Preludio
TinaCeballos
25 años en el pasado.
La ventana estaba cerrada, las cortinas abiertas, a través del vidrio no había nada más que ver además de un tétrico bosque, al fin y al cabo, el hombre que observaba tras ella debía estar oculto y era la razón por la cual siempre tenía un semblante oscuro y abominable, él no encontraba motivos para hacer tal cosa tan insultante y poco honrada como ocultarse entre las sombras cual rata, no obstante, era la única forma de continuar con su legado.
Llevaba la armadura negra de Vishous Hämmerling, su difunto padre y sobre su espalda caía una coleta plateada alta, de un tono oscuro intenso y brillante como la plata fundida, no se puso alerta cuando la puerta tras él se abrió suavemente y la luz tenue hizo que su preciosa cascada brillará.
— ¿se encuentra bien? — la voz áspera y raspada del señor H no tenia en ella el más mínimo ápice de preocupación, después de todo de entre sus labios nunca antes había salido palabras que indicarán zozobra, el líder ni siquiera se dio la vuelta para recibir las noticias.
—Así es, su majestad Ilaine esta calmada y la señorita Velika permanece en reposo- el que respondió fue un hombre pequeño de un cabello gris ceniza con las características de un elfo nevado, tenía las manos manchadas de sangre las cuales trataba de disimular con un paño, y traía un tapabocas en la barbilla. El procedimiento que se llevó a cabo en aquella mansión fue muy rudimental mas no pudo ser de otra forma debido a la falta de suministros. Finalmente, eso no parecía importarle al líder -su hijo menor nació vigoroso y tiene el fuerte llanto de un guerrero, las enfermeras quedaron absortas tras el rugido- intento dar buenas noticias exagerando un poco, teniendo en cuenta también que entre los Hämmerling siempre era buena señal que el primer llanto fuese uno fuerte el líder solo apretó el puño.
— Velika no tenía por qué concebir a un hijo— sentenció y se marchó de la sala, el elfo sintió la preocupación latente recorriéndole las venas, aquel hombre era rígido con sus tropas, inflexible con sus reglas y cruel con su familia.
El señor H Hämmerling camino por los pasillos rumbo a una puerta grande de madera, al abrirla se encontró en una mesa con siete hombres ya reunidos, el ambiente era pesado como si todos estuvieran esperando impacientes pese a que el señor H hubiese llegado a la hora indicada.
—Muy bien señores- todos se levantaron, dieron sus respetos y se volvieron a sentar, como parte del protocolo, El líder tomo varios papeles y empezó a revisarlos se trataba de un reporte de batalla, todos lo veían expectantes queriendo escuchar algo, pero incapaces de pronunciar palabra alguna.
—Voludg— el herrero de dos metros con ojos ámbar y piel morena era quien mantenía el semblante más duro en aquella mesa, tenía los nudillos tensionados y pareció empeorar cuando se vio aludido, aun así trataba de ocultarlo. Todos sabían la razón de su furia -necesito que tu grupo agilice la fabricación de mazos para finales de este mes, tras la pasada batalla necesitamos volver a abastecer y vender.
—sí mi Lord- respondió el hombre. Acto seguido intento sentarse el acto le costó más de varios segundos, en el herrero la cualidad que menos existía era la sumisión, pero por más que quisiera ese hombre al que llamaba líder podía someterlo fácilmente y torturarlo sin necesidad de tocarle un cabello era la razón por la cual estaba en ese lugar trabajando como jefe de herrería, no era por gusto, él se había llevado algo importante para él, algo que valía mas que su orgullo y libertad.
—señor H— el único hombre en ese castillo que no tenía que llamarlo líder, Augus Weismann, tomo la palabra -hoy nació su segundo hijo- el hombre calvo de una barba naciente tenía un rosto inalterable mientras los demás concejales observaban sin emitir un suspiro -... su hijo bastardo- el herrero tenía ya las manos blancas sentía un hueco en el pecho y unas ganas de matar escrita con fuego en sus ojos.
— Eso no es algo relevante, será un buen general- respondió el Líder desinteresado.
— a pesar de eso el niño presenta características de un linaje más fuerte que el de la señora Ilaine, la familia de su majestad Ilaine no estará feliz si descubren que alguien más podría quitarle el futuro título de Líder por el cual entregaron a su hija— todos lo sabían, los reinos pequeños se unían a los Hämmerling para que les brindarán un espacio en su "plan de colonización" además de protección de los mercenarios al ser ese el único reino que comerciaba con armas y donde el mayor porcentaje de hombres eran guerreros.
—Con todo respeto Mr Weismann, usted está aquí como representante de la Comunidad, no es de su incumbencia lo que pase entre mí familia- dijo el líder con el mismo tono frio casi taciturno mientras cambiaba de papeles.
—Discúlpeme usted señor H pero la comunidad* dudara de usted por cualquier falla, déjeme decirle que con el simple hecho de estar aquí la comunidad está quebrantando los tratados con el mundo humano-
—le prometo señor Weismann- el señor H saco sus grisáceos y afilados ojos de la lectura para sostenerle la mirada al hombre de traje y lentes que le miraba con recelo maquillado con un rostro imperturbable -que puedo mantener bajo control los asuntos que conciernen a mí familia—sentenció el líder.
-que así sea- respondió el hombre regordete de lentes rectangulares, al fin y al cabo la comunidad pedía que acompañarán a ese sanguinario hombre debido a eso, su voluntad y templanza, quizás solo los hombres que portaran su sangre podrían llevar a cabo la misión casi imposible con la que cualquier Faery solo podría soñar pero el señor Augus Weismann estaba seguro de algo, y es que nunca nadie aprobaría sus métodos y aunque lograra cruzar con toda su armada a la tierra solo acabaría muerto, no obstante, Haakon, el señor H, el Líder, no era ningún tonto y lo había demostrado, por esa razón no quería imaginar qué tipo de armas mágicas, bombas y Faerys poderosos estaban a su sombra para que él permaneciera tan imperturbable y completamente convencido de que tarde o temprano podría hacerse con la recuperación de la tierra, por eso la comunidad estaba aquí, no lo apoyaban, temían a lo que podría llegar a hacer sin que ellos pudieran preverlo.
