¡Na no da! ¿Como están? Espero que no estén enojados por mi torpe retraso, aunque están en todo su derecho y por eso les traje un largo cap. como recompensa, a pesar que no se si les gusta mucho. Bueno antes que lo lean quiero agradecer especialmente, por dejar comentarios, a: "Digimon4ever99", "Hirui no shadow", "Melisa", "Yoruichi", "Cris", "Orangecitrusfaeria", "Sakura tachikawa".

P/D: Disfruten del cap. ^·^

: /Como treinta de febrero/:

: /Capitulo 7/:

: /Mimi Pov/:

El aroma que me rodeaba era realmente exquisito, la superficie debajo de mi era tan suave y reconfortante, me encontraba en un paraíso de comodidad.

Me removí entre la dócil seda, tras percibir sobre mi rostro la calidez del sol que se colaba por el imponente ventanal, alumbrando casi todo el lecho.

De repente, al igual que mis músculos, mi conciencia se despertó: ¿Dónde demonios estaba? Solo recordaba los seguidos infortunios pasados y la refrescante voz de Ishida… ¿Ishida? ¿Qué había ocurrido la noche anterior? ¿Dónde me encontraba o peor con quien me encontraba?

Mire por debajo de la ropa de cama para cerciorarme de que cada una de mis prendas siguiera en su lugar y para mi caprichosa suerte, así era a excepción de mi calzado, los cuales se habían roto ayer.

Silenciosa me deslice fuera de la cama y con cautela camine de puntillas hacia el lobby del lugar. No me cabían dudas de que estaba en un hotel. Examine un bloc de notas en el buro de la entrada del cuarto que tenía el nombre de la empresa:"Cerulean tower tokyu hotel", mmm, por lo menos no era uno de esos "love hotel".

En la habitación solo mis amortiguados pasos quebraban el silencio, a pesar de todo, la situación no parecía inquietarme.

Pensaba en irme de inmediato pero un enorme cuadro en medio de la sala, con sus imágenes cambiantes capto mi atención. Motivada por la magnífica gama de colores que se revelaban ante mis ojos, me incline hacia delante por sobre el respaldo del gran sofá.

Mi admiración fue interrumpida por el desconcierto de sentir otra presencia además de la mía. Apenas baje la vista hasta los cojines del sillón, las vi, ambas comisuras de los labios elevadas.

-Buenos días – musito el rubio mientras se quitaba unos auriculares de su celular y depositaba un libro sobre la mesa ratona.

-H-hola, em…– titubee. Me mordí el labio inferior sin saber cómo continuar.

-¿Cómo te encuentras?

-Ahh… bien, creo ¿Por qué? – ¿qué clase de pregunta era esa? por supuesto que se refería a mi terrible aspecto de la noche anterior.

-Ayer te quedaste dormida y para cuando me di cuenta tenias mucha fiebre y estabas algo agitada ¿pudiste descansar? Te pasaste casi toda la noche despierta, o al menos eso me hiciste creer – explico aun sonriendo.

-¿Cómo? ¿De veras? – ahora que lo pensaba me sentía un poco agarrotada aunque nada que no hubiera sentido antes dado las circunstancias de lo sucedido… ¿despierta? - ¿Que hacia despierta? - Mmm, me refiero a que hice o dije – recele.

-Al parecer te preocupabas por cómo resolver un problema con un Kouji y además hablabas de tus amigos… me resultó un poco extraño que en ningún momento pensaras en ti, tampoco te perturbara mi presencia.

-¿Es que acaso tendría que preocuparme por ti? Quizás es porque te odio más de lo que podrías llegar a asustarme…– dije con una media sonrisa.

-¿Que querrás decir en realidad con esas palabras? Pienso que me agrada mas tu faceta delirante con unos grados de mas en la que te ves más relajada e indefensa, todo lo contrario a tu estado sobrio de tiramisú – hablo levantándose del sofá con un pantalón oscuro junto con una camisa blanca casi desprendida.

-¿Quién te crees que eres para opinar acerca de mi?

-Deja que te toque – hablo acercándose con paso vacilante.

-¿De qué hablas, perver…? – Me calle cuando me acorralo contra la pared, coloco sus brazos a ambos lados de mi cabeza - ¿Q-que haces? – demande.

Con su rostro a escasos centímetros del mío continuo descendiendo hasta…

-Mmm, ya no tienes fiebre – musito una vez que termino de bajar para posicionar sus labios en mi frente. Lo mire indignada – Hmpf ¿qué crees que estaba por hacer?

-Por supuesto que nada y además si pensabas hacer algo, te hubiera detenido.

-¿Y a que te refieres con eso de "algo"?

-Agh, idiota – masculle con la mirada gacha pero al levantarla me cruce con el reloj de pared - ¡11:30! – grite. Supuestamente debería de haberle entregado a Joe una de las ordenes listas a las 9:15.

-¿Qué ocurre? – frunció el ceño.

-Debo irme. Tengo que regresar a casa.

-¿Y qué? ¿Lo harás sola y sin ninguna ayuda? – suspiro en mi hombro derecho.

-Detente. Aun puedo tomar el tren.

-Tsk ¿Yo para que estoy?

-Ya hiciste suficiente. No quiero odiarte mas – bromee.

