Yaaay~
¡Por fin traigo el 4º capítulo! Quería traerlo aún más pronto, pero el colegio no me dejaba e_é. Pero en fin...¡por fin aquí está~!
Este capítulo es algo más largo que todos los demás, y organicé un poco más las cosas e.e ¡Bueno! Sin más dilación, os dejo el fic.
¡Espero que os guste~!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, lo hacen a Jun, pero algún día lo harán 8D (?) Sólo la historia es mía.
Capítulo 4: Agridulce ||
{¡Aaw~, pues claro! Cualquier hombre querría saborear un delicioso dulce.}
...me sentía como en una nube. Tenía la sensación de que todo mi cuerpo temblaba como un flan, y no podía pensar nada en claro. 'Maldición... no tengo fuerzas ni para cabrearme...ese 'amor' es realmente horrible...¿por qué aún no han encontrado una cura para esa enfermedad? ¡Hmpf! Qué inútiles eran los humanos a veces.'
Llevaba desde anoche así, por dios, ¡ni siquiera tenía necesidad de comer carne! Y eso sí era ya preocupante... 'Aquella noche, yo y Oz...' Noté de repente cómo un calor sofocante invadía mis mejillas, y algo en mí comenzó de nuevo a zumbar como loco. Sharon había dicho que tenía que dejarme llevar por mis instintos, por lo que deseábamos Oz...y yo. '¿Era eso lo que deseábamos? Él dijo que le había hecho feliz...'
No pude evitar que de nuevo, que un calor eufórico recorriera mi cuerpo. Lo único en lo que podía pensar era en Oz, y en más Ozs. ¡Por dios! Necesitaba curarme...y pronto. '¿Sería mortal la enfermedad? ¿Acaso Sharon sólo me decía eso para animarme...?'
— ...ice.
'¿Uhm?' Entreabrí los ojos, para divisar lo que realidad me mostraba, con mucha dificultad. Hasta ahora estaba ensimismada en mis propios pensamientos y no sabía lo que estaba pasando a mi alrededor.
— ¡...lice!
El sonido aquel se volvía cada vez más molesto. Fruncí el cejo molesta y logré despertar de mi estado.
— ¡Alice! Por dios, ¿qué te pasa? —soltó con el ceño levemente fruncido un payaso nada agradable...— Has estado con esa misma mirada de niñita enamorada todo el rato. ¿Acaso no me estabas escuchando? Uh, qué descortés, Alice-kun~. —soltó el desenvuelto portador de una muñeca violácea de trapo en su hombro, cuya parecía que de un momento a otro cobraría vida y saldría corriendo por el extenso suelo bajo sus pies—.
— ¡Maldito payaso...! ¡Te he dicho que no asustes así a la gente, idiota indeseable...! —todos los zumbidos y los Ozs se desvanecieron en mi mente, ese individuo me ponía de los nervios.
— Aaah~, ahora sí es Alice-kun. ¡Tan bruta y con pocos modales~! —la muñeca en su hombro repitió lo que su amo había anunciado, acentuando el '¡bruta y con pocos modales!'.
— ¡JÁ! No hay nada más horrible que ser como tú, payaso. —respondí fuertemente girando la cabeza hacia otro lado, no quería mirar la cara de idiota de aquél payaso estúpido.
— ¡Hahaha~! Definitivamente has vuelto a tu estado normal, Alice-kun. Ya estaba empezando a pensar que estabas enamorada... —dijo Break mientras sacaba unos cuantos cubitos de azúcar de un cuenco para añadirlos al amargo café cobrizo que ahuyentaba al humo que lo cubría.
Al pensar en la palabra 'enamorada', me vino a la cabeza la enfermedad que me había anunciado Sharon: amor. ¿Acaso estaban relacionadas? ¿¡Acaso hasta el payaso había notado que estaba enferma de éso también...!
Mi rostro se sonrojó, y fruncí los labios. Dolía. Dolía, y a la vez...¿gustaba? Era una sensación extraña, confusa. Vergonzosa. Aunque, a decir verdad, lo que hicimos Oz y yo...no me molestó en absoluto. Es más, me había...¿gustado...?
Una voz me volvió a despertar de mi tonto estado. A decir verdad, le agradecía al tonto payaso por ello. No me gustaba sentirme así de...incómoda y desconocida de lo que me pasaba.
— Y-yo...no...—mi voz se cortó, y tragué saliva para poder sacarla de nuevo— no tengo nada de eso...—susurré con timidez.
