ADVERTENCIA: este capitulo tiene algo de YAOI, sino les gusta el yaoi o la pareja Giroro y Kururu, absténganse de leer o guárdense su comentario, gracias~
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Capitulo V: A una sola fiebre ¡De arimasu!
Era otro día como cualquier otro, la tropa Keroro reanudaba sus planes de invasión de Pokopen, y aunque todos lucían emocionados por otra de las ideas del sargento, alguien del grupo no estaba en sus plenas facultades.
-Y así, mis ranas, ¡es que conquistaremos Pokopen!, Alférez Kururu, por favor, aliste este plan a la lista.
El hacker, con la cabeza baja, tecleaba con una curiosa lentitud el teclado de su computadora, deteniéndose de repente, suspirando.
-¿Por que no mejor para otro rato, líder?...
-¡¿Gero? ¡¿Te atreves a contradecir a tu líder, Kururu? –dijo Keroro enojado.
Con evidente fastidio, Kururu se levanto de su silla y salio del salón de conferencias.
-¿Qué ranetas le pasa a Kururu ahora?, si fuera él, me escucharía con más atención…
-Servidor cree que tratarse puede de otro motivo…-comento Dororo.
-El cabo Dororo tiene razón, mi sargento, el Alférez no parece ser el mismo de siempre…-dijo Tamama con un dejo de preocupación.
Ninguno se percato de la ausencia de Giroro en el salón, quien había salido unos minutos después que la rana amarilla. Al parecer, siguiéndole hasta su habitación atestada de computadoras, lo vio servirse un plato de curry como acostumbraba, no pareció ver nada extraño en ello.
-{¿Para que estoy haciendo esto?, que Kururu este tan tranquilo es extraño, pero no es de mi incumbencia en lo mas mínimo…} –pensó el caporal para sus adentros, disponiéndose a irse de la "tenebrosa" zona.
De pronto, se escucha algo caer y romperse con estrépito.
De inmediato el caporal reacciono, y con cautela, fue hacia el origen del sonido, no se paro a recapacitar que el sonido había venido del salón de computadoras de Kururu, y al entrar, encontrando el plato roto de curry, y junto a este, el alférez tendido en el suelo.
Sin titubear, soltó sus armas y corrió a socorrer a la rana amarilla, al ponerlo boca arriba, sintió su cuerpo excesivamente caliente, ardiendo de fiebre, Giroro no se lo podía creer ni con todas sus ancas.
… … …
Un rato después, Kururu había sido llevado a la sala, todos se veían muy extrañados y preocupados por este.
-Pobre Kuru, ¿pero que le ha pasado? –pregunto la madre de Fuyuki y Natsumi, Aki Hinata.
-Estaba muy bien el día de ayer, no se explica el por que de pronto decayó de ese modo, desu…-dijo Tamama, tratando de cubrirlo con una manta, siendo ayudado por Aki.
-Con razón el alférez se veía tan raro en la reunión, pero ¿por que no habrá dicho nada, de arimasu? –dijo Keroro, cruzado de brazos, con la incógnita revoloteando sobre su cabeza.
-Ya sabes que Kururu no es de los que dicen abiertamente como se sienten o que piden ayuda –dijo Fuyuki.
Todos lucían preocupados por el estado del alférez, y no había forma de monitorear su estado sin que fuese él mismo quien lo hiciese, todos comenzaron a hablar tan alto que Kururu comenzó a recuperar la conciencia.
-Pero que escandalosos se vuelven con un pobre enfermo, kuku~…-dice mientras se intenta levantar, decayendo de nuevo, siendo atrapado por Giroro, prácticamente tirándolo en el sofá de nuevo.
-¡No seas insensato y quédate donde debes!
-Giroro…-dijo Natsumi con un dejo de sorpresa.
De inmediato se relajo un poco mas al ver la reacción de Natsumi y los otros- S-será mejor llamar a Saburo para avisarle del estado de Kururu para que lo atienda…
-Kuku~ no será posible, Saburo se fue de viaje un par de días, y no podrá volver hasta que esos dos días se cumplan…
-¡Pues entonces llámalo tu! ¡¿No eres tu que siempre lo llama cuando estas en apuros?
-Caporal, cálmese por favor, tampoco hay que responderle así al alférez, tiene que haber algún modo de saber que le pasa…-comento Fuyuki, interponiéndose en la discusión.
