Disclaimer: Los personajes aquí presentados son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.

Espero que disfruten.

"Siempre habrá un mañana"

Capitulo 5: Love selections.

oOoOoOo–

"El amor tiene muchas formas, muchos rostros y diferentes caminos, y a veces el corazón elige a la persona de quien menos pensabas enamorarte. "

oOoOoOo–

La mañana brillaba luminosa y todos reían mientras esperaban la siguiente hora de clases, Lorenzo y Archivald fastidiaban una vez mas a Peapod, mientras veían a lo lejos a Nadine demasiado cariñosa con Sid.

– Te dije que eso no funcionaria, ella al final de cuentas quiere a su novio, y tú no vas a pasar de ser solo su amigo, aunque le metas veneno en los oídos – expresa Lorenzo .

– ¿Lo dices por experiencia? – le contesta ácidamente su amigo mirándolo de lado.

– ¡Oye yo te lo advertí! ¿No recuerdas? Precisamente, porque tengo experiencia en eso – replica algo molesto el pelinegro.

– Vamos chicos ¿no van a pelear por esto otra vez?– dice Archie calmando a sus amigos – vamos Percy, hay mas chicas, mira ahí están Karla, Miki, Clarisse, Elisa, Angélica… Régine… bueno ella no.

– ¿Porque Régine no? – le pregunta extrañado Lorenzo.

– ¡Porque a ella la aparto yo hermano! – dice emocionado el chico de cabello castaño claro.

– ¡Andale! ¿Te gusta la hermana de Lorenzo? – cuestiona Percy sonriendo.

– ¡Me encanta! – dice contento, mientras la mirada de Lorenzo se torna dura.

– ¡No te metas con ella Archivald, te lo advierto! – indica este con fuerza.

– ¿Porque no?

– ¡Ella no es como todas esas chicas con las que sueles andar y luego botar! – indica el moreno mirando con enojo al chico de piel blanca.

– ¡Tranquilo viejo! Se que es tu hermanastra y eso, pero te aseguro que no tengo malas intenciones con ella, no para que te pongas así, ¿ademas no que la odias?

Lorenzo respinga al oír aquello, es verdad que desde que Régine llego a su vida, esta se ha vuelto mas difícil, ha sido todo un triunfo comenzar una convivencia, sobre todo por los choques de personalidad que tienen, las peleas, los insultos, los malos entendidos, todo eso se ha interpuesto en crear una buena amistad, pero lo que paso la noche de la reconciliación de Nadine y Sid, lo ha puesto a pensar mucho en que la ha estado juzgando mal y se ha portado mal con ella sin que lo mereciera.

– No la odio… y es parte de mi familia, es una buena chica, inteligente, linda y sensible, así que espero que no te propases con ella – dice levantándose y yendo hacia la puerta del salón, cuando se topa con la mirada incrédula de Helga viéndolo – ¿Que? – dice frunciendo las cejas y retirándose del lugar.

Ella lo mira marcharse y luego sonríe antes de acercarse a donde esta la chica de cabello café oscuro hablando con Rhonda.

– ¿Que le hiciste a Lorenzo? – pregunta sentándose junto a ellas.

– ¿Eh? Nada… ahora ni me he metido con él – replica extrañada –, a decir verdad en estos días ni siquiera hemos hablado – dice meditando.

– Pues no se que le hiciste, pero hace rato se estaba expresando muy bien de ti con sus amigos.

– ¿Que? ¿En serio?– dice sonrojada la castaña.

Rhonda ríe de buena gana viendo la reacción de Régine.

– ¡Ah y por cierto, parece que le gustas a Archivald!

– ¿Que? – mas sonrojada.

– Mujer ya di otra cosa, pareces perico – se mofa Rhonda.

– Pero Lorenzo siempre dice cosas feas sobre mi, que si soy una niñita, que si soy una flacucha, que si soy muy ruidosa, ¿porque diría cosas buenas de mi?

– No se tú dinos, ¿que paso después que se fueron y dejaron a Lila y Brian en sus casas? – indaga Rhonda maliciosa.

– Nada… bueno… yo estaba algo movida y estuvimos hablando un largo rato en la sala, hasta que…

– ¿Hasta que? – insiste Helga alzando una ceja.

Régine trata de recordar pero después de que estaban riendo por una de sus ocurrencias, ella no supo mas, supuso que se quedo dormida, al día siguiente despertó en su cama arropada como si fuera una pequeña niña, pensó que había sido su madre pero ahora no estaba segura.

– Me quede dormida, eso fue todo – dice omitiendo detalles.

