Disclaimer: Los personajes aquí presentados, no me pertenecen, son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.

Disfruten…

"Siempre habrá un mañana"

Capitulo 3: Conflictos.

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"Nada en la vida es perfecto, y si no tuviera sus complicaciones, no seria tan divertida"

–oOo–

Durante una hora de clases en la cual el maestro no llego, Arnold observa a su novia interactuándo con su grupo de amigas, la ve riendo a carcajadas, le parece increíble que a esta edad ella se lleve mejor con ellas, que cuando eran niños.

Tal vez esto se deba a que ademas de las chicas con las que ellos han crecido, como Phoebe, Rhonda, Lila, Nadine y Sheena, se han unido al grupo un par de chicas bastante especiales; Angelica, quien es bastante alta y tiene el cabello rubio y los ojos azules como Helga, y la otra llamada Regine es mas bajita y de cabello castaño y ojos avellana, en ambas su personalidad va en el mismo sentido que el de Helga, salvo algunos cuantos desvios que las conducen a llevarse bien incluso con Rhonda, aún así tienen esos rasgos mandones e inteligentes que algunas veces desesperan a los mas sensatos, aunque de hecho la única razón para que ellas estén ahora en ese curso es que sean precisamente amigas de Helga, suena curioso, pero así es, ella las conoció durante su breve, muy breve, estancia en un internado para señoritas, de donde la sacaron por tener al demonio adentro.

Big Bob Pataki, jamas había visto una monja tan desesperada y demente como la directora de aquel plantel al acusar a su hija de hereje y satánica, la realidad era que al hacer migas con aquel par, idearon un ardid para salir de ese horrendo lugar. Por suerte les resulto y ahora disfrutaban de la libertad de estudiar en una escuela publica, ambas suelen fastidiar a Helga y ella a las dos, como dicen por ahí, se destrozan pero no se hacen daño, a pesar de esto, ellas al ser un tanto mas "normales" que ella, por decirlo de algún modo, lograban que encajara con las demás, incluso con Lila, a quien también los años habían cambiado, ya no era tan inocente, ni veía todo color de rosa, ahora ella era mas mundana, precisamente gracias a su amistad con Helga y las otras dos que algunas veces se pasaban de listas con ella, pero que aún así eran de buen corazón y por eso ella las queria.

Arnold deja de ver a las chicas y desvía su mirada hacia un grupo de chicos, ahí observa a Lorenzo, mirando fijamente hacia Helga, mientras ríe diciéndole algo a Peapod y a Archivald sus ahora mejores amigos, eso lo hace rodar los ojos y amagar seguir su recorrido, pero una voz femenina lo hace desviar de nuevo la mirada hacia ellos.

– ¿Que estas viendo papanatas? – reclama Regine mirando de lado al moreno, poniendo su presencia entre este y Helga.

– Obviamente a ti no, mujercita, así que hazte a un lado – replica Lorenzo haciéndole una mueca con las manos.

– ¿A quien le dices mujercita, tarado? – dice ella acercándose mas y poniendo sus brazos en jarra.

– A ti, aunque eso como que te da mas categoría, mas bien pareces una niñita.

– ¡Déjate de estupideces, y deja de estar mirando a mi amiga, tiene novio, ¿Recuerdas? – replica ella dandole golpecitos en la nariz al pelinegro que la mira fastidiado.

– ¡Bah! Mejor vámonos, el perrito guardián ya se enfado – resopla y se va con sus amigos hacia el otro lado del salón.

– ¿Regine, porque siempre estas riñendo con Lorenzo? – indaga Helga mirándola con sorna.

– No es lo que crees, y ni te atrevas a decirlo, me choca que siempre te este mirando, parece un perro mirando un hueso jugoso y tú ya tienes a Arnold, que le entre en su cabezota.

– Ay Regine, en serio que te mueres por él – insiste Angélica, chocando palmas con Helga.

– ¡No es cierto! Es un odioso, me cae mal… – replica la castaña, mirando de reojo al chico que había optado por sentarse en su banca y platicar con sus amigos, mientras Regine solo suspiraba, haciendo puchero.

– Si como no – dice sarcástica su rubia amiga chasqueando los labios.

Arnold ríe, viendo esa escena le recordó un poco a como era Helga con él, suspira y sigue recorriendo con la mirada el salón.

