Capitulo quince: pequeños detalles.

(Jacob P.O.V)

Bella iba a salir libre hoy quizás, a mas tardar mañana, pero cuando saliera iba a ser tremendamente infeliz, Iba a ver a Edward casado con Irina, nuevamente iba a sufrir, ¿Y que podía hacer yo?, simplemente nada. En otros tiempos yo habría estado feliz de verla lejos de él, mi amor por ella era enfermizo, pero ahora era todo muy distinto, por fin había comprendido que el único amor que era correcto sentir por ella era el de amigos, y como su amigo me sentía completamente impotente, no podía hacer nada por ella, solo ir a visitarla escondido a ese hospital y preparar el terreno para que la noticia no le cayera tan mal. Siempre uno estaría libre y el otro cautivo, ahora Bella gozaría de su libertad y Edward estaría atado a aquella rubia malvada.

Aquellas dos semanas se habían cumplido, había recibido una invitación de Edward a su boda, en aquel corto tiempo nos habíamos hecho muy buenos amigos, quizás era porque la misma mujer nos unía en cierto modo, quizás era porque yo era el único que podía verla y decirle algo sobre su estado, pero por muy amigo suyo que fuera no iba a ir a su boda, Bella me necesitaba, ese mismo día tenía que ir al hospital a terminar mi trabajo y con algo de suerte podría verla, contarle del sacrificio que estaba haciendo su novio y que también saldría libre.

Conduje por las calles de Seattle con calma, no me emocionaba el ver a mi amiga en tan deplorables condiciones, llegué en un tiempo considerable, Aro Volturi no se encontraba ya que había sido invitado a una boda, como me había dicho Alec, el tipo que él dejó a cargo. Como el otro tipo era más tonto y despreciable que Aro, yo tuve todo el hospital para recorrerlo solo y sin la supervisión de nadie, caminé directo hacia la habitación de Bella pero ella no estaba, hice parecer como que estaba trabajando pero en realidad la estaba buscando en cada pasillo, en cada corredor, en cada habitación.

La encontré finalmente junto a esa enfermera que se hacía llamar Sue, la única que la trataba bien, estaban ambas en los jardines del hospital, sentadas en una banca, Bella tenía en sus rodillas un pequeño gatito negro el cual acariciaba como si fuera una delicada pieza de cristal; me dirigí a ellas con el propósito de pedirle ayuda a Sue para sacar a Isabella de ahí ahora que había poca seguridad debido a la boda de Irina con Edward.

-¿Se le ofrece algo joven?- me preguntó la mujer cuando me senté en la misma banca junto a ellas.

-Si, vengo a llevarme a la señorita- dije con determinación consiguiendo que Bella levantara su mirada y me viera.

-Sue, me mentiste, si estoy en el cielo, he sido buena y dios me ha enviado un ángel que me sacará de aquí- dijo Bella con voz soñadora.

-Joven, usted no sabe lo que dice, ella está muy enferma, tiene esquizofrenia, debe seguir un tratamiento- explico Sue tratando de hacerme entender.

-Señora, Bella es mi amiga, a ella aquí la están maltratando, yo puedo dar fe de que ella no está loca y que no tiene esquizofrenia- le respondí a la mujer.

-cariño, ¿conoces a este joven?- le preguntó Sue a Bella.

-Si, Jacob es mi amigo, Jacob perdóname si no fui lo que tú querías que fuera, Jacob llévame con Edward, quiero verlo, sácame de aquí- dijo Bella claramente mas alterada.

-No puedo sacarte así como así Bella, tu firmaste un papel en donde le cedes todos los derechos a Aro volturi, es el único que puede autorizar que te saquen de aquí, pero Edward está haciendo algo, él va a lograr que Aro te libere- le dije esperanzado.

-¿Qué está haciendo Edward?-preguntó inocentemente Bella y ahí me sentí como basura ante lo que iba a contarle, pero tarde o temprano lo iba a saber, debía contárselo.

-Edward se va a casar con Irina esta misma tarde, luego tú serás libre y estarás fuera de este hospital para locos- le expliqué y ella se refugió en los brazos de Sue para llorar desconsoladamente.

-¿Por qué a mí me pasa esto?, yo lo amo Jacob maldita sea yo lo amo- sollozó Bella.