Break fijó la vista en mí por unos segundos, parecía serio. Qué raro...así daba aún más repelús. Volvió a añadir más cubitos a su té y alcanzó a agarrar uno de los platillos con un jugoso pastel como contenido. Su sonrisa se ensanchó, y lo devoró de un bocado.
— Afhí qué...fho no eftáf, ¿nho? —pude percibir pese a su inaudible e incomprensible voz. Tragó la mezcla de dulce que masticaba en su boca, y todo pasó por su garganta en un santiamén. Se relamió los labios, mientras miraba a Emily con una sonrisa sardónica. —Dime, Alice...¿la señorita Sharon te dijo algo sobre...bueno, tu enfermedad? —finalizó, ensanchando su sonrisa.
— ¡Uh! ¿Por qué tendría que decírtelo? —dije roja de enfado con los mofletes hinchados.
— Haha...en realidad, Alice, la que me preocupa eres tú. —susurró Break con una voz temblorosa, aunque sarcástica.— Cuando la señorita Sharon acabó de hablar con Alice-kun...estaba realmente emocionada, y no paraba de sonreír...aunque no lo parezca, la señorita puede llegar a dar mucho miedo cuando se pone así. —dijo mientras mantenía su sonrisa ensanchada.
No entendía muy bien a qué se refería, pero sí comprendía que a veces esa extraña mujer daba miedo. Mucho miedo. Aunque ella sabía perfectamente cómo me sentía...¿sería porque poseía también la enfermedad? ¿Acaso realmente el payaso se la había contagiado?
Miré de reojo a Break, la sonrisa estúpida que me mostraba se me hacía molesta, e insoportable de ver. Me irritaba.
— ...no me puedo creer que ella haya sido contagiada tan fácilmente por alguien así. —suspiré, mientras Break me dirigía una mirada de asombro, sin saber a qué me refería.
Giré el rostro, y me senté bruscamente en una de las sillas de aquel salón de té. Break volvía a su festín, en el que devoraba un dulce tras otro. Su lengua relamía los restos de chocolate de su boca, mientras que con cada sabor aumentaba su buen humor.
— Por dios, ¿tanto te gustan esos dulces? ¿Tanto hacen feliz? —dije mientras miraba esos jugosos pasteles de colores rosados— Seguro que la carne sabe mejor.
— Muy feliz~ Un dulce hace alegra a todo el mundo. —dijo mientras vertía todo el contenido de un pequeño plato en su boca, como si fuese líquido.
'¿Todo...el mundo?'
— ¿Todos? ¿Incluso los...chicos? —susurré en voz baja, mientras el rubor subía de nuevo a mis mejillas al pensar en aquel estúpido sirviente.
Break alzó una ceja, y tragó lo que anteriormente había introducido en su boca.
— ¡Aaw~, pues claro! Cualquier hombre querría saborear un delicioso dulce. —Break me miró unos instantes en silencio con la ceja alzada, mientras depositaba el plato sobre una pila que tenía acumulada.
Mi corazón palpitó. Quizás,Oz... Inspiré profundamente, y me levanté de repente. Alcancé una de las bandejas pequeñas que había en la mesita de té, mientras colocaba unos cuantos de aquellos tiernos pasteles en ella. Break me miró algo molesto, pero curioso.
— Eh...espera, Alice-kun, esos son mis pasteles...—dijo con temblor en su voz— ¿A-a dónde te los llevas? —finalizó, mientras aún sostenía entre sus manos el pequeño tenedor.
—¡ No te importa! —dije sacándole la lengua— ¡Tú ya has comido demasiado! —salí corriendo de la sala, en busca de la habitación que quedaba justo al otro extremo de la mansión Rainsworth, con los zumbidos revoloteando en mi estómago más fuerte que nunca.
/ /
Gil POV
Ah...estaba extasiado. 'Ese maldito conejo...¿qué derecho tenía esa maldita niña de acercarse tanto a mi amo? No podía soportar que lo tratara de aquella forma tan malévola, y que hiciera con él lo que quisiera...¡No!'
Suspiré, mientras me dejaba caer en el cómodo sillón rojizo de mi habitación, mientras sacaba un cigarillo del paquete para colocarlo entre mis labios. Saqué del otro bolsillo unas cerillas, y lo encendí. El humo que el cigarillo expulsaba lograba calmarme, y mantener la calma. Oz...desde que ese conejo llegó, Oz y yo nos distanciamos. Ahora siempre está con esa estúpida chiquilla...por dios, ¿qué le verá? Sólo es una molesta chillona que no hacía más que comer carne y más carne.
