Geny: nwn tadaaa!... TmT onegai no me maten

Adiou: ¬¬ te apoyare o no depende de como sea este capitulo...

Geny: u.u es el ultimo capitulo asique...

Aidou: 9w9 enserio? X3 sugoooi!

Geny: u.u... nwn que lo disfruten!

Aidou respiro hondo cuando se encontró fuera de la habitación de Yukiko. Ella se había secado las lágrimas y le había dicho si la podía dejar sola. La pequeña que era parecida a Yukiko le había dicho que fuera con ella y que le dijera que no había sido su culpa, y por alguna razón noto un cambio importante en el rostro de la pelinegra cuando le dijo esas palabras… Pero no sabía que significaban. Pero ya ni le importaba… Ella estaba llorando, y no perdonaría a quien fuera el causante de eso.

Camino despacio alejándose de la habitación, quería dejarla sola, pero eso era lo que ella quería. Y había aprendido gracias a una pequeña (más específicamente su querida pero demente hermana menor) que lo mejor era hacerles caso a las mujeres cuando lloraban. En ese momento lo único que quería era que Yukiko se sintiera mejor, luego de ver lo fuerte que era, o mas bien lo que daba a parecer, verla en ese estado le había roto el alma, si es que aun tenia.

Akatsuki lo alcanzo cuando bajaba las escaleras, le preguntó algo que no respondió, no tenia ganas de hablar con nadie. Salió de los dormitorios de la luna y fue decidido a la academia, donde en ese momento los estudiantes diurnos tenían clases.

No se cruzó con nadie en los jardines, ni en los pasillos, ni en ningún lugar. Recordaba perfectamente el aroma de la pequeña, asique no le tomo demasiado reconocerla en una de las aulas. Pero no recordaba su nombre… Aunque si su apellido, ya que era el mismo que el de Yukiko.

-Disculpe, ¿podría hablar con la señorita Tamazaki?- Dijo, al entrar, ignorando los grititos de emoción de las estudiantes

-Claro…- Le dijo la profesora, mirando al escritorio roja como un tomate -¿Quién la acompaña?

Las manos de todas las estudiantes se alzaron inmediatamente. Y fue que Aidou recordó, que la pobre niña no veía, pero no necesitaba mas personas cuando le preguntara sobre su hermana.

-Yo me encargo, descuiden- Dijo, entrando a paso tranquilo, aunque se moría de ganas de estar a su lado en un santiamén, y llevársela de ahí cargándola con su fuerza de vampiro en menos de un segundo. Tiempo que perdía era más tiempo que Yukiko sufría.

Caminó tranquilo hacia donde estaba la pequeña, la tomo de la mano y la ayudó a salir, mientras que las otras estudiantes los seguían con la mirada con envidia, mas a Aidou no le importo, y supuso que a la pequeña tampoco, ya que no los veía.

Al salir, la llevó despacio a los jardines, en silencio. Ninguno de los dos lo rompió. Al parecer la pequeña se estaba divirtiendo, porque sonreía. En cambio Aidou estaba perdiendo la paciencia, pero no podía ser imprudente, de seguro Akatsuki no había dicho nada aun, pero apostaría lo que sea a que Kaname-Sama ya sabia que el no estaba en los dormitorios de la luna.

Se sentaron en una banca, aun era muy temprano, ya que las clases acababan de comenzar, asique el sol no estaba aun muy alto, y eso le agradaba a Aidou.

-Oye… pequeña…

-Moriko- Lo corrigió ella

-Bien… Moriko… Tú sabes… ¿Qué le paso a Yukiko?

Ella hizo una pequeña mueca, y volteó. No lo podía ver, obviamente, pero parecía como si pudiera hacerlo. Ponía nervioso a Aidou, jamás se había cruzado con una humana tan rara, y había algo en ella que era fuera de lo común.

