Capitulo siete: pequeñas complicaciones
(Edward P.O.V)
Definitivamente Tanya desde el infinito cielo en donde se encontraba me había enviado un ángel para ser feliz; me había puesto en el camino a una maravillosa joven con su mismo problema para que yo la ayudara; y lo había logrado.
Isabella Swan había traído a mi vida esa luz que se había apagado con la muerte de Tanya, y con ella no cometería los mismos errores; me encargaría de repetirle hasta el cansancio lo mucho que la amo y trataría con cuidado su problema, después de todo ahora el doctor soy yo.
Llegué a mi consulta con una sonrisa de oreja a oreja pero no todos estaban igual, Jasper me miraba asustado y solo abrió la boca para susurrar una palabra: Inspección.
El director del hospital, Aro Volturi, rara vez hacia una inspección, debió pasar algo realmente malo como para que hiciera una, o a lo mejor algo realmente bueno como la llegada de nuevos médicos o nuevos aparatos de salud.
-Por favor dime que no tienes nada con Isabella- murmuró Jasper caminando junto a mi por el pasillo.
-¿Qué demonios pasa aquí?- le pregunte un tanto enojado.
-James, el cardiólogo, tiene un amorío con una de sus pacientes, esa pelirroja que viene a hacerse la enferma, la tal victoria- explicó Jasper
-¿y qué tiene que ver eso conmigo?- pregunté haciéndome el desentendido.
-Nada Edward, es que prácticamente ella y tu son muy unidos y puede prestarse para malos entendidos, el del problema aquí soy yo, ¡su amiga vive conmigo ahora!- exclamó Jasper alarmado.
-Tu mismo lo has dicho, su amiga, no ella, tranquilo hombre, no va a pasar nada- dije para tranquilizarlo.
-Escuché que a James lo corrieron del hospital, y era un buen médico, no quiero que me corran- lloriqueaba Jasper asustado.
-Deja de comportarte como niña, ayer prácticamente le pedí a Bella que fuera mi novia y ella prácticamente aceptó, así que si van a correr a alguien es a mi- dije en voz baja solo para que Jasper escuchara.
-¡Que hiciste que!, ¿pero tu estás loco?- Grito el rubio a medio pasillo
-Baja la voz Whitlock que aun puedo librar bien la situación- dije un tanto seguro de mi mismo, si algo amaba en este mundo era a Isabella y a mi profesión y no iba a permitir que nada me fuera arrebatado.
-Esto sí que se va a poner feo, ¿es que acaso eres idiota?, ¿no sabes el daño que le puedes causar a esa muchacha?, ¿no sabes que esto me puede costar mi relación con Alice- volvió a lloriquear Jasper.
-¿y qué tiene que ver Alice en todo esto?- pregunte extrañado.
-ya sabes, para ganarte a una chica primero debes agradarle a su amiga, y si ahora tu le haces algo toda la psicoterapia que he estado haciendo se irá al tarro de la basura y Alice me odiará- confesó Jasper.
-Creo que debemos ir a la sala de juntas niñita llorona, mas tarde hablaremos sobre el tema Swan y Brandon- dije empujando a un temeroso Jasper al encuentro con el director del hospital.
Una vez llegamos allí nos ubicamos junto a mi padre quien había llegado recientemente al hospital a falta de algún buen neurocirujano que hiciera bien su trabajo; Jasper no era el único nervioso, Jane la radióloga y Alec el anestesista estaban algo inquietos también, era el único a quien podían culpar de algo y que curiosamente se mantenía tranquilo, no quise alterarme, mi nerviosismo seria como tener en la cabeza un cartelito que diga "ayer besé a mi paciente".
-Ustedes se imaginarán porque los cité aquí- empezó Aro paseándose por la sala.