-Yo decido mi vida, por lo tanto, hoy tengo el día libre – dijo con una sonrisa pagada - Lo observe admirada – ve por tus sandalias y vámonos de aquí – ahora esto me confundía y aun más el tono de sus palabras que eran como el deseo de huir literalmente. Me indico con la cabeza que fuera hacia la recamara.

En una de las esquinas de la cama se hallaba una caja. Me di la vuelta para encararlo y el solo se encogió de hombros.

Al ver el contenido descubrí a unos preciosos "Manolo Blahnik" de color rosado, estilo cerrado, forrados en delicado chiffon con boca de pez, definitivamente estas no eran mis anticuadas sandalias de saldo.

-Para mi todos los zapatos se parecen y la vendedora dijo que a las mujeres les gustaban de ese tipo, pero ya sabes, no estás obligada a usarlos – hablo despreocupado.

-Estos están bien – masculle indiferente para ocultar mi fascinación mientras que tomaba entre mis manos el calzado. El se acerco por detrás y me rodeo con uno de sus brazos por el cuello.

-Humm, se que te encantan.

-Pfff – sople.

-Dilo o pensare que no te agradan, porque si ese es el caso podemos devolverlos o simplemente tirarlos, tú decides – susurro contra mí.

-Eres increíble – dije molesta – está bien, me encantan ¿feliz?

-Aunque adoro hacerte rabiar me gusta la forma en la que duermes, es tierna.

-¿Y eso a que viene? ¿Acaso estuviste observando, imbécil?

-Estaba aburrido.

-Que mentiroso, no eres más que…

-Tienes razón – su brazo se tenso – estaba asustado, lucias tan mal, no supe que hacer. Fue desagradable – mascullo. Luego de unos callados segundos recupero su postura – bueno, pero creo que debo tenerte más confianza, porque aunque insistí en llevarte a urgencias tú te negaste en rotundo y ahora mírate… pereces estar bien – él había recuperado su postura de actor, la de "Matt".

-Um – fue lo único que solté.

Con los ojos fijos en la alfombra me di la vuelta para sentarme y poder vestir mis pies.

-Déjamelo a mí – balbuceo mientras se arrodillaba para colocar delicadamente los zapatos.

Fuimos a casa en un BMW con chofer propio. Aunque el viaje fue silencioso no resulto incomodo.

Mientras subíamos las escaleras de mi departamento…

-¿Puedo saber que hacías en Shibuya? – pregunte pero mi voz se apago al notar que su mandíbula se tenso aunque sin perder su expresión.

-¿Quieres que te mienta o te diga la verdad? – propuso.

-La verdad, por supuesto.

-No estoy seguro de cual seria. Yo creo que tu estas vigilándome porque, por esas casualidades del destino, te encontré. En mi defensa se podría decir que yo solo tenía el sincero sentimiento de regresarte tu cuento – hablo entre risas mientras se apoyaba en el barandal frente a mi puerta.

-No creo haberte pedido la mentira… oh, es cierto tú tienes mi… – me calle al ver que de su chaqueta sacaba mi anhelada historia.

-Eres un poco despistada. Deberías dejar de pensar en mí… – se mofo.

-Agh ¿lo leíste?

-No – hizo una sonrisa torcida.

-Ay, Mentiroso – le dije mientras buscaba en mi bolso la llave para poder entrar – Nh, tich, parece que he perdido mi llave. No la encuentro.

-Quizás se te cayó ayer, cuando tropezaste ¿recuerdas? Realmente no sabía si eres tu o un indigente – rio.

-No te burles. Al menos yo no perecía un mafioso – le saque la lengua.

-¿Ah, sí? – me quito mi bolsa sosteniéndola por encima de mi cabeza.

-Devuélvemela, estúpida persona alta.

-¿Y eso que fue? – interrogo burlándose por mi insulto, el cual en realidad parecía una ofensa hacia mí. Me reí con sorna ante la confirmación.

-¿Qué crees que haces? – pregunto sorprendido Joe que acaba de aparecer por detrás de la puerta.

-¿Joe? ¿Por qué estas en mi casa? Lo siento, quiero decir…

-¿Yo? ¿Mimi, donde te habías metido? Preocupaste a medio mundo – hablo histérico.

-Joe, no es para tanto, como veras estoy bien. Y además le dije a Sora que no tenía problemas – no me agradaba que fuera tan paranoico.

-Pudo sucederte algo – miro de reojo a Ishida que seguía contra el barandal del pasillo indiferente – tus padres realmente se preocuparon…

-¡¿Qué? ¡No puedo creer que les dijeras! ¿Por qué lo hiciste? – empezaba a encolerizarme.

-¿Por qué no lo habría hecho? ¿Qué habría pasado si…?

-Basta, ya cállate – masculle fríamente – no tienes que entrometerte en todo.

-Mimi, solo entra… por favor – suspiro.

Me di la vuelta hacia Ishida con aire resignado. El solo me contemplo con expresión amable.

-Ve, estoy seguro que no dejaras de acosarme adonde sea que valla – dijo entregándome mi manuscrito.

-Gracias, y creo que el acoso termino ¿no crees? pero dime ¿qué hacías ayer?

-Negocios– respondió secamente encogiéndose de hombros.

-Humm – asentí una vez – entonces… ¿hasta la próxima por casualidad? – extendí mi mano en modo de despedida. Se acerco a mí.

