Disclaimer: Antes de nada me gustaría comentar que los personajes de Detective Conan no me pertenecen. Son propiedad de Gosho Aoyama. Sin embargo, yo me he inventado esta historia con la finalidad de divertirme y divertir a los lectores, o hacerlos llorar... ;) Por eso no me considero violadora de ninguna ley.


ESCAPAR NO ES FÁCIL

- ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH! - se oyó un horripilante grito por toda la casa.

- Éso es un sí... - rió la rubia - No hagáis nada de lo que luego os podáis arrepentir...

- ¡No! - dijeron los dos a la vez, mientras veían como la señora desaparecía.

Se miraron, sonrieron, y subieron las escaleras hasta la habitación de Shinichi.

06: El Nuevo Jefe

Simbología

- blablabla (Lo que habla un personaje)

- blablabla (Lo que piensa un personaje)

En un sitio, o un sonido

... Cambio de escena

((Notas de la Autora))

En otro lado de la mansión, Shiho volvía a respirar pausadamente y ya no notaba como se le derretían los huesos y las articulaciones. Volvía a ser ella, la de siempre y para siempre. La joven estaba presa de la emoción y la alegría:

- ¡Sí! Vuelvo a tener 17 años. Voy a decírselo a Ran, que seguro que se alegra mucho - pensaba, dando saltos por la habitación.

Llegó a la puerta donde seguramente estarían Shinichi y Ran, juntos, porque las demás habitaciones estaban vacías y además se oían ruidos extraños en ella. Inspiró y expiró para calmarse, abriendo la puerta de golpe.

- ¡Ran! Vuelvo a ser... yo... - dijo, al observar como estaban sus dos amigos.

Se habían tapado hasta el cuello con las mantas, colorados como tomates, muertos de vergüenza. Ran observaba a Shiho con una mirada asesina, mientras que Shinichi admiraba desde la cama las baldosas del suelo.

- ¡Ups¿Interrumpo algo? - preguntó la científica, con picardía.

- ¡Sí! - gritó Ran, tirándole una zapatilla de estar por casa que chocó en la puerta.

- Bueno, ya me voy... - dijo Shiho, saliendo y cerrando la puerta - Em... Yo iré a tu empresa mañana, Shinichi, y les daré vacaciones a todos... ¿Te parece?

Nadie contestó, aunque ella tampoco esperaba una respuesta.

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A la mañana siguiente, se cambió sonriendo, recordando las caras de los dos enamorados. Se puso un gorro y gafas de sol para que nadie la reconociese, pues se suponía que estaba muerta.

Llegó a P. E. Kudo, y por megafonía anunció una reunión urgente.

- Queridos trabajadores de P. E. Kudo. Debo anunciaros que por motivos personales, esta empresa os dará vacaciones durante un tiempo. Mediante carta, os avisaremos la fecha de finalización de este periodo. Sé que estamos en abril, pero es lo único que podemos hacer. Muchas gracias.

Había algunos trabajadores que estaban contentos con la noticia, porque podrían pasar más tiempo con su familia. Sin embargo, había otros que desconfiaban:

- ¿Problemas personales? - preguntó uno, retóricamente - Lo que pasa es que Kudo se ha fugado. Se rumorea que estaba harto de nosotros y nos llamó ineptos, incluso.

- Que mala persona... - reflexionó otro hombre.

Shiho no hizo caso de esos comentarios, sino que se dirigió a la puerta del despacho tranquilamente. El Profesor se encargaría de todo lo demás. Por el momento, podía suspirar tranquila. Si tenían suerte, ese día que vivían hoy sería tranquilo.

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- Ran... - murmuró Shinichi - Te quiero...

- Yo también... - dijo Ran, dándole un pequeño beso en los labios - Es hora de levantarse¿no crees?

- No... - se quejó Shinichi, como un niño pequeño - Cinco minutos más...

- Bueno, pues me voy... - Ran salió de la cama con la sábana alrededor del cuerpo, hacia el lavabo.