-Te contare

~°VN°~

Yukiko ya tenía todo listo. La maleta llena sobre su cama, con todas sus pertenencias dentro, a excepción de una que otra cosa que no le era de mucha importancia, pero para su viaje no debía llevar mucho peso, tan solo lo necesario. Y, como vampiresa que era, no tendría problema en sobrevivir sin cosas que a veces eran esenciales para los humanos. Pero, llevaba un diario. Más bien solo una noticia, en la que en la foto se veía una cabaña toda destruida y con el jardín dañado. Se puso un saco y guardo la noticia en el bolsillo, tomo la maleta y salió de la habitación.

Aidou ya no estaba afuera, eso la hiso tranquilizarse, lo ultimo que necesitaba era a alguien como el siguiéndola y preguntándole cosas, no quería deshacerse de el con palabras duras y frías, o con un golpe o dos. El había sido muy bueno con ella, y lo último que quería era lastimarlo. Pero no podía seguir en la academia Cross, tenía cosas más importantes que hacer.

Bajó las escaleras, y sentado en el sofá estaba el rubio… ¿Ichijou? leyendo un libro. Siempre se tomaba las cosas tan a la ligera que lo envidiaba. Levantó la cabeza para verla, pero ella no se detuvo, no quería que nadie la interrumpiera ni la hiciera quedarse. ¿Más para que? No había hecho muchos amigos, había estado poco y nada en la academia Cross, nadie la extrañaría.

En menos de un segundo, lo tenía frente a ella.

-Yukiko… No puedes irte

-Dime una buena razón- Intentó seguir bajando

-¿Tu hermana?

Eso hiso que se detuviera a medio camino.

-La dejaras aquí, ¿Sola?

Agachó la cabeza, e intento no arrojarle la maleta por la cabeza. No era de su incumbencia.

-Ella estará bien aquí… Tiene amigos, y el director Cross cuidara bien de ella- Respondió, volteando y taladrando al rubio con la mirada

El solo se encogió de hombros y subió con el libro bajo el brazo.

-Como quieras…

Yukiko volteó y continúo con su camino. Pero se quedo pensando en lo que Ichijou le había dicho, y lo que ella le había respondido. A pesar de que era su hermana mayor, no se hablaba mucho con Moriko. En realidad no sabía si tenía amigos o no, si la molestaban en clase o no, si le iba bien o no. Pero de lo último no tenia dudas, ella era brillante.

Salió a los jardines con la cabeza a gacha y la maleta a cuestas. No veía por donde iba y poco le importaba, no iba a cruzarse con nadie. Todos los de la clase diurna, los humanos que no tenían ni idea de su verdadera naturaleza, estaban en clase, junto con su pequeña hermana. Mientras que los de la clase nocturna, su clase, la clase de los vampiros, estaban dentro de los dormitorios y ahí se quedarían hasta que el sol bajara, aunque no estaba muy alto aun.

Volteó a ver el edificio, y no tuvo problemas en encontrar la ventana de la clase de su pequeña hermanita. De seguro estaba tomando apuntes, escuchando con atención y levantando la mano a cada pregunta que el profesor o profesora hacia. Aún no entendía como es que podía anotar todo con perfecta caligrafía y entender las palabras del libro sin verlas, pero ya no le sorprendía. Su hermana no era normal, porque no había crecido en una familia normal, pero era muy especial y por eso la quería.

Le partía el alma dejarla atrás.

Continuó con su camino, con la cabeza gacha, aunque no había nadie observándola, no quería que nadie la viera así… ¿Huyendo? Imposible, ella no huía. Ella tenía que irse, era lo mejor, y era lo que estaba haciendo.

~°VN°~

Aidou dejo a la pequeña pelinegra sentada en la banca del patio apenas terminó su historia. Quizás la debió acompañar a su salón, pero no tenia tiempo que perder. Debía ir con Yukiko, de seguro seguía en su habitación, al menos eso esperaba el… Porque si lo que Moriko pensaba era cierto… ya se habría ido de la academia Cross.

Se encontró a si mismo corriendo por los pasillos de los dormitorios de la luna. Vio de reojo a dos personas que lo miraban con curiosidad, de seguro eran Senri y Rima. Siguió corriendo y casi resbala cuando se dio cuenta de que la habitación que buscaba estaba frente a el. Entró de un portazo y casi se le va el alma a los pies.