-si sé que lo amas pero nada podemos hacer, Edward lo hace para que te liberen, aunque me cueste decirlo él también te ama, por eso se casa con la hiena, porque quiere que tú seas libre- expuse para que ella se sintiera mejor.

-Yo no le firmé ningún papel a Aro, a mi me trajeron acá, Alec me durmió para traerme aquí, no me dan mis medicinas y me drogan, veo todo raro Jacob, todo me da vueltas- indicó Bella y algo en mi se encendió, ahora todo cambiaba, y para fortuna nuestra ella se encontraba secuestrada y teniendo un padre policía.

-Bella, me iré un momento, pero prometo que te sacaré de aquí y que iremos juntos a impedir que Edward se case con la víbora de Irina, te la encargo Sue, la necesito lúcida-dije y salí corriendo rumbo a mi coche, ahí tenía mi teléfono celular, necesitaba llamar a Charlie y que él moviera sus contactos.

Cuando llegué al estacionamiento me subí al coche y llame a Charlie, le expliqué la situación con lujo de detalles, me dijo que le diera media hora para hacer unas llamadas y movilizar a la policía de Seattle, ya que como él era el jefe de la policía de Forks no podía hacer nada, pero que de todas maneras viajaría para estar con su hija. Charlie no se tardó ni cinco minutos en responderme, me dijo que había mandado al jefe de policía de Seattle que era muy amigo suyo junto con los policías suficientes como para meter a Aro volturi y a sus cómplices en la cárcel.

Los policías llegaron, me bastó decirles mi nombre para que me acompañaran, el primero en caer fue Alec, el anestesista que había dormido a Bella para facilitar el secuestro, luego cayó Jane, quien hizo la fraudulenta llamada que llevó a Bella al secuestro. Después de aquello logré cumplirle mi promesa a Bella, Sue le había dado de comer y la había hecho beber mucha agua para limpiar su sistema, envolví a mi amiga con mi chaqueta y la subí en mi auto, le expliqué al Jefe que su secuestrados y su principal cómplice se encontraban en la ciudad, en una boda para ser más precisos y fue allí a donde nos dirigimos.

(Edward P.O.V)

Desde que conocí a Bella que había soñado con este día, el de verla de blanco caminando a mi encuentro, pero quién ocuparía su lugar era un ser detestable, lo haces por Bella Edward, me recordé, solo por ella era capaz de sacrificar mi felicidad, luego Bella podría olvidarse de mí, estar al lado de alguien más, quizás junto a Jacob, él si podría hacerla feliz, ya habían sido novios una vez y su relación no había funcionando debido a la inmadurez de ambos, ahora eran adultos, ahora si tendrían un futuro.

-¿Estas listo hijo?- me preguntó mi padre.

-Sabes que nunca estaré listo, pero agradezco que estés aquí brindándome tu apoyo- le respondí.

-Tranquilo Edward, sé porque lo haces y lo encuentro muy noble pero aun puedes negarte, el matrimonio es para toda la vida y se basa en el amor, nunca serás feliz al lado de alguien a quien no amas- dijo mi padre palmeando mi espalda.

Vi mi reflejo en el espejo, siempre pensé que el día que usara ese traje negro sería el mejor día de mi vida, pero lejos de parecer mi boda parecía mi funeral.

-Ella puede morir allí dentro, la maltratan, la drogan, la castigan, ella es muy buena para merecer eso y si está en mis manos ayudarla lo haré- expuse.

-Bueno hijo, es tu decisión, recuerda que aquí estamos con tu madre y tus amigos para apoyarte hoy y siempre- indicó Carlisle dejándome solo en mi habitación, miré por la ventana y ahí estaban todos, Jasper con su novia, Aquel grandote musculoso que se había transformado en uno de mis mejores amigos, Emmett, junto a Rosalie, también estaba Kate con una expresión de tristeza en su mirada siendo consolada por un chico que no sabía cómo se llamaba, Jacob faltaba, pero él ya me había dicho que no iba a ver cómo me ponía la soga al cuello, prefería ir a visitar a Bella.

