Capitulo cuatro: Fácil.

(Bella P.O.V)

La ultima vez que vi a un chico de la misma manera en la que estoy viendo a Edward en este momento todo terminó en tragedia, tenía cuatro años menos que ahora, estaba en la flor de la juventud como decía mi madre. Jacob me había deslumbrado, era tan fácil hablar con él, su tacto era extraño pero acogedoramente cálido, cuando lo conocí llevaba dos meses en una terapia que parecía muy prometedora, en esos dos meses había recuperado mi vida social, tenia ánimos para acompañar a Alice con sus compras y Emmett disfrutaba cargándome como si fuera un costal de patatas.

Me sentía tan extraordinariamente bien que me permití mirar al que era mi amigo con otros ojos, gran error.

Me di alas a mi misma y le di alas a él, luego de miradas por parte de ambos y una gran cantidad de sonrojos por cuenta mía terminé siendo la novia de Jacob Black y luego acabé por destrozarle la vida, sé que Jacob aun no me perdona todo el daño que le hice.

Era todo tan perfecto, podíamos besarnos, caminar tomados de la mano, ver películas sentados en el sofá abrazados; pero toda relación tiene tres fases y nosotros ni siquiera nos acercábamos a la primera, él sabía que yo tenía un problema y aun así sugirió llevar nuestro noviazgo al siguiente nivel y la sola idea de ser tocada más de la cuenta me aterró, llegué a convertirme en un zombie, a tal punto de pasar por el lado de Jacob sin darme cuenta de que el estuviese allí. Estuve sumergida en un pozo del cual no podía salir y lo peor era que a los ojos de Jacob yo estaba siendo la testaruda Bella Swan y dejamos de hablarnos; volví a ser la loca suicida, a escapar de la gente, a llorar sin motivo y para rematar debía soportar las miradas llenas de dolor de Jacob.

Ahora cuatro años después, más madura que a mis veinte, estaba en la habitación de mi psiquiatra, el cual distraído se rascaba su broncíneo cabello mientras se paseaba en pijama por su habitación, y ahora estaba cometiendo la misma estupidez que a mis veinte, estaba mirando a Edward como algo más que a un amigo, su tacto no me causaba asco alguno y sabía que era una cosa netamente física ya que era imposible que sus pastillas me hubieran hecho efecto de la noche a la mañana.

-Ya que pareces tan interesada en mis CD's puedes sacar el que gustes y ponerlo al volumen que se te antoje, es lo menos que puedo hacer después de haberte gritado dormido- dijo Edward sacando una toalla de su closet.

No quise seguir mirándolo más, sentí la puerta de su baño privado cerrándose y me aventuré a sacar un CD al azar, lo puse en el reproductor y de inmediato la melodía me formó un nudo en la garganta.

-"yo seré la luz del sol en tu universo"- decía el coro de la letra, y mi universo estaba demasiado oscuro, tanto que me dejé deslumbrar por la luz natural de Edward, su particular sonrisa y su embriagante aroma.

Seguí recorriendo su habitación y me topé con un álbum de fotografías, lo abrí y no pude evitar soltar una lagrima producto de la canción y una sonrisa producto de las fotos que allí habían, ahí salía Edward junto a un hombre rubio de ojos verdes como los de él y una mujer de cabellos broncíneos y extremadamente hermosa, también había otra fotografía de Edward pescando, de él montado en una bicicleta, de una chica que parecía sacada de una revista de modas, de él y la muchacha en un prado demasiado hermoso; "Tanya y Edward, amigos por siempre" decía la fotografía un poco más abajo.

Ella era Tanya, la chica que compartía el mismo problema que yo, ella no miraba a la cámara, su vista se hallaba perdida y Edward la miraba a ella, con ternura y…amor

Me bastó verlo a él para entender su pesadilla y su dolor, Edward la amaba y ella se había ido de la peor manera de su lado. ¿Pero que tenía que ver yo en todo esto?, él también me había nombrado en su sueño, yo no se lo había dicho para no preocuparlo pero él constantemente repetía que no iba a tocarme y que no iba a mirarla.

-Me alegra saber que no soy el único que llora con esa canción- dijo Edward a mis espaldas ya completamente duchado y vestido aunque descalzo.

-Veo que encontraste mi álbum- comentó ante mi silencio.

-Lo siento, no quería entrometerme en tus asuntos- dije nerviosa.

-Tranquila Bella, no pasa nada- respondió para dejarme tranquila.

-¿Y por qué te hace llorar esta canción?- pregunté queriendo cambiar el tema.

-Es solo la combinación de acordes y la letra en el coro, nada mas- respondió él sentándose en la cama para ponerse los zapatos.

-Y yo puedo cambiar al mundo
Yo seré la luz del sol en tu universo
Tu pensarás que mi amor era algo realmente bueno
Nena, si yo pudiera cambiar al mundo-
canturreo Edward y acto seguido me quitó el álbum de las manos y me miró a los ojos como si me estuviera psicoanalizando.

-Necesito saber todo lo que sientes cuando alguien te toca, necesito que me lo digas todo si quieres que te ayude- exigió con voz pasiva.

