Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenece. Graciasporrecordarmelo.
~Muchísisisisismas gracias a: alma_93, Cherrie SA, viszed, Ericastelo, littlevampire91, Alejandra de Cullen, Ckamilafanstwilight, pekascullen, Vampirita-Sexy-Cullen, M.L.F. Elektragedia, EdwardKaname, iOvs Anna Cullen Ross y VaninaCullen por sus maravillsotes reviews =D
¡¡Las adoro!!
Capítulo 6: Enjoyableness
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(De Entreno a Chico Lindo xD)
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Gracias a Dios no me tardé tanto en llegar a casa, lo único malo de todo esto es que sentía que mi cara estaba congelada. Bueno, en realidad todo mi cuerpo. Ni siquiera me di cuenta de que estaba temblando hasta que me aventé de la bici y la eché dentro de la cochera.
Prácticamente ya había oscurecido, así que esperaba que Charlie no se pusiera de exagerado, tal como lo hacía Renée. Por cierto, ni siquiera me había fijado si Charlie había llegado o no, pero justo cuando iba entrando mis esperanzas desaparecieron. Mi padre estaba allí parado en medio del vestíbulo, esperándome seguramente.
Lo único que no entendía… era por qué parecía estar enojado. Me miraba frunciendo el ceño y estaba cruzado de brazos sosteniendo…
Mierda. Maldición. ¡Caca de vaca!
Había olvidado completamente la ventana rota.
Charlie tenía en sus brazos la pelota que había comprado esta mañana y que… accidentalmente había roto la ventana del vecino, o vecina. Seguramente me castigaría por el resto de mi vida. Juntaría mi llegada nocturna y la ventana rota, eso sumaría… No más fútbol.
—¿Hay algo que tengas que explicarme?
—Ah… —comencé a decir, pero me interrumpió:
—La señora Carter está muy enfadada, has roto justo la ventana de su habitación, Isabella. No llevas ni dos días aquí y ya estás haciendo desastres, no imagino como tu… —comenzó a sermonearme Charlie.
—Primero, no me llames Isabella —repliqué quitándole el balón antes de que pudiese reaccionar.—Y segundo… ¡¡fue un accidente!! —dicho esto me eché a correr por las escaleras hacia mi habitación, antes de que Charlie pudiese "reprenderme" más o quitarme mi balón.
—¡Bella, baja aquí ahora mismo! —exclamó Charlie desde abajo. Por el tono de su voz podía decir que estaba irritado pero frustrado a la vez.
—¡Fue un accidente, ya te lo dije! ¡No volverá a pasar! Lo juro —repliqué antes de cerrar la puerta de mi habitación. Charlie no dijo nada más, o al menos, yo no lo escuché.
Me recargué en la puerta y me dejé caer hasta que estuve sentada en el suelo de mi habitación. Resoplé mientras jugaba con el balón que tenía en mis manos.
Lo bueno de Charlie, era que no era un… padre tan represivo. Bueno no tanto así, sino que no tenía mucha experiencia y tenía un poco de pánico, por decirlo así, hacia eso de tener una "hija adolescente" como me llamaba la exagerada de mi madre. Además yo era difícil de controlar y estaba segura de que Renée se lo había dicho, consiguiendo sólo asustarlo más de lo que ya estaba.
Aunque tampoco confundamos eso de mal padre. Él no lo era.
Me quedé allí como idiota durante unos minutos más, hasta que reaccioné de nuevo y me levanté sin saber qué hacer ahora. Estaba segura de que no sería buena idea bajar con Charlie de nuevo pues seguramente esta vez no podría escaparme de una buena reprimenda. Me di cuenta entonces que, después de todo el "ejercicio" que había hecho a lo largo del día, me sentía muy cansada y ¿por qué no? Algo adolorida. Hacía mucho que no agarraba la bici.
Genial. Eso era. Descansaría y… a ver qué pasaba mañana.
-.-
Al día siguiente me desperté con un terrible dolor de piernas, de esto me di cuenta cuando quise moverlas para bajarme la cama. Soltando un gruñido obligué a mis piernas a moverse en contra de su voluntad. Esto era súper genial. Lo único que faltaba. Sentada en mi cama con los pies ya en el suelo miré el reloj para ver qué hora era. Las nueve.
Era un poco tarde, al menos para mí sí lo era.
Me levanté y me asomé por la ventana para ver si era seguro salir al baño. Genial, Charlie ya se había ido, estaba segura por ahora. Saqué mis mudas del pequeño armario y dirigí al cuarto de baño para darme una relajante y buena ducha que seguramente debía de estar necesitando.
Una vez que terminé comenzó a darme hambre así que me bajé a la cocina para ver qué podía comer.
—Veamos… —dije mientras revisaba lo que había en el frigorífico. Que no era mucho, por cierto.
