Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenece, parte del argumento inicial pertenece a Joachim Masannek y el resto es todo mío. No copiar.
Loveness
&
Capítulo 3: Boredness
(De Bicis Geniales a Aburrimientos de Muerte)
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Al día siguiente me levanté temprano, como de costumbre, pensando amargamente que no sería un día muy divertido. Empezaba a extrañar muchísimo Phoenix, pero sobre todo a mi equipo de fútbol.
Me cambié y esta vez me puse unos pescadores negros, converse rotos negros, una blusa sencilla negra y un chaleco negro también, con insignias de mis grupos favoritos. No iba a jugar al fútbol, al menos no por ahora, así que no tenia chiste ponerme mis shorts.
Bajé a la cocina dispuesta a servirme un tazón de cereales, eso siempre hacía con mamá, y estaba segura de que no cambiaría aquí. Además… amaba el cereal. No tardé mucho en servírmelo y comérmelo..
Subí rápidamente las escaleras hasta mi extraña habitación y saqué algunos billetes de mis ahorros, ahorros que por cierto no me duraban mucho teniéndolos en una bolsilla de cuentas. Bajé igualmente las escaleras y justo cuando estaba por abrir la puerta de la entrada, recordé que tenía que avisar a papá. Ni siquiera sabía si estaba despierto, pero daba igual.
—¡Papá, voy a salir, ahora vuelvo! —grité mientras abría la puerta, con eso era suficiente.
—¿Cómo que vas salir? —escuché detrás de mí, justo cuando estaba saliendo de la casa. Me volví, allí estaba papá, aparecido de quién sabe dónde. Ya estaba vestido con su uniforme extraño, de poli, seguramente ya se marcharía a trabajar.
—Sí, voy salir —repetí frunciendo el ceño y sin entender por qué me estaba atrasando.
—¿Y con qué permiso? —replicó Charlie alzando una ceja. No pude evitar rodar los ojos y resoplar.
—Cómo sea, ¿puedo salir? —dije —Quiero comprarme una pelota —añadí antes de que papá preguntara a donde.
—¿Pelota?
—Sí… ¿para jugar al fútbol?
—Sabes que tu madre me dijo que te tuviera alejada de ese vicio.
—¡Bah! No pienso quedarme aquí encerrada todo el tiempo, así que ¡adiós! —repliqué volviéndome para salir.
—¡Hey! ¿y cómo piensas ir al pueblo? — ¡Caca de vaca! Tenía razón. Aquí no era cómo Phoenix, allí podía irme caminando a todos lados porque todo quedaba cerca. Aquí, no es que estuviera a millas, pero tampoco quedaba muy cerca.
—Pues…
—¿No pensarás irte caminando, cierto? —estaba a punto de decirle "Pues llévame tú" pero fui interrumpida cuando él continuó —Vamos, te mostraré algo.
Me hice hacia un lado y él salió, lo seguí resignada, ya que supongo que no tenía nada mejor que hacer. Caminamos por el pasto hasta llegar a lo que parecía una cochera, abrió y entramos, no puse mucha atención, mi mirada sólo vagó por allí hasta que vi algo que me dejó boquiabierta.
—¿Pero qué mierdas es eso? —exclamé sorprendida. Ch… papá me miró enojado.
—¿Sabes?, estás muy chica para tener ese vocabulario —me reprendió. Seguí mirando lo que tenía enfrente con los ojos muy abiertos.
—Sí, como sea… ¿de dónde sacaste algo tan guay como eso? —dije emocionada, papá me miró confundido al principio, pero después sacudió la cabeza y contestó.
—Billy me la regaló cuando le dije que venías —me dijo.
—¿Billy?
—¿No lo recuerdas? Antes solías juntarte a montón con su hijo Jacob —dijo papá sorprendido. La verdad es que no los recodaba, mi mente sólo tenía espacio para el fútbol. Neh, mentira.
Me encogí de hombros y caminé hacia la bici de montaña que aparentemente era para mí. Una Pakka. Me parecía la mejor bicicleta del mundo. Nunca había tenido como esa y menos de esa marca, mamá decía que no era común en una chica traer bicicletas de esas. Pero estaba genial.
