¡Holis! ¿Cómo han estado? Espero que muy bien. Aunque seguramente han de odiarme porque actualizo casi una vez por mes, este vez el retrasarme no fue completamente mi culpa, ya que estuve rindiendo materias, se imaginan como es eso, también hace poco se estreno "Eclipse" y como estoy casada con la saga de Twilight fue lo que me distrajo, ya sé que no es excusa, pero es lo que hay. La continuación se divide en dos porque se hizo muy extenso y aun mas con el rincón, pero igual subí los dos juntos, a pesar que no cuenta como dos capítulos. En cuanto a los agradecimientos son para: "digimon4ever99", "-yume-takaishi-yagami", "Meems Tachikawa", "Melisa", "Hirui no shadow", "Whiteangel24", "Tachikawa de Ishida", por dejarme un comentario y motivarme a seguir escribiendo, pero también les doy las gracias a los que me leen anónimamente, aunque se de que lugares son ¿saben por qué? Porque el traffic de la cuenta se arreglo y ahora funciona bien… creo. Bueno ya cierro la boca. Antes quiero decirle que a medida que lean descubrirán que hay canciones (todas del soundtrack de la saga, ya que la peli se estreno hace poco), y les quería sugerir, que si pueden, cuando aparezca una canción también la escuchen y así quizás la lectura les parezca mas entretenida.

P/d: Disfruten de la primera parte…^·^

: /Como treinta de febrero/:

: /Capitulo 8 (Parte uno)/:

: /Mimi Pov/:

Se habían acabado mis días como emancipada, ya que mis padres habían regresado, pero no con las manos vacías porque mi primo estaba con ellos.

Era un alivio tener a Mike cerca, él era más que un amigo, era como un hermano, sin embargo esa sensación me desconcertaba, debido a que era un signo de soledad, sin mencionar el hecho de que me sentía algo perdida.

Las personas, en su gran mayoría, buscan sentirse identificados, a pesar que no me importaba estar sola, también necesitaba de emociones.

-¡Nos vamos! – anuncie lista para el instituto.

-¡Bye, bye! – se despidió Mike con las manos.

-Muy bien, pero aun es un poco temprano – hablo mamá.

-Pasaremos a ver a los demás – le informe.

-Sí. Y ¿Michael, que harás mientras Mimi este en clases?

-No hay problema, me quedare con Sora – dijo confiado.

-¿Y ella lo sabe? Es decir ¿está de acuerdo? – desconfió del carácter de mi amiga.

-Por supuesto, lo espera con ansias – sonrió y yo entorne los ojos.

-Um, está bien. Entonces, buena suerte – nos deseo todavía poco convencida.

Nos dirigimos a la confitería donde habíamos acordado.

- ¡All my life I've been searching for something. Something I can put in my finger on. Maybe I've been living for the weekend…! – tarareaba mi primo en el camino.

Me mantenía con la vista en mis pies, pensando en lo insatisfecha que me sentía, a pesar de haber conseguido salir con quien quería, los remolinos en mi mente no me dejaban asimilar si estaba feliz o no.

-… everyone that I miss when I'm distant. Everybody's here… – la canción de "Bands of skulls" me recordaba que me había alejado un poco de mis amigos y fui tan egoísta para no ver la situación porque estaba pensando en mi. Tal vez, necesitaría retomar mi vida de antes, frecuentando a mis amigos cada vez que pudiera y admirando a mi amor platónico en secreto, sin complicaciones. En fin, todos en algún momento nos sentimos victimas del cambio… creo.

-…I need love. Cause only the love is true… – para mí el amor no siempre es verdadero ¿Y si no es correspondido? Agh, empezaba sonar como una amargada, buscando defectos en todo. Debería demandar a la canción por daños morales.

-Mike ¿te sientes insatisfecho a menudo? – interrumpí su entonación.

-¡Mimi! ¿Dónde quieres llegar con eso? – se burlo tomando mis palabras con doble sentido.

-Ja, ja. Me refiero a cuando sientes que te falta algo, aunque crees tenerlo todo.

