Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenece. Graciasporrecordarmelo.
Bienvenidas a las nuevas lectoras =)
~Agradezco DEMASIADO a: Cherrie SA, Ericastelo, viszed, romii, iOvs Anna Cullen Ross, littlevampire91, RoXy-Cullen-Black,EdwardKaname, Vampirita-Sexy-Cullen, Bittersweet Hell, Alejandra de Cullen, .96-, M.L.F. Elektragedia.
Y también agradezco especialmente a Arianda. Me encantó tu review, no me molestó, al contrario, ya me habían dicho antes eso pero no logro mejorarlo, seguiré intentándolo, muchas gracias de nuevo =)
Capítulo 7: Funess
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(De Visitas Espía a Platicas Chistosas)
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Después de que Jasper se fue con aquel chico desconocido, yo me quedé jugando allí un rato más. Odiaba aburrirme tan rápido, pero era algo que simplemente no podía evitar que pasara, las únicas veces que no me aburría era cuando jugaba al fútbol, pero no sola, como lo estaba haciendo ahora. No soportaba pensar que ellos estarían jugando y metiendo chuts mientras que yo estaba aquí sola intentando de una manera patética pasar el rato.
Extrañaba demasiado Phoenix, extrañaba mi equipo, extrañaba a mis amigas, extrañaba el día lleno de fútbol y nada más que fútbol, extrañaba aquellas divertidas pláticas y las retas que teníamos, simple y sencillamente quería mi vida anterior. Fue allí cuando recordé a Kate, ella era mi mejor amiga, la única que me comprendía pues a ella le gustaba tanto como a mí el fútbol.
Estaba segura de que jamás encontraría a alguien igual que ella, éramos como hermanas a pesar de habernos conocido por tan poco tiempo. Pero a veces el fútbol era algo tan grande y tan maravilloso que unía a las personas de una manera muy fuerte, cosa que había pasado con nosotras y el resto del equipo. Todavía me seguía doliendo el haberme apartado de ellas, aun cuando hubiese encontrado un equipo de fútbol tan bueno como ellas.
Dejé el balón y corrí hasta adentro de la casa para ir por el teléfono y llamarle a Jate cuanto antes, quizás ella me ayudaría a animarme un poco. Su número ya me lo sabía perfectamente de memoria, aunque siempre nos veíamos, no faltaron los días en los que Renée se puso de histérica, o su mamá, y nos castigaban por ser tan obsesionadas con el fútbol y estar todo el día de vagabundas en la calle. La madre de Kate decía que eso sólo era de la gente ociosa que no tenía nada mejor que hacer, también de aquella gente que la corrían de su casa por los problemas que había o que provocaba y por último la gente delincuente.
A mí se me hacía una exageración, nosotras pasábamos el rato sanamente, no creíamos que jugar al fútbol fuese como un crimen. Pero aparentemente para su madre sí lo era, Renée no estaba muy lejos de estar de acuerdo con ella, sólo que mamá me daba más libertad y era más comprensiva… a veces.
—¿Hola? —contestó una voz después de unos cuantos segundos. Hablando de ella… era la madre de Kate.-—¿Quién habla?
—Ah, Hola, soy Bella —contesté.—Mmm… ¿se encuentra Kate?
—¿Bella? —repitió como si no comprendiera, pero después pareció acordarse de mí porque añadió: —Ah, Bella, sí querida, ahora mismo le llamaré.
—Muchas gracias.
—Hasta luego —se despidió y entonces pude escuchar como llamaba a Kate desde la otra línea. Tuve que esperar unos cuantos segundos para que Kate contestara.
—¡¡Bella!! —chilló Kate.—Vaya, estaba esperando a que llamaras, hasta pensé que te habías olvidado de mí ya.
—¡Qué va! Lo dudo —repliqué desanimada.
—Vaya, entonces supongo que está tan aburrido como dijiste —comentó Kate entiendo mi humor.-—¿No hay nada en qué entretenerse?
