Disclaimer: Antes de nada me gustaría comentar que los personajes de Detective Conan no me pertenecen. Son propiedad de Gosho Aoyama. Sin embargo, yo me he inventado esta historia con la finalidad de divertirme y divertir a los lectores, o hacerlos llorar... ;) Por eso no me considero violadora de ninguna ley.
ESCAPAR NO ES FÁCIL
Shinichi y Shiho, los propietarios de los nombres, subieron al escenario. La mujer le dio una especia de mando a distancia a Shiho, mientras que Shinichi empezaba la cuenta atrás:
- Tres... - dijo Shinichi.
- Dos... - continuó Shiho
- ¡Uno! - terminó Shinichi, a la vez que Shiho apretaba el botón del mando.
¡BUUUUUUUUUUUUMMMMMMMM!
07: La Sagrada Unión
Simbología
- blablabla (Lo que habla un personaje)
- blablabla (Lo que piensa un personaje)
En un sitio, o un sonido
... Cambio de escena
((Notas de la Autora))
En ese momento, ante la sorpresa de los invitados, montones de confeti y serpentinas salieron del techo. Pero algo pequeño y cuadrado sobresalió captando la atención de todo el mundo. Era una cajita de terciopelo azul oscuro, que cayó al suelo estrepitosamente, abriéndose y dejando ver la alianza de oro que contenía.
- ¡Felicidades! - dijo Shinichi, cambiando la voz.
- Nosotros sabíamos lo que iba a pasar y preparamos esta piñata - continuó Shiho.
- Por favor, un aplauso a los novios - dijo la mujer de negro.
La futura esposa de Gin cada vez estaba más nerviosa. A partir de esa noche, tendría que cargar con otro problema en su frágil espalda: fingir querer a un hombre más que a su propia vida, y llevar una relación secreta con otro que se suponía que debía estar muerto.
Los presentes en la fiesta le sonreían, mientras ella les devolvía la sonrisa falsamente. Gin le dio un pequeño codazo, para que saludara. Ella se imaginaba lo que vendría a continuación, petición cordial de Gin y no forzada ni obligada, aunque no quería hacerlo. Miró a Shinichi, todavía en el escenario, y vio que le estaba haciendo señas para que se acercara. Se aproximó a él mientras éste metía la mano en el bolsillo y sacaba una pastilla.
- Ésto es un somnífero - susurró únicamente.
- ¡Gracias! Te quiero - respondió ella.
Gin y Ran fueron a casa de ésta a tomar algo, mientras en la sala:
- Señoras y señores, a continuación les pasaremos un video, recorriendo toda la estancia en esta organización del actual jefe, el señor Gin - dijo la mujer de negro - Martini... - llamó a Shinichi - ¿Serías tan amable de ir a apagar las luces?
- Sí, por supuesto.
El joven detective bajó del escenario, y se dirigió a las puertas quedándose allí, pero no apagó la luz. Shiho también bajó, y se colocó en la otra salida de la habitación. La mujer se quedó en la tarima, dejando ver su larga cabellera rubia, que había llevado escondida debajo del sombrero.
- ¡Vermouth! - gritó uno de los presentes.
- Sí, soy yo... - respondió ella - Siento ser así, pero por mis venas no fluye negra sangre como la noche. Me atrevería a decir que se ha vuelto limpia y pura. Lo siente, colegas míos, pero el deber me llama...
- ¡Que nadie se mueva! - gritó Shinichi, quitándose también el sombrero - Si veo algún movimiento extraño, por pequeño que sea, no dudaré en utilizar mi arma.
- ¡Tú! - llamó Shiho, a un hombre mayor - ¡Acércate¿Han venido todos los miembros de la organización o faltan algunos?
- Creo que faltan algunos, pero no lo sé seguro... Sherry... - el hombre dejó ver su cara, era Vodka.
El hombre sonrió, dándole un puñetazo al estómago de la chica, mientras ella caía al suelo. Empezó a correr hacia las puertas, donde estaba Shinichi, para hacer lo mismo.
- No, amigo. No se te ocurra hacerlo - le advirtió Shinichi -. ¡Ahora!
Vermouth se puso una máscara anti-gas, al mismo tiempo que Shinichi. La científica, como podía, también hacía lo mismo.
De repente, la sala se empezó a llenar de un humo blanco, que adormecía a toda persona que lo olía. Los presentes empezaron a toser, y uno a uno fueron cayendo, rendidos ante el cansancio. Sin embargo, hubo una persona que no lo hizo: Vodka. Imaginándose lo que pasaría, se había llevado consigo una máscara más sencilla, pero que tampoco dejaba pasar el gas somnífero.