-…¡Jhm!, haz lo que te plazca, a mi me vale menos…-dice el veterano de guerra, retirándose al jardín para entrar en su tienda.
-Gero…con esto el plan de invasión no se cumplirá…
-¿Pero que dices, ranucha?, ¿es que acaso no te importa el estado de tu compañero?, sabia que eras bajo, pero no que no tenias corazón…-la ira de Natsumi comenzaba a crecer a la vez que apretaba su puño.
-¡N-no quise decir eso, de arimasu! ¡Prepararse todos para la recuperación del alférez!
-Quizás un rico curry animé a Kuru –comento Aki, justo antes de que sonara la mini alarma de su reloj- Ops, lo lamento, debo irme a trabajar, cuiden mucho de Kuru mientras.
-No te preocupes mamá, procuraremos mantener a las ranuchas calmadas mientras encontramos que hacer con Kururu –dijo Natsumi mientras sujetaba a Keroro y tiraba de su cara, mientras este lloraba desesperado.
La sugerencia de doña Mamá no resulto tan mal, Natsumi preparo su curry especial con ayuda de todos, el único que parecía querer estar fuera era el caporal, pero tras petición de Natsumi, este tomo la tarea de cambiarle las toallas y el agua a Kururu para tratar de bajarle la fiebre, quien había sido trasladado a la tienda de Giroro (para desgracia del segundo).
-{Solo lo hago por que Natsumi me lo pidió, no lo hago por este mequetrefe siniestro…} –se repetía el caporal para sus adentros, sin sospechar que estaba tan preocupado como los otros por el bienestar de su colega, quien ahora dormía aplaciblemente sobre la "cama" de Giroro, este se ruborizo levemente, jamás en todos los años que había estado en Pokopen y trabajado con Kururu, lo había visto dormir así.
Más tarde, Giroro no se había dado cuenta que se había quedado dormido, apenas despertando, escuchaba como un eco de varias voces, como si provinieran de muy lejos. En realidad no recordaba como o cuando se había quedado dormido, sentía un mareo y un fuerte dolor de cabeza, sin atreverse ha abrir los ojos aún, trato de identificar las voces con calma.
-Parece que ahora son dos, esto esta poniéndose peor, ojala yo no sea el siguiente, de arimasu…-ese obviamente era Keroro, para desgracia del caporal.
-No creo que a Giroro le caiga bien el curry, le aumentaría el calor hasta una fiebre…-escucho Giroro la voz de Natsumi, sintiendo un calor bañar sus mejillas- Parece que le esta subiendo un poco, será mejor que vaya por más toallas húmedas…
El caporal intento abrir los ojos, aunque con dificultad debido a la intensa luz que le aquejaba, pero al abrirlos, para su desagradable sorpresa, se encontró cara a cara con el alférez, escuchando su particular risa siniestra.
Un grito inundó toda la casa de los Hinata, y espanto a casi todos los residentes.
-¡¿Q-QUE HACE ESE AQUÍ? –grito indignado y rojo (probablemente de ira) la rana carmesí.
-Caporal, cálmese, tuvimos que traerlos al sofá para atenderlos mejor –dijo Fuyuki en pos de calma para que Giroro volviera a recostarse, funcionando de a poco.
-Venga, machote, que no se te cocinen las ancas, necesitamos que tu y el alférez estén en plena forma para mi próximo gran plan de invasión –el ego de Keroro era de esperarse, aun en situaciones así, haciendo que Giroro le apuntase con su pistola entre los ojos.
-¿Gran plan? ¡Es totalmente ridículo que alguno de tus planes funcione, Keroro! –Más exaltado aun, Giroro estaba que hervía de la rabia, hasta que Natsumi le quito su arma y lo recostó de nuevo, provocando el congelamiento emocional del caporal- Na-Natsumi…
-Venga, tienes que descansar o jamás te vas a recuperar de ese resfriado, por suerte Kururu esta mejorando, con suerte, quizás pueda ayudar para que te cures pronto…
Giroro se quedo sin palabras, simplemente dándose la vuelta al lado opuesto al que veía a Kururu, no sentía deseos de que el alférez se riera en su cara por lo dicho por Natsumi.
… … …
Esa tarde, los pacientes, al recuperarse mejor, fueron llevados a la tienda del caporal, debido a que Keroro debía hacer sus deberes, y con el ruido de la aspiradora, y posteriormente sus gritos de dolor por los golpes de Natsumi, no permitirían la recuperación total de los enfermos.
