Capitulo ocho: Cena con amigos

(Bella P.O.V)

Salí asustadísima del hospital pero a la vez algo mas tranquila, Edward no se había olvidado de mi, solo había estado ocupado con ese viejo asqueroso que no merecía ejercer como médico; decidí dejar pasar el asunto, después de todo lo vería esta noche en casa de Alice y Jasper y además debía ir corriendo al trabajo a redactar esa columna sobre los nuevos diseños que el departamento de creación y vestuario habían impuesto como moda.

-¡Pero si el rosa y el negro están de moda Bella!, escribe ahí que son elegantes y femeninos- dijo Alice terminando de vestir a un maniquí una vez que llegué al trabajo.

-No sé como la gente compra todo lo que dicen- murmuré mientras escribía lo sutil que se vería la figura femenina usando colores pasteles.

-Simple mi querida chica anti-moda, nosotros somos la ley cuando de ropa se trata, todo lo que mi equipo creativo decide que es moda se transforma inmediatamente en ropa que todas las chicas excepto tu se mueren por tener- explicó la loca de Alice admirando la combinación de ropa que había creado.

-¿dijiste que hoy en la noche te verías con tu "casi novio"?- preguntó Alice haciéndome enrojecer como tomate.

-Si- respondí yo tratando de disimular mi sonrojo.

-¿Por qué no se dejan con la tontería del "casi" y se hacen novios de una vez?, y no me digas que prefieres que las cosas sean así porque te miro la cara y puedo ver que estas más que enamorada de tu doctorcito- soltó mi amiga con una risita.

-Creo que él no quiere incomodarme, ya sabes, por mi problema y esas estupideces- dije sin dejar de teclear en el computador.

-Yo creo que el doctorcito es un típico nerd de secundaria que está asustado ante la idea de pedirle a una chica que sea su novia- acotó Alice.

-¿Y que te hace pensar eso?- pregunté intrigada, Alice tenía información y yo quería saberla.

-No te enojes por no haberte contado antes pero ¿te acuerdas cuando estabas enojada con Edward por no sé qué?, en esos días el vino a visitar a Jasper y después de un exhaustivo interrogatorio que le hice para saber que se proponía Edward contigo Jasper soltó la sopa, dijo que él solo quiere ayudarte y después no sé porque la conversación se desvió a sus años en la universidad y ahí Jasper me contó que Edward nunca antes había tenido una novia, una que otra cita sin importancia tal vez pero una novia real nunca- confesó Alice.

-¿Y por qué?- Atiné a preguntar.

-No sé, pero si te pusieras este vestido esta noche junto con los tacones que te regalé para navidad podrías ser su primera novia- propuso Alice indicando el vestido que lucía el maniquí.

El vestido en si no me parecía tan raro como el resto de los vestidos de la colección de Alice, era rosa en tonos pasteles con una cinta negra bajo el busto, con tirantes muy finos y llegaba un poco más arriba de la rodilla pero a la única que se le vería bien seria a Rosalie ya que yo no poseía el "relleno" necesario para ese vestido.

-¡No lo mires como si estuviera maldito!, te quedará estupendo, ahora termina pronto esa columna para que la pongan en edición y podamos irnos a casa, Jasper trabaja hasta tarde hoy y tu amorcito también, si tenemos suerte te podré arreglar-dijo Alice apurándome en mi trabajo.

Terminé mi columna a tiempo, por suerte a mi jefa le gustó como me expresé de "su linda ropa" y dejó que me fuera a casa junto con Alice y un montón de vestuario gratis como incentivo a mi buena redacción.

-Jasper y yo somos un desastre en la cocina, extraño comer tu comida Bella- dijo Alice mientras íbamos en su coche.

-Si quieres podría cocinar en tu casa hoy- propuse sin saber en lo que me estaba metiendo.

-¡Eso es perfecto!, así me dará tiempo de maquillarte, vestirte y peinarte; eres la mejor Bella- Exclamó la loca de mi amiga una vez caí en su trampa.

Alice condujo hasta su casa, una vez entré entendí porqué Edward diría que me resultaría raro ver la casa de Jasper, cada pared tenia repisas y ahí en perfecto orden se hallaban soldaditos de plástico, de madera y de metal, vestidos impecablemente con ropas de distintas guerras, todo obra de Alice.

La duende hiperactiva dejó que por lo menos cocinara la cena primero y después fuera su Barbie personal ya que argumenté que podría manchar el vestido que ella tenía designado para mí mientras cocinaba. Jasper y Alice tenían un montón de comida en su cocina pero por lo que había escuchado solo sabían cocinar una cosa cada uno: Espaguetis y Arroz.

Me decidí por cocinar una carne de vacuno en su jugo como lo hacia mi abuela y asaria unas patatas con algunas especias también, después de todo esta noche vendría Edward y a los hombres se les conquista por el estomago.

