Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenece, parte del argumento inicial pertenece a Joachim Masannek y el resto es todo mío. No copiar.
Loveness
&
Capítulo 2: Unhappiness
(De Viajes a Despedidas)
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No era la primera vez que viajaba en avión, me parece que era la tercera vez. Aunque en estos momentos no interesaban las dos veces anteriores, viajar en avión no tenía nada del otro mundo, bueno sí, el despegue. Era divertido y algo extraña la sensación que te daba al estar despegando y luego ver como la ciudad se iba haciendo tamaño hormiga hasta ya no poderla ver más, pero el resto del viaje era sumamente aburrido.
En realidad me aburrí a los pocos minutos de haber despegado, tuve el tonto pensamiento de que tal vez habría algo entretenido de ver, hablar o hacer, pero Renée me había dicho que debía estar quieta y no hablar en voz alta (algo sumamente imposible) pues había gente que se molestaba por ello. Me quedé por unos minutos observando a la gente aburrida, estaba muy tranquilo, nadie hablaba ni hacían nada, sólo estaban allí quietecillos como si eso fuese muy divertido.
Ta sólo el verlos me hacía aburrirme tremendamente, así que opté por la única cosa que podía hacer en esos momentos: dormir. Sólo esperaba que cuando despertara ya estuviésemos aterrizando o algo así. Además todavía seguía un poco enojada con mamá, no tenía ganas de hablar con ella. Gracias a Dios así fue, mamá me despertó y cuando abrí los ojos visualicé en la ventana como íbamos despegando.
Una vez que hubimos bajado del avión, salimos del edificio del aeropuerto y esperamos en la puerta de entrada, lugar en donde mi mamá había dicho que veríamos a papá. Y cuál fue mi sorpresa, allí estaba papá, había pasado bastante tiempo desde la última vez que lo había visto, pero no había cambiado gran cosa. Aunque sí lo había extrañado mucho.
Pude ver cómo me evaluaba por unos instantes y después parecía un poco sorprendido, seguramente le parecía irreconocible o algo por el estilo. Y lo estaba, gracias a tanto deporte me había estirado demasiado. Antes solía ser muy menudita y no dudaba que lo siguiera siendo pero a veces los padres exageraban. Yo me adelanté y fui hasta él.
—Bella, pero cuanto has crecido —fue todo lo que dijo y mientras nos dábamos un torpe y extraño abrazo contuve las ganas de rodar los ojos.
—Tú también —dije estúpidamente. ¿Qué más podía decir? Era medio tonta y poco imaginativa en las "bienvenidas".
Y ese fue nuestro saludo, y la verdad es que estaba conforme. No me gustaban las bienvenidas excesivamente entusiastas y llenas de muestras de cariños. Pude ver que mamá y papá se saludaban como si fuesen viejos amigos. Ellos seguían llevándose bastante bien, como si fuesen viejos amigos y además habían olvidado todas diferencias que tuvieron cuando estaban casados. Eso ya era aparte.
A pesar de que no me gustaba que estuviésemos separados, estaba contenta porque al menos todavía tenían una buena relación. Había conocido chicos que tenían padres divorciados que no podían verse ni en pintura, se llevaban tan mal desde el divorcio que a veces afectaban a su hijo en el proceso. Pero en fin, no hablaré de eso. No me interesa ni me gusta.
Me fijé por primera vez en su auto, un coche de patrulla. Genial. Mi papá subió mis maletas al portaequipajes, mamá me sorprendió cuando se subió al asiento del copiloto, yo pensé que ella sólo se despediría de mí y tomaría un vuelo de regreso, pero al parecer se quedaría un rato. Charlie vino hasta mí y me abrió la puerta de la parte trasera, en donde iban los arrestados. No subí al instante, lo miré con una ceja enarcada y una expresión divertida.
—¿Acaso soy una delincuente?
—Sí, lo eres. Vamos —dijo empujándome ligeramente. Me senté y él cerró la puerta, miré alrededor, papá nunca antes me había subido a su patrulla y me sentía extraña. Cómo una delincuente, y verlos a través de esa fea rejilla me hacía sentir mucho más como uno.
Papá se subió al auto y arrancó, yo me acomodé en mi asiento para el viaje. Ellos empezaron a hablar de quién sabe qué cosa pero no captó mi interés, me dediqué a ver el paisaje del camino. Bosques y bosques por todos lados, quizás eso era lo genial de aquí, en realidad sí me gustaba.
Y entonces me puse a pensar en el fútbol. Oh, el fútbol. Casi me sentí culpable por haberlo dejado de lado. Recordé todas mis paradas, los chutazos, los entrenos, los pases… habría de decirle adiós a todo ello.
Regresé a la realidad entonces y me di cuenta de que ya íbamos llegando, súper genial. Bueno, al menos eso supuse porque íbamos girando la esquina de una calle aparentemente tranquila. Habían muchas casas apiladas a lo largo de ella, una tras otra, las cuales me parecían idénticas. Y entonces el auto se detuvo enfrente de una de ellas, la miré a través de la ventana del auto.
Por lo que podía recordar seguía igual que siempre, bueno eso era obvio porque era la misma, pero papá no había cambiado muchas cosas en ella. La describiré en pocas palabras: blanca, de dos pisos con pocas y pequeñas ventanas del mismo color, tejado negro y en el exterior un pequeño y simple jardín, con un caminito de guijarros conduciendo a la entrada y unos cuantos arbustos flanqueándolo. Bueno, esas no fueron pocas palabras.