Sid, Stinki y Harold intentan hacer un proyecto de ciencias que definitivamente no esta resultando, piensa por un momento en ayudarlos, pero recordando lo que paso la ultima vez que lo intento prefiere evitarlo, Gerald lee atentamente un libro de ciencia ficción que lo ha atrapado desde hace días y que suele leer entre clases, una afición que tomo hace poco, así que no hay modo de sacarle conversación, a menos claro que seas Phoebe, así que como Arnold no es Phoebe, mejor sigue observando a sus compañeros, este es un grupo mas grande que el de los años anteriores, de hecho podría decirse que es la unión de dos grupos ya que es el doble en numero, con algunos se lleva, con otros no, mira a Eugene platicando en forma secreta con Brainy… perdón Brian Jenosaphat Williams, que es su nombre completo, aunque como a Helga le dio por llamarlo Brian, él prefiere este nombre; así ve como Brainy voltea hacia el grupo de chicas donde esta Helga y luego sonrojarse, contestándole al pelirrojo.

Arnold medio sonríe resoplando y preguntándose internamente cuantos chicos mas gustaran de Helga, antes de seguir rodeando el salón con la mirada, mira entonces a Jerome Howard, el supuesto chico nuevo, quien mira atentamente a Rhonda, a quien aún de lejos se le nota que esta mirada la incomoda, hace días que ha estado tras la chica, se aparece frente a ella, la ronda, es decir, sigue siendo Curly pero con otra actitud y peinado, aunque al parecer con Rhonda tampoco esto esta funcionando, y solo basta ver que ella ha preferido en ese momento ir a sentarse en su banca y solo mirar hacia la ventana.

Rhonda esta haciendo lo que últimamente le gusta hacer, nada, y no es que sea floja sino que mas bien tiene una fuerte depresión que no desea admitir, así que solo la deja fluir sin decirle nada a nadie, salvo tal vez a Helga que se ha convertido en su confidente. Ella observa suspirando las nubes viajeras, y reniega de sus sentimientos internamente, mientras recuerda el día que los admitió por primera vez.

~o0o~

¡Me llego una carta de Curly! – expresa contenta Nadine mostrando el papel en cuestión.

Rhonda levanta un poco la vista sin mostrar mucho interés.

¿Y que dice? – indaga Sheena mirando junto a su amiga, la letra de su amigo impresa en el papel.

Pues manda saludos para todos, dice que esta bien y que los animales se ven fabulosos en libertad…

Rhonda no desea seguir escuchando, se levanta y sale al pasillo, se queda parada ahí pensando simplemente.

¿Que haces aquí princesa? – pregunta Helga secando sus manos con aire, al salir del toilette.

Un suspiro. – Nada… a Nadine le llego carta de Thadeus…

¿Y como esta el atolondrado? – indaga la rubia mirando de lado a su amiga.

Rhonda solo levanta los ojos su mirada luce frustrada, entra al servicio dejando a Helga atrás.

¿Oye princesa cual es tu problema? – replica la rubia entrando un poco molesta.

¡Lo extraño! ¡¿Porque lo extraño? – grita exaltada tomando por los hombros y mirando con angustia a su amiga. – Se supone que debería estar feliz, tengo un novio agradable, no es lo mejor pero… ¿porque no puedo dejar de pensar en Thadeus?, lo extraño, quisiera verlo, desearía que estuviera tras de mi como siempre, quiero escuchar su voz, ¿dime Helga, porque?

Helga la mira con cierta empatía. – Bueno… yo no extraño a Brainy cuando no me persigue… – se rasca la cabeza – aunque puede ser porque dejo de hacerlo después de San Lorenzo… desde la primaria… pero cuando estuve con Arnold, él decia que me extrañaba cuando no lo perseguía… así que creo que estas enamorada de Curly.

¿Que? ¿Estas loca?

Pues no lo sé… yo no puedo saber tus sentimientos, pero esa reacción, dejo mucho que desear.

Rhonda respira profundamente y baja la mirada al piso. – No puedo admitirlo… es imposible… me gusta Harold… es mi novio, aunque hemos tenido problemas últimamente dice que estoy distraída y lejana, pero el que yo ame a Thadeus es ilógico, es decir… él es mi acosador… pero lo extraño… extraño sus rarezas, sus locuras, incluso extraño sus horribles lentes y su feo corte de pelo, dios, estoy enamorada de él… – dice con un toque de horror al dejar salir las ultimas palabras, recargándose en el lavabo.

