Hola

Vale, vale... no tengo excusa u.u

aunque si, si la tengo, tengo tres: 4 de julio, mis cursos, el mundial. Pero eso no le interesa a nadie

well... aqui dejo esto, espero que sea de vuestro agrado. Aunque no queria hacer parejas en este fic, estos dos son irresistibles, su love-hate me pierde (que raro que no escriba nunca de ellos)

bueno, pero como no es de romances me he inclinado hacía el hate, espero no haberme pasado.


Decir que ambos esperaban este combate era no decir nada. A través de los siglos el mayor placer de uno fue ver al otro agonizando. El odio que ambos se traían, abarcaba un lugar importante en sus corazones, y fue alimentado por las ganas de lastimarse y ser lastimado por el otro que tuvieron que reprimir por el bien de sus gentes, sus "hijos" y aquella paz que ellos predicaban.

El dulce sonido de las espadas al chocar, fue la melodía más hermosa que escucharon desde el comienzo del nuevo siglo. ¿De qué servían las guerras de hoy en día? ¿Qué es lo que se buscaba cuando el espíritu de la batalla había desaparecido? Los gritos del enemigo, el fervor de la batalla, el sabor áspero de la sangre al brotar de las heridas… aquel adictivo éxtasis que los arrastraba a seguir en pie, peleando, disfrutando del propio dolor como su fuese una caricia. Sí, para ellos las estocadas eran caricias, su odio era tal que hasta causaban fascinación el uno en el otro, una fascinación enfermiza y demente. Necesitaban estar juntos porque si no lo estaban no podían demostrarse su ira, y así una parte importante de sus vidas perdía sentido.

Arthur hundió una de sus rodillas en el frío suelo, con respiración agitada aun así no quitó un ojo de encima a su rival. Francis quien se encontraba altivo al otro lado del pequeño claro parecía brillar junto a los pétalos que revoloteaban e el aire.

-¿Admirando mi belleza, ¿pequeño Inglaterre?

- Vete al diablo, cabrón! Aaaag! – Con un grito de guerra se incorporó y se lanzó otra vez al ataque, tomando a Francia un poco desprevenido, de manera que apenas pudo evitar el golpe mortal. Sus filos se deslizaron el uno contra el otro con un ruido estridente. – Tu belleza, - susurró el inglés tan cerca de su oído que podía sentir su ardiente aliento chocar contra su piel – solo es admirable cuando suplicas por tu miserable vida.

-Mi vida… - musitó luchando contra la fuerza del otro rubio que le empujaba hacía atrás -…hubiera sido mucho más miserable sin ver tu rostro contorsionado por el dolor, mon cherry. – Acto seguido se abalanzó contra su contrincante haciéndole dar un salto y así separarse. No sin antes esbozar una pequeña sonrisa de suficiencia al ver la mejilla del francés chorreando sangre.

- Hubiera sido agradable arrancarte el ojo, bastardo!

-¡Pagarás por haber herido mi hermoso rostro! – Y esta vez fue el turno del más alto atacar. Manteniendo su gracia y elegancia se lanzó contra su enemigo blandiendo la espada como una de esgrima.

-¡Aaaaaaaaaaaaaaaagggggggggggg! - Ahogó un grito Inglaterra en sentir una sensación fría y metálica en sus carnes. La sangre salpicó a presión desde su hombro manchando los rostros de ambos. Francis, que se encontraba increíblemente cerca, lamió el cuello del inglés saboreando la sangre enemiga, con el rostro desencajado por el dolor mientras sentía la hoja de una pequeña daga enemiga removiéndose en sus entrañas.

Se separaron como por acuerdo mutuo. De hacho lo fue. Una mirada fugaz les bastaba para entender al otro, fruto de siglos de enemistad y alianzas forzosas. Se conocían mejor que nadie, por eso Francis sabía que Inglaterra no se lanzaría a buscar su espada que se había echado a volar. Y por eso Arthur sabía que Francia no podía moverse bien a causa de la herida en su vientre. Torciendo su rostro en una mueca de sadismo el británico limpió la daga, que seguía sosteniendo, con su lengua. Y se acercó a pasos suaves, como si flotara sobre la alfombra de flores blancas. Pero su agarre ya no fue tan suave, a pesar de tener un hombro lastimado, la fuerza del otro brazo era impresionante, demasiado en comparación con el aspecto de muñequita de cristal que mostraba usualmente.

-¿No es fantástico? – bufó sentándose encima del francés mientras le agarraba del cuello contra el frío suelo. – Si fueses un humano, ya estarías muerto – y sin misericordia hundió su dedo en la herida, removiendo, disfrutando de los gemidos del francés y las finas lágrimas en sus párpados.

-Di… disfrutas de… esto, ¿no? Mon ami – Le replicó el prisionero retirando la mano de su cuello con esfuerzo.

- No sabes cuánto, honey – Imitó este el tono burlesco de su prisionero. Inclinándose rápidamente y plantándole un salvaje beso en la boca. En un instante ambos se estaban besando con frenesí, descargando su rabia en un calentón fortuito.