Bufé, exalando el humo a grandes bocanadas.
Necesitaba relajarme. ¿Té? No, definitivamente no. Seguramente allá donde vaya a por té esté Break, o la señorita Sharon, y ambos juraría que se mueren de ganas de preguntarme sobre mí...y Oz. Y el maldito conejo. Siempre tenía que estar de por medio.
Agarré el cigarillo y lo aplasté contra el cenicero, esparciendo toda la nicotina que había en él. Durante unos instantes me quedé inmóvil, pero decidí levantarme, y dirigirme hacia la habitación de Oz. 'No permitiré que ese conejo sea más importante para Oz'.
/ /
Alice POV
Caminaba con rapidez por el pasillo. Tenía que tener cuidado de que no se me cayeran los pasteles al suelo... A medida que me iba acercando a la habitación de Oz, los zumbidos iban aumentando, y el rubor de mis mejillas se iba haciendo cada vez más intenso. Pero, a diferencia de las otras veces, ésta vez sentía emoción, ansia. Estaba impaciente por ver a Oz, por ver su sonrisa cuando viera los pasteles...poder comerlos juntos...
Perdí el equilibrio por unos instantes, pero volví a recuperar lo rápidamente. Jadeaba con fuerza, y me faltaba el aire, pero me daba igual, estaba a punto de llegar. Cuando vi una pequeña línea de luz en el suelo frente a la puerta medio cerrada de Oz, supe que él estaba ahí. Entré a toda prisa, apartando con fuerza la puerta que me separaba de él, ese único obstáculo. Mis mejillas explotaron de rubor, y pude ver cómo el asombro en la cara de Oz se tornaba rápidamente de miedo y preocupación. Era entonces cuando noté que mis pies me habían fallado y había tropezado, estaba cayendo.
No pude evitar caerme de bruces al suelo, encima de los destrozados, anteriormente jugosos; pasteles. Mi cara estaba llena de crema y de nata, y mi nariz me dolía, la debía de tener roja por el golpe. '...Eché a perder todos los dulces...' Tuve que endurecer mi expresión para que mis lágrimas no salieran a borbotones, no sabía si me dolía más el golpe o el haber destrozado aquellos tiernos pasteles de atractivos colores que iba a compartir con Oz...
Oz se había acercado a mí, con preocupación, mientras me apartaba un mechón de pelo de la cara llena de trozos de pastel y crema.
— ¡Alice! ¿Estás bien? ¿Te has hecho daño? —apresuró Oz mientras su expresión era igual o más triste que la mía. No podía responder, tenía ganas de llorar, pero eso era de débiles. No...no podía llorar...frente a Oz...no.
— Y-yo...los pasteles...los destrocé... —murmuraba en bajito, con la voz ahogada— ...yo quería...comerlos con... —no pude evitar entonces que mis ojos se enjugaran de aquel líquido salado, aunque apretara las manos...aunque Oz estuviera a mi lado, no podía evitarlo...
Oz no respondió. Cerré los ojos, humillada hasta el fondo. Estaba avergonzada, triste...derrotada.
Apreté las manos, impotente.
Antes de que pudiese notar cómo gruesas lágrimas descendían por mis mejillas, unos finos dedos las detuvieron. Oz pasó el pulgar por ellas, llevándoselas con él. Sus ojos se clavaron en mí, y me avergoncé de ellos. Me miraban con fuerza, y con una impotencia, aunque determinación. El calor subió por mis mejillas, estaba muy cerca de Oz. Mis húmedos ojos miraban anonadados los de él, quedándose prendados en los suyos esmeraldas. ...estaba totalmente con la guardia baja.
Y fue entonces cuando el calor invadió mi mejilla. Una cálida y húmeda sensación recorrió mi piel, e hizo que me estremeciera. Oz estaba paseando su lengua por mi mejilla, degustando los pequeños trozos de dulce crema que estaban esparcidos por mi rostro. ...los zumbidos. Eran sin duda, ahora sí, más fuertes que nunca. Mis labios temblaban, mi cuerpo...permanecía inmóvil ante las acciones de Oz, que se dedicaba a saborear cada parte de mi piel que estuviese cubierta por aquel dulce destrozado. Sus manos sujetaban mi cabeza, acercando mi rostro aún más al suyo, podía sentir hasta su respiración...
