Capitulo cinco: tan cerca y tan lejos.

(Edward P.O.V)

"-¿Te acuerdas cuando Esme nos mandó a bañar a tu perro?- pregunto Tanya recostada sobre la suave hierba del prado.

-Como no recordarlo, terminó lleno de lodo por seguirnos mientras escapábamos de él en bicicleta- le respondí acomodando mis lentes oscuros-

-Me gustaría sentirme así de libre algún día, sin pastillas, sin loqueros, sin lentes para el sol- dijo mi amiga en un suspiro.

- Mi papá habló con el tuyo, le recomendó un médico que atiende en Houston, quizás al acabar el instituto me mude allá- soltó con un dejo de tristeza.

-No te puedes dar por vencida, quizás ese medico si es la solución a tu problema- dije alentándola.

-¿Me esperaras aquí verdad?- preguntó escondiendo su mirada de mi.

-Hasta que tú decidas que no sea así- le respondí abrazándola, -Mañana es tu cumpleaños, ¿paseamos?- pregunté.

-Si, estaré aquí a la misma hora, y trata de no traer a tu labrador lodoso- dijo Tanya riendo."

No podía evitar que los recuerdos me abrumaran, ese día sentí que la perdía, era una sensación demasiado fea que se alojaba en mi estomago y no me dejaba continuar adelante, y lo peor es que después de años sin sentirla volvió al irse Bella, temía que cambiara de médico, de no volver a verla, en mi propósito por ayudarla solo había cometido errores y uno de ellos era no haber respetado su espacio, el haber tomado su mano y haberle dado un abrazo, Tanya era una estrella a la que no se poda mirar, pero Bella era algo mas allá de eso, Bella era intocable, inalcanzable.

Pasé días enteros revisando los libros en donde las recepcionistas agendaban las horas medicas en busca de su nombre, incluso para saber si había tomado alguna hora con otro médico; vi luego de un mes que tenía una cita con Jasper y que al día siguiente había pedido una conmigo, eso me dio ánimos pero mi nuevo problema ahora era la impaciencia que tenia por volver a verla y preguntarle como se sentía.

-Doctor Cullen, ¿me está escuchando?- me llamó la atención un paciente al que trataba por un leve caso de claustrofobia, siempre debía asegurarme de dejar la ventana abierta para que no se desesperara en mi consulta.

-Si Ralph, te estaba escuchando, mi colega Jasper Withlock también hace hipnosis, sería bueno que te hicieras una cita con él- dije sugiriéndole lo que primero vino a mi cabeza ya que todos mis pensamientos estaban centrados en Bella sentada en el sofá que Jasper tenía en la consulta contigua a la mía.

Despedí a mi paciente y como ya no aguantaba mi nerviosismo estúpido me fui a la cafetería por un cappuccino esperando a que la cafeína me ayudara a despertarme un poco. Me ubiqué en mi mesa habitual y cuando ya llevaba la mitad de mi cappuccino la vi. Llevaba su cabello suelto y un vestido color azul que le llegaba hasta las rodillas, se veía completamente radiante y hermosa, no pude evitar mirar a las demás personas que ahí se encontraban, los hombres la veían con asombro y las mujeres con envidia.

Ella hizo su pedido, entregó el dinero en las manos de la señora de la caja registradora y recibió su jugo y sus galletas también de sus manos, luego se dirigió a una mesa vacía para dejar ahí su bolso, una carpeta con papeles y su pedido.

Me asombró la manera en la que se tomó las cosas, hace un tiempo atrás la había visto complicada a la hora de entregarle el dinero a una persona en las manos, ahora lo hacía como si fuera la cosa más natural del mundo, en definitiva Bella se estaba recuperando, y sin mi ayuda.

Ya estaba harto de ver como los pacientes y doctores que estaban allí la miraban, en un afán egoísta y protector tomé mi vaso vacio de cappuccino y me dirigí hasta su mesa, ella parecía absorta leyendo una columna en una revista de modas mientras mordisqueaba sus galletas, no levantó la mirada cuando hice chirrear la silla a propósito para que ella me notara.

-Hola Bella- dije casualmente.

Ella levantó la mirada, se había puesto sus lentes de lectura, dejo la revista a un lado u se quitó los lentes antes de responderme.

-Buenos días doctor Cullen- me respondió con extrema frialdad pero yo no iba a seguirle el juego, iba a derribar las barreras, no iba a ser el estúpido tipo que la provee de antidepresivos y demás pastillas, iba a llegar a la verdadera Bella como fuera.

Ignorando su máscara de "mujer fatal" le hablé como si hubiésemos sido amigos toda la vida.

-¿Cómo estás?- dije tuteándola.

-Bien- respondió ella con sus ojos fijos en los míos, ahora entendía un poco a Tanya, el sentir que desnudaban tu alma era algo realmente desagradable.

-¿y qué haces por aquí?- pregunté lo obvio.

-Tuve una sesión con Jasper, ahora mismo he cumplido mi tarea, compré con monedas y recibí el cambio en mi mano, un gran avance- dijo ella con sarcasmo.