Bajé las escaleras y me situé junto al juez a esperar por mi condena, toda una vida junto a Irina, sin querer pensé en Tanya, si ella siguiera viva sin dudas estaría sentada en la banca junto a su hermana Kate, yo me estaría casando con Bella e Irina estaría en algún otro lugar haciéndole la vida imposible a alguien más.

Irina se había tardado un poco en bajar pero al fin había llegado, caminaba por el jardín con Aro Volturi del brazo vestida de blanco y con su cabello rubio adornado por algunas flores que habían tenido que morir para embellecer su malvada cabeza.

-Recuerda el trato Cullen- dijo Aro una vez que dejó a Irina junto a mí, ella solo sonreía, por fin se había salido con la suya, había logrado separarme de Bella.

El juez iba a empezar con la ceremonia, mi tortura personal, sacó aquel librito con las palabras que tenía que decir y comenzó a leer, explicaba lo que era un matrimonio, cuáles eran mis derechos y mis deberes, lo que se espera de un esposo y de una esposa, etc.

-Y si hay alguien que conozca de un motivo para que esta unión no se realice que hable ahora o calle para siempre- dijo el juez y yo recé internamente para que apareciera alguien que lograra salvarme.

-Por favor Tanya, desde el cielo ayúdame- murmuré.

-bien, como no hay nadie podemos continuar- dijo el juez, iba a continuar hablando pero fue interrumpido.

-¡Alto!, Ellos no pueden casarse, La "señorita Denali" tiene causas pendientes con la justicia- dijo una voz femenina muy conocida por mí, gracias Santa Tanya, te haré un altar.

Mi Bella estaba allí, vistiendo una bata de hospital, con su cabello enmarañado y sus pies descalzos y heridos, estaba más delgada, más pálida y se veía débil, tanto que Jacob la sujetaba por la cintura; la acompañaban muchos policías, varios de ellos apresaron a Aro Volturi.

-Aquí tenemos al secuestrador, ¿Sabias que privar a alguien de su libertad se clasifica como secuestro?, te pudrirás en la cárcel viejo- dijo un policía bastante enfadado.

-¿Usted es la señorita Irina Denali?- preguntó otro policía antes de que Irina saliera corriendo pero yo fui más rápido y logré sujetarla por el vestido.

-Que hiciste Irina, ¡Que hiciste que te persigue la justicia!- bramé exasperado.

-Mató a Tanya, ella me lo confesó, puso veneno en el agua con la que tomaba sus pastillas por la noche, luego se deshizo de los medicamentos y todos pensaron que se suicidó- dijo Bella caminando hacia mí.

-¡Cállate estúpida, Cállate!, no le creas Edward, está loca, ¡Estuvo en un hospital psiquiátrico!, está mintiendo- lloriqueó Irina.

-Lo siento señorita, queda detenida por el homicidio de Tanya Denali y por ser cómplice en el secuestro de Isabella Swan- dijo un policía mientras esposaban a Irina y se la llevaban a una patrulla.

Estábamos a una distancia tan corta, caminé hacia ella y por primera vez en tanto tiempo la estreché entre mis brazos, se sentía tan bien su calidez, seguía oliendo a fresas a pesar de haber estado en aquel horrible lugar, por fin la pesadilla se había acabado, nuestros amigos se acercaban a nosotros y Bella lloraba de felicidad al tenernos a todos reunidos, solo algo andaba mal, Kate no dejaba de llorar en los brazos de aquel misterioso chico, Bella me hizo una seña para que fuera con Kate y yo le hice caso.

-¿Qué pasa Kate?- pregunté y ella levantó su rostro bañado por las lágrimas hacia mí.

-Irina, ella mato a Tanya, y yo que pensaba que se había suicidado, ¡como pudo matar a su propia hermana!- sollozó Kate.

-Tranquila pequeña, yo te cuidaré ahora- le dijo el muchacho.

-¿Y quién eres tú qué dices que la cuidaras?- pregunté en plan de hermano mayor.

-Garrett, somos amigos de la universidad, tranquilo hombre, soy incapaz de hacerle daño a esta chica- dijo el chico honestamente.

Más tranquilo volví con Bella quien estaba siendo interrogada por mi padre sobre su condición médica.

-No es por incomodarte Bella pero debo internarte en un hospital, debo hacerte muchos exámenes y limpiar tu sistema de toda esa cochinada que te dio Aro, además quiero verificar que los electrochoques no hayan dañado tu cerebro- dijo Carlisle.