—¡Bah! No, no hay nada. Todos los niños están de vacaciones, disfrutando salir de este infierno aburridísimo —me quejé.—No hay nada que hacer, sabes que para alguien como yo…
—No hay nada más allá del fútbol —terminó Kate por mí. Eso era lo que nosotras decíamos siempre, tan sólo recordar esos tiempos me hizo sentir un poco nostálgica. Sabía que apenas tenía dos días de no ver a Kate, pero simplemente no podía evitar ponerme así al pensar cuánto tiempo tendría que pasar para que nos viésemos o quizá a lo mejor ya no nos veríamos.
—Así es... Hum, ¿cómo va el equipo? —no pude evitar preguntar con un poco de sentimiento.
—¡Bah, Bella, te extrañamos demasiado! Sabes que no será lo mismo sin ti, ¿cierto? —dijo Kate triste también.—Recuerda que tu planeabas las mejores jugadas y tienes los mejores pases relámpago que haya visto.
—Si tan sólo pudiese regresar… —suspiré con desanimo.
—No me hagas pensar cosas tristes —se quejó Kate.—Cuéntame, ¿en serio que no has encontrado a nadie que le guste el fútbol por allá? ¡¡Por Nosferatu, Debe de haber alguien!!
—Sí, he encontrado a unos chicos… —dije sin muchos ánimos.
—Pues… parece que no te fue muy bien —se extrañó Kate.—Conociéndote deberías de estar jugando con ellas ya…
—En primera… sólo son niños y en segunda… -—comencé a decir mientras recordaba a ese Eddie.—Son unos maleducados de lo peor, los detesto, no puedo creer que haya niños tan engreídos como ellos…
—Espera, espera —replicó Kate.-—¿Qué pasó?
—Pues… ¡¡no me dejaron jugar con ellos porque soy una chica!! —exclamé intentando desahogarme por segunda vez.—Ya sabes, una chica no puede patear el balón, fue horrible, pero simplemente eso una…
—Mierda completa —terminó Kate algo irritada.-—¿En serio? Vaya mierda, no puedo creerlo, ¡qué chicos tan patéticos! Pues así está mejor, Bella, no merecen tener en su equipo a alguien tan buena como tú…
—¡¡Pero no puedo soportarlo!! Yo estoy aquí muriéndome de aburrimiento y sin jugar fútbol —le corté, pero entonces ella me interrumpió de nuevo, sorprendida:
—-¿Estás diciéndome que aún tienes ganas de entrar a su equipo? ¿Después de la desfachatez que te han hecho?
—Sí, aún quiero, porque… sabes que no se puede vivir sin el fútbol y además ellos son realmente buenos, tan…
—¡No puedes comparar chicos con nosotras! Sabes que somos las mejores —contradijo Kate y yo rodé los ojos ante mi idiotez.
—Sí, lo sé, pero casi son tan buenos como nosotras —repliqué.—No hay nada mejor que hacer y creo que ellos son los únicos niños que juegan fútbol aquí, al menos no he visto a nadie más en estas horribles vacaciones solitarias.
—Vaya, lamento tu situación, amiga, no quisiera estar en tu lugar porque seguro moriría.
—Vaya, qué alentador, Kate, muchas gracias —repliqué irónicamente, algo irritada al saber que tenía toda la razón.
—Ya… ¿qué piensas hacer?
—¿Sobre qué?
—Tonta, para entrar al dichoso equipo —replicó ella, casi pude imaginármela rodando los ojos.—Porque dudo que te quedes sin hacer nada, ¿cierto? Muriendo lentamente por falta de fútbol y chuts…
—Aún no lo sé… pero sé que no me quedaré sin hacer nada, lo intentaré al menos —dije algo desanimada y frustrada, al pensar que aun no se me había venido nada a la mente.
