Capitulo catorce:Sacrificio
(Bella P.O.V)
-¿quieres que te cuente un secreto Isabella?- preguntó Irina pateando la bandeja con comida que me había traído Sue, por muy asqueroso que se viera mi almuerzo ella no tenía derecho a patearlo, ahora debería esperar hasta la cena y además Aro me había advertido que si no era una "buena chica" me castigaría en mis terapias.
-¿Qué eres despreciable?, ese no es un secreto para mí- le respondí mordazmente.
-¿Recuerdas todo lo que dijiste en tu primera terapia?, Edward lo está escuchando ahora mismo idiota, ahora si cree que tu lo utilizaste y que te obsesionaste con él- dijo Irina pavoneándose por la habitación.
-Pero…como- logré balbucear, los medicamentos no me dejaban pensar con claridad.
-Aro me pidió que grabara tu voz, pobre Edward, pero será un breve momento de dolor que luego agradecerá, olvidará pronto, sobre todo si está en mis brazos- expuso Irina sonriendo maquiavélicamente.
-Sabes Bella que solo te amo a ti- dijo la voz de Edward, desesperada lo busqué con la mirada por toda la habitación sin encontrarlo, ¿Habrá sido un juego de mi mente o simplemente estaba ahí y yo ya no era capaz de visualizarlo debido a mi estado medico?
-Él solo me ama a mí- dije segura de mi misma al haber escuchado la voz de mi Edward.
-En eso te equivocas querida, Aro me está ayudando con Edward, el trato era bien simple, el chico era para mí y la loca para él- confesó la malvada rubia como si nada.
-Solo soy tuyo Bella, cuando todo esto acabe tu y yo estaremos juntos para siempre-dijo de nuevo la voz de Edward, definitivamente ya habían conseguido que tuviera alucinaciones con Edward.
-Aquí eres solo una rata de laboratorio, cuando Edward nos contó que su relación era peligrosa Kate lo encontró de lo mas romántico, yo solo vi mi oportunidad para separarlos, contacté a Aro y me bastó decirle que Edward se acostaba con su paciente para que me ofreciera trabajo aquí y me dijera que le interesaba tu patología pero que tu no accedas a tratarte con él- confesó Irina.
-Entre Edward y yo nunca…- iba a aclararle pero ella me interrumpió.
-Si ya sé que eres una mojigata y que Edward es un poco santurrón por lo que para mi fortuna debo agregar, entre ustedes nunca paso nada- dijo la imbécil que tenia al frente.
-¿Crees que Edward algún día se fije en ti?, cuando sepa lo que me hiciste te va a aborrecer-dije tranquilamente haciéndola enfurecer.
-Me las vas a pagar loca, ya verás- dijo Irina y acto seguido se rasgó el uniforme de enfermera, se desarregló el cabello, se arañó el rostro y comenzó a gritar.
-¡Auxilio, la paciente me está agrediendo!- gritaba histérica mientras trataba de desordenar mi cabello para que pareciera una riña, lo que no sabía era que si quería pelea, eso mismo le iba a dar, de todos modos prefería recibir un castigo por algo que si hubiera hecho. La abofeteé y disfruté mucho haciéndolo aunque el gusto no me duró mucho, sentí un pinchazo en mi espalda y poco a poco un calor fue invadiéndome, sentía que me quemaba viva, mi cuerpo comenzó a convulsionarse involuntariamente, sentía que iba a vomitar lo poco que había comido en el día, era doloroso, el corazón iba a salírseme del pecho, ya no podía respirar, la muerte venia a llevarme y yo la estaba recibiendo gustosa, y aunque ya no lo viera mas moría feliz porque moría amándolo con toda mi alma.
(Jacob P.O.V.)
Una de las pocas cosas que hice por Bella fue ir a la universidad, ella decía que era bueno construyendo y diseñando cosas por lo que seguí su consejo y entré a estudiar arquitectura y después de cuatro años sin verla la encontraba en Seattle y con novio, sus palabras me habían llegado al corazón, si ella había logrado olvidar ¿Por qué no iba a hacerlo yo?, pero el destino de alguna manera me estaba castigando, podíamos volver a ser amigos pero justo cuando yo venía pacíficamente a hablar con ella un loco maniático la obligaba a encerrase en un psiquiátrico para que su amor, su suegro y su amigo no se hundieran en el lodo por ella, seguía igual de noble, igual de bondadosa, igual de admirable; sacrificando su felicidad por la de los demás.
Había llamado a Aro Volturi para adelantar la visita a su hospital argumentando que no podía pasar más días en la ciudad pero el muy maldito se había atrevido a amenazarme diciéndome que si no me atenía a las fechas él podía llamar a otro arquitecto y cancelar mis servicios, no me quedó más opción que esperar los tres días para ver a Bella y traerla de vuelta.
Nervioso fui hasta el Hospital Psiquiátrico del doctor Volturi, el tipo me recibió con los brazos abiertos y me hizo un tour por las instalaciones mas dañadas, en donde tenía a pacientes casi rehabilitados, sabía que Bella no podía estar allí, ella había ingresado hace solo tres días, ella debía estar en el otro lado del hospital, con los enfermos mas crónicos.