-Pensé que el acoso había terminado, sin embargo no me importa si continua – musito contra mi oreja. Me habría quedado en el lugar y hasta seguramente lo hubiera insultado o algo, pero mi amigo me metió dentro del departamento antes de lo pensado.

Mas tarde de una poco usual mañana de sábado en mi vida y luego de que mi "preocupado" amigo se fuera, mi fin de semana pasó sin darme cuenta. Avance todo lo que pude en mi Fanfic para reponer el tiempo perdido, hable con mis amigos con la intención de verlos pero, a excepción de Miya-chan que debía visitar unos parientes con sus padres, todos debían estudiar. Cuando recordé que debía recargar la batería de mi teléfono encontré un mensaje de Kouji diciendo que esperaba su móvil el lunes, sin embargo decidí no devolverle el llamado ya que era lo suficiente cobarde como para confesarle que había extraviado su celular. Los días de descanso se escurrieron como mis ideas sobre las hojas de papel.

En la mañana del lunes parecí ser una especie de fugitiva ocultándome de Kouji. Aunque el paso varias veces por mi clase para buscarme yo me escondí como una ladrona.

-¿Qué haces? – pregunto Koichi al encontrarme detrás de uno de los arboles del patio del instituto durante el receso.

-Nada, Koichi, solo estoy apreciando a la naturaleza – murmure simulando mirar al cielo cuando en realidad vigilaba el perímetro.

-¿Por qué te ocultas? – interrogo.

-Hmpf, ¿Cómo es tu hermano enojado?

-Emm, realmente no sé qué decirte porque no lo conozco mucho pero sé que una muy buena persona y no te juzgara en lo que sea que hayas hecho – sonrió.

-¿Por qué cada vez que hablo contigo me entran ganas de donar sangre? – recele.

-Allí esta Kouji lo mejor será que hablen – me aviso mientras miraba hacia su hermano en la distancia.

-Tienes razón, lo hare y le diré… – mis palabras de valentía fueron apagadas por la campana – el timbre debe de ser una señal de que no debo decirle nada.

-Mimi – rezongó.

-Está bien… pero después de esta clase – dije escapándome hacia la hora de gimnasia.

Como pronto tendríamos una muestra la profesora me dejo fuera ya que yo no participaría de ella y además había escuchado que los varones tenían entrenamiento de tenis, por lo tanto yo podría deambular tranquila sin el ojo vigilante de mi compañero.

Fui a la azotea del edificio en donde la brisa era fresca y el sol cálido.

-¿Sabes? No me gusta que me hagan esperar – hablo una frustrada voz por detrás.

-¿Ahh…? Ahh… Kouji ¿Cómo estás? ¿Estuvo bien el entrenamiento? – me gire lentamente.

-No estoy aquí para entablar relaciones públicas. Devuélveme el móvil para que pueda continuar con mi partido.

-Si… Emm… con respecto a eso… etto ¿vas ganando? – pregunte esperanzada.

-Tu movimiento glacial me irrita – se quejo.

-Bueno lo que sucede es que, ese día, el día viernes, en Shibuya… yo intente entregártelo… aunque por…

-No quiero escuchar la historia de tu vida. Dame el móvil – me insto.

-Sí, espera yo solo intento explicarte que… que…

-¿Qué? – demando.

-Lo perdí – masculle de lado.

-¡¿Qué hiciste qué?

-Es decir yo no lo perdí me lo robaron – cualquiera que nos mirara desde la planta baja pensaría de estábamos conversando ¿que mas desearía?

-¡Te lo robaron! ¿Cómo dejaste que sucediera algo así? ¿Eres tonta o qué? Que inepta, agh y yo por creer que podría confiar en ti…

-No fue mi culpa, solo ocurrió…

-Por supuesto que es tu culpa y no discutas. Te pedí una simple tarea que ni siquiera pudiste cumplir…

Se calló al escuchar sisear a alguien y en ese mismo momento una mano se interpuso entre nosotros, la misma, entorno a sus dedos llevaba el móvil de Kouji, lo reconocí y además supe quien era.

-Perdónala por ser tan despistada – dijo con aire relajado.

-¿Qué? ¿Quién eres tú? – pregunto con petulancia.

-Este debe de ser tu teléfono ¿verdad? – se lo entrego.

-¿Y se puede saber que hacías tu con esto? – demando nuevamente.

-Nada, ella lo olvido en mi habitación, ya sabes – le dijo y se dirigió a mí – no tienes que excusarte por distraerte, eso te sucede a menudo cobre todo cuando estas absorta en… otras cosas – musito en tono insinuante levantando mi cabeza con su dedo índice en mi mentón.

Entre Kouji y yo el sentimiento de sorpresa fue para ambos, a excepción que él además estaba admirado y yo avergonzada.

-Si nos disculpas – asintió una sola vez. Me tomo por la mano arrastrándome con él fuera de la azotea y fuera de la vista de mi compañero.

Al llegar al patio…

-¿Qué? ¿No piensas en decir gracia? – se rio con sorna.

-¿Agradecerte? ¿Darte las gracias por hacerle creer a Kouji que me acuesto con quien sabe quién?

-Que ofensa. Yo no tengo tan mal gusto.

-Si como no – susurre sarcástica - ¿Cómo sabias del celular y como la conseguiste?