—¿Tan difícil es, pues? —preguntó ella incrédula.
—Pues… más o menos —contesté.—Hay un tío súper jactancioso que seguramente debe de creerse de los grandes. Estoy segura de que él me lo pondrá difícil, es un mini macho de primera y lo peor de todo es que aparentemente es su líder —me quejé rodando los ojos y resoplando.
-—Vaya… —comenzó a decir Kate pero se calló. Escuché lejanamente desde la otra línea como una voz le decía algo a Kate, sólo que no pude entender bien.—Bella, escucha, ya sabes mi madre con sus cosas, tengo que irme —resopló Kate.
—Sí, está bien —suspiré.—Nos llamamos luego, pues.
-—Te hablaré para ver que tal están las cosas, ¿vale? —dijo Kate.—Más te vale que hagas algo por tu salud mental —bromeó ella y me reí suavemente.
—Estoy segura que lo haré —repliqué sonriendo.—Nos hablamos pronto.
—Claro —dijo ella y después añadió: —Recuerda que te quiero y te extraño.
—Yo también, yo también —resoplé.—Cuídate y mándale mis saludos a las demás.
—Claro, cuídate—replicó ella y después de unos instantes las dos cortamos. Suspiré por enésima vez mientras volvía a dejar el teléfono en su lugar. Esto era sencillamente perfecto, perfectamente aburrido.
Y de nuevo, volví a pensar en esos chicos, es que simplemente no podía evitarlo y me daba tanta rabia. Tenía muchísimas ganas de ir hasta donde estaban y exigirles que me dejaran jugar, pero sabía que me tomarían como una niña caprichosa y llorona. Además yo no era así, no me comportaba como una niñata y sabía que si ellos no me querían en su equipo no tenía por qué estarles suplicando.
—Bella, eres una completa tonta —me dije a mí misma después de unos minutos de debatir conmigo misma. Salí de la casa y fue directo hacia mi bici para después subirme en ella y acelerar con todo lo que tenía. La brisa de aire fresco del bosque inmediatamente comenzó a golpearme el rostro, trayendo consigo el agradable aroma del bosque, cosa que me levantó un poco el humor.
La verdad es que no recordaba muy bien por dónde tenía que ir para poder llegar al lugar en donde los había encontrado el día de ayer y pensé también que no sería capaz de llegar esta vez, pero no fue así, llegué después de un rato de estar poniendo mucha atención de por dónde me iba. Tenía que memorizar el camino si quería regresar constantemente… Espera, ¿había dicho eso?
Dejé la bici un poco apartada de donde escuchaba sus voces gritando y silbando y caminé hasta el lugar de donde provenían, lo único malo era que estaba una más o menos alta barda de madera vieja. Me sentía un poco patética haciendo esto de esconderme y ver si estaban jugando, pero no podía evitar sentir esa curiosidad y ansiedad, pero aun así me subí a una de las pocas rocas que había allí e intenté ver por encima de la barda, ventajosamente escondida por unos grandes arbustos y árboles. Obviamente estaban jugando, la vez anterior no había tenido mucho tiempo de observar sus jugadas y ahora que tenía la oportunidad quería hacerlo. Quería ver si era tan buenos como pensaba y la verdad es que tenía algo de curiosidad por ver qué tal jugaba Edward.
A ver si su jactancia le valía.
Lo busqué con la mirada entre los chicos que estaban allí, es que además iban muy rápido y también parecían ser algo organizados en sus jugadas. Cuando por fin lo localicé pude verlo en el momento en el que hacía un pase relámpago, el más fiero y relampagoso de los pases que hubiera podido ver, e incluso mucho más veloz que los míos… era algo que admitía y me daba algo de rabia.
