Vale, no voy a excusarme. Porque tengo un motivo para mi retraso.
Como todos los años me han mandado a casa de Yakaterina (Que por cierto el nombre correcto es Kateryna) a morirme de asco en casa de mis abuelos. Sin internet, sola con mi portátil aislada del mundo… con los pu*** pavos y patos tocándome los hu****
¿Se nota cuanto amo la tierra en la que naci, no?
Buaaaaa! Quiero a casaaaaaaaaaaaa! Toñoooo! (agitano una bandera españa con una inscripcion *hogar dulce hogar*
El último capítulo cuando vuelva, o sea, el 1 de septiembre u.u
Lo siento ^^U
culpad a mi familia
p.d.: hatalia no me pertenece, todos lo sabemos
-Sal de allí cobarde
Dinamarca se adentró con cuidado en la pequeña cueva rocosa en la que vio entrar a su enemigo. Estaba oscura y fría. De alguna manera se preguntó si de verdad estaba allí esa persona, o lo que fuera. No se oía nada de nada, sólo su propia respiración. Sus pies chapurrearon por algo mojado hasta que alcanzó algo que parecía un montículo seco.
-Si no quieres por las buenas va a ser por las malas.
Sacó una petaca de su bolsillo, la tercera que encontraba colgada de las ramas de los árboles y todavía no había tenido tiempo de acabarse, bebió un tragó y prendiendo una cerilla le tiró a unos centímetros delante de su cara escupiendo todo el alcohol. Un instante y toda la cueva se iluminó a fuego violento, como si fuera un dragón de cuento de hadas Den fijó sus ojos ansiosos en la cueva iluminada, solo tendría unos segundos pera divisar a su adversario. O eso era lo que pensó él. Ahora se veía rodeado de llamas por todas partes. El agua que lo rodeaba ardía encerrándolo en una prisión de calor en medio de aquel islote.
-¿Cal viva? – Susurró confundido. ¿Cómo es posible que hubiera tanta en aquel lugar? Agarró fuertemente su hacha y con un rápido movimiento cortó el muro de fuego. Pero en un instante la brecha se volvió a cerrar aprisionándolo de nuevo. ¡Mierda! Tenía que salir de allí a toda costa. Levantó la cabeza y vio como la luna llena se asomaba entre las densas nubes donde estuvo oculta todo el tiempo. Mofándose de él con su luz libre y fresca. Le hizo un gesto indecente con la mano. Pero esto explicaba por qué el fuego era tan fuerte y no disminuía, y de paso por qué él no se ahogaba. Un agujero que daba a la noche se extendía encima de su cabeza, a unos cuatro o cinco metros de altura. Cogió impulso y trató de saltar pero fue imposible alcanzar el borde por razone obvias. Y aún así volvió a intentarlo, una y otra vez. Por el calor se vio obligado a quitarse la chaqueta y la camisa. Al final dejó por imposible la terea a de alcanzar la libertad por el cielo y se centró en las llamas, entre las cuales podía divisar a una distancia peligrosa el espacio por el cual había entrado. El islote medía unos tres metros de largo, si cogía carrerilla… Pero cuándo ya iba a lanzarse al fuego una cuerda cayó balanceándose delante suyo y una persona descendió de ella. Era tal y como Dinamarca la divisó hace tan solo unos minutos. Escondía su cara y figura bajo una máscara y capa negra que hacían imposible identificar no tan solo quien era sino incluso si era hombre o mujer, viejo o joven, amigo o desconocido.
- ¿Quién eres cabrón? – Le gruño Den algo enfadado porque se haya estado escondiendo allí arriba mientras él se hacía brocheta danesa en este horno. No recibió respuesta alguna por lo que apretó los puños agarrando bien su arma y de un fuerte impulso se lanzó contra su enemigo.