-Uno de sus colegas cometió el gravísimo error de involucrarse con una de sus pacientes y ustedes sabrán muy bien que eso crea conflictos éticos en este hospital, James Craig de cardiología se involucró amorosamente con su paciente, ocupó maquinaria de electrocardiograma y ecocardiograma sin que fuese autorizado como procedimiento médico y además se paseaban por el hospital como si aquello fuese de lo más normal, si me entero de que alguno de ustedes imita el comportamiento de James Craig tengan por seguro que me encargaré de que nunca más en su corrupta vida vuelvan a trabajar en el área de la salud- finalizó Aro haciendo temblar a Jasper a mi lado.
-¿Señor?- dijo Jane haciéndose notar.
-¡que pasa ahora!- bramó Aro.
-¿las relaciones entre colegas también están prohibidas?- preguntó temerosa la muchacha.
-me da lo mismo lo que hagan entre ustedes mientras no involucren a pacientes que quieran pasarse de listos pidiendo servicios médicos gratis que luego hacen perder millones a este hospital- dijo el director haciendo que con sus palabras el anestesista se comenzara a relajar lentamente.
-Retírense todos, tienen pacientes a los que revisar, solo quiero aquí a Cullen y a Whitlock- indicó Aro haciendo que Jasper volviera a temblar como gelatina.
Ahora si estábamos fritos, esto no pintaba nada bien pero en nuestro caso ninguno había hecho gran alboroto ni había ocupado indiscriminadamente recursos del hospital así que no podían culparnos de nada, solo debía ser cuidadoso en mi relación con Bella y asunto arreglado.
-Van a hacer una convención de psiquiatría y psicología en el Plaza sobre nuevos métodos para tratar a pacientes con problemas de T.O.C.* y por lo que sé ustedes tienen en común a una paciente con un problema parecido- dijo Aro atento a nuestra reacción.
-Si Doctor Volturi, nuestra paciente efectivamente padece de un trastorno obsesivo-compulsivo el cual hemos mantenido a raya con medicamentos y una psicoterapia acorde a su problema- dije en tono profesional.
-Ambos deben asistir a esa convención, serán solo dos días, uno de charla y el otro una cena, nada del otro mundo. ¡Ah! Y se me olvidaba, vayan acompañados, esas cenas son aburridas sin una linda chica al lado- indicó el doctor Volturi guiñándonos un ojo.
Las palabras de Aro fueron tan liberadoras como quitarme una mochila de cien kilos de la espalda, además me estaba dando la excusa perfecta para llevar a "cierta linda chica" a esa convención sin que sospechase nada.
-¿Señor?, ya que la convención es sobre los T.O.C*, ¿yo podría llevar a mi paciente?, para que se informe más acerca de su enfermedad y conozca de primera mano los nuevos métodos de tratamiento, usted sabe que yo tengo un gran compromiso hacia mi trabajo, mi único interés es mejorar la calidad de vida de mis pacientes- expresé esperando una respuesta afirmativa.
-Sé Cullen lo comprometido que estas con este hospital, ve tranquilo y lleva a la muchacha, si ella se recupera bien dará buenas referencias de nuestro hospital y eso es lo que importa- confesó Aro Volturi.
Con todo eso de la inspección, mas la charla con el director y muchos médicos preguntándome que quería Aro se me había pasado el tiempo, quería con toda mi alma volver a ver a Bella y tenerla entre mis brazos para sentir su calidez y la dulce esencia de su perfume, pero me la había pasado revisando informes, confirmando mi asistencia y la de mi acompañante al evento en el Hotel Plaza, revisando más informes y atendiendo hasta altas horas de la noche un caso en la sala de urgencias, un pobre chico que se había intentado suicidar y por la intranquilidad del mismo el médico de turno había solicitado a un psiquiatra para que lo evaluara y empezara a tratarlo antes de que lograra quitarse la vida.
(Bella P.O.V)
¿Había dicho ya que la vida era hermosa?, creo que no, pero así lo es, me siento como en las nubes, Edward es el hombre más maravilloso que ha pisado la tierra y gracias a él es que al final del túnel pude ver una luz de esperanza para recuperarme y para rehacer mi vida.