Después de unos minutos de debatirme por toda la comida que había, decidí comer lo mismo de ayer. Un tazón de cereal. Amaba el cereal. Me lo serví en el tazón, lo llené de leche y comencé a devorármelo, mientras comenzaba a pensar en lo que podría hacer ahora, mientras todavía no estaba castigada.
Cuando terminé, algo esperanzada fui a buscar mi pelota por la casa y para mi gran sorpresa estaba allí botada en el vestíbulo. Suspiré y a la vez pensé que tal vez Charlie no me lo dejaría tan fácil, suponía que quería que me confiara o algo así. Tomé la pelota y salí con ella al frente de la casa, tenía que hacer algo si no quería morirme de aburrimiento.
La ventana de la vecina… ¡ya estaba reparada! Vaya, eso sí que había sido rápido. No entendía pues, porque se había quejado. ¿No habría sido más fácil repararla y ya? Así me habría evitado un regaño que seguramente tendría hoy.
Me pregunté qué es lo que podría hacer ahora. Dios, yo me aburría tan rápido.
Estaba segura de que no iría con esa panda de tontos, al menos por hoy puesto que no estaba de humor para soportar sus burlas, pero de que iría, iría, porque tenía que entrar a ese equipo de fútbol.
Sin pensarlo mucho en realidad, me puse a patear la pelota contra la cochera. Cada vez que la pelota chocaba con la cochera hacia un tremendo ruido, pero no me importaba, parecía no haber nada mejor que hacer. ¡BAM! ¡BAM!
Mis pases eran buenos, la pelota regresaba a mí cada vez que chocaba y volvía a patearla y así. Jamás se me iba y esto podía tomarse por una práctica. No sé cuánto tiempo estuve así, hice dominadas, pateadas y cabezadas, pero interrumpí mi "entreno" cuando escuché una voz que juraba haber escuchado antes, aunque no sabía a quién pertenecía.
—¡Por el puntal en llamas hacia el negro Orión! ¡Sabes patear la pelota! —dijo una sorprendida voz. Dejé una vez más que la pelota se estrellara contra la pared y me giré para ver quién era. Lo reconocí como uno de los chicos de la panda de Edward, era pálido y rubio con un cabello muy revuelto. Sus ojos eran de un azul intensos y parecían amables, vestía sólo de negro. No recordaba su nombre-—¿Cómo has aprendido a jugar así?
—¿Cómo puedes preguntarme algo así? —repliqué rodando los ojos y haciéndome la ofendida.—Por supuesto que sé jugar, ¿tan sorprendente es?
—Lo siento, pero lo es. La mayoría de las chicas temen ensuciarse los zapatos o caer de boca —afirmó él. Esta vez lo observé bien, especialmente la bici en donde iba. Era incluso mucho mejor que la mía, era completamente negra y también era Pakka, sólo que parecía ser un modelo mucho más sofisticado y genial.
Tenía el aspecto de ser una moto, pero sabía que obviamente no lo era.
—Bueno, pues yo no soy de esa mayoría —repliqué con simpleza.-—¿Qué haces por aquí? —agregué al ver que no se movía. Me preguntaba la razón por la que se estaba pasando por aquí y era más que obvio que no había venido a visitarme.
—Ehm… yo… Iba… con los chicos —contestó finalmente encogiéndose de hombros.
—Ah.
—Pero, ¿en dónde has aprendido a jugar así? —insistió sorprendido.
—Siempre he jugado así —me encogí de hombros. Él me seguía mirando asombrado.—Jolines, ¿tan difícil es de creer?
—Vale, lo siento. Es sólo que… no te imagino jugando fútbol —replicó sonrojándose.
—¿Por qué? —pregunté ladeando la cabeza y evitando reírme por su visible sonrojo.
—Ya te lo dije, la mayoría de las chicas que hay aquí les da miedo los balones y no les gusta ensuciarse las zapatillas en el pasto —replicó él.—Eres… eres la primera chica que veo jugando fútbol… aquí.
—¡Bah! Estoy segura de que podría jugar mucho mejor que todos ustedes.
—Ya, no creo que tampoco sea para tanto —replicó él alzando las cejas y dándome una pequeña sonrisa burlona. Aun cuando era una sonrisa burlona, no se parecía a las que Edward me había dado, había algo diferente en ellas que las hacía un poco más amigables, él no parecía impactarse y asquearse de que yo fuera una chica ni que quisiera y supiese jugar al fútbol.
—Claro que sí —repliqué con una sonrisa desafiante.—Dices que juego muy bien, ¿no?
—Algo, supongo. Pero yo nunca había… visto a una chica jugar así —volvió a repetir mientras visiblemente tragaba.