Me desconcertó un poco su apariencia, estaba muy bien cuidada, era completamente negra con una canastilla para quién sabe qué en el frente, pero lo más sorprendente era la rueda trasera súper extra ancha. Y era rosa. Rosa el color que más odiaba, pero aun así cuando tenía rosa… era la bici más maravillosa del mundo.
—¿Es… para mí? —Ch… papá rodó los ojos y alzó un hombro. Claro, la pregunta era estúpida. Obviamente era para mí… dudaba que papá fuese a subirse a una de esas. Me gustaría verlo, por cierto.
Sonreí. En Phoenix no había tenido bici porque no tenía caso, ya que todo me quedaba cerca y hacía años también que no tenía una. No se comparaba con el fútbol, obviamente, pero al menos no sería tan aburrido, podría darme vueltas por el bosque… ¿o no?
—¿Te gusta?
—Sí, es genial, gracias, supongo —dije con una sonrisa que él me devolvió aparentemente satisfecho. Alucinó si pensó por un minuto que no me iba a gustar.—Bueno, si no te importa me daré una vuelta en ella…
—Sólo… no andes vagando por allí, ¿sí? —dijo papá entornando los ojos.
—Cómo sea —dije sacándola del… dejémosle como cochera. Antes de que Charlie pudiese decirme algo más, me subí a la bici y salí disparada de allí. Reí estúpidamente cuando sentí la brisa fresca golpearme el rostro de una manera maravillosa.
Estaba segura de que amaría esta bici. Me sentía tan libre.
Iba a toda velocidad por el pueblo, pero aun así podía ver que las calles estaban prácticamente desiertas. Veía algunas chatarras pasar por allí y algunas personas de aspecto aburrido caminar en las aceras, pero niños… no veía a ninguno. Es sólo aumentaba mis expectativas de que Forks… sería un lugar intensamente aburrido. ¿En dónde coño estaban todos?
¿O es que no madrugaba como yo? Qué mal.
Yo solía despertarme muy temprano para los entrenos y por la tarde jugar retas y penaltis hasta la puesta de sol. Esa era (bueno, fue), mi rutina de todos los días. Pero jamás aburrida.
Aquí seguramente ni siquiera conocían el fútbol. O no había niños.
Pase a la primera tienda que encontré, no tenía idea de qué era pero me metí. La verdad es que no iba con muchas esperanzas de encontrar una méndiga pelota, pero milagrosamente sí había. Así que allí salí yo, muy contenta con mi pelota en mi brazo.
Estaba ansiosa por jugar. Lo necesitaba. Ya.
Cuando llegué a casa sentí la cara toda entumecida, por alguna extraña razón no la sentía. Bueno, no era extraña, seguramente se debía a todo el aire que me había pegado de lleno por ir como una estrella fugaz en la bici.
Salté de la bici y ésta cayó con un golpe sordo en el pasto, antes de ir a jugar pensé en cambiarme pero después me convencí de que podría jugar con esta ropa. No necesariamente necesitaba shorts, también podía jugar con mis pescadores, pero eso sí, jamás con jeans.
Allí mismo en el pasto comencé a hacer mis dominadas, no es que fuese presumida, pero era buena en ello. Llegaba hasta veinte. Pero deseaba ser como los grandes. También me gustaba hacer los cabeceos, aunque a mi mamá no le gustara. Ella decía que así me mataba las neuronas y quién sabe qué más.
Pero pronto llegué a aburrirme, bien sabía que el fútbol no era para solitario y eso de "entrenar" de esa forma no era mi estilo, por más que quisiera jugar así se podía. Además, jamás había tenido que recurrir a este tipo de cosas, siempre había jugado en un equipo de fútbol, diferente era si me gustaba o no. Jugaba. Pronto la idea de que tendría que decirle adiós a los entrenos me golpeó como un chutazo esta vez.