A los diez minutos salió vestida y arreglada.

- Te espero abajo, dentro de diez minutos, para ver una película.

- Mmmmm...

- ¡Hasta ahora!

Shinichi abrió los ojos de repente, encontrándose solo en aquella habitación. Cogió su ropa del suelo y se metió en el baño. No tardó tanto como Ran en salir, y a los cinco minutos ya estaba abajo. Ran estaba en la cocina, haciendo palomitas. Él se dirigió al salón y puso una película americana de humor y amor, para que a ella también le gustara. Se sentó en el sofá en el mismo momento en que Ran apareció por la puerta. Dejó el cuenco de palomitas en la mesa, y se estiró poniendo la cabeza en el regazo del chico.

La película iba por la mitad, aunque ninguno de los dos le estaba prestando atención. Shinichi se había pasado todo el rato tocando el pelo de Ran, y ella estaba medio dormida. De repente, sonó el móvil de la joven:

- ¿Sí¿Quién es? - preguntó con la voz dormida.

- Pequeña, soy Gin - respondieron al otro lado. Ran abrió los ojos de golpe, y hizo gestos a Shinichi para que bajara el volumen de la tele - ¿Dónde estás?

- Estoy de vacaciones... Creo que me merezco un descanso después de la misión...

- Claro que sí. A mí me han enviado a Londres a reclutar gente, y estaré una temporada larga haciendo esos viajes. Pero mañana estaré allí. No sé si lo sabías, pero mañana es la ceremonia conmemorativa de la muerte del jefe...

- Sí, me lo comentó Vermouth...

- Vaya, la rubia siempre adelantándose. En fin, va a haber un baile y hay que ir por parejas. ¿Quieres ser la mía?

- ¡Por supuesto¡Me encantaría!

- Bueno, pues me voy. Adiós, pequeña - y colgó.

- ¡Agh! - suspiró Ran - Mañana es la ceremonia¿recuerdas? - le preguntó a Shinichi.

- Sí. ¿Era Gin?

- Sí, preguntándome si quería ser su pareja para el baile... Pero hay un problema... - dijo Ran - Yo no sé bailar... ¿Me enseñas?

- ¡Ven aquí! - ordenó Shinichi. Cogiéndola de la cintura, fueron bailando hasta la televisión para apagarla y se dirigieron a la cadena de música para poner la melodía apropiada.

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Ran llevaba para la ocasión un vestido largo negro con purpurina, que la hacía brillar cuando la luz se reflejaba en ella. El pelo se lo había recogido en un moño perfecto, aunque dejaba escapar algunos mechones que le caían graciosamente por la cara, el cuello y los hombros.

Gin la había ido a recoger a su casa, repitiendo las palabras que le había dicho minutos antes su verdadero amor:

- Me rindo ante ti, cariño...

Los dos iban pensando, en silencio, mientras Gin conducía su Porshe 356 A. No habían vuelto a hablar. Ran miraba por la ventana como el cielo era de un azul oscuro, iluminado sólo por un manto de puntos blancos. No quería ir, a esa ceremonia, y menos con la persona que la acompañaba. Lo único que le hacía ilusión era salir elegida como nueva jefa, pero sabía que era prácticamente imposible.

Cuando llegaron al edificio donde tendría lugar, las puertas hacía rato que estaban abiertas. Dos personas la flanqueaban, con el rostro tapado. La de la derecha parecía un hombre, la de la izquierda una mujer, que levantó los pulgares en señal de ánimo. Ran captó el mensaje, imaginándose quién era esa persona. Le dijo a Gin que entrara y que ella se quedaría un minuto a fuera. Sonrió, miró a la persona de la derecha y se acercó a él. No había duda, era él, podía sentir su esencia. La chica murmuró "suerte" al guardia y le dio un pequeño beso en los labios. Seguidamente, entró en el edificio.