Giroro aún permanecía mirando al lado opuesto al que se encontraba el alférez, profundamente dormido; siendo repentinamente interrumpido por un calor que rozaba su cuello, le resto importancia y se dio la vuelta. Fue entonces cuando sintió unos dedos rozar su rostro, un rubor leve baño sus mejillas, pero su sorpresa se incremento al darse la vuelta y ver el rostro del alférez a solo unos centímetros de sus labios, empujándolo con fuerza al otro lado de la tienda.
-¿¡QUE DIABLOS-? –el reclamo del caporal fue interrumpido por una especie de aparato que cubrió la boca de Giroro, pataleando con fuerza, tratando de escapar.
-Kukuku~ Lo siento caporal, pero no puedo dejar pasar una oportunidad así –dijo en tono siniestro mientras se acercaba al caporal, acariciando la cicatriz que atravesaba uno de los ojos de su colega, provocando un rubor mayor en la rana carmesí.
Pero el momento no duro mucho, Giroro logro deshacerse de la maquina con una fuerza descomunal, pateando a Kururu en el proceso, dejándolo inconsciente.
Tras un minuto de calma, Giroro se acerco muy cautelosamente al alférez, encontrando sus anteojos a sus pies; estuvo a un movimiento de romperlos y hacerlos añicos, pero…algo le impidió hacerlo. Y con un suspiro, acomodo a Kururu en la cama y se sentó junto a el, colocándole las gafas.
De nuevo había calma, solo observando al alférez, el enojo pasado había sido substituido totalmente por una calma que no había sentido antes, se remonto a los recuerdos, a la época en que había visto a Kururu poco antes del incidente del curry*, cuando era parcialmente "normal".
Aquella vez se había perdido, y el joven Giroro casualmente lo encontró vagando por los callejones de su barrio, el regreso no fue muy cómodo, ni para él ni para el bebé Kururu, especialmente por las escapadas de cerberos y bravucones, que en su mayoría, fueron creadas por Kururu.
Pasado los múltiples desastres, Kururu ahora estaba más intranquilo que nunca, probablemente asustado por estar lejos de casa; pero finalmente encontró de donde había salido: la guardería especial keronense.
Aún cuando el camino fue un poco estrepitoso para ambos, separarse del pequeño le resulto extraño, sus lentes se estropearon en el trayecto, pero el renacuajo los arreglo con una bandita que tenia en su codo, colocándole de regreso las pequeñas gafas al bebé, provocando la característica risa que hoy día usaba con frecuencia.
Tras haber estado metido en sus recuerdos, el caporal no noto cuando Kururu despertaba, sentándose y ajustando sus gafas.
-Parece que tuvimos un despertar un poco golpeado, ¿no le parece, caporal?, kukuku~
Giroro no dijo nada en el primer momento, solo observo en silencio a Kururu con una mirada glacial, esto hizo retroceder por un instante al hacker, pero se mantuvo firme, Giroro fue quien hablo primero.
-¿Por qué no puedes hacer las cosas como una rana normal, Kururu?...
-Kuku~ ser normal no esta en mi naturaleza, caporal Giroro…
El encuentro de sus rostros sorprendió de nuevo al caporal, ¿en que instante se había movido Kururu?, eso no importaba, Kururu era tan enigmático siempre, tan extraño y curioso, pero tan siniestro, recordar lo siniestro que podía ser Kururu no estremeció a Giroro esta ocasión, quería romper la barrera de solo centímetros que los separaban de los labios del hacker, pero…seguía inmóvil.
Lo levanto mas su incógnita fue que Kururu tampoco se movió, ¿estaría esperando a que Giroro diera el paso final?, ¿lo estaría poniendo en presión extrema solo para molestarlo?, ¿o estaría tan nervioso como lo estaba él por el momento?, el momento parecía hacerse cada vez mas eterno, el caporal no pareció soportar un milisegundo mas de cruel tensión, cerrando los ojos con fuerza, finalmente tocando los labios del alférez.
Un nuevo rubor cruzo el rostro del caporal, al mismo que Kururu sentía una calidez en sus mejillas. Ambas ranas permanecieron así, el alférez apenas si reacciono, pero apenas Giroro dio indicios de separarse, Kururu lo tomo por las orejeras y lo empujo hacia sí mismo, correspondiendo el beso de una forma algo mas salvaje, terminando ambos uno encima del otro.