Abatida me dejé caer contra el pasto, con ganas de morir y un poco arrepentida de haber venido a este lugar, aunque si lo pensábamos bien hubiera sido lo mismo en los dos lugares. Me puse a pensar en lo que podría hacer, pero ¡bah!, era un desperdicio de tiempo muerto, bien sabía que en este lugar no había nada divertido que hacer. O al menos no para mí, yo no podía vivir sin el fútbol.
Me levanté le di una patada a la pelota con algo de rabia y sin pensar realmente, cual iba ser mi sorpresa cuando iba a estar viendo la pelota dirigirse como un rayo de luz hacia la ventana de enfrente. Atravesó la ventana, rompiéndola en millones de pedazos y causando un terrible estruendo que casi me hizo llorar.
Caca de hipopótamo condensada y envasada…
Corrí como un rayo hacia mi bici y salté en ella, acelerando al máximo y yendo directamente hacia el caminillo del bosque que había visto la noche anterior. Acelere y acelere hasta que sentí que mis pies quemaban, ¡maldita sea! De repente me sentí estúpida. Seguramente me iban a perseguir hasta aquí. Y no es que me fuese a salvar mucho, quizás me habían visto y seguramente le dirían a Charlie. Maravilloso.
Me bajé de la bici y comencé a caminar con ella a mi lado, seguramente había recorrido medio bosque ya. El camino de tierra todavía seguía y comencé a preguntarme hacía donde iría, bien podría averiguarlo ahora. Al fin y al cabo tenía toda la eternidad del tiempo. No había nada mejor que hacer en este lugar de mierda.
Estuve caminado por lo que me parecieron horas, quién sabe, tal vez exageraba. No parecía haber nada de interesante en este bosque, aunque era hermoso, el camino se partía en otros caminos diferentes y por lo que podía ver escogía los que llevaban a… Nada. Volví a subir a mi bici, ya me había aburrido de caminar.
Lo divertido de esto fue que había subiditas y pequeños montículos de tierra planos en los que podía subir en mi bici y a la vez deseaba que fueran mucho más altos para poder probar la bici. Sería estupendamente genial.
Llegó un momento en el que me concentré tanto en la bici, y en el estar haciendo truquillos con ella, que dejé de prestar atención de hacia dónde me dirigía. Pero no me importó en realidad. Porque en ese momento escuché un ruido sumamente familiar, bueno, unos ruidos sumamente familiares.
El sonido de las botas de fútbol raspando contra la tierra, el sonido que producía una bota de fútbol al impactar contra una pelota, pero sobre todo el ruido de la pelota de fútbol al ser dominada sobre la tierra. Fútbol.
Casi con desesperación dirigí mi mirada hacia donde escuchaba el sonido, parecía tan real y estaba demasiado cerca. Por un momento pensé que tal era mi desesperación por jugar al fut que empezaba a imaginarme cosas.
Bajé de la bici y caminé hasta donde provenían los melódicos sonidos, casi me sentía relajada, y entonces visualicé lo que me pareció un genial campo de fútbol. Y entonces, esa fue la primera vez que los vi.
N/A:
Pff, sí, sé que esperaban que ya salieran los chicos, pero no XD, como podrán ver ya saldrán en el próximo capítulo ;) Mil gracias por sus reviews =) Si de por si estoy bastante animada con la historia, sus comments me animan todavía más ^^
Me alegra que les esté gustando y no les aburra jajaja. No respondí sus reviews, sólo como tres, lo siento, me encanta leer sus comentarios y eso y de hecho planeaba contestarlos ayer. Pero tuve una fuerte discusión el 31 con mi padre y me ha castigado sin laptop.
Tuve que esperarme hasta las 3 de la mañana para poder actualizar ¬¬ Lo peor de todo es que tengo que actualizar Alphabet We… y The Devil… pero me castigo ¡una semana! Y ya entro a la estúpida escuela el lunes ¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬
En fin, espero que les haya gustado el cap
Feliz Año!!,
Leon.-
P.D: Me cambié el nick de nuevo, sin comentarios Ú____Ú