-Lo murmuraste entre sueños y además con un poco de dinero se consiguen muchos favores.

-Agh ¿y ahora debo suponer que te debo dinero?

-Mmm, no exactamente, a menos que tu lo veas así podemos negociar la forma de pago – me guiño el ojo.

-Nh, pervertido.

-Pensé que te gustaría alguien más parecido a mí, pero… bueno aunque yo y el tenemos algo en común.

-¿Qué?

-Mi amor por mi – fruncí el ceño – en todos mis conciertos el estuvo presente y también en mis premieres – contuvo una carcajada – eso de que no me reconoció fue por ti.

Lo mire asombrada y luego imagine a mi amor platónico cantar y gritar como una jovencita, hizo que estallara en risas al igual que el.

-¡No puedo creer lo que mis ojos me muestran! – Chillo una voz aguda – Eres "Matt" ¿verdad?

Ambos paramos las carcajadas y miramos fijamente a la muchacha, era alta y de cabello rubio.

-¡No puede ser! ¡¿Eres tú?

-¿La conoces? – le pregunte entre dientes el negó con la cabeza.

-¡Soy yo, tu fan numero uno! – continuo mientras se acercaba impaciente.

-Yo creo que ya hay un fan numero uno y no es un ella sino un él – le dije a Ishida entre murmullos provocando nuevamente risas.

-¡Chicas, chicas él es Matt! – grito la muchacha llamando a sus amigas y la atención del público. En pocos minutos una multitud de gente rodeo al rubio. Entre los fanáticos que se debatían por conseguir estar junto a mi acompañante termine siendo empujada fuera de ese círculo bullicioso.

Ishida me miro acongojado entre la gente, solo le sonreí.

-¡Creo que yo terminare con mi acoso porque tu ya tienes demasiado! – me burle y el solo sonrió.

En el transcurso de las horas no volví a ver a Ishida pero si a muchas de sus seguidoras. Durante mi última clase, que resulto ser ingles…

-Emm ¿es cierto que tú conoces a "Matt"? – creo que empezaba a entender por lo que pasaba Takeru.

-No realmente – respondí con la vista al frente.

-Humm, ya veo. Me lo imaginaba – respondió adrede. Aunque por mi parte no iba a preguntar. Se aclaro la garganta para que captara su atención, igual no lo hice – quizás eres su amiga, imposible algo mas, ya sabes, pienso que en lo personal él me elegiría a mí, por mi gracia, belleza y carisma, no es que insinué que tu no lo tengas pero pareces un poco gruñona, tímida y en… eres un poco linda – dijo al notar lo descortés de sus palabras - ¿que tanto le conoces?

-Poco y nada – conteste tajante.

-Un, vamos, camparte algo…

-¿Que quieres? Has silencio o el profesor nos regañara – la encare, era la misma rubia del alboroto, nunca antes la había visto por aquí.

-Agh, está bien ¿Tienes su número de teléfono o su dirección de correo? No te lo guardes, no es como si tu tuvieras alguna oportunidad… - se rio.

-No – admití.

-¿Cuándo lo veras?

-Nunca.

-Himpe, ¿qué te parece si somos amigas? – pregunto hipócritamente, a pesar de eso yo no le negaba mi amistad a nadie.

-Está bien.

-Seremos amigas por conveniencia, tú me ayudas con "Matt" y yo te ayudo con Kouji.

-¿Q-c-como sabes de…?

-Desde que lo vi cerca de ti, te estuve observando, adivinare algo ¿en la azotea tú te estabas confesando a él? No te sienta mal si te rechazo ahora estoy yo aquí para ti y tu estas para mi ¿verdad, amiga de Matt?

-Lo malinterpretas todo y además te aclarare que yo no soy su amiga, tampoco lo volveré a ver y dudo que pueda ayudarte con él.

-Pero te gusta el otro – fue una afirmación no una pregunta. Por suerte el timbre sonó.

-Tengo que irme.

-Te acompaño ¿te encontraras con él?

-No, debo ir a trabajar.

-Oh, yo también tengo cosas que hacer – lo dudo, dije en mi fuero interno.

Mientras me dirigía a la salida del instituto, contra uno de los pilares, alguien ya me esperaba.

: /Matt Pov/:

Para apartarme de la fastidiosa multitud entre en un hotel sin mirar, y encargue una suite en donde pude descansar.

El pensamiento de saber que haría ella si realmente supiera él porque estuve en Shibuya no me dejaba tranquilo. Reí de mala gana porque seguramente terminaría averiguándolo.

Por alguna extraña razón me sentía molesto y frustrado. Creo que hasta las pequeñas motas de polvo en la suite me desagradaban, solo por eso llame a servicio a la habitación para que la limpiaran mientras que yo me dedicaba a nadar en la piscina y si quedaban ganas bebería un buen vino, pero lo haría en mi habitación.

Más tarde de intentar despejar mi mente. Regrese a mi cuarto. Me arroje sobre el gran lecho para llamar a servicio a la habitación asi enviaran fresas y champaña, ya no apetecía vino, pero antes de hacerlo escuche a alguien más en el salón. De seguro era una empleada, la cual podía traerme mi pedido.

La muchacha llevaba un traje color rosado muy parecido al de las azafatas.