-Doctor Volturi, ya he hecho una revisión a estas instalaciones pero me gustaría ver la otra area del hospital, solo para asegurarme que cumple con todas las normas de seguridad para sus trabajadores e internos- dije esperando a que se creyera mi mentira.
-¿No te asustaras al ver tantos locos juntos?, porque te advierto con antelación que ahí no vas a encontrar a pacíficos jóvenes depresivos- me respondió el imbécil que mantenía cautiva a Bella.
Era el momento de hacer otra cosa por Bella, rescatarla.
El otro lado del hospital tenia cámaras de seguridad en cada esquina, enfermeras y enfermeros caminando con sus enfermos del brazo, hice como que tomaba notas y examinaba los materiales, definitivamente esa área si está bien construida, era imposible que un interno escapara de ahí y era obvio que no podía secuestrar a Bella sin que me descubrieran. Al final del pasillo en el que me encontraba una chica gritaba tirada en el suelo mientras una enfermera rubia se encontraba siendo consolada por otra chica, llevaba el uniforme hecho jirones y el cabello un desastre, como si hubiese estado en una riña callejera, Volturi corrió a ver que ocurría y yo lo seguí.
-Isabella atacó a Irina, Alec la inyectó, hay que esperar a que la convulsión pase, por el momento el pulso de la paciente está algo agitado- dijo una enfermera algo mayor.
-Gracias Sue, vigílenla y luego sédenla- ordenó el maldito doctor.
Miré con detenimiento a la chica que se estaba retorciendo en el piso, sus ojos marrones no eran cálidos como el chocolate, su cabello castaño no tenía ese brillo de antaño, estaba pálida y demacrada, con unas visibles ojeras y una mueca de dolor dibujadas en el rostro; ella era Isabella Swan, a quien había venido a buscar, estos malditos le habían inducido una convulsión como castigo a su acto de ira, quizás que le había hecho antes esa tal Irina para que ella la hubiese atacado.
La convulsión estaba pasando, ya tenían una silla de ruedas preparada para llevarla a la habitación que estaba casi al lado, entre Sue y Alec la tomaron por los brazos y la sentaron para llevársela.
-¿Estoy muerta?- preguntó ella mirándome fijamente.
-Cariño, ¿te sientes mejor?- le preguntó cariñosamente Sue.
-Estoy en el cielo, dile que lo amo, es lo único que pido para poder descansar en paz- dijo Bella antes de que se la llevaran, agradecí que no me dejara en evidencia, por lo menos la había visto, sabia donde y como la tenían.
Después de hablar con Aro Volturi y comunicarle que necesitaría inspeccionar de nuevo estas instalaciones ya que el ataque de la chica no me había dado la sensación de seguridad para los trabajadores el accedió a verme dentro de dos semanas debido a su apretada agenda y claro, volvió a amenazarme con que respetara los plazos o si no se iba a conseguir otro arquitecto.
Conduje como loco hasta la que era su casa, ahí estaban Alice y la Barbie, las cuales se habían mudado para cuidar las pertenecías de Bella, su gato y esperarla hasta que volviera.
-¡Edward, Jacob llegó, baja!- gritó Alice mientras yo me acomodaba en el sofá, el rechoncho bigotes se sentó en mis piernas a esperar que yo pasara mi mano por su lomo.
Edward bajó las escaleras, sus ojos estaban rojos, sostenía un pañuelo que hace años le había regalado a Bella, no creí que aun lo conservara, se sentó junto a mí y junto a las chicas esperaron a escuchar las noticias que tenía.
-Suéltalo ya Jake, la viste ¿si o no?- dijo Alice impaciente.
-Lo que tengo para decirles no es nada alentador, ella está muy cambiada, simplemente no es ella, es un cadáver que camina, la están torturando- dije con tristeza.
-Cuéntanos todo Jacob, necesito saber qué pasa con ella- pidió Edward con la voz cargada de dolor.
-Ella no sabe si está muerta o está viva, atacó a su enfermera, una tal Irina y un imbécil llamado Alec la drogó para que tuviera convulsiones artificiales, se estuvo retorciendo de dolor en el suelo mucho rato, luego el idiota de Volturi pidió que la sedaran; ella está mal, sus ojos están apagados, su piel mas pálida que de costumbre, tiene el cabello opaco y vi unas cicatrices en las sienes, creo que le están practicando electrochoques- conté espantado de lo que yo mismo decía.
-¿Irina dijiste?- preguntó Alice.
-Creo que el nombre de la enfermera no es importante ahora- dije restándole importancia.
-Si importa Jacob, si ella está junto a Bella le hará la vida imposible, Irina la odia y lo peor de todo fue que yo le conté mi historia con Bella como si fuera una hazaña romántica de cuentos de hadas- se reprochó Edward.
-Esa perra… hay que arrancarle los ojos, bien por Bella si la atacó, se lo merecía- aportó la Barbie.
-Estoy creyendo que Bella no la atacó, quizás Irina inventó todo para que castigaran a Bella- dedujo Edward.