-Asco- respondí si quitar mis ojos de los suyos.

-Necesito saber más que eso- pidió poniendo su mano en mi mejilla.

-Me siento humillada, insegura, horrible, asquerosa, fea…- iba a seguir con adjetivos pero Edward me detuvo limpiando mis lagrimas.

-Que sientes cuando yo te toco- dijo.

-Libertad, alivio, es como si tu tacto fuera jabón con un aroma dulzón- traté de explicarme lo mejor que pude.

-Entonces es como si mi tacto limpiara el de los demás- ilustró Edward a lo que yo asentí con la cabeza.

-Tu no eres horrible ni fea ni asquerosa, y quien se atreva a humillarte se las verá conmigo- dijo mientras me abrazaba.

-No llores más Bella, yo estaré para ti cuando me necesites- dijo haciéndome llorar mas, sus palabras me alegraban y entristecían a la vez; por un lado me agradaba poder contar con él, y por otro no quería que se repitiera la misma historia que con Mike y Jacob.

Bajamos a la cocina y aunque le juré que había desayunado me obligó a comer de nuevo, decidí obedecerle ya que él es el doctor y si quería recuperarme esta vez debía hacerle caso.

-¿Edward?- pregunté para captar su atención.

-Dime- dijo él.

-Lo que yo tengo, ¿se me va a quitar alguna vez?- pregunte esperando una respuesta afirmativa.

Me miró como cuando un padre mira a su hijo para decirle que Santa Claus no existe, me arrepentí de haberle hecho esa pregunta, era mejor permanecer en la ignorancia, si, la ignorancia debería ser mi nueva mejor amiga.

-Lo que tu tienes se maneja, se controla con medicamentos para que puedas hacer tu vida normal, pero siempre estará ahí, esperando a salir apenas te descuides- dijo él con toda la sutileza que le fue posible.

-Gracias por ser sincero- le dije algo resignada.

-No te sientas mal Bella, siempre y cuando seas una paciente responsable los medicamentos harán lo suyo, ahora apresúrate a comer para que salgamos de aquí, no quiero pasarme el fin de semana encerrado viendo películas de chicas en el cable- dijo Edward con la boca llena de tocino.

Comí lo más rápido que pude teniendo en cuenta que ya había desayunado en mi casa, cogí mi bolso lleno de cosas que no necesitaría y salí al soleado día en compañía de Edward.

En las cercanías de su casa había un parque gigantesco que contaba con una laguna, yo había ido allí en pocas ocasiones y siempre sola, ni siquiera podía llevar a bigotes, mi gato, porque allí muchos niños sacaban a pasear a sus perros. Era la primera vez que iba acompañada de algo distinto a un libro, de un amigo, y Edward había traído una mochila en la que tenía una manta para poder sentarnos en el césped, un poco de jugo y algo de fruta, solo cosas sanas como buen doctor.

-Nada mejor que sintetizar vitamina D por la mañana- dijo recostándose de cara al sol.

-Leí en el folleto que puedo presentar hipersensibilidad al sol- dije jugando con él.

-Los tomas desde muy poco Bella, te hará bien algo de luz, pareces vampira- explicó refiriéndose al tono blanquecino de mi piel.

-si, lo sé, siempre he sido así- comenté.

El parque estaba especialmente lleno ese día, habían muchas parejas tomadas de la mano, niños jugando con sus padres, un chico con rosas en la mano esperando a su amada; en fin, eran muchas escenas de lo que yo nunca podría tener. Siempre me había ocultado bajo una fachada fría y egoísta diciendo que no quería casarme porque no quería soportar a otro a mi lado o diciendo que los bebes me desagradaban por sus constantes lloriqueos, pero en realidad si quería tener a alguien a mi lado con quien compartir mi vida, quería despertar una mañana y que un esposo me llevara desayuno a la cama y que unos niños vinieran a invadir mi habitación con un perro y un gato.

Yo quería una vida, no quería ser la ermitaña que lo más cercano que tiene a un hijo es su gato, quería ver a Charlie de esmoquin llevarme del brazo a la iglesia mientras un guapo chico me esperaba en el altar, nada se pierde con soñar, pero solo eso seria, solo un sueño que no se realizaría nunca.

-No soy lector de mentes pero sé exactamente lo que estas pensando- dijo Edward sacándome de mis ensoñaciones.

-Es la luz del sol la que hace picar mis ojos, quizás deba volver a Forks- dije excusándome.

-No me mientas Bella, algún día un maldito afortunado se va a pasear por este parque contigo de la mano y pondrá en tu dedo un anillo- comentó con humor tratando de hacerme reír.

-Será mejor que nos vayamos a ver las películas de chicas que dan en el cable, fue mucho sol para ti hoy- concluyó Edward ofreciéndome su mano para que me levantara del suelo.

Dude en aceptarla pero terminé cediendo, cada vez me acostumbraba mas al tacto electrizante de Edward, incluso podría decir que necesitaba a Edward como si fuese una droga.