-Humm – aclare mi garganta ruidosamente, sin embargo en ningún momento volteo, en sus orejas se veía los auriculares de un reproductor - ¡Disculpa! – pronuncie más alto. Ella continúo y hasta abrió de una sola vez las cortinas de la pared de cristal. La luz del crepúsculo incidió en mis ojos, impactándome.

Solía ser cortes a veces, lamentablemente este no era mi día y además comenzaba a sentir los síntomas de la migraña.

Me acerque a la empleada por detrás y quite el aparato de su oído.

-Lo siento querida, te he estado llamando ¿podrías ser mas complaciente… por favor? – le susurre. Ella automáticamente se giro y al encarame me percate se su mirada, la cual reconocería en cualquier parte.

-… – negó con cortos movimientos su cabeza confundida. Yo solo ladee la mía un poco levantando mis cejas.

-Mmm ¿qué opinas? ¿Debo o no debo llamar a la policía para pedir una orden de restricción? – ella me resultaba como un Tylenol.

-¿De qué hablas? Yo soy la que debería demandarte, este es mi trabajo ¿qué haces aquí?

-Casualidad – le guiñe un ojo.

-¿Por qué?

-¿Sabes que si frunces tanto el ceño te saldrán arrugas? – la moleste.

-Y de seguro eso para ti no es problema porque con una de las agujas de tu cirujano ni se notara ¿verdad?

-Que graciosa, pero te equivocas… yo no tengo ese problema, por lo tanto, no existe tal solución entre mis opciones.

-Nh, ahora que lo pienso… oh no, no…

-¿Qué?

-Por favor, dime que tú no te hospedas aquí.

-No me hospedo aquí.

-Quiero decir ¿te quedas en este hotel o no?

-Sip.

-Agh, vete. Tengo que hacer mi trabajo aquí.

-Um, creí que tu trabajo era complacer al cliente – musité contra su oído.

-Exacto y también debo leer entra lineas, como en este momento, estas pidiendo que te rompa la nariz así tengas una buena excusa para acudir a un cirujano.

-Como quieras – le dije y ella se voltea para continuar – tengo apetito, deseo comer en un buen restaurante ¿qué recomiendas?

-El basurero pero eso no es parte de mi tarea. Debes ir con servicio al cliente…

-Humm, no soy un consumidor feliz, iré a reportar e una queja – hable dirigiéndome hacia la puerta.

-¿Qué? – Se interpuso – No, no puedes hacerlo. Podrían despedirme.

-En ese caso exigiré un mejor servicio – mencione tras lograr salir por la puerta.

-¡¿Qué? ¡No! – grito desde el pasillo, mientras tanto esperaba el ascensor.

-¡Espera! – pidió tarde porque las puertas del elevador se cerraron conmigo adentro. Me despedí con la mano.

Llegue antes para ver al gerente.

-Buenas tardes, señor Ishida ¿en qué puedo ayudarle? – saludo el anciano.

-Bien yo solo quería…

-¡Detente! – irrumpió en el despacho.

-¡Mimi! – La regaño su jefe - ¿qué haces aquí? Vuelve a tu trabajo. En estos momentos estoy ocupado.

-Emm… yo… etto…

-No se preocupe, señor. Venia para hablar acerca de ella…

-¿Le ha causado problemas? – insto.

-En absoluto. Gracias a ella pienso que este es mejor lugar y como realmente me gusto tanto, desearías tener un servicio al cliente exclusivo y personal. No creo que vaya haber problema alguno.

-Mmm, creo que podría brindarle una de nuestras guías…

-Disculpe, pero si no es molestia preferiría que fuera ella – exclame tomándola por los hombros.

-Estúpido pervertido, en realidad te refieres a una "sirvienta personal". Te diré algo, la esclavitud ya no se admite y dudo mucho que el señor gerente vaya a acceder…

-Está bien ¿para cuándo la necesita?

-¿Sería posible durante mi estadía?

-Por supuesto. Mimi ve a cumplir con tu trabajo – le mando.

-Hmpf, muy bien – mascullo.

-Aun no entiendo porque te empeñas tanto en torturarme – dijo una vez en la recepción.

-Es que realmente creo que no encontrare nada más divertido que esto.

-¿Y ahora qué?

-Nada, puedes irte. Mañana comenzaras.

-Agh, no sabes cómo lo esperare. Hey, no te quejes si sueñas que te apuñalan.

-Siempre tan dulce. Te veré mañana – me despedí y ella se fue con la cabeza en alto para poder mantener lo último de dignidad que le quedaba.

: /Mimi Pov/:

El teléfono de casa sonaba incesantemente, ¿acaso no se daban cuenta que estaba durmiendo o no deseaba atender?

-Demonios – maldije tras mirar el reloj y ver que eran las cinco de la mañana.

Me metí aun más debajo de las mantas para poder perder el irritante sonido. El teléfono sonó por quince minutos más, luego escuche el tono para dejar mensaje de voz, solo oí un murmullo, como la lluvia sobre un papel.

Al rato, después de intentar desperezarme, me levante y escuche el mensaje. Era de Joe.

-Hola, Mimi. Seguramente estarás durmiendo y por eso no contestas. Espero que escuches esto. En fin, solo te quería decir que hoy no podre hacer la entrega de las 6 de la tarde porque debo ir a clases, por eso no te olvides de hacerlo tú, y hazlo puntual. Bueno llámame si necesitas algo – lo borre luego de eso y revise el frigorífico, allí encontré un gran pastel de tres pisos rosados y cubierto por flores de caramelo, lucia delicioso.