– ¿Y de que hablaron si se puede saber? – cuestiona la pelinegra.

– Pues de nuestros padres, de Sophie, de porque nos llevamos mal, se me soltó algo la lengua y le dije que él no había intentado nunca ser amable conmigo, o tratar de conocerme, él también me reclamo, me dijo que desde que nos conocimos, antes de siquiera saber que nuestros padres terminarían casados, lo prejuzgué solo por ser amiga de Arnold y tuya, al final me disculpe por eso.

– Vaya, soltaron la sopa, con razón te defendió, creo que por fin le mostraste a la verdadera Régine.

– ¡Si una muy borracha! – dice divertida.

Helga mira a lo lejos, tienen suerte de poder hablar solo las tres, si Angélica y las otras escucharan la situación, seguramente no dejarían en paz a Régine.

– ¿Y a todo esto como te fue con ya sabes quien? – pregunta Régine a Rhonda.

– ¡Ah eso… me debes una Helga! – dice molesta.

– ¿Vamos acaso no te divertiste con el chico?

– Mira, si no supiera quien es y no estuviera como loca tratando de entender esto, te freiría en aceite hirviendo – dice Rhonda jalando a Helga de la ropa y acercándola a ella.

– ¿Y como te diste cuenta? – pregunta Helga algo intrigada, acomodando su blusa.

– Su voz, sus modos, y esa risa malvada que soltó en medio de la pista de baile, acabo por confirmar mis sospechas, ¿que cree que soy, ciega, tonta o sorda? Al principio me engaño un poco, pero su personalidad no puede permanecer completamente oculta.

– ¿Y que piensas hacer, le vas a decir?

– No Régine, voy a esperar a ver hasta donde llega con su jueguito.

– Los dos están jugando con fuego, y se van a quemar – dice Helga haciendo unas notas en su libreta.

– ¡Aún así tu me debes una, por no decírmelo!

– Y también le debo una a él por afirmártelo, le prometí que no diría nada.

– ¿Y de quien eres amiga de él o mía?

– De ambos… según recuerdo, los dos son mis amigos y tengo que apoyarlos en sus locuras.

– Por cierto Rhonda… quedaste en salir otra vez con él, este fin de semana ¿cierto?

– Si… le di una esperanza – comenta soltando un suspiro.

– ¿Y de paso te la das a ti? – dice Helga mordaz.

– No sé… me gusta como se ve ahora… pero también extraño su anterior imagen, así que voy a ver que tiene que ofrecer este Jerome, para comprobar si mi Thadeus aún esta dentro de él, y así saber si aún tengo esperanza de recuperarlo o lo perdí para siempre.

Helga y Regine sonríen con empatía al ver a Rhonda levemente sonrojada pensando en su chico.

– ¡Buenos días chicos! – dice el profesor Brown entrando al salón seguido de Jerome, Lorenzo y Arnold, que estaban fuera del salón.

– ¡Buenos días! – contesta la mayoría al unísono.

El guapo y joven profesor mira la manzana colocada encima de su escritorio.

– ¿Quien dejo esto aquí? – pregunta mirando a sus alumnos.

Todos niegan con la cabeza, Arnold nota entonces las mejillas sonrojadas de una de sus compañeras, una chica bonita, con cabeza en forma de balón un poco mas ligera que la de él, de cabello rubio oscuro y ojos verde claro tratando de ocultarse mirando hacia abajo, removiéndose incomoda en su asiento.

– Imagino que es un regalo para ti Andrew, no estaba ahí cuando salió el profesor Marx – dice Arnold mirando fijamente, al hombre de ojos miel y cabello castaño.

– Ah bueno, pues gracias a quien haya sido – dice el profesor sonriente – comencemos la clase…

Arnold se topa entonces con la mirada agradecida de su compañera que entiende que la ayudo.

– ¡De nada! – le dice en voz baja guiñándole un ojo.

–oOoOoOo–

– ¿Entonces fue Karla quien dejo la manzana para Andrew? – dice sorprendida Helga, mirando a su novio a los ojos, mientras caminan por la calle.

– Pues eso me pareció – dice sonriente.

– Ah que tu prima, enamorada del profesor – dice Helga burlona llamando prima a la chica, pues es pariente de la madre de Arnold.

– ¿Celos? – pregunta Arnold, consiente de un pequeño encuentro cercano entre su novia y su profesor favorito.

– Para nada, Andrew y yo somos amigos, siempre lo hemos sido y así se quedara, ¿creí que ya habíamos hablado de eso? – explica sincera.