Cuando llegamos a su casa me sorprendió lo ordenada y limpia que era para ser el hogar de un hombre que vive solo; a donde quiera que mirara habían fotos de su familia, libreros y modelos a escala del cráneo y cerebro humano. En definitiva se notaba el compromiso que tenia Edward hacia su profesión.

-¿te resulta extraña mi manía por los libros?- pregunto ante mis miradas curiosas a sus libreros.

-No me resulta extraño Edward, eres un medico, es obvio que debes tener muchos libros de consulta- respondí.

-Te resultaría extraño ir a la casa de Jasper, tiene repisas llenas de soldaditos de plástico, caballos a escala y fotografías de armas; creo que le afecto un poco la crisis vocacional que tuvo antes de ser psicólogo- dijo Edward.

-¿Qué iba a estudiar él antes de dedicarse a la psicología?- pregunté por curiosidad, después de todo ese chico estaba en estos momentos con Alice y no quería que mi mejor amiga anduviese con un psicópata.

-Iba a ser profesor de historia, era muy bueno, pero era mejor comprendiendo los sentimientos de las personas, así que se retiró de la carrera y empezó con psicología- explicó.

-Me resulta extraño que el "Mayor" Jasper Withlock esté saliendo con una chica en estos momentos en vez de estar jugando a la segunda guerra mundial, pero de igual manera es gracioso, sería realmente divertido ver a Jasper con una novia- agregó Edward entre risas.

-Lo que sería realmente gracioso es ver a Alice arrastrarlo de tienda en tienda por el centro comercial- añadí contagiándome de la musical risa de Edward.

Luego de pasar un buen rato bromeando nos enfrascamos en una discusión sobre quien debería cocinar el almuerzo, después de validos argumentos Edward terminó por convencerme diciendo que como él era medico sabia que alimentos eran más nutritivos y que sería lo mejor para mí.

-Que no se te olvide que edito una revista que curiosamente trata sobre la salud Edward, ya he leído sobre alimentos tantas veces que incluso podría decirte las calorías que tiene una gota de aceite- dije sentada en un taburete de su cocina mientras veía con que maestría hacia girar una tortilla en el aire.

-¿Haz visto alguna vez un conejo con lentes?- preguntó Edward sirviéndome un poco de aquella extraña tortilla de zanahorias.

-No, pero no saco nada con comer esto si de todas maneras ocupo lentes para leer- contraataqué burlándome de él.

-Solo come Bella, luego podrás intoxicarme con tu horrenda comida- dijo dándole un golpecito a mi hombro.

-Créeme Edward, cuando pruebes algo cocinado por mí nunca mas querrás comer otra cosa que no prepare yo- dije con fingida soberbia atenta a su reacción.

Él solo sonrió dejándome deslumbrada, me dediqué a comer en silencio, esto se me estaba saliendo de las manos, con cada mirada, con cada sonrisa que me daba Edward mi corazón latía desbocado y mis mejillas se teñían de rojo, esto no podía seguir así, ¡él es mi psiquiatra por el amor de dios! No un chico cualquiera al que podría coquetearle, ni siquiera podía coquetearle a un chico, Edward definitivamente estaba prohibido.

-¿algo que te inquiete?, ¿tan asquerosa está la comida?- preguntó Edward ante la expresión que tenía en mi cara.

-No es eso, solo olvídalo- dije restándole importancia.

-Si tú no me dejas entrar en tus pensamientos ¿Cómo quieres que te ayude?-preguntó con preocupación.

-Estar contigo es tan fácil como respirar, tan agradable como una mañana cálida y soleada y eso es lo que me asusta, que luego ocurra algo, que de la noche a la mañana tu tacto no sea el mismo y termine cayendo al suelo sin poder levantarme- le expliqué.

-Eso no cambiará, nada tiene que cambiar, y si algo malo pasa yo estaré ahí para ti hasta que tu decidas que ya no quieres que esté a tu lado- dijo conmoviéndome con sus palabras.

-Ese es el problema Edward, en estos momentos eres demasiado indispensable en mi vida, eres más que mi psiquiatra y no creo estar lista como para tener otro amigo mas- dije alejándome lo mas que pude de él.

-Pero Bella…- señaló acercándose hacia donde yo estaba.

-No te me acerques Edward, nos vemos en tu consulta- concluí tomando mi bolso y saliendo de su casa con el alma desgarrada.

Escuché un uno que otro "Bella vuelve aquí, vamos a hablar" pero yo no hice caso y agradecí enormemente que él no me siguiera, corrí hacia la calle y tomé el primer taxi que vi para dirigirme a mi casa; cuando llegué me tiré sobre la cama y descargué mi frustración a través del llanto y después de lo que pensé que sería un avance, el tacto acumulado de Edward que tenia sobre mis manos y mis brazos comenzó a dolerme, a quemarme y a resultarme excesivamente repugnante, tomé a mi gatito en brazos y comencé a acariciarlo esperando que su tacto de animal limpiara el tacto humano de Edward.


*la cancion que canta Edward se llama Change the world - Eric Clapton, solo que en el fict ese pedacito esta traducido

espero que les haya gustado

denle al botoncito de mas abajo si quieren tener un doc como Edward XD

bye!