le parecía adecuada. Así que, sin pensarlo dos veces:
- ¡Outch! - se quejó Shinichi, al sentir como el codo de Ran se clavaba en su estómago - ¿Por qué lo has hecho? - preguntó él, estirado en el suelo, aguantándose el estómago.
- Pensé que eras más inteligente, detective Shinichi Kudo... Yo no soy un ángel... Quizá lo era, pero ahora se acabó... Yo soy... - la coraza que protegía a Ran se derrumbó, al igual que ella - Yo... Lo siento, amor... - no podía aguantar más las lágrimas - Tengo que hacerlo, perdóname... El destino me obliga...
- Voy a morir, y lo sé... Dame un beso...
- No vas a morir, vas a ir a un lugar mucho mejor que éste, donde encontrarás a alguien que te haga verdaderamente feliz... Un ángel puro, no disfrazado... - mientras lloraba cada vez más, Ran sacó la pastilla de la cajita que le dio Gin - Tengo que hacerlo, amor... Perdóname, por favor...
- Dime algo antes de morir... ¿Pertenecías a la organización antes de espiar para ellos?
- Sí... - confesó ella, abriendo la boca del chico, para meterle la cápsula - Lo siento, amor... Pero ésto es lo mejor... Te quiero... - le dio el fármaco y lo obligó a tragarlo. Después, le dio un corto beso en los labios - No olvides que te quiero, te amo, y lo haré siempre...
- Yo también te quiero, Ran... Eres el ángel más hermoso que ha pisado la tierra, que ha venido a castigarme por haberte dejado ir...
- Tú no tuviste la culpa de que esa gente matara a mis padres, no has hecho nada malo...
- Ese día te había invitado a mi casa, a jugar a los detectives... Pero tú dijiste que no... ¡Aghhh! - Shinichi hizo un gesto de dolor - Yo también te quiero, y sé que haces ésto porque es lo mejor para los dos... Te amo... Por siempre...
- Lo siento, de verdad, yo no quería... Si tú mueres, yo me muero por dentro... No puedo seguir viéndote sufrir de esta manera... ¡Adiós!
Ran escapó corriendo por un callejón, dejando al amor de su vida retorciéndose de dolor en el parque que los vio crecer. Lo había hecho, y lo había hecho lo mejor que podía. Le dolía en el alma haber hecho esa atrocidad, pero no le quedaba otro remedio. ¿Por qué le encargaron a ella esa misión¿No había más gente, más fuerte, que no se enamorara nunca o que no viviera del cariño de otras personas?
De repente, sonó su móvil:
- Bien hecho, pequeña Hidromiel.
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Ay, ay, ay!!!! Intento cada vez hacerlo más largos, pero este ha salido casi igual que el anterior!!! Gente, espero q os guste, decidme vuestra opinión x reviews!!!!
Quien será quien ha llamado?? Supongo que está claro!!! Quien llama a Ran por ese nombre?? Vamos es muy fácil!!!
Kiero agradecer a toa la gnt que me dejo review en el cap anterior!!! Me hicieron muy felices!!!! Muxisimas gracias a Shihoran, meitanteimar, Ammiel, Belly-chan y Rani07!!!! Os kiero muxisimo!!!!
El siguiente capítulo es un poco, muy poco, más largo que este. Se llamará Los dos planes. Spoilers!!!:
- Tu padre me encargó que te cuidara, que fuera un padre suplente... Él no iba a estar conti...
- ¡Mi padre jamás dijo éso, porque no le distéis tiempo a hablar!
- ¡No me grites! - Gin empezaba a enfadarse al otro lado del teléfono - ¿Quieres que hagamos lo que tú más temes?
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- ¡Mierda! - gritó una chica morena, mientras caminaba cogida de un hombre rubio.
- ¿Qué pasa? - preguntó Gin, asustado.
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- Por supuesto - respondió él -. Entonces has estado un tiempo trabajando de espía para los dos¿no?
- Sí, pero soy más de tu bando que del de Gin. A él le daba información totalmente falsa, y a ti medianamente verdadera. Lo siento...
- No pasa nada, tranquila... Te mandé hacer éso porque pensaba que estabas limpia... - dijo Shinichi.
Bueno, me despido.
Hasta el próximo capítulo.
Nos leemos
MEICOSR