Dejé la carne cociéndose y las patatas asándose, puse la alarma de mi celular para que me avisara cuando terminaría el tiempo de cocción y subí a la habitación de Alice para someterme a la tortura de ser su otro maniquí.

No le tomo mucho tiempo arreglarme y eso era gracias a que la nueva tendencia que estaban imponiendo ella y su equipo creativo era la de ser natural, fue solo el vestido, unos tacones bajos, mi cabello peinado en suaves ondas que caían por mis hombros y brillo labial de cereza; me miré al espejo con temor ante la imagen que él podía devolverme pero solo vi a una chica que lucía un vestido de alta costura con gracia y naturalidad.

-¿Ves?, te dije que no era tan malo, ahora vamos a arreglar la mesa que los chicos no tardan en llegar- dijo Alice arrastrándome escaleras abajo.

Vigilé que la cena estuviese lista mientras Alice ponía platos y cubiertos sobre la mesa del comedor, íbamos a ver una película mientras los chicos llegaban pero no alcanzamos ya que ellos entraron a la casa justo cuando habíamos localizado una buena en la televisión. Ambos lucían exhaustos, pero para mí Edward siempre seria la perfección en persona aun con el cabello indomable y la corbata desarreglada.

-Te juro que verte ya me arregla el día, detesto a ese Volturi- dijo Edward para luego dejar un pequeño beso en mi frente.

-No eres el único Edward, mañana es mi turno para ser inspeccionado- explico Jasper.

-¿Alguien me podría explicar que está pasando y el por qué de esas caras?- exigió Alice con un claro dejo de preocupación en la voz.

-Nada Allie, un idiota del trabajo se metió con su paciente y la muy aprovechadora le sacó recursos al hospital a través de él, por eso nos están inspeccionando a todos y para colmo Aro Volturi, el director del hospital se ha obsesionado con la paciente consentida de Edward- explico Jasper de manera rápida.

-¡Pero porque yo!- exclamé abrazada a mi medico favorito.

-Porque a ese tipo le gusta experimentar con sus pacientes, ni yo se que te causa tu trastorno y el planea estudiarte, es un coleccionista de pacientes especiales y tu para él eres la más rara joya de su colección porque lo tuyo no es fobia a los gérmenes, no es fobia a los humanos, es simplemente que te da un asco descomunal el tacto de otra persona- dijo Edward abrazándome protectoramente.

-Además a ese tipo no se le va una y yo creo que sospecha que ustedes dos se traen algo- agrego Jasper.

-Por eso ve con Carlisle, el puede ayudarte incluso más que yo, entre más rápido seas su paciente más rápido dejaras de ser la mía, ya no será antiético que ambos tengamos una relación formal- me dijo Edward para luego besarme tiernamente en los labios.

-Awww que ternura el par de tortolos pero la comida se está enfriando así que vamos a comer ¿si?- nos interrumpió Alice.

-Está bien Alice, y por cierto, gracias- le dijo Edward a mi amiga.

-¿Gracias por qué?- preguntó ella.

-Por dejarla más hermosa de lo que es- respondió Edward dejándome sonrojada como tomate.

Con Ayuda de Alice serví la comida, a menudo mientras comíamos podía oír como Edward hacia un ruidito parecido al ronroneo de un gato mientras saboreaba lo que comía, tal como decía mi abuela, a los hombres se les conquista por el estomago y a este parecía que ya lo estaba conquistando.

-Que delicia de platillo, ¿a qué restaurant lo pidieron?, lo comería una y otra vez- confesó Edward.

-Te lo dije Edward, ahora que has probado algo cocinado por mi nunca mas querrás comer algo que no haya preparado yo- dije con suficiencia.

-Esta exquisito Bella, mis felicitaciones a la chef- dijo alabando mi comida.

-Es bueno comer por fin algo que no sean Espaguetis o Arroz- soltó Jasper para luego llevar a su boca un gran bocado de carne.

-Pero es el mejor Arroz que has probado en tu vida- dijo Alice dirigiéndose a su novio.

-Y el mejor Espagueti que has comido en tu existencia- le rebatió Jasper.

-Nunca creí que existiera la mujer capaz de amansar al gran Jasper Whitlock- dijo Edward.

-Es solo el amor Edward, "all you need is love" – canturreo Jasper, -Cuando lo sientas me entenderás- agregó.

-Entonces te entiendo a la perfección- le respondió tomando mi mano por debajo de la mesa.

Un millón de sensaciones recorrieron mi cuerpo, Edward me amaba, y lo había confesado delante de Alice y Jasper; por fin sentía que mis días de desdicha se terminaban, por fin tenía a alguien que me amaba de verdad.