El herrero soporto todo aquello hasta el final ocultando el fuego en su mirada el señor H lo sabía, pero su soberbia no era tan grande como para castigar a Voludg por sentir (una muy justificada) rabia e impotencia.
La reunión se prolongó con el tema principal que los tenía reunidos en ese lugar, la familia de Cernunnos*por los que habían tenido que devastar medio pueblo, esos que significaban una pieza importante para ellos, los cuales en su sangre corría algo sumamente especial.
en una habitación dentro del mismo sombrío castillo.
Una mujer morena de voluptuoso cuerpo, cabello negro largo y enmarañado se encontraba hecha un ovillo entre las sábanas blancas observaba con sus ojos ambarinos bien abiertos a la criaturita calva de piel morena devolverle la mirada, a pesar de todo lo que significaba que ese pequeño ser estuviera vivo, la morena solo podía desprender amor hacia la criatura, se veía tan feliz y protectora como un animal orgulloso de su cría "era hija de su padre al fin y al cabo"
-no puedo creer que tengas mis ojos, tu abuelo estará tan feliz como yo cuando te vea- la mujer parecía no caber en la felicidad, con sus gruesos labios repartía besos por todo el cuerpo y cabeza de la pequeña criatura que en ese momento se encontraba extasiada de la leche materna.
La recién nacida criatura era tan vigorosa que la otra mujer parada en el umbral de la puerta, de piel nívea y ojos café, no podía evitar mirar con desprecio a al bebé y a su madre.
Desde que era una niña, su majestad Illaine había gozado de la belleza exuberante que los demás solo podían atribuirle al ser parte de la realeza, sabia que la poligamia era una practica común de los barbaros nórdicos sin embargo pensó que su posición al final tendría algún peso y respeto en aquel lugar, pero parece que eso no había bastado y como un capricho el rey trajo a vivir a su palacio a la mujer más vulgar y ordinaria alegando que era la hija del mejor herrero de todo el norte, quizás la segunda parte era cierta el hombre era capaz de crear armas resistentes y poderosas a la mitad del tiempo y entrenaba a los mejores aprendices, eran buenas épocas, sobre todo porque la economía de sus frías y casi infértiles tierras se sostenía con la guerra, había logrado someter al poderoso Vuldog quitándole a su pequeña hija, pero Ilaine lo sabía su marido no paraba de mirar con lujuria el lascivo y bien formado cuerpo de la joven, y allí estaba la prueba viva de las verdaderas intenciones de su marido, y por supuesto ella quería a ese bebé muerto, quizás ella no seri la mujer poderosa que habría deseado pero no dejaría cabos sueltos para el futuro de su hijo y su pueblo.
Los pasos firmes de una armadura aproximándose hicieron que dejara de Pensar y se pusiera alerta.
Alejado de cualquier pronóstico, luego de la extensa reunión sobre los Cernunnos, él fue a ver a su hijo bastardo eso hizo que la sangre de la reina hirviera en furia, pero se mantuvo tras la puerta con una expresión inalterable, era la orgullosa Ilaine hija del rey Thob no podía rebajarse frente a la hija del herrero.
Su esposo entro a la habitación y vio al niño, todo en él era idéntico a su madre, sin embargo, estaba la característica que lo marcaría de por vida, el cabello plata, se encontraba inexistente en el bebé, pero crecería en algún momento, entonces no podrían negar a ese niño.
La mujer dejo que el Líder observara a su bebé sin decir una sola palabra, pero expectante, de ella siempre le sorprendió la forma firme en la que le sostenía la mirada y no le devolvía recriminaciones y rencores en aquellos ambarinos orbes felinos, ni siquiera terror, le habría gustado que ella fuera solo un poco mas temerosa de él, que le odiara un poco más, así no tendría aquella inexplicable sensación en su pecho, la joven más cándida que aquel demonio había podido ver, aun así, no se arrepentía de haberla usado, por esa razón decido aceptar al niño.
—su nombre llevara la V de valiente- susurro la mujer, su voz era tono era fuerte incluso entre murmullos, había estado pensando en un nombre poderoso parecido al de su abuelo, necesitaba asegurarse de que su hijo podría soportar todo y era lo que más iba a necesitar desde ese momento.
— Se llamará Othar- sentencio el Líder, no le sedería el capricho de que su hijo bastardo tuviera la inicial de antecesor Vishous y su primogénito el futuro señor V.
La mujer guardo silencio sabiendo que no podía negar ninguna palabra que saliera de los labios del líder.
Luego de la escena el hombre se fue y la mujer abrazo al bebé recién dormido, la piel chocolate se deslizo entre las sabanas tomando a su cachorro y en un hueco entre su vientre y su cuello lo introdujo entre su cálida protección con cuidado
-yo te protegeré de él pequeño niño valiente, lo prometo, porque te amo- la mujer sonrió entre su dolor -te amo tanto - termino susurrando Dulcemente Mientras lo acunaba en su pecho brindándole su propio calor un calor que quería que quedara impregnado en el cuerpo de su hijo siempre.
Comunidad: Enlace diplomático entre los Faerys de la tierra y los de Eldaya.
*Cernunos: Criaturas mitológicas relacionadas con la fertilidad.
N/T más adelante se ampliaran estos términos.
Primer capítulo próximamente