Como tenía tiempo de sobra, prepare un relajante baño, con sales y espuma aromática. En mitad de una utopía acuática, el cielo se nublo hasta parecer que fuera de noche, a pesar que no había truenos, la lluvia era constante. Unos minutos más tarde, luego de que empezara la inoportuna tempestad, llego un apagón.

En plena oscuridad y alumbrada por la lúgubre luz de día, decidí salir de la tina así prepararme para el instituto.

Pasó el tiempo, y ya debía irme hacia mis clases. Al tomar mi bolsa mi móvil sonó. Pensé que seguramente era Joe con sus masajes para recordar y atendí para no aumentar su paranoia.

-¿Hola?

-¡Tachan! Adivina, adivinador… ¿Quién soy? – reconocería esa voz en donde fuese.

-¡Michael! ¿Qué haces? ¿Dónde estás? ¿Cómo estas, primo? – Pregunte entusiasmada.

-¡Querida, prima! Yo estoy bien y espero que tu también. Pero además de estar fantástico adivina como mas estoy.

-Um, embarazado– apenas pensé.

-No, no ¡Estoy genial y en… ta ta ta tan ta ta tan… Japón!

-¿De veras? ¿Cuándo vendrás? Porque me imagino que lo harás ¿verdad?

-Por supuesto que sí, es mas creo que estaré por allí mañana.

-¿Que les dijiste a tus padres para convencerlos?

-Que deseaba ser como Bob Marley, pero que primero inyectaría amor en ustedes.

-¿Nada mas?

-Y que si no regresaba a Japón "Charlie, el unicornio" seria secuestrado por los "bla bla bla".

-¿Quién es "Charlie, el unicornio"?

-Lo mismo preguntaron ellos, yo solo les respondí que era una criatura mágica y que si no lo rescatábamos el vórtice se abriría y desataría una maldición sobre la tierra.

-Aunque no entendí nada, estoy segura que tus padres aceptaron porque eres muy, muy, muy "especial". En fin Mike debo irme ¿te veré después?

-Está bien, igual yo tengo que irme porque debido al corte mi comida quedo en mal estado - ¿Comida? ¿Mal estado? ¿Por qué eso me inquietaba? Entonces recordé.

-Emm, en fin te veré después primo, adiós – corte rápidamente y me dirigí al frigorífico. Y allí estaba, la entrega de la 6 de la tarde, con su relleno de helado desbordándose.

Inmediatamente me puse a trabajar y al notar que no tenía solución, no perdí tiempo y corrí a la tienda para comprar ingredientes y preparar una nueva.

Las horas se escurrían, había faltado al instituto, realice cuatro intentos en hacer un pastel y en todos fracase.

Mientras el intento numero 5 se horneaba y el sirimiri se intensificaba, llamaron a la puerta. Cubierta de merengue, mezcla para pastel y helado, fui a atender.

-Oh no, ¿tu? Ahora no tengo tiempo – le dije al abrir la puerta.

-Mmm ¿crees que esa es la manera de tratar a tu amo?

-Desde que tú llegaste solo me humillo en el trabajo – dije dirigiéndome nuevamente a la cocina alumbrada solo por una vela.

-Para tu información deberías estar trabajando para mí en estos momentos.

-¿Qué? ¿Tan tarde es? – pensé en voz alta al encontrar la noción del tiempo. También había faltado al trabajo.

-Humm, pero pensándolo mejor me daría vergüenza andar por allí contigo y ese aspecto – se burló cerrando la puerta.

-Nadie te obliga a que lo hagas, así que no te burles.

-Hmpf, em ¿se puede saber qué demonios haces?

-Eso a ti no te incumbe. Puedes irte por donde viniste – le dije irritada. Tanto ajetreo me molestaba.

-Bien, me iré… pero antes…

-¿Qué? – lo interrumpí.

-¿Soy yo o algo se está quemando? – pregunto frunciendo el ceño.

-De seguro eres tú por… – me calle al recordar lo que tenía en la estufa – ¡Demonios! – Chille cuando me queme al sacer el recipiente calenté del horno.

-Tsk, deberías aprender a no jugar con eso – simulo disgusto.

-Vete – recele – y es un pastel, señor "yo no necesito de ningún doctor".

-Quizás yo no lo necesite, pero tu mascota si ¿Por qué la metiste en el horno? Eso es cruel – dijo conteniendo la risa.

-¿Qué? ¿Tan mal se ve? Agh, esta es la quinta vez que lo hago – me queje.

-De verdad que eres mala. En fin, me marcho… aunque quizás podría ayudarte… pero…

-Lárgate… además ¿que podrías saber tú de cocinar? Aunque le digas al artefacto lo que quieres comer él no lo hará ¿sabes?

-¿Que gano si te saco de esta? – pregunto.

-Nada, yo no te pedí tu ayuda.

-Entonces, me iré, pero si recapacitas llámame…

-¿Que quieres? – lo pensé un poco.

-Aun no se me ocurre nada, sin embargo en algún momento pasare a cobrar ¿Trato? – Me miro con una sonrisa triunfante ya que intuía que aceptaría, yo solo asentí.