Le hubiera dado si hubiera previsto unas cuantas cosas: Su contrincante era muchísimo más bajo que él, más ágil, y al parecer los factores anteriores no condicionaban que tuviera mucha fuerza. Esquivó con facilidad el ataque inclinándose y dándole a Dinamarca un señor codazo en el estómago. Den se dobló sin aire y en un instante algo pesado impactó contra su cabeza dejándole medio inconsciente. Pero tan solo unos instantes porque enseguida le trajo en si un doloroso escozor en su espalda desnuda. Trató de propinarle un puñetazo a su agresor, pero sólo golpeó la tela de sus ropajes, que se ondeó por inercia. El enmascarado dio un paso hacia atrás, saltó agarrándose a la cuerda y en un abrir y cerrar de ojos hubo desaparecido. Lleno de furia y rabia el nórdico de agarró de la cuerda y comenzó a trepar para salir de allí. Tarea que no le resultó nada fácil, ya que sus manos al igual que todo su musculoso cuerpo estaban chorreando sudor, sumadle a esto el arma en los dientes. Cuándo hubo subido no se extrañó que no hubiera nadie. Sonrío. Fuera quien fuera esta se la iba a pagar caro. Se limpió la sangre que brotaba de su frente y se adentró en la espesura, disfrutando de la sensación de frescor al haber salido de aquel horno a presión.
Poco a poco comenzó a escuchar ruidos. Se tensó… ¿gritos? "¡AAAAh! ¡para.. mmm…!¡hijo de puta! Era la voz de España. ¿Pero quien? "¡Maldito pirata abusador!" Ok, en el mundo solo había una persona con este apodo. "¡Shut up! abre las piernas" "¡Aaaay! ¡No me des en la herida!" Sí, estaba en lo cierto. No se quedó a escuchar como Arthur violaba a Antonio y se alejó del lugar. En aquel momento sus compañeros de juego le importaban un comino. Lo que quería era encontrar a la persona enmascarada. Continúo caminando y escuchado todos los ruidos del bosque con atención. Y otra vez fue una voz humana la que le llamó la atención. Un quejido de dolor. Apartó unas hojas y…
-Jua jua jua jaua jua… ja j.. ja .. ¿Pero qué?
-¡No te rías! ¡Bájame! – lloriqueaba Francis colgado de pies para arriba como dios le trajo al mundo.
-¿Admirando el paisaje?¿Has visto algo interesante?
-Llevo así desde hace un buen rato, se me ha bajado toda la sangre a la cabeza.
Sin dejar de reírse Dinamarca agitó su hacha cortando la cuerda, por lo que Francia cayó como un peso pesado al suelo.
-¡Podía haberme roto el cuello! ¿Y a quien se le ocurre poner una trampa tan pasada de moda?
- ¡Ja j aja! Todavía peor es caer en ella. Ahora no tengo tiempo que perder contigo, estoy persiguiendo a alguien.
-¿No será a una cosa con capa que va golpeando a gente y metiéndoles cosas raras por el culo?
-¿Cómo?
Quejándose de algo Francis buscó entre sus ropas esparcidas por el suelo y recogió un objeto. Negro, alargado, con piezas brillantes… A Den extrañamente le sonaba de algo pero no conseguía acordarse de donde lo había visto antes. Francia en cambio parecía más seguro de sí mismo:
-Sólo se me ocurre una persona que usaría algo así.
-¿Quién?
-ja j aja… No estoy seguro, pero si es cierto lo que creo, Prusia nos debe una explicación, ¿sabes?
- ¿Qué os debo qué? – Los arbustos se movieron y el nombrado hizo su aparición. - ¿Me echasteis de menos kesesese…?
-¡Por Dios! – Bramó Dinamarca
Y había de lo que sorprenderse, verdaderamente el albino presentaba un aspecto terrible y apenas podía tenerse en pié, agarrándose como podía del tronco del árbol. Mientras tanto los ojos de Francis sólo estaban fijos en la espalda de Den.
-Sí… - sonrío sarcásticamente – ahora ya no hay duda de que fue aquella persona.
Y mientras tanto desde el este los primeros tintes carmesí aparecían el cielo.
owo
lo que me sorprende es que ya hay gente que ha adivinado quien es el intruso... huuum
en este capi ya di una pista, y parece bastante evidente xD
no puedo responder a vuestros mensajes, los cuales amo y adoro! porque escribo esto desde un teclado que no tiene acentos, pero prometo hacerlo en cuando vuelva a casita