-Mmm – pensó – en muchas ocasiones, lo que tienes o quieres no siempre es lo que necesitas. El problema es que las personas a veces no se dan cuenta, sino hasta último momento – estúpido primo y sus palabras que me mantendrían en vela.

-Quizás no lo ven porque no quieren… o no les conviene – añadí.

-Aprendemos de nuestros errores. Te caes y te levantas, pero si te quedas en el suelo no sabrás que habría ocurrido si hubieras continuado.

-Tú nunca te quejas ¿verdad? – comente mientras se formaban mas remolinos e intentaba no pensar en ese nombre que quizás sería mi otra opción.

-Para vivir solo se necesita vida – sonrió.

-Y si no tienes tiempo – sus puntos de vista eran tan relajados. Deseaba, por un momento, tener la mente de mi primo y estar despreocupada.

-Arriesga todo o nada, sino no es divertido. Estas de paso. A veces debes dejar de mirar los pro y los contra de cada camino y así, cuando llegues, si es que llegas, donde sea que quieras, sabrás que el fin justifico los medios.

Definitivamente esto creaba más confusión en mi cabeza.

-¡Oye!, acompáñame con el estribillo: "I need love. Cause only the love is true. I need wakin' hour with you…" – me indico con la cabeza que continuara.

-¡… and my friends cause they're so beautiful. Yeah, they are so beutiful. They're my friends…" – cantamos a coro.

Era verdad, siempre contaría con alguien, mis amigos, con ellos no me sentiría sola y sin lugar a dudas, ellos si son magníficos.

Al llegar…

-¡Miya-chan! – grito al reconocer a nuestra amiga.

-¡Mike! – esta correspondió a su euforia.

-¡Sora! – dijo abalanzándose sobre ella, pero como era de esperar bloqueo el saludo con sus brazos.

-Hola – le dijo aun conteniendo el entusiasmo de Michael – no te fuiste por tanto tiempo como para hacer esto.

-¿Nunca cambias? – se burlo, ella le saco la lengua.

-¿Vendrá alguien más? – pregunte observando los lugares vacios.

-Si ¿somos solo nosotros? – insto Michael.

-Em, si eso creo. Es que Ken debía hacer algo y Taichi tenía práctica – respondió Miya-chan.

-Oh, está bien. En algún momento lograremos sincronizarnos – añadí.

-¡Ay, mi querida Mimi, estos días has de haber sentido que te abandonamos, discúlpanos! – hablo Sora tocando mi cabeza.

Los tres quedamos impactados por su reacción. Era extraño que ella fuera así de… sentimental.

-¡Camarero, camarero! – Grito Michael con urgencia – ¡mi amiga está enferma, morirá, lo sé, llamen una ambulancia! – simulo extrema preocupación.

-¡Cállate! Me avergüenzas – farfullo – además… yo siempre soy así – pronunció con petulancia.

Otra vez impacto.

-¡Camarero, camarero! ¡No es una falsa alarma, ella está peor que mal! – continuo Mike.

-No la molestes o no te dejara quedarte con ella – le advertí.

-Ni de broma – contesto tajante ella.

-No puedes negarte, soy tu amigo y además pareces estar mal de la cabeza, por lo tanto necesitaras que alguien cuide de ti, así no te avergüences más de la cuenta.

-Tonto – refunfuño – todos cambiamos, es solo que en algunos los cambios se notan más que en otros – dijo mientras mi primo intentaba contener la risa – Oye ¿qué te pasa? – Y ahí estaba mi amiga – si tanta gracia te hace, vete con Miyako.

-Oh no, no iré con ella a menos que desee ver escenas triple x – rio.

-¡Hey! – reclamo la aludida.

-Entonces ¿Quién te asegura que no veras eso en mi compañía? – musito de forma pagada.

Nuevamente impacto.

-¡Camarero, camarero! ¡Llamen una ambulancia, pero esta vez no para ella sino para mí, voy a colapsar, he quedado sordo y se ha afectado mi imaginación debido a pensamientos pervertidos! – bromeo Mike.

-Ahora dinos ¿a qué te refieres con eso? – le pregunte.

-No se los diré… además, no hay nada que decir.

-Vamos, sora, dinos, confía en nosotros – pidió Miya-chan.