Mientras Ishida demostraba sus dotes culinarias, me quede en una esquina de la habitación para no estorbar. Luego de unas horas tuvo la orden lista para entregar y al horario justo.

-¿Y? – me miro con una sonrisa pagada.

-Gracias – masculle, continuo mirándome – ¿acaso quieres aplausos? – el bajo la mirada hacia abajo riendo - ¿Qué? - negó con la cabeza con las comisuras aun temblando.

-Vamos, te llevare ¿Debes entregarlo, verdad? – pregunto divertido.

-Debo entregarlo pero podemos caminar, queda cruzando el parque – le especifique.

-Está lloviendo.

-Y yo nunca oí que alguien muriera por unas cuantas gotas de agua, además que hay con tu humor ¿Seguro que no eres bipolar?

-Jamás oí eso tampoco, sin embargo, si mal no recuerdo, tu estuviste al borde del colapso por una simple tormenta – me recordó.

-No me gustan cuando hay truenos y esas cosas pero… Agh, ¿Por qué te explico esto a ti? Solo vamos – le dije de mala gana.

-Y yo soy el bipolar – Dramatizo.

Cuando regresábamos de hacer la entrega, las gotas de agua apenas humedecían nuestra ropa. El aroma de la lluvia me producía un sentimiento de libertad y tranquilidad. Me pare bajo la luz intermitente de un farol, dejando que esas emociones me invadieran.

-¿Te gusta la lluvia? – pregunto.

-Para nada – dije la verdad, a pesar que con ella me sentía bien, no me agradaba, demasiado perturbadora para mí.

-¿Y entonces por qué te detienes? – pregunto confuso.

-¿Por qué habría de no hacerlo? ella no me lastimara, me es reconfortante… creo.

-Ven, tenemos que irnos, a menos que desees enfermarte – sonrió tomándome de la mano.

Mientras caminábamos, yo solo observaba su mano entorno a la mía, la suya era cálida. Al parecer no podía cumplir mi promesa de no dejarme llevar por él.

De repente un sentimiento oprimió mi interior, se sentía como una epifanía, pero no lo era. Nuevamente me detuve bajo la luz constante de otro farol.

-¿Qué haces? – interrogo con el ceño fruncido. Se acerco a mí y acomodo un mechón de cabello húmedo detrás de mi oreja. Aunque no se porque lo hacía, igual le dije.

-Kouji, me invisto a salir – musite sin cruzarme con sus ojos. A pesar que soltó mi mano, al levantar la mirada me frustro su expresión amable.

Quizás hubiera sido diferente si mi mano vacía sintiese un cosquillo o el roce anhelado de él, pero en ningún momento lo sentí, ante esto reí de mi misma, porque eso me molesto… y no era ignorante a su causa.

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: /El rincón delirante/: (Auspiciado por LALA producciones)

: /Autora ^·^/: ¡Holis a todos! O debería decir buenos días o buenas tardes o buenas noches… como sea, mejor tomen lo primero jajaja. Hmpf, como ya habrán notado otra vez tenemos problemas con los auspiciante pero siempre está mi querido "LALA"…

: /Matt ¬.¬/:Mmm, yo estoy seguro que los productores se fueron de vacaciones y no se dieron cuenta que aun están auspiciando a un fic tan barato, poco original y repetitivo… ve despidiéndote de "LALA" porque cuando regresen…

: /Autora ^·^/: La verdad que aun no entiendo porque te sigo incluyendo en la historia… oh no, seguramente las personas pensaran que mi Fanfic es frívolo y superficial como tu…

: /Matt ¬.¬/:Envidia, porque yo soy la única fuente con la que atraes lectores…

: /Miyako 0.0/:Etto, porque abrieron la sección del rincón si las personas no preguntaron, además dudo mucho que vayan a leernos.

: /Matt ¬.¬/: ¿Lo ves? Tú y tú irresponsabilidad de no actualizar antes llevaran a la perdición a mí, digo, la historia.

: /Autora ^·^/:Se callan, abrí la sección porque aunque no tengamos preguntas tenemos algunas reviews y las vamos a contestar…

: /Mimi u.u/: ¿Contestar? ¿Tan desesperada estas?

: /Autora ^·^/:Aja… si, si.

: /Miyako 0.0/:Vaya que no tiene vergüenza… en fin continúa… si eso te hace feliz…

: /Autora ^·^/:Gracias… La primera RR es de "Digi99"…

: /Matt ¬.¬/:Te dije que no le pusieras apodos…

: /Autora ^·^/:Shhh Bueno, al fin, ella nos revelo algo que el rincón desde hace tiempo se preguntaba, ella dejo bien en claro que era "mujer" ¡tachan!…

: /Michael *·*/:Yo intuía eso, pero leí su review y algo no me quedo claro ¿Cómo se llama? ¿Es Pancha Palfina Josefina o Mildred?

: /Taichi -.-/:Mmm, a mi también eso me confundió.

: /Sora +.+/:Querida no le hagas caso, pero si puedes explícalo porque sus cerebros harán corto circuito jajaja… eso seria divertido de ver.

: /Michael *·*/: Ay, que linda dijo que me extrañaba y ¿sabes algo? Yo también me extrañe… ¡Viva!