—Ya te lo dije, soy diferente —repliqué con una gran sonrisa. Él parecía ser un poco tímido, completamente diferente al burlón y engreído de Edward. No lograba comprender por qué se juntaba con un chico así. Estaba segura de que si yo fuese como él… no lo soportaría.—Pero de todas formas no me has visto jugar bien aún, eso sólo era entreno —añadí alzando una ceja.
—Pero controlabas de una manera genial la pelota —dijo con admiración pero después pareció arrepentirse de lo dicho, se quedó unos instantes callados y añadió:—Eso quiere decir que lo prácticas mucho.
—Claro que lo práctico.
—Vaya —fue todo lo que dijo mientras bajaba la mirada.
—Por cierto, ¿cómo te llamas? —pregunté recordando que hablaba con un desconocido algo conocido.
—Soy… Jasper —contestó con timidez.
—Yo soy…
—Bella, lo sé —terminó él y le sonreí. Se bajó de su bici y se quedó parado al lado de ella.
—Y ¿tú que eres? ¿qué haces en tu equipo? —pregunté con curiosidad. No estaba segura si lo había visto jugar ayer, pero de todas formas me interesaba saber lo que hacía.
—Yo… yo soy el extremo derecho —contestó orgulloso.
—¿El extremo derecho? —pregunté sorprendida.
—Sí, pero también meto los chuts —añadió con una sonrisa.
—Ahora que recuerdo… eso lo he visto —repliqué.—He visto como has mandado la pelota directo a la portería —añadí recordando la escena de ayer. Había sido simplemente genial, al verlos jugar me recordaba tanto a mi equipo.
—Oh, pero no se comparan con los de Mike —comentó entusiasta.—El es un hombre de acción y tiene los chutazos más potentes del mundo entero.
—Vaya, eso sería genial verlo —repliqué riendo pateando un poco la pelota e intentando recordar a alguien así, pero la verdad es que no había logrado ver mucho. —¿Y a qué se debe eso?
—Pues… pues un día logró mandar la pelota junto con Emmett al fondo de la red —explicó y le miré sorprendida.
—Vaya, eso es genial…
—Pero sólo ha pasado una vez —añadió como si hubiese adivinado lo que estaba a punto de preguntar. Hubiese sido sorprendente ver algo así, seguramente ese tal Mike debía de jugar como un jugador de los grandes para poder lograr algo así.
—Mmm —tarareé. Él estaba a punto de preguntarme algo, pero fuimos interrumpidos cuando un timbre de bici sonó detrás de Jasper, los dos nos volvimos para ver quién era.
No sabía su nombre, pero recordaba haberlo visto con la panda el día de ayer. Era uno de los otros que se había estado burlando de mi interés por entrar al entreno y de mi bici, además de verme como si fuese un espécimen o algo por el estilo.
—¿Qué haces aquí con… con… ella? —preguntó mirándome con aprensión y tragando saliva.
—Yo… sólo pasaba por aquí —musitó Jasper.—Pero ya me iba —añadió con rapidez.
—Entonces vámonos, los demás deben de estar esperándonos —replicó el chico mientras me dirigía otra mirada de recelo. Jasper se volvió hacia mí con una sonrisa de disculpa.
—Yo, tengo que irme —musitó.
—Adiós —repliqué sonriendo con sinceridad. Él se sonrojó y me devolvió una tímida sonrisa.
—Nos vemos.
Se subió a su bici y se dio la vuelta para meterse al camino que con anterioridad había tomado, el otro chico del que aún desconocía su nombre me echó otra mirada de recelo y del tipo que te ponen los chicos que detestan a las chicas y aceleró detrás de Jasper. Me quedé allí parada mientras los veía desaparecer por el camino, reaccioné cuando vi que la pelota se iba hacia el otro lado del camino.
Jasper era un chico agradable, o al menos eso parecía ser. Por lo poco que había hablado con él, y a pesar de lo sorprendido que estaba porque yo jugaba fútbol, me había caído bastante bien. Era mucho mejor que ese engreído de Edward que detestaba a las chicas. Pensaba que debía de aprender algo de modales de su amigo, que al contrario de él parecía ser más accesible y sobre todo, no detestaba a las chicas.
N/A:
No sé… quizá estuvo algo corto. Por supuesto no quedé conforme con el cap, pero después de varios intentos y de escribirlo varias veces me quedé con esta que no quedó tan mal como las otras. Espero de corazón que les haya gustado =) Por cierto, para quienes no sabían hace como una semana subí una historia paralela a esta pero desde el punto de vista de Edward!! =) Ah, es que no pude contenerme, espero que me salga bien ^^ Se llama Unpreparedneess y pueden encontrarla en mi perfil
/s/5682374/1/Unpreparedness (Sólo péguenlo)
Espero subir cap de esa mañana o quizá hoy mismo, no sé…
Me voy, que tengo que contestar PMs y betear capítulos =) Y traducir… =$
Leon.