Me había pasado todo el día mirando la pantalla de mi computador sin haber trabajado nada, solo pensando en Edward y ese dulce y tierno beso que nos dimos anoche en mi casa. Salí de mi trabajo y me despedí de Alice al pasar, la cual como nuevo pasatiempo tenía el de vestir al ejercito de soldaditos de juguete de su novio, ya les tenía el vestuario completo de diferentes guerras; me alegraba por ella, se veía a leguas que estaba más que feliz con Jasper. Aun recuerdo cuando llegamos a esta ciudad, éramos tres chicas de pueblo pequeño tratando de concretar nuestros sueños, entre las tres ahorramos para una casa que nos brindara un poco de espacio para cada una, habíamos estudiado diferentes carreras, Rosalie era Ingeniera mecánica, Alice diseñadora de vestuario y yo periodista con un doctorado en literatura.
La primera en irse de casa fue Rose, cuando conoció a Emmett fue amor a primera vista. No dudó ni un segundo en irse a vivir con él, luego Alice hace muy poco, ¿pero algún día me iría yo?, ¿seria Edward el príncipe azul que vendría a mi rescate?
Ya en mi casa me quité los tacones y me senté en el sofá a esperar pacientemente una llamada de Edward, él dijo que quería verme pero no me llamaba, la desesperación comenzaba a apoderarse de mí, ¿y si solo estaba jugando conmigo?, también pudo pasarle algo, en ese caso solo esperaba que estuviera bien y que se acordara de mi.
Lo había esperado toda la noche y él no se había contactado conmigo, ya en la mañana había decidido hacerle una pequeña visita en el hospital, si no me quería ver como Bella su "casi novia", estaría obligado a verme como la señorita Swan, su paciente.
Llamé al trabajo temprano y mi jefa me dio permiso para ausentarme en la mañana, también hice unas llamadas al hospital y logré hacer una cita con Edward Cullen, psiquiatra argumentando que los medicamentos no me estaban haciendo bien y no me dejaban hacer mi vida con normalidad.
Saqué del closet lo primero que pillé, un vestido negro de tirantes un poco más arriba de la rodilla y una chaqueta de mangas cortas blanca y me vestí, por lo menos parecía que después iba a mi trabajo en una revista de modas y no que mi único propósito era impresionarlo, me apresuré con el resto de mi rutina matutina y dejando los demoniacos tacones para el final me dispuse a salir de casa.
Tomé un taxi y en muy poco tiempo estuve en el hospital, me registré con las secretarias de la recepción y esperé tranquila como niña buena a que la aterciopelada voz de mi doctor me llamase para ingresar a su consulta.
La espera se prolongó por media hora pero finalmente Edward me llamó, caminé hacia su consulta y su comportamiento ausente el día de ayer quedó justificado del todo, otro médico de edad avanzada lo acompañaba, de verlo me causaba rechazo así que en vez de sentarme en una silla junto a él lo hice en la camilla.
-Buenos días señorita Swan, él es el doctor Aro Volturi, director de este hospital y está evaluando los métodos utilizados por todos los médicos de aquí- explicó Edward dándome a entender que frente a él solo debíamos ser médico y paciente.
-¿Qué tal se ha sentido?- preguntó Edward
-bien, pero ayer tuve una sensación extraña, como de vacío, ¿puede ser porque ahora estoy tomando dosis más bajas de un medicamento?- dije queriéndole decir "estoy bien pero ayer me hiciste falta"
-Si, puede ser, eso pasa porque bajan los niveles plasmáticos de medicamento y la pastillita en si no puede estar cuando tu cerebro la necesita- me respondió con un mensaje oculto.
-Recuéstese para examinarla, necesito saber si hay reacciones adversas por el medicamento- dijo Edward y yo obedecí.
Él tomaba mi presión arterial, mi temperatura, apuntaba mis pupilas con una luz y revisaba mis reflejos, todo ante la mirada de aquel doctor que lo acompañaba, caí en cuenta de que la manera cariñosa en la cual me examinaba era porque quería tocarme, Edward me había extrañado.
-¿Ella es la chica del trastorno? Preguntó el otro doctor.
