¡Hola!
¿Cómo va todo? Yo aún sigo perdida en los debrayes químico-mágico-musicales (al menos, ¡ya quisiera lo de musicales!) Bueno, es que sigo teniendo mi sueño frustrado de ser rockstar. Supongo que he de conformarme en un karaoke o jugando rockband (buuaaaa). Antes de dejarlos con el capítulo, quisiera agradecer a Tsuki Kuchiki por 3 cosas:
1. Dejarme un review.
2. Decirme que había una opción para admitir reviews anónimos (si no me dice, no me entero de que existían)
3. Cuando activé esa opción, me dí cuenta que en la cuenta hay una opción llamada Traffic, donde el autor puede checar cuántas personas y en dónde han leído su historia. Pues me pasé a chismorrear y, ségún esto, 104 personas han leído este debraye ¡Muchas gracias a todas ellas! Pero, lo que más me llama la atención (y es algo de lo que estoy plenamente consciente, pero aún así no me deja de maravillar) es que ¡ha traspasado fronteras! Me dí cuenta que gente de Chile, España, Puerto Rico, El Salvador e incluso en países no hispanohablantes, como Estados Unidos o Brazil, le ha dado algo de su tiempo a este pequeño fic. Guau, esta página sí que es internacional.
Así que, a todos ustedes, con mucho cariño, les dedico este segundo capítulo donde... chachachachán...
II
Si fuera otra persona, tal vez habría gritado espantado ante la inesperada aparición de Naruto en la puerta. Pero era Sasuke Uchiha y hacer eso iría en contra de la imagen que había construido a lo largo de los años. Así que simplemente se limitó a reconocer la presencia de su amigo con su siempre elocuente y plurisignificativo "hn".
- ¡Sasuke! ¿Qué te trae por aquí? ¿Ya te ibas? ¡Desgraciado! ¡Ni siquiera ibas a esperar a que llegara! ¡Maldito imbécil! ¡Ingrato! ¡Ahora vas a sentarte y me vas a contar dónde has estado! - y, dicho esto, Naruto tomó a Sasuke del brazo.
El mencionado, por cierto, sólo oyó una retahíla de frases. Se enfocó en mirar a Naruto. No estaba muy distinto a la última vez que lo vio. Sí, ya no era un escuincle de doce años: los entrenamientos y las guerras habían dejado su marca sobre su semblante. Ya no era el niño que hacía bromas por toda la aldea, el que gritaba a los cuatro vientos que sería Hokage, el que buscaba hasta por debajo de las rocas a su mejor amigo... ahora - ¿quién lo habría pensado? - su semblante era sereno. Sí, de vez en cuando su lado infantil aún seguía haciendo estragos en la villa, pero era innegable que tanto relajo había hecho de él una persona mesurada. Si a Sasuke se lo hubieran dicho cuando era un genin, no lo creería.
"Entonces - pensó - sólo era cuestión de tiempo para que formalizara".
- ¿Bastardo? ¿Pasa algo?
- ¿Hm?
- Mm... esos viajes te dejan más lelo de lo que ya estabas. Anda, siéntate y dime qué te trae por aquí.
Sin mucha resistencia, Sasuke se dejó arrastrar al sillón donde estaba el traje que había iniciado sus cavilaciones. Naruto, en tanto, jaló una de las sillas del comedor y se sentó frente a su amigo.
- ¿Y ese milagro qué...?
- ¿Qué es esto? - lo interrumpió Sasuke señalando al traje que había a su lado.
- Ah..¡el maldito traje! ¡Ya decía yo que algo se me olvidaba! - al decir esto, Naruto se paró rápidamente y fue a extenderlo hacia su cama.
- ¿Y quién es la víctima? - preguntó Sasuke como si quisiera saber el clima o cualquier cosa irrelevante.
- ¿Eh?
- Que quién es la pobre que va a tener que pasar toda su vida contigo, tarado.
- ¡Jajajajajajajaja! - estalló Naruto en carcajadas - ¡Jajajajaja! ¡Yo! ¡Jajajajajaja!
Naruto no paraba de reír y Sasuke pidió perdón a la memoria de su Clan por perder la compostura - una vez más...
- ¡¿Se puede saber qué te hace tanta gracia?