Arnold sonríe, en un momento de su historia sentimental tuvo muchos celos de Helga y ese profesor, pues creía que este estaba interesado en ella, después Andrew le dijo que en realidad le agradaba Helga por ser una buena alumna, muy inteligente y con mucho talento, pero que jamas se fijaria en una chica tan joven, eso lo dejo mas tranquilo, ademas de el hecho de que Helga no demostró mas interés por él, que una gran admiración.

– Lo sé amor es una broma – repone él rubio abrazándola por la cintura.

Helga sonríe ante la caricia y recarga su cabeza en el hombro de él, cerrando los ojos por un momento, mientras se acercan a su destino.

– ¡Buenas tardes señorita Pataki! – grita un joven al verla acercarse a la tienda de celulares de Bob.

– ¡Rayos Roland, por poco y me provocas un paro cardiaco! – replica ella asustada.

– ¡Discúlpeme señorita Pataki, es que hacia mucho que no venia por aquí y me dio mucho gusto verla! – dice el joven de cabello rubio oscuro y ojos azules con tonalidades verdes, mirando de lado a Arnold.

– ¡Esta bien Roland te perdono solo porque ya se te esta quitando ese odioso acento francés!

– ¡Helga! – le reclama Arnold.

– Je je, la señorita Pataki siempre tan simpática – dice el muchacho riendo con ganas.

– Y ya te dije que me digas Helga, no soy la señorita Pataki, ese titulo lo ostenta Olga, así que por favor solo dime Helga.

– Esta bien seño… Helga, su padre me dijo que vendría hoy, la esta esperando.

– ¡Y háblame de tú, que somos casi de la misma edad, por dios hombre! – le indica un tanto exasperada, con la consiguiente diversión de Arnold.

– Si… disculpame Helga, por favog… favor pasa tu padre te espera – dice el joven abriendo la puerta.

– ¿Me esperas aquí? – le pregunta Helga a Arnold al estar dentro de la tienda.

– Si amor… ve, yo te espero aquí tránquilito – dice bromista.

Helga entra a la oficina de su padre, Arnold se prepara psicológicamente para ayudarla en cuanto salga de ese lugar.

– ¡Tienes una novia muy bella! – escucha decir al joven, que es el gerente de la tienda.

– Si es hermosa y cariñosa – dice con un brillo muy especial en la mirada.

– Me habría gustado conocerla antes que tú – dice sinceramente Roland mirando su computadora.

Arnold solo lo ve de lado y sonríe.

– Buena suerte… en tu próxima vida.

El chico sonríe y comienza a escribir en su computadora.

– ¿Y a todo esto, como te va en la vida Roland? – dice Arnold recargándose en la vitrina

– Genial, el trabajo es bueno, Bob me paga bien y mi nuevo departamento esta de lujo, solo me hace falta una buena novia y obtener la nacionalidad – explica el muchacho, un inmigrante francés que ha logrado la confianza de Bob Pataki como su gerente general y asesor en todas las tiendas.

– ¿Y que hay de esa chica con la que intentaste salir hace unos meses?

El chico mira a Arnold y solo se alza de hombros.

– ¿Tan mal te fue?

– Digamos que no todos tenemos la suerte que tienes tú – dice bromista.

– ¿Roland? Tú sabes que Helga y yo…

– Hey no confundas, yo se que son almas gemelas, lo sé, lo sé, de verdad yo solo la admiro mucho, me cae muy bien, y si me encantaría tener una novia como ella, pero tú eres mi amigo y ella es tu novia, jamas haría algo para separarlos, ¿ademas que caso tendría? Esa chica te ama y yo he sido testigo de eso.

– Por cierto… ¿cuando nos visitas en la casa? Varias veces los inquilinos, los abuelos y mis padres me han preguntado por ti.

– Ash, no he tenido tiempo de ir, mira que cada fin de semana me hago el propósito, pero llego tan cansado el sábado que solo quiero dormir todo el domingo, pero te prometo que este fin si voy.

– ¡Es una promesa eh!

– Seguro viejo, de hecho llama a Gerald para que vaya y platiquemos un rato.

– ¡Hecho!

Mientras sellaban la promesa estrechando las manos, Helga sale hecha una furia de la oficina de su padre.

– ¡Vuelve aquí jovencita! – grita exasperado Bob Pataki saliendo tras ella.

– ¿Para que? ¡Ya dijiste tu ultima palabra papá, y yo ya te dije la mía!

– ¡No me hagas una escena frente a mis empleados!