-Si Aro, es ella- le respondió Edward.
-Aquí veo en su ficha clínica que le da asco ser tocada por los humanos, ¿Cómo es que no te da asco que Edward te toque?- me preguntó.
-Todo tacto humano me da asco, pero no todos los humanos me dan el mismo asco, el tacto del doctor Cullen es…tolerable- mentí.
-Que interesante, ¿tu serias capaz de dejar que yo toque tu mano?- preguntó el doctor Volturi.
-No- dije con ganas de vomitar al imaginar su asquerosa mano sobre la mía.
-Soy doctor, no te haré nada malo- insistió el tipo.
-Aro no la toques, si ella no confía en ti no dejará que pongas una mano sobre ella, podrías echar a perder todo lo que con Jasper hemos logrado- me defendió Edward.
-Que lastima, una chica tan bonita como la señorita Swan con ese problema, eres especial, hermosa e intocable, un desafío apasionante para cualquier hombre- soltó el tipo a lo que yo no aguanté mas, eso lo sentí como una completa agresión, como si realmente me estuviera tocando, mas bien manoseando, me refugié entre los brazos de Edward y me puse a llorar sin importarme si debía cubrir esa fachada de la paciente y su doctor, quería ser solo Bella, la chica que olvida todo en los brazos de un ángel como Edward.
-¡No me importa que seas el director de este hospital y que me corras!, ¡eres un completo idiota, no voy a permitir que perturbes la tranquilidad mental de mi paciente!, ¡no permitiré que Isabella tenga una recaída por tu culpa!, ¿y así te haces llamar doctor?, ¡deberías correrte a ti mismo de este hospital!- gritó furioso Edward.
-si que resultaste ser un medico comprometido con su trabajo mi joven Edward, no te voy a correr si eso piensas- dijo tranquilamente aquel ser asqueroso y horripilante.
Yo ya estaba medio mareada, en uno de esos estados en los que caía cuando algo me resultaba demasiado shockeante, solo era consciente de que Edward limpiaba mis lágrimas con un pañuelo mientras el "doctor" Volturi nos observaba.
-Isabella, quiero que me escuches, ya que con los medicamentos anduviste bien puedo deducir que el origen de tu problema es netamente neurológico, así que seria beneficioso para ti si yo te derivo con un neurólogo, eso si no dejes de ir a la psicoterapia con Whitlock.
-¿Me está dando de alta?- pregunté sin saber lo que me estaba diciendo.
-No Isabella, te estoy derivando con un neurólogo, más bien con el doctor Carlisle Cullen, es mi padre y te puedo asegurar que él es especialista en cuanto a neurotransmisores se refiere, estarás en buenas manos- completó.
-¿Te desases de la muchacha?- preguntó Aro muy divertido con la situación.
-El origen de su problema es biológico, no psicológico, mi padre puede hacer más que yo- le respondo Edward de mal humor.
-Debes hacerte estos análisis y llevárselos a Carlisle- dijo entregándome las órdenes para hacerme dichos análisis, los cuales eran de sangre y un scanner al cerebro.
-Creo que iré a hacerle una visita a mi amiga por la noche, tengo mucho que contarle- dije dándole a entender que estaría en casa de Jasper para que hablásemos.
-Es bueno que veas a tu amiga, el sociabilizar con humanos ayuda mucho a tu problema, hablaré esta noche con Jasper Whitlock para contarle sobre su derivación a neurología y sobre como nuestro estimado doctor Volturi casi te trauma- me respondió Edward dándome a entender que ahí estaría.
-Por cierto Isabella, habrá una convención sobre las personas que padecen su problema, ¿le gustaría asistir?- preguntó cuando estaba por irme.
Solo asentí con la cabeza cohibida ante la mirada de ese viejo asqueroso que se hacía llamar doctor; Edward me acompañó a la puerta y cuando ya se hubo cerrado escuché un "ni pienses seguirla" dirigido a aquel tipo horrendo.
*T.O.C. abreviatura para Trastorno Obsesivo Compulsivo