- ¡Mierda! - gritó Shinichi, con rabia, al ver como el enemigo sobrevivía.
- Calladito, detective... - ordenó Vodka.
Se oyó como alguien disparaba con una pistola, y un grito de dolor inundaba el lugar.
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- Ran... Ahora que vamos a ser marido y mujer, me gustaría preguntarte cómo quieres que sea nuestra boda - dijo Gin, cogiéndole las manos a Ran.
- En primer lugar, quiero casarme por la iglesia... - empezó a decir ella.
- Lo que tú quieras... ¿Y cuándo?
- Pues cuanto antes, mejor¿no crees?
- Por supuesto que sí, pequeña - dijo él - ¿Y quieres que hagamos algo? No sé, ver una película, dormir, o lo que tú quieras... - insinuó.
- ¿Quieres algo para tomar? - preguntó Ran, levantándose precipitadamente del sofá.
- Bueno, un Whisky no estaría mal...
- Bien, ahora lo traigo.
La joven se dirigió a la cocina a por un vaso. Estaba distraída, pues su mente se había quedado en el lugar de la ceremonia, donde según lo previsto, en estos momentos se estaría disputando una lucha a muerte. Y ella estaba a salvo, tranquila, hablando con el que sería su futuro marido. Suspiró metiéndose una mano en el bolsillo, mostrando el somnífero que le había dado Shinichi. ¿Era correcto utilizarlo¿O debía someterse a las caricias de Gin? Prefirió no hacerlo.
- Aquí lo tienes, amor... - dijo Ran.
- Pequeña, me acaban de llamar diciéndome que debería dejar apartadas mis obligaciones de jefe e ir a Londres a reclutar más gente. ¿Te importa mucho que me vaya sin ti? - preguntó, mirándola, a la vez que bebía un sorbo.
- ¡No¡Claro que no! Yo te esperaré aquí.
- Pero es que serán más de dos semanas... - empezó a decir él.
- No te preocupes, no importa. Yo mientras miraré todo lo que haga falta para la boda.
- Entonces esta noche podríamos hacer algo¿no? - sugirió el hombre.
- Vamos a mi habitación - respondió ella.
Gin empezó a besarla, pero ella no correspondía. La preocupación le oprimía el pecho, y pensaba en éso hasta que sintió un peso muerto en su torso. Gin se había quedado dormido. El somnífero había funcionado. Sigilosamente, dejó una nota para cuando él se despertara por la mañana, y salió a reforzar a sus compañeros de misión.
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- ¿Shinichi? - preguntó cuando llegó allí.
El detective había salido por su propio pie del lugar, acompañando a Shiho que se estaba apoyando en él.
- ¿Qué te ha pasado, Shiho? - preguntó Ran con preocupación.
- Vodka le pegó un puñetazo en el estómago... - respondió Vermouth, quitándose la máscara - Tranquila, le he dado su merecido.
Vermouth había sido quien había disparado al hombre de negro, rozándole la pierna.
- La policía llegará en nada, les he avisado por el móvil - informó Shinichi.
- ¿Y la ambulancia? - preguntó Ran.
- También, tranquila... - dijo el detective, dejando a la científica en el suelo - Estás muy nerviosa¿qué te pasa¿Has usado lo que te di?
- Esperaba no utilizarlo, pero lo tuve que hacer. Me dio pena, pero no puedo serte infiel... - concluyó Ran.
Shinichi sólo sonrió, acercándose a ella y besándola.
- ¿Y ahora qué nos queda? - preguntó Shiho.
- Supongo que erradicar del todo la organización - reflexionó Vermouth -. Y para ello, hemos de capturar al ave que aún anda suelta: su jefe.
- Gin... - susurró Ran.
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El que sería un día de mayo precioso para muchas personas, para otras no lo iba a ser tanto. Había llegado el día en que Ran se casaba con un hombre que no amaba, jefe de la organización y causante de sus malas digestiones. Ésa era la versión oficial del porqué de sus vómitos, pero había otra, que la guardaría para ella hasta el momento indicado.