Helga no puede evitar sonreír y pone una mano en el hombro de Rhonda. – Vamos no es tan malo, él te ha apoyado varias veces, te ha demostrado que te quiere de verdad y no solo es un acosador, ¿cierto? – Rhonda asiente –. Como aquella vez que te consiguió un vestido en menos de una hora, solo para que no te vieras igual a otra chica en el ultimo baile de primavera, ¿recuerdas?

¡Oh, cielos… ¿cuando comenzé a verlo de otra manera? – dice Rhonda viendo a los ojos a Helga.

Supongo que siempre sentiste algo por él, sabes que en el fondo es un buen chico y te quiere, ademas tal vez algún día te de la sorpresa y se convierta en tu príncipe soñado.

Rhonda sonríe burlona. – Si claro… ¿pero y ahora que hago?, Harold y yo no podemos seguir juntos después de que ya admití esto, aunque de cualquier forma Thadeus no esta aquí…

Pues mira, yo creo que tienes que hablar con Harold y preguntarle que siente él con respecto a su relación, ya con su respuesta pues tú puedes decidir si esperas por Curly o buscas algo mas, pero no puedes seguirte engañando y menos a Harold.

Rhonda le sonrie a Helga, le parece un buen consejo. – Gracias… eso voy a hacer.

Bien, ahora vámonos que ya se acabo el receso – dice la rubia abriendo la puerta del servicio.

¿Helga? – la detiene la morena.

¿Que?

Si le dices algo a alguien… te frió en aceite hirviendo y te golpeó, aunque me rompa las uñas.

Lo sé, no lo haré.

¿Helga?

¿Dime?

¿Cuando te volviste tan buena consejera y tan buena amiga?

Helga la mira con asombro y luego ríe. – ¡Creo que es el resultado de todas las cicatrices en mi corazón! – expresa antes de jalar a su amiga y caminar del brazo hacia el salón de clases.

~o0o~

Rhonda parecía tan perdida en sus pensamientos, que Nadine llevaba como diez minutos mirándola fijamente y esta no dice nada.

– ¡Nadine espántale las moscas a la princesa o se le van a meter por la boca! – grita Helga logrando despertar a Rhonda, en tanto sus amigas y el resto del grupo ríe, mientras Harold mira con algo de tristeza a su ex novia, cuando esta comienza a pelear con Helga y las demás.

Al fondo del salón Jerome mira con insistencia a la morena, Arnold decide que es momento de acercarse a él así que se levanta de su lugar y camina hacia él.

– ¡Hola, mi nombre es Arnold! – dice el rubio al alto chico de piel blanca y cabello negro, extendiéndole la mano, con una sonrisa en el rostro.

– ¡Mucho gusto, yo soy Jerome! – contesta estrechando la mano del rubio.

– Si… se quien eres… – le dice guiñándole un ojo y recargándose en una banca.

– Ah ya veo, no hay secretos entre ustedes, ¿cierto? – dice sonriendo de lado.

– Buen nombre el que tienes… famoso… – dice volteando a ver alrededor, nadie los escucha.

– Bah, no creo que nadie lo note… ademas es solo por un tiempo… espero.

– ¿Como lograste inscribirte sin papeles? – pregunta intrigado el rubio.

– Ja ja, cosas técnicas Arnold, mi papá es muy amigo del director… fue un favor muy especial.

Arnold ríe y le da dos palmadas en la espalda. – Me alegra que estés aquí… y te aseguro que puedes confiar en mi, te ayudo en lo que necesites.

– Gracias Arnold… – le dice viéndolo regresar a su asiento.

– ¿Y que tal es el chico nuevo? … pregunta Gerald dejando su lectura y mirándolo con interés.

– Pues parece un buen chico… – dice sonriendole a su amigo.

Gerald enarca una ceja y vuelve a su libro, Arnold mira a Helga que sigue discutiendo con Rhonda y luego a "Jerome" que sonríe mirando a su amor imposible.

–oOo–

– ¡Ratas! – exclama Helga buscando algo en su mochila.

– ¿Que pasa? – le pregunta Arnold que llegaba a reunirse con ella.

– Creo que deje mis llaves en tu casa… – Helga se queda callada al ver a Rhonda que observa a Jerome el chico nuevo con bastante interés. – Mira… – le señala a su novio.