- Ah... jajaja... y dime... ¿con quién me imaginaste? ¿Con Ino? ¿Con Sakura? Jajajaja ¡Apuesto a que eres capaz de imaginarme con Tsunade! Jajajajaja.!
Sasuke hizo un gran esfuerzo para contenerse y tratar de no torturar a Naruto en la dimensión alterna del Tsukiyomi. Sabía perfectamente que eso le dañaría la vista, pero si eso hacía que Naruto se callara, bien valía la pena.
- Jajajaja, ¿de verdad pensaste que era yo? ¿Qué no te llegó el mensaje? - preguntó Naruto tratando de calmarse.
- ¿Mensaje?
- Sí, mande a una de las ranas a buscarte para que te diera la invitación. Es la boda de Kiba, tarado. Éste es su traje que, para tu información, yo ayudé a escoger. ¿A poco no tengo buen gusto?
Con que se trataba de Kiba... juró vengarse de la rana si algún día llegaba a entregarle la invitación. - Hn - fue todo lo que Naruto obtuvo por respuesta.
- Pensé que estabas aquí por la boda. Es la próxima semana. Me imaginé que aunque fueras tan bastardo, nos honrarías con tu...
- ¿Y tú para cuando? - volvió a interrumpir.
- ¿Cómo cómo?
- Quiero saber para cuándo te casas, imbécil. ¿No que querías ser Hokage? Como que ya deberías estar pensando en las formalidades - le comentó.
- Uhh... ¿y desde cuándo casarse es un requisito, bastardo? Claro, que sea el mejor shinobi de la aldea me da un atractivo extra y de seguro el Consejo estará interesado en traer más personas como yo al mundo - le respondió con una gran sonrisa de satisfacción.
"Dios nos libre de más Narutos en el mundo" fue lo que pasó por la mente de Sasuke. - Con uno es más que suficiente, creéme - le dijo - Pero sabes bien que la Villa suele buscar que sus líderes sean un ejemplo a seguir en todos los aspectos.
- ¿En qué mundo vives, Sasuke? - preguntó Naruto mientras lo zapeaba - ¿Tú crees que si les importara eso habrían elegido a la vieja alcóholica?
- Eso fue antes de la guerra, idiota. Las cosas han cambiado mucho desde entonces - señaló.
Y Naruto sabía que Sasuke tenía razón. En varias ocasiones, mientras entrenaba o simplemente paseaba por el bosque o las calles de la Aldea, se preguntaba si el hecho de que añorara el tiempo de la guerra lo hacía un psicópata adicto a la sangre. Si, se había conseguido la paz y los ninjas aún eran requeridos para brindar protección. Pero no todo era miel sobre hojuelas: tras deshacerse del megalómano de Madara, las aldeas ocultas estaban muy interesadas en justificar su existencia a los señores feudales. Por eso, Naruto se sorprendió cuando, un día, pensó que toda la tragedia de la 4a guerra ninja había servido para pelar papas.
- ¿Y qué si han cambiado? A la hora de los golpes, poco importa si el Hokage en cuestión esté casado o no - replicó Naruto convencido.
- Pues tal parece que es lo de menos - soltó Sasuke destilando en cada palabra todo el veneno que había aprendido a expresar mientras estuvo con Orochimaru.
- No seas tan pesimista, bastardo - dijo Naruto tratando de disipar un poco la tensión (¿O tal vez sería para darse ánimos él mismo?) - A la mera hora, verán que no podrán vivir sin mis súper habilidades y poco les importará con quién me revuelco. Y si estás tan preocupado por eso, ¿será que ya has encontrado con quién revivir tu Clan? Sasuke picarón - dijo Naruto mientras daba golpecitos a la espalda de su amigo.
- .. en verdad, cada idiotez que dices supera a la anterior - respondió al tiempo que se alejaba de Naruto.
- Ya sabes, parte de mi encanto - Naruto le guiñó - Ah… ahora que lo pienso, tal vez esa sea la razón por la que nunca dices dónde vas cuando viajas. De seguro te da pena aceptar que la cagas cada que quieres convencer a una chica de ser la próxima Uchiha girl. Pero no te preocupes por ello, para arreglar tu ineptitud, podríamos organizar una especie de concurso donde tú...