Era más difícil de lo que pensaba hacerla derribar su muro de hielo, jugueteé con mi vaso mientras inspeccionaba su aspecto, no tenia ojeras, su piel se veía saludable y había un gran cambio en su forma de vestir, ya no estaban los jeans y las camisetas de algodón, en su lugar había un elegante vestido, zapatos de taco bajo y un bolso a juego con su calzado en vez de ese bolso gigante que de seguro usaba para interponerlo entre ella y cualquiera que fuese a tócala.

-¿Y qué ha pasado con las Converse?, ¿Tu "gran avance" viene de la mano con una nueva moda?- pregunté intentando bromear.

-Nuevo trabajo- dijo ella. –Alice trabaja en el departamento de vestuario en una revista de modas y ahí les faltaba una editora, ella me recomendó y conseguí el empleo- explicó.

-Debo revisar tus niveles plasmáticos de medicamentos, deberías pedir una cita- sugerí aunque ya sabía que ella había agendado una hora para mañana.

-La cita está pedida y los exámenes ya me los he hecho, que tenga buenos días doctor Cullen- dijo antes de levantarse de la mesa y dejarme ahí solo.

Necesitaba hablar con Jasper, saber que le había dicho a él, saber cuál fue mi error y porque Bella se comportaba así, me dirigí a la consulta de Jasper, miré mi reloj y vi que él estaba en su descanso, seguramente se encontraba echado en el sofá que tenia ahí comiendo golosinas y escuchando heavy metal a todo volumen en su reproductor de mp3.

-Whitlock, tenemos que hablar- dije esperando a que Jasper notara la preocupación en mi voz.

-Suéltala Cullen, que pasa- dijo Jasper levantándose del sofá dejando un montón de papelitos multicolores en el suelo.

-Necesito saber todo lo que hablaste con Bella hoy- exigí.

-Edward, tu sabes que eso es información confidencial- me dijo.

-¡Pero yo necesito saber!- dije casi gritando.

-¿y para que quieres saberlo?- preguntó manteniendo esa calma que lo caracterizaba.

-Ella no es la misma, por lo menos no conmigo, necesito saber que le pasa para poder ayudarla- me expliqué.

-En palabras de mi Allie ella se comporta como una completa perra contigo porque no confía en ti- dijo Jasper de lo más calmado.

-Siéntate Edward y relájate para que pueda explicártelo- dijo después mientras se ubicaba tras su escritorio tal y como si yo fuera su paciente.

Le hice caso y me senté ahí en ese mar de envoltorios de dulces esperando su magistral explicación.

-Isabella tiene un T.O.C. eso no se lo vas a poder quitar nunca, la puedes tener controlada con medicamentos pero nunca estará sana al cien por ciento, ella vivió en un hogar destruido, con su padre en Forks y su madre en Phoenix, en su infancia la maltrataban psicológicamente en el colegio al punto de convertirla en una antisocial y ella no hacía nada para remediarlo, se sentía bien siendo una ermitaña; luego de irse a Forks empezaron los síntomas ya que ahí si tenía vida social y el resto de la historia ya la sabes, los intentos de suicidio, el asco al tacto humano, etc.- explicó Jasper.

-¿pero por que es así conmigo? Pregunté.

-Ella ha hecho un gran avance, ha descubierto que es lo que le lleva a sentir asco hacia los humanos, imagínala como una chica sin piel, no puedes tocar su dermis sino que vas directamente al hueso, ella siente que la atacan cuando la tocan, que a través del tacto recibe todas esas agresiones y malos momentos que vivió en su infancia y mi teoría es que no quiere vivir de nuevo una experiencia así por lo que desea alejarte para que no te transformes con el tiempo en otro "Mike" u otro "Jacob"- dijo Jasper caminando por la oficina.

-¿y quiénes son esos tipos?- pregunté a lo que Jasper me lanzó la ficha de Isabella, me salté la parte de su familia y lo que Jasper ya me había contado y fui directo al grano.

Novio Nº1 Mike Newton, descrito como cerdo ególatra

Edad de la paciente en ese entonces: 17 años

Duración del noviazgo: 2 meses

La paciente decidió terminar la relación ya que no podía tocar su mano sin llorar, la relación le producía crisis de angustia las cuales no le dejaban ejercer un buen desempeño en el instituto.

Novio Nº2 Jacob Black, descrito como pobre individuo que tuvo la mala suerte de toparse con una loca.

Edad de la paciente en ese entonces: 20 años

Duración del noviazgo: 5 meses

La paciente decidió terminar la relación debido a una descompensación neuroquímica causada por un mal manejo de medicamentos y a su vez por el gran impacto emocional causado al recibir "indirectas" poco decorosas de su novio.

-A mi no me contó nada de esto- dije devolviéndole a Jasper la ficha clínica de Bella.

-Y no creo que lo haga tampoco, confía en mí porque ve a su mejor amiga segura y feliz conmigo, pero si no te tiene confianza dudo mucho que te vea como algo más que "el médico que solo habla y le da medicamentos"- expresó Jasper.

-Yo jamás le haría daño- murmuré.