Jerome al notarse observado se dirige a la pelinegra y la rodea con sus brazos.

– Si quieres preguntarme algo, puedes hacerlo – dice mirándola a los ojos.

Ella lo mira fijamente y lanza un suspiro. – Eres un chico lindo… pero no lo que busco – le dice apartándose de él y subiendo al auto que venia por ella.

Los testigos de esto, se quedan anonadados, incluidos Arnold y Helga. Esta ultima estaba pensando en acercarse al chico de pelo negro, cuando escucha una sonora cachetada tras ellos.

– ¿Que rayos hice ahora? – replica Sid frotando su mejilla, mirando a su rubia novia, que lo mira con rabia.

– ¡Que no hiciste Sid! ¿No puedes dejar guardadas esas miradas en tu casa?

– ¿De que hablas Nadine? – dice el chico de pelo largo y negro algo confundido.

– ¡Vi como estabas mirando a Miki! – replica enojada, refiriéndose a una chica oriental que compartía taller con ellos.

– Oye, yo no la estaba viendo ni nada… bueno si la vi pero… ¿como no verla? – dice algo nervioso lo que logra que la chica solo se irrite mas.

– ¡Peapod tiene razón, eres un asco como novio! – le grita ella molesta.

– Un momento, ¿que tiene que ver ese tarado en todo esto? – dice Sid obviamente celoso.

– Nada, solo que me abre los ojos en cuanto a ti, señor don Juan… – ella da la vuelta para dirigirse a la calle.

– ¿Que te ha dicho ese idiota de mi? – le pregunta mientras la toma por el brazo.

– ¡Déjame Sid, no quiero seguir discutiendo contigo! – replica ella retorciendo el brazo para soltarse.

– Nadine ese tipo lo único que quiere de ti es… – otra cachetada le deja la otra mejilla roja.

Nadine se retira furiosa del lugar en tanto Sid, trata de entender que ha pasado.

– ¡¿Tú vas con Sid y yo con Nadine o viceversa? – pregunta Helga mirando a Arnold.

– Me parece que Nadine se va a sentir un poco mejor si platica contigo, así que yo me encargo de Sid – contesta él en tono sereno.

– Bueno melenas, entonces nos vemos en tu casa en unas horas, buscas mis llaves por favor – indica ella tomando su mochila y comenzando a correr hacia la ruta que eligió la chica de cabello cobrizo.

Arnold sonríe, hace algunos años a ella eso no le hubiera importado, pero ahora era… como él, siempre tratando de arreglar los problemas de sus amigos, él solo mueve la cabeza y se acerca a Sid.

– ¿Quieres que hablemos un poco sobre esto? – le dice poniéndole una mano en el hombro.

– Supongo… creo que necesito que me ayudes a entender que paso… – dice el pelinegro un poco inseguro.

Arnold le sonríe y comienzan a hablar mientras se dirigen a sus casas.

Continuara…

Jo jo jo, no, no soy Santa Claus, pero con estas apariciones tan aleatorias me voy pareciendo, bueno este capitulo solo nos presenta a algunos personajes que le van a dar mas vida a este fic, algunos aparecen en mis anteriores fics ¿ya reconocieron a algunos? Si alguien me dice cuantos de mis personajes anteriores, han salido, le dedico uno de mis dibujos en Deviantart, son varios así que fíjense muy bien desde los capítulos anteriores, y van a seguir saliendo mas, así que el concurso sigue y puedo dedicar mas dibujos. ^^ :D Ah y el personaje de Angélica es en honor a el crossover HA/Rugrats de Acosta Perez Jose Ramiro "Cuando las rubias se enfrentan" Es excelente léanlo, si bien esta chica no es Angélica Pickles, tiene muchos reflejos de ella y nos va a hacer reír en varias ocasiones. También se notan los conflictos que se tienen que resolver para los próximos capítulos, que van a estar muy interesantes. Bueno por ultimo espero que les guste este capitulo y prometo que ahora si voy a seguir actualizando los otros, es que he tenido algunos problemas personales y estoy medio densa.

Muchos saludos a mis amigos Ghost Steve, teddyetere, Anillus, y los que me falten, ademas de un abrazote para mi Little Sister. ^^ :D

Sayonara y nos seguimos leyendo.

ReiHikaruChiba.