La sala, donde se celebraría el evento, estaba decorada con cortinas negras, que le daban un aspecto tétrico. En uno de los lados de la habitación rectangular había un escenario, donde se podía ver un cuadro del anterior jefe. En la tarima, había también un micrófono, que utilizó una mujer de negro:

- Bienvenidos a todos. Espero que esta velada sea de vuestro agrado y que la disfrutéis. Antes de nada, dediquemos un minuto de silencio a nuestro antiguo jefe, en paz descanse.

La sala se sumió en un silencio espectral, asustando a Ran, que sentía que la observaban y tenía miedo de que le pasara algo a los guardias de la puerta principal.

- Bien - continuó la mujer, cuando el minuto pasó -, supongo que sabrán que en estos cinco últimos años, un grupo de personas se ha dedicado a observar las acciones de otras. Nos complace anunciar que ya hemos elegido al futuro jefe, o futura jefa, todo puede ser. Pero no diremos su nombre hasta las 12 de la noche, así que mientras podéis saborear los deliciosos canapés dispuestos en las mesas o bailar con vuestro acompañante.

Gin, que había estado conversando con otro hombre, se encaminó a Ran decidido, con una sonrisa.

- ¿Me concederías esta pieza, pequeña? - le preguntó, tomándole la mano.

- Sí... - respondió mirando como los guardas de la puerta entraban en la sala.

Las dos personas estaban de nuevo flanqueando la puerta, esta vez por dentro. Se suponía que todos los miembros estaban allí, así que no había motivo que los retuviera fuera y no poder disfrutar del evento.

Uno de los guardas era Shinichi, y el otro Shiho. El joven, al ver como Gin agarraba a Ran, quiso ir hacia donde estaban los dos bailando, pero Shiho lo detuvo.

- Idiota¿quieres que nos descubran? - le susurró la chica.

- No, pero fíjate. El imbécil de Gin está cogiendo a MI chica - recalcó el mi - por la cintura¡parece que se la quiere comer!

- Si quieres, luego te la comerás tú... Pero por ahora, quédate quieto y no hagas nada. Te puedes meter en líos. ¿Recuerdas el plan?

- Sí, cuando lo digan, vamos nosotros y...

La mujer que había hablado antes volvió a subirse a la tarima, y empezó a hablar:

- Quedan exactamente dos minutos para que sean las doce de la noche. Mientras tanto, haremos un pequeño recordatorio de los logros del jefe. Naomichi Tawara nació el 2 de diciembre de 1930. Con tan solo 22 años, entró a formar parte de esta organización, gracias al apoyo de su padre...

- Fue un enchufado... - murmuró Shiho a Shinichi.

- ...que lo ayudó a poseer una cabeza pensante fría y un corazón de piedra, sin sentimientos. Por ello, el año 1970 fue elegido como jefe de la organización, ejerciendo su cargo perfectamente, sin nada que objetar por parte de los otros miembros. El cáncer de pulmón quiso llevarlo con Diós el día 24 de abril de 2002. Ahora, cinco años después, hemos tenido que acatar una de sus órdenes: buscar un sustituto. Muchos sabemos que éso es imposible, ya que no hay nadie que lo iguale...

- ¡Qué pelota! - dijo Shinichi.

- ...pero aún así hemos buscado y encontrado a su heredero. En fin, el nuevo jefe es un hombre hecho y derecho...

- ¡Mierda! - susurró Ran.

- ...que lleva en esta organización desde que tenía 20 años, y ahora, 15 años después, verá recompensado todo su trabajo y dedicación en su proclamación. ¡Ese hombre es Gin!

- ¿Tú? - le preguntó Ran, extrañada, al hombre rubio que la acompañaba.

- Ahora vengo... - contestó Gin, dándole un beso en la mejilla a Ran.

Un multitudinario aplauso acompañó al hombre hasta la tarima, mientras saludaba a todos los presentes.

- ¡Gracias! En realidad, creo que hay muchísima gente que se merece este sitio, seguramente más que yo. Igualmente, me siento muy honrado de haber sido elegido para llevar a cargo esta maravillosa labor. También quiero reconocer que el mérito no es sólo mío, sino que ha habido una persona que me ha ayudado muchísimo y que se encuentra hoy entre nosotros. Hidromiel, pequeña¿puedes subir?