-Habla, así ya no quedara dudas de cuáles son tus preferencias – siguió Mike.

-¿Por qué no nos dices? – interrogue.

-Por la misma razón por la que tú nunca nos dices la verdadera fecha de tu cumpleaños – contesto.

Era cierto, con los años de amistad que llevábamos jamás había revelado mi cumpleaños, además que destetaba festejarlo no creo que ella llevara las mismas razones que yo.

-No es lo mismo. A mí no me gusta hablar de eso.

- Pues a mí tampoco. Fin de la discusión – dictamino – Miyako ¿a qué hora debes encontrarte con Ken? – le pregunto desviando el tema.

-Lo veré dentro de una hora.

-¿Te saltaras las clases? – le dije.

-Sip. Si quieres puedes acompañarnos – me ofreció.

-No, gracias – respondí, a pesar que no deseaba asistir hoy al instituto, tampoco estaba de ánimos para observar las demostraciones amorosas de mi amiga – hoy no tengo drama – mentí levantándome de mi lugar – creo que ya debería irme. Los veré luego, quizás podríamos salir todos juntos la próxima vez.

-Adiós, Mimi. Disculpa por no acompañarte hoy – se excuso mi amiga.

-No te preocupes.

-Bye, suerte ¿Te veremos en cuanto termines la jornada? – pregunto Michael.

-Oh no, lo siento, pero debo trabajar – esto me recordó lo irritante que se había vuelto mi labor.

-Que la pases bien – me deseo Sora provocando que otra vez la contempláramos asombrados.

-Gracias… Em, adiós – me despedí y salí de la tienda.

Entre en mi primera clase del día, matemáticas, apenas toco la campana.

Una vez ubicada en mi pupitre, me percate de que Kouji no estaba. Me producía ansiedad el hecho de pensar en cómo hablarle. Debería comenzar con un –"¿sigue en pie lo del sábado?" – eso quedaba como si fuéramos solo amigos arreglando para una salida cualquiera, pero él en ningún momento dijo eso, es más, el especifico que era una cita ¿desde cuándo se fijaba en mi? En realidad eso no me importaba, bueno, no me habría importado antes, ahora ya ni sabía lo que sentía. Me preguntaba si sería buena idea confesarle que el sábado era mi cumpleaños, pero…

-Hola – me saludo una voz aguda. Me imaginaba quien era. Me gire hacia ella – ¿Cómo has estado? Veo que hoy Kouji no vino – hablo adrede. Parecía que las personas rubias tenían un acuerdo para molestarme.

-Perece que no – asentí una sola vez.

-No me extrañaría que estuviera con alguien más – sonrió con sorna. Simplemente cerré los ojos, pero la curiosidad mato al gato.

-¿Tu que sabes? – interrogué.

-Mmm, se muchas cosas y tú también has de saber algunas otras que podrían interesarme.

-Si te refieres al tema de Ishi… "Matt" no sé nada de él. Puede que haya muerto y yo no lo sabría – mentí un poco.

-Señorita, usted no es de mi clase – la regaño el profesor.

-Agh, como sea – mostro su desencanto – te veré luego… "Amiga" – apareció una sonrisa burlona que remarco la palabra y se marcho de la clase.

¿Por qué demonios la gente podía influir tanto en mí? A estas alturas parecían haberse formado torbellinos en mi mente.

- Psss, psss – me llamo alguien ¿y ahora quien? Pensé – Mimi – susurro. Me di la vuelta para encararlo, era Koichi – El está en práctica de tenis. Pronto tendrá un partido y necesita entrenar – hablo entre dientes pero logre entenderle.

-Gracias – articule. Él levanto su pulgar en respuesta.

Cuando llego el receso para el almuerzo, fui directamente al patio donde se encontraba la cancha de tenis.

Me aproxime vacilante hacia una multitud, el equipo.

-Hola, Mimi ¿Buscas a Minamoto? – me pregunto Henry tomándome por los hombros para acercarme más deprisa.

-Em, si – titubee sonrojada.