Si bien era cierto que la tolerancia de Sasuke a las tonterías que Naruto decía había aumentado a lo largo del tiempo, en ocasiones esa paciencia era puesta a prueba. Ésta era una de esas veces...
- ¿Sasuke? - se interrumpió Naruto al sentir la mirada de enojo del aludido - ¿Pasa algo?
Sasuke respiró hondo antes de responder:
- ¿Cuándo será el día en que finalmente te des cuenta de las cosas? Ahora más que nunca, las aldeas buscan líderes con todas las buenas cualidades habidas y por haber para que sus gobernados las imiten. Un buen Kage no sólo debe estar dispuesto a sacrificar la vida por su aldea, también debe ser un líder ejemplar, un buen amigo, el esposo que toda kunoichi querría, el padre que todo niño desearía tener...
Que Sasuke estuviera diciendo tantas cosas, se decía Naruto, era raro. Pero que en una sola oración reuniera tantas tonterías era insólito.
- Sasuke - lo interrumpió - ¿Qué mosca te picó? ¿Desde cuándo te importa? A ti no te interesa nada de eso, por eso te la pasas echando el vago y ni siquiera dices dónde andas. Claro, mientras no sea algo relacionado contigo...
- ¡¿Y qué vas a saber tú? - explotó Sasuke perdiendo los pocos estribos que le quedaban.
- ¡Pues no tengo puñetera idea porque nunca me dices nada! - le reclamó Naruto indignado - ¿Cómo quieres que sepa si cuando te pregunto me das el avión? No te digo nada porque me digo "sí, algún día el bastardo soltará la sopa", pero ¿sabes? Ya me estoy cansando de esperar a que ese día llegue. Está más que claro que, a pesar de todo lo que hemos pasado, no tienes los suficientes calzones para confiar en mí y decirme qué planea tu dañada cabeza. Pero ya no me importa, siempre te las ingenias para hacerme sentir cucaracha...
- ¡¿Crees que no sé cómo están las cosas? ¡Por Dios, Naruto! ¡ - gritó Sasuke exasperado - ¿No te has cado cuenta? Hasta tú cuando sales en misiones habrás notado que la paz es efímera y que se necesita a alguien para volver a evitar otra catástrofe. ¿Y qué pasará si eligen al imbécil incorrecto?
- Sasuke...
- ¿Sabes? Haz lo que quieras. Dedícate a arreglar bodas y a seguir siendo el payaso de la aldea. Total, como si tú pudieras hacer alguna diferencia - finalizó Sasuke levantándose del sillón y dirigiéndose directo a la puerta.
- Espera - le pidió Naruto - Déjame ver si entendí. ¿Te preocupa que el hecho de que no viva como querrían los viejos feudales desate un mitote? Vamos Sasuke, como si ser Hokage fuera la única forma proteger a la aldea. Te compraría el pretexto si no te conociera, pero como por desgracia lo hago, sé que hay gato encerrado. Y ahora me vas a decir qué es - amenazó.
- No tengo por qué - lo retó.
- Estoy muy cansado como para sacártelo a golpes - contestó Naruto - así que trataré de adivinar. ¿Por qué te preocupa tanto que me case o no? Según tú, porque de eso depende la paz mundial, lo cual se me hace muy chabacano. A ver... qué más... porque tendría que tener una nueva casa para que mi familia pueda vivir... bueno, creo que podría cubrir el gasto... porque...
- Esto es ridículo, me voy...
- Porque las prioridades de mi vida cambiarían - continuó Naruto haciendo caso omiso de lo que Sasuke decía - tendría una esposa e hijos que atender, lo cual significa que... oh...
Y la iluminación llegó a la mente de Naruto.
Notas finales: aunque al final no hubo boda - al menos no para Narutín - las cosas se están poniendo color de hormiga. Y ahora llegó el momento de las preguntas... ¿Qué tipo de iluminación tuvo Narutín? ¿Sasuke arruinará la boda de Hinata y Kiba por ardido? ¿Algún día tendré mi banda de rock y tocaré covers de los Libertines? ¡Las respuestas a estas preguntas en el próximo episodio!
PD.¿Sabías que dejar un review retrasa el fin del mundo?