– ¡Entonces no me sigas, vámonos Arnold! – replica la rubia acercándose a su novio.

Bob cambia un poco la cara al ver a Arnold y lo saluda tratando de sonar mas tranquilo.

– Hola Alfred ¿como estas? – Helga rueda los ojos al escuchar mal el nombre de Arnold.

– Bien Bob, pero mi nombre es Arnold – responde el rubio dandole la mano cordial a su suegro.

– Eh, si si, ya lo sé, ¿así que hoy tampoco llegaras a la casa? – pregunta el hombre mirando a su hija con un dejo de tristeza.

– Si Bob… hoy tampoco – dice ella mirando hacia el piso– . ¡Vamos Arnold, tenemos cosas que hacer, adiós Roland!

– ¡Adiós chicos! – expresa el francés gesticulando con la mano.

Ambos salen de la tienda y caminan por un rato sin hablar, Helga solo mira el piso y Arnold espera paciente a que ella hable.

– No te pienso decir nada… no quiero que me regañes – replica ella alzando la mirada y suspirando profundamente.

– Esta bien – dice él suavemente mientras toma la mano de ella y la presiona levemente.

Helga vuelve a bajar la mirada y suspira tomando valor.

– No quiso darme el dinero para los libros a pesar que le dije que era importante tenerlos… y por eso le dije a Bob que en cuanto cumpla la mayoría de edad, pienso irme de su casa.

– ¿Y que te dijo?

– Bien, así ya no tendré que mantenerte ya te he dado mucho señorita… odio que ni siquiera me llame por mi nombre.

– ¿En serio te dijo eso?

– No debería sorprenderte… siempre ha sido así… últimamente había dado muestras de interés en mi, quise creer que se interesaría esta vez, pero no fue así, no tengo porque pagar mi educación, al menos que haga eso por mi…

– ¿Le reclamaste?

– Le dije que le agradecía todo lo que no había hecho por mi… y su dignidad salto.

– Tu padre jamas se ha dado cuenta de que te ha hecho falta mucho cariño y atención, seguro no entiende que lo que te preocupa no es el dinero sino su actitud.

– Al menos pronto no tendré que mendigarles mas amor Arnold, ni dinero… he ahorrado desde los doce años solo para salirme de esa casa, tengo suficiente dinero en el banco gracias a las inversiones que ha hecho Lorenzo para mi, así que en definitiva mis años en la universidad no se los tendré que deber a Bob, y creo que tampoco este ultimo año, al final me dijo que no me seguiría dando dinero para la escuela.

– Que mal por parte de tu padre… con razón pregunto si hoy no llegarías a tu casa, sabia lo molesta que estabas.

– Detesto que crea que me ha dado todo… que crea que lo que soy es gracias a él… la verdad Arnold, lo que soy es gracias a ti y a tu familia que me han apoyado, y a mis amigos que me han dado su cariño, aceptándome como soy… si yo no tuviera todo eso, seria muy infeliz.

– Me alegra estar a tu lado Helga, lamento todo el tiempo que estuve lejos sin poder apoyarte, pero me da gusto saber que tú maduraste tanto durante el tiempo en que no estuve.

– Fueron unas cosas por otras Arnold, el que estuvieras lejos me ayudo a sentirme yo misma, a cambiar mis hábitos, a conocerme mejor y también a mis amigos , me dolió mucho no tenerte, pero me alegra que eso me haya ayudado al final.

Arnold sonríe al mirar a su novia tan madura, la abraza con dulzura y ella un poco asombrada se sonroja al sentirlo tan cerca.

– ¿Que pasa? – dice aferrándose a su camisa.

– ¡Me perdonas! – dice en tono de broma.

– ¡No tarado, nunca! – dice ella empujándolo.

Arnold sonríe y la abraza nuevamente.

– Bueno, ¿y si te digo un secreto lo pensaras?

– Depende del secreto – exclama ella expectante.

– Bueno… pues ¿recuerdas que Lorenzo, Curly y yo entramos detrás de Andrew? – Helga solo asiente.

Arnold comienza a explicarle algo que sucedió esa mañana…

~oOo~

Arnold se había encontrado a Curly y habían estado hablando por un rato sobre la sospecha de este acerca de que Rhonda ya sabe quien es él.

– ¡Ultimamente has estado actuando mas como tú mismo que como ese Jerome que se supone eres! – dice Arnold mientras caminan hacia el salón.

– ¡Supongo que no puedo evitar ser yo! – contesta el chico de pelo negro frotando su nuca desconcertado.