-Ya que nos hemos terminado la cena y que no hay postre porque rapté a Bella de la cocina para arreglarla creo que ustedes dos deben irse, y no me miren mal, mi soldadito tuvo una guerra muy fea en ese hospital y necesita de mis cuidados para relajarse un poco- dijo Alice con una risita.

-No quiero enterarme de lo que van a hacer, ¿te llevo a tu casa?- me preguntó Edward a lo que yo asentí sonrojada ante lo que Alice acababa de confesar.

Me fui con Edward en el asiento delantero de su coche, no hablamos durante el trayecto, él lucia cansado y no quería incomodarlo, a menudo se llevaba las manos a su cabello y gemía de cansancio, odié profundamente a ese Aro Volturi por estar torturándolo de esa manera, Edward era un ángel, no se merecía estar siendo vigilado como un criminal, no había hecho nada malo.

-Sana y salva en la puerta de su casa señorita- dijo una vez que nos bajamos del coche, dejó un fugaz beso en mis labios y dio media vuelta para irse.

-¡Edward!- le llame un tanto desesperada ante la idea de que se fuera sin haber pasado tiempo juntos.

El se volteo y caminando con las manos en sus bolsillos se acerco a mí, a una distancia muy corta que me mantenía nerviosa como para decirle algo coherente.

-¿quieres entrar?- pregunté con nerviosismo mientras mis manos jugaban con las llaves de la casa.

Él sin decir nada me quitó las llaves de las manos y al primer intento acertó con la llave correcta y abrió la puerta para mi, apenas entramos literalmente me abalancé sobre él y no sé porqué lo hice pero rodeé con mis brazos su cuello y lo besé dejándolo acorralado a la pared.

-Bella no podemos- dijo una vez que logró zafarse de mí.

-¿Por qué no?- pregunté sintiéndome como una tonta, nuevamente mi autoestima se vino al piso ¿Cómo alguien como él estaría con alguien como yo?

-No quiero aprovecharme de la situación Bella, tu aun no estás del todo bien y yo te podría hacer mucho daño si me aprovechara de su pequeña mejoría- explicó poniendo distancia entre ambos.

-Si lo dices porque aun me dan asco las personas esos son casos puntuales, tu eres la excepción a la regla Edward, yo… yo creo que te amo y tu solo me provocas sentimientos hermosos que nadie nunca ha despertado en mi, dime que tengo que hacer para estar contigo y lo haré- solté sin poder reprimir unas lagrimas traidoras que se habían asomado sin querer, debía lucir patética, rogándole a un chico que me quisiera.

-Bella no llores por favor, tú no tienes que hacer nada, me das todo con solo respirar, con solo existir, mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos habían estrellas, puntos de luz y motivaciones. Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto se encendió todo, todo se lleno de brillantes y belleza- dijo acunando mi rostro y limpiando mis lágrimas con sus pulgares.

-Nunca creí que volvería a amar a alguien, después que ella murió yo me sumí en la depresión, Jasper trató de animarme durante la universidad pero los libros fueron mis mejores amigos, fui un ermitaño consumido por el dolor de perder a la mujer que amaba pero luego ella desde el cielo me envió un ángel para que rehiciera mi vida y fuera feliz y aquí estas tu, que sin hacer nada te has ganado mi corazón y mi alma; así que no vuelvas a llorar tonta que todo lo que hago es por tu propio bien- explicó abrazándome.

Desde la oficina había llamado a Rose contándole lo sucedido, ella era como una especie de "mamá" para mi, siempre me cuidó de todo y de todos, por eso le pedí un consejo, sabía que los de Alice serian mas del tipo "lánzate a la vida" o "si te hace algo patéale donde más le duele con zapatos Prada", pero Rosalie solo me aconsejo que me dejara querer y que disfrutara del afecto que Edward pudiera entregarme, así que lo guié al sofá y me quede allí acurrucada en su pecho dejando que él acariciara mis cabellos con delicadeza.

-Ve pronto con Carlisle por favor, llévale todos los exámenes y ve; así Aro dejará de molestarnos- dijo Edward.

-Mañana iré a hacerme los exámenes de sangre y el scanner al cerebro y apenas estén listos iré con tu padre- le respondí

-Por cierto, ¿te gustaría acompañarme a casa de mis padres a almorzar?- pregunto besando la coronilla de mi cabeza.

Como decía Rose, si algo era verdad universal era que cuando un chico te invita a almorzar con sus padres es que la cosa va en serio, de inmediato pensé en Alice y en que se debía llevar cuando tu casi novio medico e hijo único te invita a almorzar con su padre, tu futuro medico y su madre.

-Emmm sí, claro, como quieras- dije con nerviosismo.

-Mi madre te va a adorar- dijo Edward con voz entusiasta mientras a mi me dominaban los nervios.