: /Autora ^·^/:Bueno, pasemos a la siguiente y es de "Hirui no shadow", uff hace tiempo que no te veía por aquí. Kyaa es tan amable…

: /Michael *·*/:¡Viva! También me extraño… wiii.

: /Sora +.+/:Pero no dijo eso…

: /Michael *·*/:Pero dice que quiere que regrese y yo sé en el fondo que si dijo eso es porque me extraña… wiii. ¿Envidia, Matt?

: /Matt ¬.¬/:Pfff… Pfff. La que sigue…

: /Autora ^·^/:Esta bien, pero no te alteres…

: /Matt ¬.¬/:Rápido o golpeare a Mike…

: /Autora ^·^/:La siguiente es de "Melisa", oh me encanta ese nombre y…

: /Mimi u.u/:No es tu momento, ella habla sobre mí, muajaja. Querida, Melisa, Yo también pienso que la autora es una arpía por dejar que me pase eso…

: /Miyako 0.0/: No dijo exactamente eso…

:/ /Mimi u.u/: Grrr… Quiero que sepas que yo también siento pena por mi… snif snif… estoy segura que la autora no lo repetirá, a menos que desee una queja tuya…

:/ /Autora ^·^/:Oye, no te permito que le laves la cabeza a los lectores. Hmpf, la siguiente RR es de "Yoruichi" si no me equivoco esta en fraces, y por eso solo dire: Merci beaucoup pour laisser vos commentaires, pour moi, c'est une personne comme vous ripvilegio à lire, j'espère que vous avez aimé et que vous continuer à bénéficier clair ... jajaja bye doigts croisés et espérons avoir de vos nouvelles bientôt. Je vous souhaite plein succès et bonne chance ...

: /Matt ¬.¬/:¿Sabes frances?

: /Autora ^·^/:Solo un poco, tome unas clases pero lo deje. En fin, nuestra siguiente RR es de "Cris" jajaja. Eso estaría bueno como para un programa "Simplemente Cris" se imaginan… aunque también sería un buen nombre para un auspiciante… mmm.

: /Miyako 0.0/:¡Sálvate Cris!

: /Autora ^·^/:Snif… snif… snif…

: /Sora +.+/:¿Y ahora porque lloras?

: /Autora ^·^/:Es que es la primera vez que alguien me deja aplausos en un comentario.

: /Taichi -.-/:¿Sabes que solo lo hizo por cortesía, verdad?

: /Autora ^·^/:Snif… no importa es un triunfo haberlo conseguido, además su review fue muy simpática… snif.

: /Matt ¬.¬/:Ja y hasta me menciona, aunque eso no me sorprende, todos lo hacen.

: /Michael *·*/:Dijo "yo y mi armónica", no "Matt y su armónica"

: /Matt ¬.¬/: Lo sé, pero yo uso una armónica, lo que significa que estaba pensando en mi.

: /Sora +.+/:Agh, aquí todos son débiles y superficiales.

: /Michel *·*/:Yo creo que tú tienes envidia por que nadie dice "quiero a Sora" o "espero que Sora aparezca" o "Sora y su armónica" o…

: /Sora +.+/:¡Ya cállate! ¡La que sigue!

: /Autora/: Es de "Orangecitrusfaeria" y es otra que esta en otro idioma por eso dire: thank you very much for reading my story and even more for taking the trouble to look at Spanish, I'm so glad you enjoyed it and am very happy because you seem like fun, I must tell you that you're the one who encouraged me to climb the continuation of the other hahaha. Finally, thanks and wish you success and luck, bye bye.

: /Taichi -.-/:Mmm ¿También sabes ingles?

: /Autora ^·^/:Aja, aunque se mejor de este que del francés, tampoco es que lo sepa muy bien… jajaja. En fin, ahora tenemos nuestra ultima RR y es de "Sakura Tachikawa", primero debo decirte que no tienes que disculparte por retrasarte, yo también me retraso en subir los capítulos porque me da mucha pereza pasarlos al Word…

: /Matt ¬.¬/:Eres una irresponsable, igual coincido contigo en eso que no debes regañarla, porque tú eres patética… no quiero imaginar cómo estudias si te cuesta escribir…

: /Autora ^·^/:No me provoques niño bonito, porque como viniste te irás…

: /Matt ¬.¬/:¿Cómo vine te refieres? Porque no explica que se te ocurrió tenerme en esta historia de baja categoría, una noche de sábado que te quedaste en casa porque hacia frio… obviamente yo creo que nadie te invito a salir y por eso te quedaste… además te encontrabas tirada en el suelo con la melena de león y una horrible ropa, mmm… mejor creo que tus lectores deberían de saber que…

: /Autora ^·^/:¡Nada!... uff, que mal educado eres estábamos con una rr, Sakura debo decirte que yo también soy fanática del chocolate con menta…

: /Taichi -.-/:Um, um momento ella dice que si envió pastel y tu egoísta te lo comiste todo…

: /Autora ^·^/: Etto… em… creo que es todo, mejor huyo, digo me despido… etto les deseo suerte y éxitos… humm para más información pueden visitarme por aquí florchus_ jajaja bueno hasta la próxima y crucen los dedos que Taichi no me devore…byebye.

: /Taichi -.-/: (Se fue a perseguir a la autora cegado por el hambre de pastel de chocolate con menta que le fue hurtado)

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