De pronto Arnold observa a un chico de tez morena y cabello negro que mira por la ventana del salón hacia adentro, con un poco de molestia Arnold se acerca a él con toda la intención de reclamarle el estar mirando una vez mas a su novia, cuando repara en la dirección que en realidad tienen la mirada de su amigo. Arnold mira detenidamente como el moreno sigue cada movimiento que la joven de pelo castaño y corto hace, lo ve sonreír levemente cuando esta se sonroja con un comentario que Helga le dijo en voz baja.

– ¿Vaya Lorenzo creí que te gustaban las rubias?– lo expone Curly.

Lorenzo voltea a verlos con cara de no entendí.

– ¿Que? – dice como despertando de una ensoñación.

– No me imaginaba que te gustara Régine – dice Arnold sonriendo.

¿QQQUUEEE? – grita asombrado el moreno viendo a los otros dos con espanto – Eso es una estupidez… yo no… a mi no… – trata de decir trabándose.

Arnold y Curly lo observan divertidos por su reacción.

– Oye llámame loco, pero estabas viendo con ojos de borrego a medio morir a esa chica que se supone es tu hermana– plantea el otro pelinegro.

– Hermanastra – corrige el rubio.

– Ahh, si hermanastra.

Lorenzo continuaba mirando a los otros dos chicos como si estuvieran dementes y le hubieran dicho algo incoherente, y sin embargo frunce un poco las cejas y baja la mirada como intentando comprender algo.

– Creo que no es normal… que ahora que la veo… luzca tan perfecta… ni escuchar esa estupida cancion en mi cabeza mientras la veo sonreir… – contesta suspirando el chico de ojos marrones.

– ¿Estupida canción? – pregunta Arnold mirándolo sin comprender.

Lorenzo iba a responder cuando ven venir a Andrew por el pasillo muy dispuesto a dar su clase.

– Tengo que hablarlo con alguien o esto me va a volver loco, se que no puedo hacerlo con Percy o Archie… ¿puedo platicar con ustedes en la tarde? – les cuestiona con algo de angustia, como si de verdad no supiera que es lo que le sucede.

– ¡Claro Lorenzo, puedes hablar con nosotros! – responde Arnold mirando a Thadeus que asiente con la cabeza.

Poco después entran junto a Andrew al salón de clases, mientras la mirada de Lorenzo se desvía hacia la joven de cabello castaño y ojos avellana, quien sonríe tranquilamente mientras Lila le platica algo en el oído.

No es posible que sienta nada por ella… no lo es… solo esta confundido, pero necesita que alguien lo escuche o va a explotar. Eso piensa mientras toma su lugar y trata de poner atención a la clase.

~oOo~

– ¡Jajaja! ¡El tonto de Lorenzo se enamoro de Régine! ¡Jajajaja! – dice Helga entre carcajadas.

– Pues así parece amor… aunque no creo que él este listo para admitirlo.

– ¿A que hora van a hablar tú y el demente con él?

– Después de comer pienso ir a su casa, Curly vive al lado, así que solo pasare por él.

– Bien… entonces, comamos rápido y te vas con él, ah y cuida tu lengua que él no sepa que a la morena también le gusta.

Arnold la mira raro, como si él no fuera suficientemente discreto.

– Esta bien… aunque no se porque Régine lo oculta, ni siquiera todas sus amigas lo saben– replica el rubio un tanto intrigado.

– Es por que es tímida, ademas… también esta la dichosa apuesta que tiene con Angie y no piensa perder… creo que seria terrible.

– Vaya… ¡chicas!, nunca terminare de entenderlas – dice Arnold suspirando.

Helga sonríe y se cuelga de su brazo.

– Creo que es mejor así cariño, es mejor así– expresa ella dandole un beso en la mejilla, haciéndolo sonreir, mientras suben las escalerillas para entrar a la casa de huéspedes.

Continuara…

Hola a todos con cara de bola! Je Bromeo, Muy bien, pues por fin actualice, lamento la demora y pido una disculpa por eso, bueno ahora vemos que no todo es color de rosa para Helga y Arnold, y ademas vemos otros cuantos personajes que ya habían salido antes en otras de mis historias, espero que este capitulo les guste, y que sigan leyendo, espero Reviews, cualquier duda o sugerencia será respondida, y aunque esta vez si me voy a quedar sin internet, (es que me quiero comprar una compu nueva) prometo que voy a comenzar a actualizar mas seguido, muchas gracias por su atención y seguimos leyéndonos. ^^

Atte. Rei Hikaru Chiba.