-Mmm, creo que… – hablo mientras lo buscaba entre sus compañeros – De seguro, debe estar en la pista de carreras – me informo al no encontrarlo – te recomendaría que no fueras, ya que esta de mal humor porque se lastimo la muñeca y no podrá participar del torneo.

-Humm, gracias, Henry. Eres muy amable – le dedique una sonrisa.

-Gracias, tu también – me guiño un ojo y dijo – solo déjale tiempo y se dará cuenta de lo que tiene – solo asentí. Era de esperar que su mejor amigo lo supiera, pero para que dijera eso… ¿Cómo hablaría Kouji a mis espaldas?

Luego del receso, me dirigí a clase de ingles. Al entrar vi que él tampoco estaba. Podría ser que se hubiera retrasado, pero prefería ir a buscarlo.

-Señorita Tachikawa, ¿dónde cree que va? – me intercepto el profesor.

-A la enfermería, tengo nauseas – simule mal estar y me cubrí la boca con ambas manos. Al parecer funciono porque de inmediato me dejo el paso libre.

Lo encontré en donde su amigo me dijo. Estaba recostado, al costado de la pista, bajo la sombra de un árbol.

Me senté a su lado, sin embargo el parecía estar dormido. Era como ver a uno de esos niños malvados que cuando duermen parecen ángeles.

Delante de mí, había una chica, la cual no dejaba de seguir con la mirada a un chico que corría por la pista. Tomo su celular entre sus manos y dejo que el aparato sonara.

"So pretty.

So smart.

Such a waste of a Jung Heart.

What a pity.

What a sham.

What's the matter with you, man?"

Mientras la canción se reproducía, él se despertó, tomo entre sus dedos un mechón de mi cabello.

-Hola – le dije. El continuo concentrado en mi pelo.

"Don't you see it's wrong?

Can't you get it right?

Out of mind and outta sight"

-¿Como estas? – una pregunta tan fácil como esa no sacaría de quicio a nadie.

-Yo soy algo mas para ti – fue una afirmación no una pregunta.

"Call on all your girls,

Don't forget the boys.

Put a lid on all that noise"

-Creo que eso lo sabes bien – musite contemplando a aquella muchacha en frente de mi y en como el chico, al cual había estado observando, se acercaba a ella para darle un tierno beso en la mejilla y ella respondía con una cálida sonrisa.

-Quizás podrías empezar a salir con nosotros, relacionarte mas con mi entorno– dijo mirando a la pareja.

-No es necesario – masculle.

"I'm a satellite heart.

Lost in the dark.

I'm spum out so far.

You stop, I'm start.

But I'll be true to you"

En el instituto, la gran mayoría deseaba andar con ellos, "los deportistas", aunque yo estaba muy lejos de entrar en esa categoría por mi cuenta, no estaba interesaba en intercambiar amigos. No estaba dispuesta a cambiar, pero tampoco a dejarlo.

"I hear you living out state.

Runing in a whole new scene.

You know, I haven't slept in weeks.

You're the only thing I see"

Esa parte de la canción me recordó a alguien, alguien a quien extrañamente deseaba ver y eso no estaba bien. Estaba enamorada de Kouji, era un hecho… debía serlo.

Entonces, tan repentino como mis pensamientos, llegaron sus labios. Siempre soñaba con un beso que pudiera recordar a través de los años, uno bajo la lluvia, en el puente "Rainbow Bridge", a pesar que este no se parecía en nada al de mi imaginación, era con Kouji y desearía que eso bastara.

"I'm a satellite Heart…"

Sabia como continuaba el estribillo de la canción: "lost in the dark" y así me sentía también. Ahora solo me restaba empeñarme en que esto fuera reciproco. De esta manera, le devolví el beso con predisposición, aunque insegura de sentimientos.

Luego de nuestro encuentro, no volvimos a hablar en la jornada, tampoco después de clases.

Me sentía extraña al tener que encontrarme nuevamente con Ishida, con solo rememorar la ultima vez, aunque no era para tanto, me ponía nerviosa. Al menos, ahora, que era su "sirvienta", no debía usar el feo traje de empleada.

Cuando llegue al hotel, subí por las escaleras hasta su suite, así retrasar la invasión emocional.