Exalté un suspiro ahogado cuando Oz descendió su boca hasta el hueco de mi cuello, y, tras devorar las partes comestibles allí, aspiraba el olor que embriaga mi piel endulzada. ...y siguió explorando mi blanca piel, depositando suaves caricias en ella a media que iba saboreando el jugoso pastel. Dios...llegué a desear que no sólo esos restos esparcidos por mi piel fueran pastel. Deseé que toda mi piel, y mi cuerpo fuera pastel, un tremendo pastel. No comprendía aún lo que sentía, pero...no me desagradaba en absoluto esta sensación. Un pudoroso rubor se intensificaba en mi cara, mientras sólo podía permanecer quieta temblorosa en mi sitio.
Oz alejó un poco el rostro del mío, y me miró fijamente de nuevo. Su rostro...estaba completamente rojo. Casi tanto, o igual que el mío. Tenía el pulso desbocado...¿cómo oí decir a Sharon alguna vez? ¿'Corazón'? ¿Acaso era aquello toda obra de él? ¿Toda esta vergüenza...y emoción y euforia que sentía... eran gracias a él? Así es. Mi corazón revoloteó como loco, como si fuera una maquinaria de un tren que escupe carbón, con fuerza, con pasión.
Oz se relamió el labio inferior, de restos de nata, y alguna que otra sustancia dulce.
— Delicioso. —susurró, con una sonrisa torcida en los labios.
Entonces, miró fijamente mi labio superior. Sólo había un lugar en el que Oz no había dejado marca en mi piel, no había devorado y explorado con sus labios: mis propios labios. Un pequeño trozo de pastel había caído en mi labio inferior, haciendo que fuera la parte más sensible de mi cuerpo que Oz pudiera acariciar. Fue acercando lentamente sus labios a los míos...en busca de aquel solitario trozo que había sobrevivido. Cerré los ojos lentamente a medida que el fue se fue acercando, aceptándolo todo, todo lo que pudiera pasar...lo deseaba. Noté como la respiración de ambos se notaban y se podían respirar más cerca cada vez, fue entonces...
...cuando un fuerte golpe me hizo abrir los ojos al instante, para encontrarme con un Oz mirando hacia la puerta de la habitación, totalmente rojo. Entonces, supe que para ambos aquello había dejado de ser dulce, para volverse de un sabor amargo...muy amargo.
— ¿Pero...qué...? —...reconocí la voz al instante. Ese maldito cabeza de alga...¡tenía que llegar en un preciso momento como éste!— ¿Qué diablos... —pudo murmurar. Su rostro estaba petrificado, al observar la escena. Frunció el ceño, y su expresión cambió, a ira y rabia— ...¡es ésto!
Okay (?) Ésto se subió un pelín de tono, estoy pensando en subirlo a la categoría T xDD...¿Qué pensáis? Yo me hago caso de lo que me digáis e_é.
btw, no me matéis por esa última escena final xDDD. En el fondo eso pone mejor las cosas (?) Ronda de comentarios~
Yuuka-90: ¡Me alegro de que te gustara! Espero no haberte hecho esperar mucho con este nuevo capítulo, intenté escribirlo lo más rápido que he podido ò.óU.
arual17: Hahaha, 'Sharon da mucho miedo —citando a Break—.' Voy a pretender poner ligeros SharonxBreak, es mi segunda pareja favorita Así que voy a jugar un poco con ellos~
Ahora también le he dejado a medias lol —quemalaquesoyxDDD— En este traté de dar más importancia a Gil :3 Como en la escena final xDD. En el próximo capítulo, también él tendrá mucha importancia y participará bastante~
Alice-chan Wonderland: ¡Muchas gracias! Me hacen muy feliz vuestros comentarios ;3 ¡Aquí tienes el nuevo capítulo!
Ade Mozart: Yay, en este fic que fue Oz el encargado de 'marcar' su territorio... —tiene miedo a que haya hecho un ENORME OCC— ...aunque bueno, Oz algunas veces...es...¿así? (?) Pronto haré que sea Alice la que tome las riendas :3 Esto sólo ha sido un calentamiento para Alice (?)
strange: ¡Oh, muchas gracias! Me alegro de que te alegres (?) que existe este fic, trataré de no abandonarlo, lo juro ;'3. ¡Gracias por tus ánimos y tu comentario~!
La criticona: —traga saliva— ...me da miedo tu nick. xDD Pero...¡te gustó la historia! Aww, qué felicidad. Me alegro de que te diviertas leyendo, eso es lo principal ;3 ¡Gracias por comentar~~!
¡Y eso!
¡Volveré —¿pronto?— con el próximo capítulo~