El vestido, color beige, consistía en un modelo de cola larga, con encaje en el escote y atado al cuello, y mangas por el antebrazo también de encaje. Se ceñía perfectamente a la figura de la novia, sin volúmenes ni movimientos, con una caída suave y delicada. Los zapatos, de tacón bajo, eran del mismo color y con decoraciones brillantes. Un velo a conjunto cubría su tocado, un moño que dejaba sueltos algunos mechones, y tapaba su rostro. Un hombre de la organización la acompañaba, susurrando:
- Ésto lo repetiremos tú y yo¿verdad?
- Por supuesto...
La música preparaba el ambiente para la ceremonia que tendría lugar a continuación. Vodka, el encargado de casarlos, estaba ya en su lugar, revisando los papeles y su discurso. Gin observaba impaciente como Ran llegaba junto con ese hombre al altar. Sonreía bobamente, admirando la belleza de Ran e imaginando la suerte que tendría al tenerla a su lado. Llegó hasta donde estaba él, le dedicó una sonrisa a través del velo y volvió la vista al frente. Ran tenía claro su papel en ese evento y no podía fallar.
Vodka empezó a leer los papeles, por falta de tiempo para ensayar y aprenderse el discurso de memoria:
- Cuando Diós creó al hombre, consideró que no era bueno que viviera solo. Entonces creó a una ayudante y compañera con quien compartiera la vida. No creó a la mujer a partir de la cabeza del hombre, para que no lo domine. Tampoco desde sus pies, para que no se tropiece con ella. Sino que la creó desde su costado para que sea su igual que esté cerca de su corazón, con el fin de que la ame, la aprecie y la honre.
«Queridos familiares y amigos: la vida consiste del amor y las relaciones. Hoy estamos felices de acompañar a Hidromiel y a Gin en su decisión de compartir su amor en matrimonio. Estamos aquí reunidos en la presencia de Diós y junto a los testigos para unir a este hombre y a esta mujer en sagrado matrimonio.
«En este sagrado momento, estas dos personas serán unidas. Si alguien tiene algún motivo para oponerse, dígalo ahora o calle para siempre.
El silencio reinaba en la sala. Todo el mundo notaba la expectación de ese momento. De repente, el hombre que había acompañado a Ran hasta el altar se levantó y dijo claramente:
- ¡Yo me opongo!
Todos los presentes se giraron para ver quién era aquel que se atrevía a oponerse a la sagrada unión. Gin atónito, no cabía en su asombro. Ran, feliz, agradecía aquel maravilloso gesto.
Poco a poco, el hombre empezó a quitarse el sombrero, dejando ver su pelo. Se quitó las gafas de sol, todavía con la cabeza gacha. Con orgullo y confianza, la subió, diciendo:
- ¡Yo, Shinichi Kudo, me opongo a este matrimonio!
Todo parecía perdido cuando de repente aparece Shin!!! Q mono!!!! Jajaj XDDDDD Os a gustado?? Este ya es el penultimo!!! Agggh!!!
Quiero reviews!!!! Muxas gracias a MaRtAChAn y Rani07!!!! Rani: ke sepas ke kiero leer el 5 cap ya, hoy mismo.. XDDDD!!! Subelo cuando puedas, wapa!!!!
Pos el siguiente cap, octavo y ultimo, se llama "Luz en la Oscuridad". Spoilers:
- ¡No! Estoy tan asombrada como tú. Yo lo maté, yo le di la APTX... - respondió ella, muriéndose de risa por dentro.
- No me sirve... - susurró Gin - Tú eres actriz, me estás mintiendo...
- Gin, eres muy listo... - dijo la voz de una mujer vestida de negro - Sabíamos que era arriesgado, pero lo hicimos demasiado bien... No sospechaste nada¿verdad?
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- Después os fuisteis a casa de Hidromiel y no hicisteis nada gracias a un somnífero, que preparé yo para que durara más - confesó Sherry -. Mientras tanto, en el salón, nosotros tres pudimos con todos los miembros de la organización con un gas soporífero, y luego vino la policía y la ambulancia.
- ¡Eso es mentira! - gritó Gin, saliendo de sus casillas - Si los derrotasteis a todos¿qué coño están haciendo un montón de gente vestida de negro, o sea de la organización, en mi boda? No me iréis a decir que son policías disfrazados...
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- Shinichi, debo pedirte perdón... - empezó Ran, provocando que Gin la mirara, bajando la cabeza.
- ¿Por qué? - preguntó Shinichi.
- Porque, en los últimos meses, he empezado a sentir cosas, que podrían poner en peligro nuestra relación... Cosas relacionadas con Gin...
Bueno, me despido.
Hasta el próximo capítulo.
Nos leemos
MEICOSR