No sé cuánto tiempo estuve observándolos, pero pude ver un poco más de sus funciones y las formas en las que jugaban. Ellos eran sorprendentes, Jasper era demasiado rápido, el chico de cabello oscuro era realmente bueno defendiendo la portería de los chuts directos de Edward y los grandiosos chutazos de Mike, que por cierto ya sabía quién era y Jasper tenía razón, sus chuts eran los más potentes del mundo. Cada vez que estaba a punto de marcar gol Emmett lo detenía con sus manos, pero estaba segura de que cada vez que lo hacía el chut era tan potente que el ruido de la pelota chocar contra sus guantes resonaba en todo el lugar.
No exageraba. Lo sabía y nunca había visto algo como eso, pero era genial.
De repente olvidé por completo que estaba allí como si fuera una fugitiva o espía observando a estos chicos jugar, estaba tan absorta en sus jugadas que había olvidado todo y ni siquiera me había quejado de mi incómoda posición. Ellos de repente dejaron de jugar y fueron a un extremo de la cancha, por un momento pensé que me habían descubierto, pero entonces ellos reunieron allí y supuse que comenzaron a hablar.
Mientras tanto seguí observando el estadio. Era genial. Tan genial como el que había tenido en Phoenix, sólo que este era más de niños. No sabía cómo le habían hecho pero ellos mismos parecían haberlo construido…
—Vaya, ¿ahora espías? —dijo una voz familiar con burla. Eso me tomó completamente desprevenida y me hizo saltar de donde estaba, tan tonta era que no pude evitar caer al suelo.
—¡Ouch! —me quejé cuando choqué contra el suelo. Jasper se acercó de inmediato a mí, algo espantado.
—¿Estás bien? —preguntó mientras me tendía la mano para ayudarme a levantarme y así lo hice mientras asentía. Él me sonrió cuando estuvo seguro de que no me había pasado nada.-—¿Qué hacías allí? ¿desde cuándo espiabas?
—Nanay —dije inmediatamente.—Sólo acababa de pasar por aquí y quise ver que estaban haciendo, acababa de llegar —dije intentando ocultar la vergüenza que sentía en esos momentos, él no pareció creerme, a veces solía ser tan mala mentirosa…
—Sí, claro.
—¿Qué haces tú aquí? ¿no deberías de estar con ellos? —pregunté, recordando que ellos debían de estar allí todavía.
—Yo, ya me iba a casa —contestó él. ¿A casa? Pero si todavía era muy temprano, ¿o no?
¿Cómo podía irse ya? Estaba segura de que si yo pudiese estar en su lugar no me iría a casa ni de broma, me quedaría allí al menos hasta que el juego acabara.
—A Edward no le han dejado jugar hoy tanto tiempo… No podemos jugar si falta alguien del equipo y además… vivo algo lejos, es mejor adelantar el camino de una vez —contestó, encogiéndose de hombros, antes de que pudiese preguntar. Supuse que había visto mi cara confusa.
—Vaya, así que ¿vives muy lejos? —pregunté sorprendida. ¿A qué se refería con lejos?
—Sí, algo, más lejos que el resto —contestó él.—Al otro lado del pueblo.
—¡Bah, pero no creo que eso sea tan lejos! —repliqué sorprendida.—No creo que lo sea teniendo eso… —añadí señalando su bici. Él se echó a reír y asintió.
—Espera, ¿no tenías tú una bici también? —preguntó mirando alrededor.
—Sí, pero la he dejado allá —dije sonriendo y señalando el arbusto en donde la había dejado. Él miró hacia allá y la observó por unos segundos.
—Es genial y original, ¿sabes? —comentó sonriendo graciosamente.-—¿Por qué le has puesto llantas rosas extra anchas?
—Así estaba ya —respondí mientras iba hasta ella y la levantaba del suelo.—Pero ahora me gusta mucho… y puede que hasta sea más rápida que la tuya —añadí con una sonrisa desafiante.
—Ah, no… no lo creo -—negó él.
