Herе we are, an atom and a star

No podía creer lo que veían mis ojos. ¿Decenas de vampiros sólo para seis? ¿Cómo de poderoso era ese clan? ¿Cómo de injusta sería esa lucha?

Realmente no me importaban las respuestas porque no quería estar ahí. No quería luchar. No quería morir, si es que había muerte después de la muerte. Y, por supuesto, no quería matar. Desde que había abierto los ojos después de la terrible agonía de la transformación lo único que había en mi vida era muerte.

No quería ser lo que era.

Pero quizás esa lucha fuera la mejor forma de acabar. Simplemente me quedaría quieta, esperando el final. Ojalá fuera rápido y no doliera demasiado.

Ese era mi plan hasta que lo vi. El jefe del clan me miraba directamente. Sus ojos dorados clavados en los míos borgoña. Y mi corazón revivió. Sentí como si tirara de él. Inconscientemente di un paso hacia delante, hacia él. Riley gruñó desde su posición principal, indicándome que me quedara quieta.

Vi cómo ese jefe daba un paso hacia delante ante ese gruñido, dejó de mirarme para fulminar con la mirada a Riley. Pude escuchar cómo un gruñido bajo salía de su garganta.

-Carlisle, no todavía. –el otro vampiro rubio le advirtió. Carlisle, así se llamaba.

Segundos después Riley dio la orden y todos se lanzaron a la batalla. Como perros furiosos a la orden de un dueño mucho más poderoso. Aproveché para dar un paso hacia atrás. Y luego otro. Y otro más.

Lo último que vi fue cómo Carlisle se lanzaba a la carga contra esos vampiros enfurecidos.

Espero que sobrevivas, pensé antes de desaparecer entre los árboles, corriendo como nunca lo había hecho en mi corta inmortalidad.