Me quede frente a su puerta con la esperanza de que algún meteorito cayera, pero nada. De repente se abrió la puerta.

-¿Dónde estabas? – Levanto sus cejas – no te imaginas cuanto apetito tengo – el no recordaba "la última vez", eso me alivio. Con el casi nunca me sentía incomoda, era fácil – ponte esto – me ofreció una bolsa de un de esas boutiques, en donde solo podría comprar si no me gastara ni un centavo de mi paga mensual.

-Dime que no es un uniforme de esclava – bromee.

-Si te refieres a que quiero disfrazarte para que vayamos a comer, entonces sí – sonrió y eso me gustaba de él.

Fui al baño a probarme la ropa y resulto ser un "Valentino", en color rojo, claro. El diseño era simple, pero formal. La parte superior era ajustada hasta la cintura, el escote en corazón, sin breteles y la falda era suelta con una caída elegante. Además dentro del paquete se hallaban un par de zapatos "Louis Vuitton" de estilo clásico con punta redondeada.

Pensé en recogerme el cabello, sin embargo descubrí un cardenal en mi omoplato, por lo que tuve que dejarlo suelto.

Para cuando salí del baño, el estaba en el salón, con un traje negro, intentando colocarse su reloj.

-¿Te ayudo? – le dije acercándome. Levanto la vista y sucedió como en las películas, se me quedo mirando sin expresión – ¿Qué? – farfulle. Negó con la cabeza reprimiendo una sonrisa – pervertido – entorne los ojos mientras acomodaba el reloj en su muñeca.

Se levanto del sofá, me miro, elevo su barbilla para decir…

-Señorita ¿sería tan amable de acompañarme durante la velada? – hablo ofreciéndome su brazo como un caballero.

-Que mas… me pagan por hacerlo – reí sujetando su brazo. El alzo las cejas – me encantaría – entorne los ojos.

Bajamos al vestíbulo y luego fuimos a la cochera privada. Nos subimos a un "Maserati" color negro.

-¿Hoy deseas conducir? – le pregunte al ver que no llevaría un chofer.

-Este es de mi colección personal y solo yo lo conduzco – sonrió de lado.

-Entonces, no me dejarías conducirlo – deduje.

-Tú no sabes conducir – contesto.

En el camino, el semáforo se detuvo en rojo. Examine la tapicería del coche, admire el suave terciopelo de los asientos y me quede mirando sus ojos. Eran muy bonitos, además de verse tan… vivos o algo así. También, observe su rubio cabello y me entraron ganas de tocarlo, por lo tanto, pase mi mano entre su pelo, era muy sedoso.

-¿Que te ocurre?- interrogo gracioso.

-Nada, es solo que tienes el cabello suave. Eso no lo sabía.

-Hay muchas cosas de mí que no sabes – respondió con una sonrisa torcida.

-¿Cómo cuales? Tú tampoco me conoces – le dije.

-Si te las cuento dejarían de ser secretas – me guiño un ojo, aunque detrás de ese semblante divertido se reflejaba que no deseaba hablar de ello.

Me le quede mirando y él también. Parecía que iba a avanzar y en ese momento maldije a la persona que detrás nuestro toco la bocina porque la señal había cambiado. De inmediato, fijo la vista en la carretera, manipuló los mandos y seguimos.

¿Pero que estaba a punto de hacer? Debía ajustarme al plan y si era posible, atarme al acuerdo de enamorarme de una sola persona, mi amor platónico… si es que aun podía llamarle así.

Estacionamos frente a un lugar muy ostentoso, como esos clubes en donde necesitas de una membrecía para entrar. Por supuesto, no lo conocía, porque nunca había venido aquí, además dudo que me hubieran dejado entrar.

Le entrego la llave a uno de los encargados de los vehículos y entramos.

Era un sitio bastante amplio. Estaba pintado en tonalidades blancas, marfiles y doradas. Las luces eran tenues, pero brillantes. Las mesas se encontraban mucho más dispersas que en otros lugares. Había intrincados candelabros por doquier. En la zona sur, se encontraba un lugar especial en donde tocaban música instrumental acompañado por una vocalista de voz débil.