—¿Quieres verlo? —le desafíe, él sonrió y asintió. Me subí a mi bici y él también lo hizo a la suya, segundos más tarde nos encontramos pedaleando como nunca en nuestras vidas, a velocidad relámpago intentando superarnos. Esquivaba los árboles pero había ocasiones en las que sin quererlo pasaba encima de arbustos, no sabía si Jasper me ganaba o no por mucho o si estaba por delante de mí pero sabía que tenía que ir rapidísimo, porque si podía correr así de rápido… no dudaba que hiciese lo mismo en bici.
Llegó un momento en el que estuve completamente agotada, nunca había pedaleado tan seguido y rápido. Las piernas me dolían terriblemente por los millones de kilómetros que habíamos recorrido quizá, no lo sabía pero sentía que me faltaba la respiración.
—Mierda… —gemí mientras bajaba la velocidad y comenzaba a tragar bocanadas de aire. Una vez que estuve parada bajé de la bici y comencé a inspirar profundamente mientras apoyaba mis manos en mis rodillas.-—¡Maldita sea!
Unos minutos más tarde, cuando ya era capaz de respirar normalmente, Jasper llegó de adelante por supuesto, él me había ganado. Genial. Me miró con una sonrisa burlona.
—¿Ves? Te he ganado, la mía es más rápida… te lo dije.
—Nanay, la mía lo es… sólo que ya no estoy acostumbrada —repliqué intentando defenderme con un argumento algo idiota, si me lo preguntaban. Sólo que no se me ocurría otra cosa.—Me canso demasiado rápido, joder.
—Eso… puedo verlo —replicó él.—Vamos, caminemos —Creo que eso me vendría muy bien, me dolían mucho las piernas como para andar en bici, aunque tampoco se me aliviaba del todo el dolor caminando.
—¿Cómo es que no te has cansado? —pregunté incrédula mientras comenzábamos a caminar con nuestras bicis a los lados.
—Estoy acostumbrado, aquí siempre andábamos en bici —respondió sonriendo.—Supongo que tú no estás muy acostumbrada a usarla, ¿verdad?
—No, hace mucho que no —resoplé.—Sino seguramente si te hubiera ganado.
—Espera… eso me gustaría verlo algún día —dijo riéndose y sacudiendo la cabeza.
—¿Cómo puedes ir tan rápido? —exclamé sin poder creerlo aún.
—Corriendo soy más rápido —añadió y yo tuve que contener el impulso de rodar los ojos.
—Sí, lo he visto…
—¿Pues no que no espiabas?
—Ehh… yo… bueno está bien —dije rodando los ojos y encogiéndome de hombros.-—¿Qué más da? No hay nada mejor que hacer en este lugar.
—¿Entonces para qué has venido aquí? —me preguntó confundido. Claro.
—Mi madre y su esposo se mudan constantemente, así que preferí venirme con Charlie a mudarme de nuevo —dije recordando mi triste vida y suspirando.
—Oh, vaya, pero este es el lugar más aburrido si no tienes nada que hacer —comentó él haciendo una mueca.-—¿Antes donde vivías?
—En Arizona, el lugar cálido… —contesté con una sonrisa nostálgica.—Sólo llevo dos días aquí y ya lo extraño como el infierno…
—¿Allí jugabas al fútbol?
—Sí, tenía mi propio equipo de chicas y jugábamos todo el día hasta la puesta del sol —repliqué suspirando.
—Vaya, si que eres diferente —replicó entornando los ojos.—Eres la primera chica que conozco que está igual de obsesionada por el fútbol… Hay algunas a las que les gusta, pero no a ese grado —yo me eché a reír ante su comentario.
—Sí, lo sé —contesté.-—¿Sabes cómo me siento por no poder jugar al fútbol? Porque alguien como yo…
—No puede vivir sin fútbol —terminó él y le miré sorprendida. —Hey, que eso siempre lo dice Edward —añadió ante mi mirada encogiéndose de hombros.