Ran se quedó estática al oír su nombre, no se esperaba que ella tuviera que subir al escenario también.

- Por éso, por toda la ayuda que me ha proporcionado, quiero proponeros algo nuevo. Quiero que ella sea la jefa, la persona que me sustituya cuando yo no esté. Hidromiel, yo quería decirte que te quiero y que me gustaría casarme contigo. ¿Aceptas?

Gin dejó de hablar por el micrófono y se arrodilló delante de Ran, cogiéndole la mano, ante la mirada atónita de ésta y de todos los presentes.

- Yo... No sé qué decir... - titubeó Ran.

- Dime que sí, por favor.

Ran miraba por toda la sala, buscando a una persona. La encontró delante del escenario, con una sonrisa y los pulgares levantados. Se levantó el sombrero y dejó ver su cara. Shinichi le estaba diciendo con la mirada que aceptara, que sería la oportunidad perfecta para vencerlos. Éso dio fuerzas a Ran, que devolvió la mirada a un Gin impaciente.

- Sí, acepto - dijo Ran.

El hombre rubio se levantó, sonriendo. Abrazó a Ran, y le dio un pequeño beso en los labios, que ella no correspondió.

- En fin - empezó a decir la mujer que había hablado antes -, ya conocemos al jefe y a su futura esposa. Es hora de celebrarlo. Martini, Beefeater¿podéis hacerlo?

Shinichi y Shiho, los propietarios de los nombres, subieron al escenario. La mujer le dio una especia de mando a distancia a Shiho, mientras que Shinichi empezaba la cuenta atrás:

- Tres... - dijo Shinichi.

- Dos... - continuó Shiho

- ¡Uno! - terminó Shinichi, a la vez que Shiho apretaba el botón del mando.

¡BUUUUUUUUUUUUMMMMMMMM!

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Bueno... Esto se acerca al final. Me da pena acabarlo, pero todo lo que empieza, termina. En fin, que os ha parecido este capitulo? Emocionante? Interesante? Aburrido? Personalmente, me ha encantado el BUUUUMMM final, básicamente porque seguramente no es lo que os imagináis. Yo no digo nada... XDDDDDDDDDDDD

Reviews!!!! Solo tenéis que darle al botoncito de abajo, donde pone GO!!! Agradezco como siempre los reviews que me enviais, que me hacen muy feliz, y gracias a ellos he podido terminar la historia, despues de una epoka de star "muy" atrankada... XDDD En fin, muxas gracias a Rani07, Belly-chan y MaRtAcHaN!!! Muxas gracias!!!!

El siguiente, el septimo, se va a llamar "La sagrada unión", para que os hagais una idea de ke va.. XDDDDSpoilers:

- Señoras y señores, a continuación les pasaremos un video, recorriendo toda la estancia en esta organización del actual jefe, el señor Gin - dijo la mujer de negro - Martini... - llamó a Shinichi - ¿Serías tan amable de ir a apagar las luces?

- Sí, por supuesto.

El joven detective bajó del escenario, y se dirigió a las puertas quedándose allí, pero no apagó la luz. Shiho también bajó, y se colocó en la otra salida de la habitación. La mujer se quedó en la tarima, dejando ver su larga cabellera rubia, que había llevado escondida debajo del sombrero.

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- En primer lugar, quiero casarme por la iglesia... - empezó a decir ella.

- Lo que tú quieras... ¿Y cuándo?

- Pues cuanto antes, mejor¿no crees?

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- La policía llegará en nada, les he avisado por el móvil - informó Shinichi.

- ¿Y la ambulancia? - preguntó Ran.

- También, tranquila... - dijo el detective, dejando a la científica en el suelo - Estás muy nerviosa¿qué te pasa¿Has usado lo que te di?

Bueno, me despido.

Hasta el próximo capítulo.

Nos leemos

MEICOSR