-Por aquí, por favor – nos guio el encargado de las reservaciones.

Nos sentamos en una mesa junto a una ventana, la vista era muy linda y además estábamos cerca de la banda.

Le pedí a Ishida que ordenara por mí, ya que casi no entendía los nombres del menú.

Todo marchaba bien, sin embargo no pude evitar pensar que esta podría haber sido nuestra primera cita, a pesar de eso, también pensaba en que estaría haciendo Kouji.

En mitad de la velada…

-Em… ¿y tu compañero…? – intento recordar su nombre.

-Kouji – especifique.

-¿Cómo están las cosas con él?– ¿Por qué debía preguntarme sobre él? A Ishida no le incomodaba, pero a mi si y aun más con este debate interior que tenía.

-Bien – sonreí, aunque mi voz sonó apagada. Entrecerró los ojos – ¿Qué? – dude de su mirada por lo que añadí – en realidad, ahora nos llevamos más que bien, bueno, aunque nunca dude que fuera de otra manera, además, juntos, hemos arreglado planes para el sábado y eso… ya sabes – me calle al ver que mi sobreactuación apestaba. El solo frunció el ceño y dijo:

-Me voy el lunes – eso me dejo con la respiración a medias. ¿Acaso se había dado cuenta que el ya no era lo mismo para mí y por eso se iría?

-¿Qué? ¿Por qué? – titubee.

-Es lo mejor – desvié la mirada hacia la ventana, en donde podía ver mi reflejo por sobre la noche y sus luces. Ya no me veía confundida, mi rostro delataba el desencanto que sentía. Intentaba asimilar la noticia cuando él se levanto y me ofreció su mano.

-¿Me permites bailar contigo? – pregunto. De lo único que estaba segura, era que lo seguí hasta la pista en donde unas cuantas parejas más bailaban y que la vocalista interpretaba una canción de "Sia".

"My love, leave yourself behind beat inside me, leave your blind.

My love, you have found peace.

You were searching for release

You gave it all, into the call

You took a chance and

You took a fall for us

You come thought fully,

Loved me faithfully

You taught me honor,

You did it for me"

Recosté mi cabeza en su pecho y puse las manos en sus hombres, mientras el tenia las suyas entorno a mi cintura.

"Tonight you will sleep for good

You will wait for me my love

Now I'm strong

You gave me all

You gave me all you had

And now I am home"

Nos balanceamos suavemente. Deseaba que sucediera lo que decía la canción. Sentí las lágrimas a punto de desbordarse, estaba frustrada y confundida. Como no quería que nadie lo notara enterré el rostro en su pecho, el solo acomodo su barbilla en mi coronilla.

Esto parecía una despedida y por eso detestaba el momento.

"My love, leave yourself behind beat inside me, leave your blind.

My love, look what you can do.

I am mending, I'll be with you

You took my hand added a plan

You gave me your heart

I asked you to dance white me

You love honestly

Did what you could release

I know you're pleased to go

I won't relieve this love"

No siempre las cosas son como en una canción. Intentaba fervientemente saber que me ocurría, ¿qué era lo que deseaba?, pero era en vano, ya que si decidía ahora, podría equivocarme ¿Debería pensarlo? ¿Y mi plan? Definitivamente yo no iba a aliviar este amor y lamentablemente sabia como terminaba la canción: "I'll be with you" en mi caso, no sabía a quién me refería cuando decía "estaré contigo".

Para cuando estábamos otra vez en el auto…

-Bueno, aquí es cuando comienza tu labor – lo mire confundida – muéstrame algo que tú hagas a menudo.

-¿Tu asistes a lugares como este seguido?

-La mayoría de las veces, pero con gente aburrida – me dedico una sonrisa.

-Em, no lo sé ¿Fuiste a un karaoke?

-Una vez, cuando era niño ¿Te gustan esos?

-Casi siempre cuando salgo voy a uno. Es muy divertido.

-Entonces, solo indícame el camino – musito.

Mientras estuvimos en el cuarto no hubo cercamientos ni nada parecido. Interpretamos varias canciones, seguramente sería un buen recuerdo.