Me abrieron la puerta y yo bajé, reparé y sentí por primera vez el clima de Forks. Hacía un buen sol y el aire era un poco fresco, algo que supuse que me iba a agradar pues comenzaba a hartarme del hastioso sol de Phoenix.
Me fijé que papá comenzaba a meter mi equipaje a la casa, mamá y yo le seguimos por el caminillo y entramos a lo que debía de ser el recibidor de la casa. No pude evitar recorrer toda la habitación con los ojos, parecía demasiado anticuada y seria, no me gustaba. Mis padres siguieron escaleras arriba, pero yo me atrasé mirando todo lo que estaba al alcance de la vista.
Mi habitación no estaba tan mal, hubiese muerto si hubiera sido color osa, era de color violeta, paredes y accesorios de la pequeña cama. Amaba el violeta. Y odiaba el rosa. Era… demasiado femenino.
Mis padres me dejaron sola para que acomodara mis cosas, ya era bastante independiente. Además ni siquiera traía la gran cosa, sólo mis pocos pantalones de mezclilla, algunas blusas y mi bolsa con mis libros. No había traído conmigo mis balones, por cierto. Mamá no me lo había permitido, me había dicho que era mucho más fácil comprar uno nuevo aquí en Forks a que tener que desinflarlo y volverlo a inflar si se podía. Pero a veces ya no quedaban igual.
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Antes de bajar a comer, llamé a Kate, ella me lo había pedido y además ya comenzaba a extrañarla. Estábamos juntas casi todo el día. Estuve un buen rato hablando con ella antes de que mamá me llamase. Que por cierto ella se había quedado un rato más y de paso había hecho la cena y comida. Seguramente Ch… papá debería de estar muy contento.
Hizo espagueti con jamón, crema y queso blanco (bah, no tenía idea si se llamaba así, pero qué importaba) mi comida favorita por sobre todas. Debo decir que yo como demasiado, y eso que estoy demasiado flaca, según mamá, pero especialmente las pastas y harinas. No muy nutritivo, pero era delicioso.
Llegó entonces el momento de la despedida, que aunque no quise admitirlo enfrente de mamá, comencé a pensar que la extrañaría muchísimo. No me había separado de ella desde los ocho años, mucho tiempo, si querían mi opinión. Eran casi las cuatro, así que la fuimos a dejar de nuevo al aeropuerto para que tomase su vuelo a las seis en punto. Llegamos justo a tiempo, por lo que sólo me dio tiempo de despedirme y ya.
Ella se puso sentimental como todas las madres, me abrazó fuertemente durante como seis minutos que se me hicieron eternos y bueno… no es que no me gustasen los abrazos, bueno, en realidad no me gustaban mucho, pero a veces sentía que exageraba un poco.
Una vez que ella se marchó, regresé con papá al auto para regresar de nuevo a casa. Nos hundimos en un cómodo silencio, la verdad es que no tenía muchas ganas de hablar en esos momentos. Curiosamente el viaje no duró mucho, así que cuando llegamos a casa, ya eran casi las ocho. Media hora más tarde ya estábamos de nuevo en la cocina cenando el resto de la comida que había hecho mamá. Gracias al dragón de las estrellas fugaces.
Después de eso papá se puso a ver sus programas extraños de beisbol, a mí no me gustaba el beisbol, me gustaba el fútbol, así que después de estar un rato allí, sentada, tratando de entender alguna idiotez de ese juego… opté por despedirme de Charlie, excusándome con eso de "Tengo sueño" y subí a mi nueva y rara habitación.
Cuando estuve allí me quedé mirando alrededor de ella ideando lo que podría hacer. Miré entonces la ventana que había al otro lado de la habitación, allí se colaba de una manera hermosa la pura luz de la luna, fui hasta allí y la abrí, cerrando los ojos cuando sentí la fría brisa azotarme. Enfrente de la casa había unas cuantas casas y casi hasta el fondo había un camino de tierra que conducía al bosque. Pensé en ir a explorar mañana, ya que no tenía pelota por ahora, pues obviamente se la pediría a Ch… papá.
Estuve unos minutos más observando hasta que decidí irme a la cama, a pesar de que me había dormido un buen rato en el vuelo, todavía tenía sueño a causa de la exhaustiva reta que había tenido con las chicas. Los entrenos también influían. Me puse mis pijamas y me acomodé en mi "nueva" y fría cama, pensando en lo que me esperaría mañana, no muy interesante, quizás.
N/A:
Ea!! Mil gracias por los reviews, me hicieron muy feliz =) Me alegro que les guste la idea del Bella con el fútbol y eso. Ah, por cierto, todos los chicos tendrán la misma edad, o sea 12. Edward no será más grande ni nada de eso, vale? Espero que el cap no les haya aburrido, a mí la verdad me está gustado cómo está quedando y me entretengo bastante escribiéndola, sólo que empiezo a preguntarme si estoy poniendo a Bella un poco más madura de lo que debería U___ú
~~Cómo pueden ver cambié algunas cuantas cosas. Por ejemplo, en el Forks de mi fic no estará lloviendo todo el tiempo ni tampoco hará frío a montones. Si suena absurdo y patético que cambie este tipo de cosas sólo porque se me pegó la gana, pero pfff, qué se le puede hacer :roll eyes:
¡¡Gracias por leer!! Feliz Año Nuevo!! Ya saben, que todos sus sueños se cumplan y eso… C=
Cuídense,
Leon Jact.-