Vacía. No había nada. Ni rastro de Yukiko ni de varias de sus pertenencias. Pero, había muchos diarios desparramados por el suelo. En la portada había notificaciones de muertes, desapariciones, todas horrendas y repentinas, sin rastro del asesino. Pero a Aidou no le hiso falta leer para saber que era obra de un vampiro, las fotos eran suficientes.

-Se fue- Dijo una voz a su espalda

-Lo se

Ichijou caminó hasta donde el estaba, y le puso una mano en el hombro

-Yo la vi… y… ¡¿Qué haces?- Le gritó, ya que el rubio lo había estampado contra la pared teniéndolo agarrado del cuello de la camisa.

-La viste… y no… ¡¿la detuviste? ¡¿En que piensas?- Le gritó

-Aidou…- Susurró Akatsuki, pero el rubio lo ignoro

-¡¿Dime, en que pensabas?

-Aidou ya es suficiente- Lo detuvo el presidente de los dormitorios de la luna, entrando

El rubio, mirando al suelo, soltó a su compañero y retrocedió un paso. Mientras que su primo le ponía una mano en el hombro a modo de consuelo.

-Fue su decisión…

-Una mala decisión- Lo contradijo, sacándose la mano del de pelo naranja con una sacudida. Dio media vuelta y fue a la puerta

-Aun así fue su decisión Aidou- Le dijo Ruka tapándole la salida

El rubio la perforo con la mirada, y de una corrida saltó por la ventana.

Sus compañeros hicieron amague de seguirlos, pero Kaname los detuvo con un movimiento del brazo.

-Déjenlo irse…

~°VN°~

Moriko caminaba por los jardines de cara al sol. Esperaba que no fuera demasiado tarde, que Aidou hubiera podido detener a su hermana, y que en cualquier momento la fuera a buscar para decirle que no debería contarle cosas privadas a los extraños, y la acompañara a su clase. Pero sabía que no era así, sabia que su hermana estaba corriendo ya lejos de la academia Cross a ese oscuro lugar. Pero si ella iba ahí… Si lo encontraba a él ahí… No iba a salir nada bueno para su hermana.

Por otro lado, Aidou se encontraba en ese preciso momento saliendo de los jardines de la academia. Lo veía como si estuviera frente a ella. Estaba completamente enamorado de Yukiko, pero si no llegaba a tiempo, era probable que nada saliera bien. Seguro se descontrolaría y perdería la noción de lo que estaría haciendo, y por eso caería. Por eso era tan importante que llegara a tiempo.

Continuó caminando despacio, frente a ella estaban sus compañeros jugando. Aunque no los veía, sabía que estaba ahí. Siempre se divertía cuando llegaba con su hermana y ella o sus amigos se mostraban confundidos por no saber como lo hiso. Cuando uno podía sentir las almas a su alrededor, era todo bastante claro. Estaba haciendo frío, y a ella no le gustaba mucho. Ya había pasado mucho frio cuando ella y Yukiko habían escapado de su hambriento padre.

~°VN°~

Yukiko ya no corría, ahora caminaba. Se había cansado de correr tanto, y había caído en la cuenta de que aunque corriera, caminara, saltara o volara, la cabaña no se iba a mover de su lugar. Y, si lo que suponía era correcto, la persona, mejor dicho vampiro, en su interior no iba a ir a ninguna parte.

Estaba comiendo una manzana. No es que la necesitara claro, pero de pequeña siempre comía manzanas con Moriko y con su madre. Tenían un gran manzano en el patio trasero de la cabaña, entre las tres lo regaban y lo cuidaban. Moriko siempre se subía hasta lo alto a recoger las manzanas más jugosas, y Yukiko subía de un salto a ayudarla.

A cada paso que daba, sentía más y más nervios. Si hubiera tenido un corazón vivo, este palpitaría demasiado rápido en ese momento. Pero no entendía la causa de sus nervios. Quizás por volver a su antiguo hogar que ya había dejado muchos años atrás, quizás porque había dejado sola a su pequeña hermana de la cual no se había separado en años, quizás por volver a ver al padre que intentó matarla a ella y a su pequeña hermana, y que había conseguido acabar con la vida de su madre. O quizás era porque temía no salir con vida de eso.