-De todas maneras yo sé lo que quiere Irina y soy capaz de todo por ver a Bella fuera de ese lugar- dijo el chico tomando sus llaves que descansaban en una mesita de centro y salió de la casa sin dar explicaciones y llevándose el pañuelo de Bella.
-Llevaba toda la mañana aquí llorando en la habitación de Bella y ahora va a condenarse de por vida para que Bella sea libre, es realmente admirable- musitó Alice sentándose en el lugar que Edward dejó disponible.
-¿Qué fue a hacer?- pregunté con curiosidad.
-Creo que fue a pedirle matrimonio a Irina a cambio de la libertad de Bella, va a atarse a una mujer que no ama para que mi amiga deje de ser torturada- Explicó Alice limpiándose una lagrima que caía por su rostro de duende.
(Edward P.O.V)
Pensé que cuando Irina había amenazado a Bella era una simple amenaza infantil, no que algún día la iba a cumplir, quizás que cosas le hacía a ella estando allí, de seguro fue corriendo a contarle a Aro de mi relación con Bella, y este le había dado el trabajo de vigilarla al saber que Irina lo que menos quería era ayudar a Bella.
Pero si ella había iniciado todo esto ella lo tendría que solucionar, conduje como un loco hasta el apartamento en donde se estaba quedando con su hermana, me estacioné en donde primero pillé y subí las escaleras corriendo sin importarme que ellas vivieran en un decimo piso.
Una muy entusiasta Kate me abrió, se veía totalmente ajena a la situación y a la vez algo sorprendida por mi presencia.
-A qué hora llega tu hermana- exigí saber.
-¿Edward que pasa?, me estas asustando- expuso Kate.
-Bella está en un hospital psiquiátrico y tu hermana tiene mucho que ver- dije destilando odio hacia Irina.
-¿Sabes en que trabaja?- le pregunté a la pobre chica que ya estaba más que aterrada.
-Me dijo que en una guardería, cuida a un niño con problemas de autismo- respondió Kate muy segura de lo que decía.
-Irina es la enfermera de Bella, y en ese lugar ella la esta torturando, Bella está sufriendo y todo porque Irina le dijo a Aro lo que teníamos- le expliqué y los ojos de Kate se aguaron al instante.
-¿Pero por que lo hace?, ¿Qué gana?, por dios Irina porque eres tan cruel- sollozó Kate
-No vale la pena llorar por ella, pero de todas maneras te agradecería que fueras a dar un paseo cuando ella llegara y que no le digas nada de nuestra conversación, por favor sígueme el juego, es la única manea de sacar a Bella de allí- le pedí y ella asintió con la cabeza y me sonrió.
Montamos la típica escena de los dos amigos que juegan ajedrez mientras comen pizza, Irina llegó y le sorprendió mi presencia, Kate tomó su abrigo y salió como le dije.
-¿Y a que debo tu visita Edward?- preguntó cínicamente.
-Sé lo de tu trabajo, sé que tú tienes a Bella y quiero saber que tengo que hacer para que ella quede libre- dije sin rodeos.
-Sabes lo que quiero Edward- dijo ella en un intento de sonar seductora.
-si me caso contigo quiero saber en cuanto tiempo liberarías a Bella y como lo harías- exigí saber.
-Muy simple mi querido Edward, soy la enfermera de Bella, puedo mentirle a Aro sobre sus avances y además al saber Aro de nuestra boda su interés en Bella decaería porque tú ya no podrías estar con ella y su venganza estúpida quedaría cubierta, el hijo del hombre que mas odia unido a mi- explicó con una sonrisa perversa.
-Lo encuentro denigrante, ni siquiera te importa casarte con alguien que no te ama- le espeté enojado.
-Exacto, no me importa, pero finalmente serás mío- concluyó acercando sus asquerosos labios a los míos que ni de lejos se parecían a los de Bella. No eran tan suaves ni tan cálidos ni tan delicados al besar, Irina me causaba asco, pero debía unirme a esa víbora asquerosa para conseguir la libertad de la mujer que amo.
-Por cierto amor, tienes que darme un anillo- pidió Irina cínicamente.
Aun llevaba el anillo de esmeraldas y diamantes que pretendía darle a Bella en el bolsillo de mi chaqueta, pero no iba a dárselo a Irina, para mi Isabela había una joya delicada, fina y transparente; para Irina abría alguna baratija vulgar.
-Mañana te daré tu tan ansiado anillo, pero ni creas que te daré todo el tiempo del mundo para que organices una boda enorme, será algo sencillo, con pocos invitados y lo más pronto posible- le dije cansado.
-En una semana y media podría ser, con la mudanza perdí mi identificación y sabes que no nos pueden casar ante la ley sin ese documento- dijo para luego largarse a reír.
Lo estaba haciendo a propósito, para extender la estadía de Bella en aquel lugar, estaba seguro.
-Saca tu maldita identificación cuanto antes y luego me avisas cuando la tengas, por mientras iré preparando la boda civil, contactaré un juez para que vaya a casarnos a mi casa- dije saliendo del departamento de Irina dando un portazo.