-Lo sé Edward pero esta chica al sentir que una nueva persona se estaba involucrando en su vida sintió también una especie de "atadura" se sintió ahogada con tu protección y por consiguiente un tanto atacada, solo dale tiempo y si la ves simplemente no la toques y trátala como tu paciente, no como si fuese Tanya, que la chica tampoco es tonta y sabe de tu obsesión por ayudar a alguien con el mismo problema de Denali- musitó Jasper.

Le di las gracias a Jasper por tan valiosa información y como no tenia más pacientes que atender me fui a mi casa a esperar como niño bueno la llegada del siguiente día para volver a ver a Isabella.

Con la salida del sol me di una ducha rápida y me vestí, bajé a la cocina y como estaba tan impaciente por verla me tragué mi poco elaborado desayuno, prácticamente corrí a mi Volvo y conduje como un loco por las calles hasta que llegué al hospital y aparqué mi coche en mi lugar habitual.

Entré como siempre, saludé a la muchacha de la recepción y le indiqué que podía hacer pasar a mi primer paciente, entró una chica con fobia a los perros y ese debió ser mi día de suerte porque mi paciente me notificó que se había comprado un Yorkshire* y que ya lo amaba como si fuera su hijo así que la di de alta y me desocupé antes para llamar a la siguiente persona de la lista, Isabella Marie Swan.

Ella vino de inmediato en cuanto la llamé, sacó de su bolso los sobres con los exámenes y los dejó en el escritorio para que los revisara.

-Según esto estas bien, no deberías sentir tanto rechazo al tacto humano, pero de todas formas debes seguir tomando el medicamento en dosis más bajas- le expliqué entregándole una hoja con las nuevas indicaciones.

-¿Ya puedo irme doctor Cullen?- preguntó ella.

-Aun no Isabella, necesito saber de tu vida, como te ha ido, que has sentido, en fin, como estas- dije rogándole al cielo que esta vez no fuera fría conmigo.

-Como ya le dije ayer, me cambié de trabajo, me pagan más, sus medicamentos me causan temblores en las manos pero estoy más tolerante al tacto humano, mi amiga ya no vivirá conmigo, las cosas con su novio son serias y se irá a vivir "al campo de batalla del mayor Whitlock" así que en casa seremos Bigotes y yo- dijo con una mirada enternecida al recordar a su gato.

-¿y qué te provoca eso?- pregunté.

-Estoy feliz por Alice, ella merece ser feliz y Jasper es el chico indicado para ella, además la veré en el trabajo ya que yo escribo sobre lo que ella diseña- dijo con sinceridad.

-¿Qué sientes ante la idea de vivir sola?- pregunté esperando una respuesta optimista de su parte.

-Ya no habrán más vestidos tirados, además no estaré sola, para eso tengo a mi gatito- respondió.

-¿Cómo te sientes cuando alguien te toca?- formulé sabiendo que eso ya se lo había dicho a Jasper ayer.

Ella no me respondió, solo se limitó a dejar vagar su mirada por la oficina.

-Bella, ¿tu quieres recuperarte?- le pregunté.

-Claro que si, es lo único que deseo- me respondió.

-En tu caso los medicamentos no hacen maravillas, es un cincuenta y cincuenta, una parte la hacen las pastillas para poner en orden el asunto neurológico, pero la otra parte la haces tú, solo tú sabes como sanarte, yo puedo ayudar pero no hago mucho si tu no me dices como hacerlo- le expliqué.

Ella suspiró, apartó los cabellos que caían sobre sus preciosos ojos marrones y me miró como si fuese a llorar en cualquier momento.

-Sé que hay personas que quizás tuvieron una vida peor que la mía y que yo me esté quejando de nada pero mi vida fue una mierda, soy desconfiada e insegura, soy torpe e inmadura, soy débil, tonta, horrible, una mala persona, una…- no la dejé terminar, no soporté verla ahí despotricar contra ella misma por lo que me levanté de mi asiento, me arrodillé frente a ella y tomé una de sus manos.

-Te hirieron Bella y está bien si quieres llorar, pero no puedes dejar que ellos ganen la batalla, tu eres una mujer hermosa, fuerte y valiente y debes aprender a confiar más en las personas, o todos te van a desear mal, no todos hablaran pestes de ti, algunos simplemente queremos ayudarte, no agredirte- le dije sinceramente.

-He sido una tonta Edward- expresó lanzándose a mis brazos buscando consuelo, que hermoso sonaba mi nombre saliendo de sus labios, volvía a recuperar su confianza y esta vez no la perdería.

-Tu no eres tonta Bella, solo estas asustada, tienes heridas como todo el mundo y yo te ayudaré a sanarlas- expliqué acariciando su cabello.

-Estamos destrozados Edward, pero seré fuerte para poder sanar también la herida que tu llevas dentro- dijo dejándose acariciar.

-sin preguntarle sabia a que herida se refería, pero lo que ella ignoraba era que al tenerla entre mis brazos todo cicatrizaba más rápido.

*Yorkshire: una raza de perro, son pequeños, peludos y realmente adorables.