Arrojó la cascara de manzana por encima del hombro. No le faltaba demasiado para llegar. No sabia con que se encontraría, si con la cabaña hecha pedazos, o incluso reparada. Con un olor a sangre filtrándose por las paredes. Con que apenas pisara el claro donde estaba su padre saltara de la casa y no le diera tiempo ni a pensar que sucedía, y ya acabara con ella. Incluso pensó que podía llegar a que la recibiera con amor y cariño, pero eso no pasaría. Y aunque pasara Yukiko no lo aceptaría, acabaría con el en ese mismo instante.

Al acercarse más y más al claro por el bosque, iba haciendo mucho más frio. Incluso para un vampiro, eso era muy extraño. La pelinegra se froto los brazos y lamentó no haber traído otro saco o algo por el estilo. En su maleta no tenia nada abrigado porque supuso que no lo necesitaría. Pero estaba haciendo mucho frio, y eso la extrañaba.

Estaba distraída calentándose las manos cuando llegó al claro, asique no vio la imagen que la esperaba. Pero, también por distraída, no se dio cuenta del estado del suelo y resbalo.

-¿Qué pasa?- Susurró, frotándose la espalda.

Fue cuando notó como estaba todo a su alrededor.

Todo el suelo estaba cubierto por una espesa capa de hielo, y los arboles también. No nevaba, el sol estaba bastante alto, pero aun así la nieve no se derretía. Volteó a ver la cabaña, y también estaba toda congelada, el techo estaba que se iba a caer, y la puerta colgaba de los goznes. Yukiko no entendía nada.

-¿Hielo? Pero…

Fue cuando alguien salía de la casa, por la destartalada puerta.

Por un reflejo, Yukiko sacó el agua del hielo congelado y se la lanzó a la figura tambaleante que salía de la cabaña. Pero esta también reacciono al instante, y congeló todo el chorro en medio segundo. Pero de un salto, la pelinegra ya estaba detrás de él y lo había empujado al suelo.

Pero no era quien creía que era.

-¿A-Aidou?- Preguntó, viendo como el rubio la miraba divertido.

En ese momento, notó que un potente olor a sangre invadía el aire.

-¿Fue Moriko verdad?

Aidou se puso en pie.

-Si, ella me lo contó… ¡Oye!- Se quejo, al recibir un golpe de la chica

-Esto debía hacerlo yo, baka… ¡¿Por qué te lo dijo?

El vampiro del hielo rió, y la abrazó por la cintura. Soltó otra risita divertida al verla toda sonrojada.

-Hay veces que las hermanas menores pueden hacer cosas que no nos agraden. Créeme, yo tengo la peor hermana de la historia. ¡Esta loca! Pero la adoro no puedo negar eso.

-Si, lo se… Yo también adoro a Moriko… - Respondió asintiendo- Pero, ¿Por qué lo hiciste? Era mi trabajo

-No quería que lo hicieras…- Dijo, tomándola de la barbilla –No es coherente que los hijos maten a sangre fría a sus propios padres

-Si intentabas alivianar la tensión, funcionó. Pero solo porque tengo un extraño sentido del humor. Pero con otras chicas jamás funcionara.

Aidou sonrió

-No necesito otras chicas- Respondió, justo antes de besarla.

Aidou: . . .. . ... . . . . . . . . . . . . .

Geny: u.u demasiado acaramelado para mi gusto... O.O -aidou la acaba de abrazar-

Aidou: 9w9 querida hermana como te quiero

Geny: ... -le pone una mano en la frente- nope, no estas enfermo... entonces... ¬¬ quien eres y que hiciste con mi hermano? -con el sable-

Aidou: ToT soy yo! soy yo! soy yooo!

Geny: ¬¬ ya veremos eso luego impostor!... nwn espero que les haya gustado! dejen reviews!