-Ku-Kururu…-fue lo que alcanzo a decir el caporal antes de recibir un beso más por parte de la rana amarilla, tomando su mano y entrelazando sus dedos, correspondiendo cada vez más salvajemente el beso del otro.
…
Giroro comenzó a despertar, se había quedado dormido de nuevo, comenzando a sospechar que quizás Kururu lo había dormido y contagiado de la fiebre a propósito, por un segundo sentía ganas de matarlo, pero se contuvo al ver que Kururu ya no estaba en la cama.
Se asomo afuera de la tienda, tampoco estaba, ya era de noche y parecía ser muy tarde, todas las luces estaban apagadas. Pero aun así tomo la oportunidad para encender una fogata y preparar unos deliciosos boniatos.
Tras tener unos cuantos al fuego, se quedo contemplando el fuego danzante, pero a través del fuego, logro vislumbrar algo al pie de su tienda, se trataba de una nota.
"Caporal, ha sido la mejor aventura de mi existencia, ojala la repitamos alguna otra ocasión, solo que cuando no estemos enfermos, así estaremos en plenas facultades físicas, seguro tu entiendes, kukuku~"
El rostro del caporal se encendió como la fogata que estaba a sus espaldas, escuchando unos pasos tras él, sacando sus armas de inmediato, pero deteniéndose al ver que se trataba de Kururu.
-Jamás dejas de estar en guardia, ¿verdad? Kuku~
-¿Qué quieres ahora, Kururu? –dijo mientras se sentaba como si nada a vigilar el fuego y las patatas.
Hubo un extraño silencio entre ambos, Kururu solo pudo romperlo diciendo –¿Que acaso un colega no puede acompañar a otro colega?
Esto tomo por sorpresa a Giroro, pero no quiso decir nada, ofreciéndole uno de los boniatos –Tómala, antes de que se enfríe…
-No me compares con la guerrera pokopense, pero en fin, no me matara uno de estos, kuku~ -tomó la verdura, quemándose las manos en primer movimiento, tras enfriarse un poco, logro partirla a la mitad y probarla – Mmm…no es curry, pero no esta mal…
-Kururu…¿acaso fue idea tuya el que nos enfermáramos juntos? –la curiosidad del caporal lo delato finalmente.
-No, nada fue idea mía esta vez, aunque tuvo un buen resultado, deberíamos repetirlo todo, excepto lo de enfermarnos, kukuku~
-¡¿C-COMO QUE REPETIRLO? –grito exaltado el caporal, tirando su pobre boniato al suelo.
-Así tendremos una noche mejor que esta, eso lo tengo ya calculado~
-¡NOSOTROS NO HICIMOS NADA!
-No trates de negarlo, caporal, tengo evidencia, kukukuku~
-¡TE VOY A-! –Giroro finalmente apunto a Kururu en la cara con su pistola, sin evitar sonreír al mismo tiempo que Kururu antes de mandarlo al otro lado de la calle por la explosión.
Inexplicablemente, nadie se despertó aquella noche con tantos gritos y explosiones por parte del dúo disparejo de ranas, y finalmente Giroro se fue a descansar, puliendo sus armas, sin sospechar que dentro de su cinturón, descansaba una de las pocas fotos de Kururu dormido que pudo obtener, ¿Cómo la obtuvo?, quizás se la dio el alférez, nadie lo sabrá sino el propio Giroro y lo que hicieron, ¿o no, caporal?~
Antes de cerrado el capitulo, surge Giroro, totalmente ruborizado-¡DE ESO NADAAAAAAAAAA~!
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* = Sino saben de que hablo, vean el capitulo "El Secreto de la Keroro Bola", allí entenderán mejor xP
En fin, ojala les haya gustado este segmento de mis fics cortitos de Keroro Gunso xD, aunque este no fue tan corto, quizás en otra ocasión haga uno donde escriba que paso exactamente esa noche con Kururu y Giroro, o quizás no, lo dejare a imaginación de los lectores, kukuku~
La verdad me gusto mucho este capitulo, quien sabe por que xD, ojala haya captado la personalidad de Giroro y Kururu, si hay algo de OOC= Out Original Carácter, les ruego me disculpen ;^;U
Para el siguiente capitulo tengo pensado un DoroZoru, ó quizás un KeroTama, no se, lo que venga primero, o podría hacer uno sobre los pokopenses que cuidan de estas ranitas, hacen falta verlos mas por aquí, ¿o no? xD
Keroro Gunso © Mine Yoshisaki