—Edward —repetí algo molesta con tan solo recordando.-—¿Cómo puedes ser amigo de un tío tan insoportable como ése?
—No es insoportable —replicó Jasper negando con la cabeza, defendiéndolo.—Es sólo que… odia todas esas cursilerías y boberías que tienen las niñas, como el resto de nosotros.
—Tú no pareces odiarlas —dije. Fue más afirmación que pregunta. Él sonrió.
—Bueno, Edward dice que soy demasiado amable, así que a veces ellos me hacen burla y se vuelven insoportables —dijo suspirando.
—¿Amable? —repetí evitando reírme.—Un poco, pero también eres mucho más agradable y abierto que el resto de tus amigos.
—¿Lo dices por el fútbol?
—Sí, algo así. No entiendo qué tiene de malo que una chica juegue fútbol, ¡no es imposible!
-—Pues… ya te lo dije, no estamos acostumbrados y las pocas chicas que hay aquí se interesan por otras cosas, Edward piensa que eres como el resto y es por eso que no te aceptó en el entreno, pero tal vez si supiera… —explicó pensativo. Cuando me fijé en donde estábamos me di cuenta de que ya habíamos llegado al camino que daba frente a mi casa.
Vaya, y yo que pensaba que sólo habíamos hablado un poco ¿o sí? Con este tío si que se me pasaba el tiempo.
—Hemos llegado muy rápido…
—Hemos avanzado bastante con las bicis.
—Supongo que sí —repliqué encogiéndome de hombros y caminando hasta enfrente de mi casa. Él se quedó en medio de la calle.
—Entonces… yo… me tengo que ir —dijo él.
—Por segunda vez.
—Sí, por segunda vez —dijo él sonriendo un poco de lado. Me reí un poco y sacudí la cabeza.
—Bueno, nos veremos —me despedí haciendo un gesto con la mano y comenzando a volverme. Él devolvió el gesto y se subió a su bici, me miró unos instantes más antes de acelerar. Me quedé mirándolo alejarse en la bici hasta que se perdió en una bajada que había por la calle, sonreí y me dirigí con mi bici a la cochera, en donde la aventé y entré a casa.
El dolor de piernas no había desaparecido y aun me sentía un poco cansada. No me había dado cuenta de la hora que era hasta que vi el reloj que estaba en el vestíbulo, faltaban un par de horas para que oscureciera. ¿Cómo podía pasarse tan rápido el tiempo?
Subí las escaleras corriendo hacia mi habitación, cuando entré me dejé caer en la cama y suspiré ante lo bien que se sentía la suavidad. Estaba segura de que mañana despertaría un dolor de piernas…
Comencé a pensar en todo lo de hoy y por un momento tuve el impulso de tomar el teléfono y volver a llamar a Kate, aunque sabía que parecería demasiado obsesiva y ansiosa, así que descarté la idea. Pero es que la extrañaba tanto. Extrañaba las largas y divertidas charlas que solíamos tener camino a casa e incluso por teléfono, después de un par de horas sin vernos.
Me sorprendí de que casi hubiese pasado lo mismo con Jasper, era la primera plática agradable que tenía desde que me había mudado aquí. Incluso con Alice o Rose, ellas también eran agradables, pero no era lo mismo y no entendía por qué. ¿A qué se debería?
N/A:
Yeahh!! xD He subido pronto, me pusieron muy contenta sus reviews, aumentaron y me dieron muchas ganas de escribir. Espero que les haya gustado, muchas esperan ya que Jasper invité a Bella a jugar o que Edward se entere de que ya sabe jugar, ya pasará pronto. Es que como sabrán algunas yo soy de desarrollar por un poco más lento las ideas pues no me gusta mucho eso de la trama rapidísima, el problema es que a veces las desarrollo más lento de lo que debería…
Pero ya falta poquísimo, lo juro!!!
Muchas gracias por leer!!
Leon.