Por último entonamos "Never think". No resulto tan incomodo o vergonzoso cuando me toco cantar la parte de "I'm in love", era como decirlo, pero sin decirlo y eso me bastaba.

Ishida se iría, yo tenía a Kouji y eso debía importarme.

Se habían pasado de las una y recién entrabamos al coche para regresar.

-Hoy trabajaste hasta tarde, deberían de pagarte extra – se burlo.

-Basta con que me lleves a casa – le dije y lo hizo.

Parecía que las señales de tránsito se negaban a dejarnos ir, ya que casi todas nos retrasaban más.

-¿Te molesta si encendió la radio? – le pregunte y respondió con un encogimiento de hombros.

Busque entre las estaciones hasta que encontré…

"Now when I caught my self

I had to stop my self

I'm saying something that

I should have never thought

Of you, of you

You're pushing and pulling me

Down to you

But I don't know what I want

No, I don't know what I want"

Enseguida apague la radio.

-¿Por qué la apagas? – interrogo.

-Porque ya no escriben canciones buenas para la sociedad – conteste tajante.

-Como sea.

¿Ahora también "Paramore" me atormentaba? Cerré los ojos y me repetí varias veces mi plan.

Al llegar a mi apartamento, me preguntaba si mis padres estarían ya durmiendo y si mi primo habría vuelto.

-Mañana no tendrás que molestarte en trabajar porque debo ir a ver a mi agente y organizar el tema de los pasajes – menciono mirando hacia fuera, a través del parabrisas.

-Está bien – le dije con voz inexpresiva.

Otra vez nos observamos el uno al otro. Comenzó a aproximarse y yo rece mi plan en mi fuero interno, pero estaba inmóvil ¿voluntariamente? Lo mire atenta y en cuanto creí que él no dudaría en hacerlo dejo caer su cabeza sobre mi hombro con una sonrisa en los labios.

-¿Qué? – inste.

-Solo vuelve a casa, Mimi. Espero volver a verte… acompañada, se que así lo deseas – extendió su brazo por sobre mi asiento para lograr abrir la puerta.

- Si, quizás. Adiós – rehúye su mirada y baje rápidamente del coche. Últimamente lo que él me decía me confundía.

Entre a hurtadillas a casa. Tras revisar las habitaciones, vi que mis padres dormían en su alcoba y mi primo descansaba en la de huéspedes.

Mas tarde de una hora dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño, decidí tomar un baño, quizás de esta forma me relajaría.

Llene la tina con agua caliente y la deje hasta el borde de espuma y sales, todos productos de mamá.

El baño solo parecía relajar mis músculos, por lo tanto encendí el estéreo que mamá conservaba en el toilette.

Todo esto era sobrenatural, como que las canciones estaban siendo manipuladas por alguien para que hicieran de mis momentos miserables.

"There's a possibility

There's a possibility

All that I had was

All I'm gonn get

There's a possibility

There's a possibility

All I'm gonna get is gone

With your step"

¿Sería cierto? Había una "Posibilidad" de que lo fuera. Quizás… debía conformarme con las cartas que me habían tocado, ya que no obtendría más de eso ¿verdad?

"So tell me when you hear my heart stop

You are the only who know

Tell me when you dear my silence

There's a possibility

I wouldn't know"

Desconecte el aparato. Estaba harta de pensar y darle vueltas a los remolinos en mi mente. En las películas de amor, cuando la muchacha se siente insegura se guía por su corazón y termina con un desenlace feliz, pero ¿Dónde demonios estaban mis señales? Agh, ya podía aguardar por señales, ni planes, ni siquiera podía elegir. Ishida se iba, Kouji se quedaba prometiendo algo, pero no estaba segura si lo quería. Solo me restaba esperar y dejar de pensar que podía retorcer un destino que no conocía.

-¿Prima? – pregunto Mike del otro lado de a puerta.

-Si – respondí.

-Oh, qué bueno. Es que, como escuche ese fondo de música para cortarse las venas, esperaba que no hubieras cometido ninguna tontería – bromeo.

-Qué más quisiera – masculle.

-¿Qué?

-Nada, dije que saldré enseguida – repare.