-¿Otro hospital?, no quiero, por favor no- sollozó Bella, la envolví en mis brazos para reconfortarla y besé su frente.

-Estaré todo el tiempo contigo amor, no te dejaré sola ni un segundo- le aseguré

-Está bien, pero por favor quisiera pasar a mi casa a darme una ducha y en el hospital quiero vestir mi propia ropa, nada mas de batas horrorosas, también quiero estar con mi gatito- exigió Bella haciendo reír a Carlisle.

-No tengo objeción con eso, además estarás pocos días, una semana como máximo, luego te daré una larga licencia para que vayas de vacaciones con Edward, ambos necesitan un poco de sol, arena y mar- dijo Carlisle dejando a Bella más tranquila.

Vi a Jacob a lo lejos, me acerqué a él, debía agradecerle por haberla traído de vuelta a mi vida.

-Es una chica muy fuerte, debe amarte mucho para haber soportado semejante tortura- dijo Jacob rompiendo el silencio.

-Quiero darte las gracias Jacob, por lo que has hecho, le has salvado la vida y me has salvado a mí de paso- dije sinceramente.

-Era lo menos que podía hacer por ella, cuídala e invítame a la boda, a esta si iré- confesó Jacob saliendo del lugar y dejándome solo en aquella banca.

(Bella P.O.V)

Por fin la pesadilla se había terminado, estaba entre los brazos de Edward nuevamente rumbo a mi casa, aunque aun no podría dormir en mi propia cama, tendría que estar una semana en el hospital en donde trabajaba Edward para que Carlisle me hiciera exámenes, ojalá toda mi anterior terapia no se haya ido a la basura con la intromisión de Aro, aunque lo más probable es que así haya sido porque aun todo me daba vueltas, habíamos hecho una pequeña parada y Edward había comprado para mi tres botellas de agua y un paquete de galletitas saladas para que comiera por el camino, mi estomago había rugido muy fuerte y además necesitaba "limpiar mi sangre" de todos esos químicos que me habían inyectado en el psiquiátrico.

Al llegar a casa ya me había bebido y comido todo y aun seguía sintiendo hambre, por fortuna en el coche también venían Esme y Carlisle, los que muy amablemente se ofrecieron a cocinarme algo nutritivo mientras yo tomaba mi tan ansiada ducha; como me sentía un poco extraña las chicas me ayudaron luego que salí de la ducha envuelta en una toalla y con el cabello goteando.

-No me preguntes como lo supe, simplemente pensé que lo necesitarías- dijo Alice poniendo un pequeño bolso sobre mi cama.

-La duende empacó algunos pijamas y ropa cómoda, ya sabes, ella y sus presentimientos- acotó Rosalie mientras secaba mi cabello con el secador.

-También hay un bolso grande en donde podemos meter a tu gato, no nos dejarían entrar con él así como así, ya sabes que prohíben el ingreso de los animales- agregó Alice mostrándome a mi pobre gato que sacaba la cabeza desesperado por una abertura del bolso.

-Déjalo aquí Alice, confió en que ustedes lo cuidaran- dije mientras me ponía un poco del perfume que a Edward le gustaba.

-Vamos a tener que organizar mi boda de nuevo, llamé para cancelar todo el día que desapareciste, no me podía casar si me faltaba una de mis madrinas- expresó Rose.

-Emmm Rose, mis presentimientos me dijeron que tu madrina perdida iba a llegar justo a tiempo así que llamé nuevamente para avisar que la boda iba a como dé lugar, también mandé a coser nuestros vestidos de madrinas y tu vestido de novia está listo, así que creo que alguien se casa la próxima semana- dijo Alice en tono juguetón ganándose un abrazo por parte de Rosalie.

-Oh dios mío, esto es maravilloso, me voy a casar y ustedes dos estarán ahí, es como lo soñamos cuando niñas antes de que Bella se fuera y Alice empezara con sus predicciones extrañas- soltó Rosalie emocionada.

-Pero nosotras soñábamos una boda triple y hasta el momento la única con un anillo en el dedo eres tu Rosalie- indiqué.