-¿Una tregua? Ah! – Gimió Francis por culpa de los dientes en su cuello.

- Shut up! Wine bastard – Era la forma del británico de decir sí. Y es que así eran sus treguas siempre, a besos brutales, mordiscos y roces.

Las ropas fueron desapareciendo mientras se abrazaban como si no hubiera mañana. Siendo cierto que no morirían así de fácil, a veces el deseo de acabar con el otro lo hacía casi palpable, por lo tanto cada momento que pasaban juntos lo aprovechaban al máximo, amándose con la misma intensidad con la que se repudiaban. ¡Ah estos sentimientos tan contradictorios! Por su culpa el aire a su alrededor estaba por incendiarse. Los jadeos y gemidos de ambos inundaban la noche desvergonzadamente en una harmonía perfecta, que solo fue interrumpida por un grito de Francis cuando Arthur lo penetró sin consideración alguna. La sangre que brotaba de las heridas de antes, y a la sanación de las cuales no ayudaba mucho el esfuerzo físico , se mezclaba y se fundía en una de sola, manchando sus cuerpos de un carmesí uniforme. Al igual que sus cuerpos que en aquel arrebato de pasión eran solo uno. Las embestidas aumentaban el ritmo rozando el frenesí, los jadeos y gemidos de placer eran soltados a la mínima oportunidad de la prisión que formaban mutuamente con sus bocas unidas en profundos besos. Un sabor metálico inundó sus paladares. De quien era la sangre no lo sabían, la disfrutaban sin importar quien fuera el herido. Sí, esos eran los breves momentos en los que no luchaban ni se mofaban el uno del otro, por eso lo llamaban "tregua" Una que al acabar les trajo a la salida de aquel laberinto de placer, encontrándose con el premio que les haría tocar el cielo en un mar de destellos.

Un último beso, algo más pausado, y ambos ya se estaban levantando de la alfombra de flores antaño blancas y ahora rojas sobre las que se hicieron uno hace apenas unos instantes. Arthur se vistió con rapidez y se fue a por su arma, tirada a unos metros de ellos. El acto sexual le había hecho olvidar su hombro herido, pero ahora volvía a doler. Miró al francés. Con un deje de superioridad. Sin duda la herida en su vientre se había agravado y encima le dolía detrás y en varias partes más. Pero no entraba en los planes matarle, después de todo el mundo se volvería demasiado aburrido sin su eterno rival para fastidiarse mutuamente. Dio un golpe al aire con la espada, como si quisiera que la sangre que ya se había secado saliese de su superficie metálica. Comprobó fastidiado que no sucedía y se dio la vuelta, caminado pausadamente hacía la arboleda. Francis se quedó allí, vendando su abdomen con un cacho arrancado de su chaqueta. Seguramente preguntándose por qué siempre acababa sometido al inglés si era más alto y, según él. Más atractivo. De repente algo le hizo distraerse de su tarea, se volteó bruscamente hacía el destello que le pareció percibir entre los arbustos. Nada. Pero seguía allí, esa desagraviare sensación de saber que no estás sólo pero no ver a nadie. Lo dejó a su imaginación y se estiró lentamente, un profundo dolor en el abdomen no se hizo de rogar. Sonrío, ¿tan desesperado estaba de algo de acción que incluso le parecía agradable?


respondo a los tan amados reviews que tan feliz me han hecho ^^

Zillah vathek: waa! muchas gracias ^^ me alegro de qu ete haya gustado, aqui la tienes la conti ^^

hein-kel: aqui tienes a tus favoritos, gracias

maestro jedi: no he puesto mucha sangre porque si ponia much ane todo slos capis todos se parecerian mucho, y no es lo que quiero, aqui h ahabido mas xD Se que han tenido muchas guerras y gusrdan muchos sentimientos contradictorios, peor no quiero centrarme en los reucerdo aqui, sino seguro que me acabará saliendo hurt/comfort, y aunque lo amo no es el plan. De hecho mi proposito para este fic fue alejareme de este genero y el fluff. ja ja ja... mis reviews no se lucen especialmente, asi que es normal que no te acuerdes, aunque los dejo ^^

Male-san: definitivamente a gil le dolió mucho mas xDD No, gil solo le habló a la persona de la cabaña, luego se fue a jugar. Siii! yo también amo a toño! mas ahora con el mundial! si! será el campeon! ejem, no tine nada que ver, sorry. Me alegro muchissio de que te haya gustado ^^

Krissel Majere : sii!adoro tanto que te haya gustado ^0^ gracias por animarme! jo jo jo... piensen pensen... que es alguien totalmente genial! al menos en mi opinión, xD aunque creo que la mayoria concuerda conmigo.

Kyokichi: espeor haber cumplido tus espectativas ^^ gracias!

lexyrusia: ja ja ja! si, el romance es bonito (sorry si en este capi se h acolado un poco) pero está bien descansar, nunca he escrito un fic de este tipo, y es lo que intento lograr

otaku-girl-4ever: viva el gore! gracias por los animos. quien sabe quien sabe... un seme puede ser quen menos te lo esperas je je je.