Alice se estaba mordiendo la lengua para no hablar, algo sabia ella y lo iba a confesar aunque fuera a la fuerza.

-Ya dinos que sabes Alice, me enferma cuando te regocijas sabiendo algo que nosotras no- dijo algo cansada Rose.

-¡Yo también tengo un anillo!- exclamó Alice y ambas nos fijamos en su mano, ahí estaba un anillo de oro con un zafiro resplandeciente como sus ojos.

-Eso no es todo Alice, tú sabes algo mas- la presionó Rosalie.

-Es que todo es muy maravilloso Bella, tu vuelves, yo tengo mi anillo, y bueno, si quieres saber el resto tienes que bajar- dijo Alice haciendo que dé un salto me levantase de mi asiento, me sentía muy mareada pero gracias a la ducha había podido quitarme algo del malestar que traía producto de aquellas cochinas medicinas.

Bajé con ayuda de las chicas, ninguna quería que me cayera, al pie de la escalera estaba esperándome Edward, se veía algo extraño, quizás nervioso; me ofreció su mano la que yo acepté gustosa, vi como metía una mano al bolsillo de su chaqueta, ahí estaban sus padres, Emmett con Jasper, las chicas y mi gato; Edward comenzó a arrodillarse, de su bolsillo sacó una pequeña cajita forrada en terciopelo azul, sabía lo que se venía pero nunca creí que ese momento llegaría a mi vida, siempre lo vi tan lejano, como un sueño distante.

-Isabella Marie Swan, ¿Me darías el privilegio de ser mi esposa?- me preguntó mi príncipe mostrándome el más precioso anillo que hubiera visto, oro blanco, esmeraldas como sus ojos y diamantes.

Él se levantó hasta quedar a mi altura y buen momento que elegí para quedarme sin palabras, quería decirle que si, que quería unir mi vida a la de él pero las palabras no me salían y el estaba malinterpretando mi silencio, la única salida que me quedaba era lanzarme a sus brazos y besarlo, y eso fue lo que hice, nos fundimos en un beso en el que dejamos de ser dos para ser uno solo, sin importarnos que ahí estuvieran nuestros amigos y sus padres.

-¿Eso significa que aceptas?-me preguntó a lo que yo asentí con la cabeza para luego llorar de alegría en su pecho.

-¿Por qué lloras amor?, ¿Acaso no es esto como lo deseabas?- me preguntó tiernamente.

-Es mucho mas Edward, es mucho más de lo que pueda llegar a imaginar- le respondí secándome la lagrimas con un pañuelo que Rose me pasó muy oportunamente. Edward deslizó por mi dedo el anillo, ahora mi vida estaba completa, mis sueños iban a hacerse realidad.

Mi padre llegó a la ciudad al día siguiente y mi mamá seguía viajando, en mi estadía en el hospital las chicas me contaban los últimos detalles de la boda triple, Alice nos había ocultado que en vez de diseñar los vestidos de madrinas había hecho tres vestidos de novia, los tres diferentes y nos había asegurado que nos iban a encantar.

Había venido el jefe de la policía de Seattle a tomar mi declaración por el asesinato de Tanya Denali y por mi secuestro, le dije todo lo que sabía sin omitir detalle alguno, Irina y Aro debía tener lo que se merecían, un largo tiempo tras las rejas.

Cada día me sentía mejor y con mas fuerzas, mi madre y Esme se habían hecho muy buenas amigas, aunque mi padre no lograba empatizar del todo con Edward, aun lo veía como "el imbécil que viene a quitarle a su niña". Gracias a dios Carlisle había dicho que mi tratamiento no se había visto alterado del todo pero aun así debía tomar vitaminas y hierro ya que en mi estancia en el infierno de Aro mi alimentación no había sido de las mejores.

Finalmente estuve menos de una semana hospitalizada y tuve tiempo para estar entre los brazos de Edward y la tortura de soportar la exaltación de Alice.


hola a todos!, cada vez nos acercamos mas al final, solo queda el final y el epilogo, quizas las actualizaciones sean mas lentas...se me acabaron las vacaciones en la universidad :'(, pero apenas tenga tiempo me pongo a escribir.

tambien hace muy poco subí un oneshot, se llama "Historias en el Eclipse" por si quieren leerlo

gracias por leer y por comentar

bye!