―¡Eh, detective! ¡Detective! ¡Joder, Zarehnaia! ¿Es que no tienes ojos en la puta cara? ¡Estás pisando un jodido charco de sangre! ¡Largo de aquí! ¡Ahora! ―le grité a uno de mis aurores muy enfadada. Era lo que nos faltaba, que fueran destruyendo posibles pruebas.

Él andaba por la habitación con una cámara de fotos en las manos entre el bullicio montado por el resto de investigadores que había por todo el lugar. Salió cabizbajo y asustado.

Habíamos llegado hacia como veinte minutos. El bedel nos había conducido hasta la habitación que permanecía sellada desde el interior. No hubo forma alguna de abrirla, no respondía a ningún hechizo sin la contraseña, tuvimos que hacer explotar la pared para poder acceder.

El interior era pequeño, de unos ocho metros cuadrados. El austero mobiliario constaba de una cama deshecha, una mesa de escritorio bastante desordenada con una silla en la que se apilaba ropa, una pequeña chimenea encendida, un armario grande y algunas estanterías con libros y muñecos. Había fotos pegadas en las paredes y no tenia ventanas.

La escena en el interior era desgarradora. Un chico de unos diecisiete años, moreno, grande y de cejas prominentes estaba tendido muerto encima de un charco de sangre. Estaba completamente abierto en canal desde la garganta hasta el bajo vientre, su corazón estaba fuera de su caja torácica, entero, en el suelo.

―¿Sub-Inspectora Eidem? Soy el Director de Drumstang, el Profesor Berger ―me saludó un hombre anciano y con bigote, sacándome de mis pensamientos a la vez que me tendía la mano.

―Ah, sí. Buenas tardes, Profesor ―saludé sin demasiado interés. Me giré de nuevo hacia los aurores―, ¿quién está tomando declaración a los alumnos?

―Billy y Hans ―respondió un chico joven dejando de apuntar con la varita a un objeto para tomar otro.

―Solo quería saber si tienen alguna idea de lo que puede haber pasado, Sub-Inspectora ― insistió el anciano con un poco más de severidad en la voz. Me volví hacia él crispada.

―Sí, Profesor, sí tenemos una jodida idea de lo que puede haber pasado. Un jodido alumno puede haber muerto. Presumo que acuchillado de una sola puñalada certera que le ha abierto en canal a lo muggle como se suele decir, ya que no hay restos de ningún encantamiento en el cuerpo... y ahora disculpe mi franqueza pero está entorpeciendo mi trabajo ―expliqué sin paciencia.

―El Señor Dimitri Krum… Su corazón... ―balbuceó el anciano mientras observaba la escena, llevándose las manos a la boca y completamente pálido.

―Salgamos de aquí ―le ordené tomándole por el hombro para llevármelo―. ¡Neils, que no se acerque nadie, en especial los alumnos! ―le grité a otro de los detectives mientras nos íbamos, cuando estuvimos lo bastante lejos me volví al anciano de nuevo―. Lo hemos visto, Profesor Berger. Hemos visto el corazón. Sospecho que el jodido psicópata que ha hecho esto tiene un sentido del humor macabro y un asqueroso fetichismo con "El corazón peludo del nigromante", de Beedle el bardo. ¿Qué puede contarme sobre el Señor Krum?

―Esta es su habitación. Él...

― ¿Su habitación? ―le interrumpí. Él me miró confundido y luego levantó las cejas y sacudió la cabeza, entendiendo.

―Claro, a pesar de que es usted noruega, estudió en Hogwarts por su condición y no conoce Drumstang, discúlpeme ―se excusó―. Verá, nuestra escuela es un poco más... Selecta que nuestra análoga inglesa.

―Sí, son unos jodidos elitistas y snobs que desprecian a los hijos de muggles como yo, lo sé ―le espeté sin pelos en la lengua, aunque definitivamente no era el mejor momento para una discusión política.

―Me sorprende que haya llegado usted a Sub-Inspectora con su forma de decir las cosas, joven ―me riñó él―. Preferimos pensar que solo ofrecemos nuestras limitadas plazas a los alumnos que seguro van a aprovecharlas. Verá, la escuela se organiza de la siguiente manera, son cuatro plantas. En la que nos encontramos ahora: las mazmorras, se encuentran los dormitorios de los alumnos, uno para cada uno. En la planta a nivel del suelo se encuentra el hall, el comedor, la cocina, la biblioteca y las salas comunes. En la primera planta están las aulas. Y en la segunda planta hay algunas aulas más y los despachos de los profesores.

―¿Cuánta gente vive en el castillo?

―Pues... Son aproximadamente noventa alumnos entre los siete cursos... Unas cien o ciento veinte personas incluyendo profesores y gente del servicio ―respondió pensativo―. Tengo sus nombres y relación de datos en mi despacho.

―Bien, luego iremos a por ellos. Espere aquí un momento… ―Le pedí mientras me volvía a la escena del crimen. Sin tocarlo, hice levitar un pequeño objeto dorado que estaba al lado de la chimenea, en el suelo. Lo llevé hasta el anciano―. ¿Reconoce esto?― él abrió los ojos sorprendido.

―¡Es mi giratiempo! ―aseguró reconociéndolo. No parecía que mintiera.

―No sabía que era suyo. ¿Puede explicarme que hace aquí en la escena del crimen, en la habitación de la víctima?

―Pero... ¡Claro! así lo hizo el muy… Lo robó de mi despacho y pudo estar en dos sitios a la vez… ¡Se creé muy listo pero cometió un error al dejarlo aquí! ―exclamó contento―. Sólo hay que...

Yo cerré los ojos y lentamente negué con la cabeza.

―No. El giratiempo hubiera funcionado para estar en dos sitios a la vez si no fuera porque sigue aquí ―sentencié.

― ¿A qué se refiere? ―preguntó confundido.

―¿Cómo creé que el asesino salió de aquí sin él? ―inquirí para hacerlo evidente.

―Pues… ―titubeó él―. Bueno, podría haber dos ¿no? Es decir, el asesino vino con él, lo dejó aquí y luego no volvió a su tiempo. Así que ahora habría dos, él y su pasado o futuro… simplemente estaría escondido por el castillo. Posiblemente el Señor Krum le arrebató el giratiempo para que no pudiera escapar, así que ahora solo habría que comprobar qué alumno está dos veces.

―No, no me está entendiendo. Cuando llegamos, la habitación estaba sellada desde el interior con contraseña y no hay ventanas. Hay rastros de magia en la chimenea. Un encantamiento la impide conectarse a ningún tipo de red flú pero no está en absoluto manipulado. Y lo más importante, hay rastros de magia, como en cualquier habitación de un mago, pero no hay ninguno que pueda indicar que el asesino o alguien desapareció o algo similar. Así que aunque el asesino hubiera llegado aquí con un giratiempo, no podría haber salido sin él.

―No, no se puede desaparecer dentro del castillo y de hecho ese es el único giratiempo que hay, pero podría... ¡Podría haber conseguido otro! ¡Hubiera llevado dos giratiempos! podría haber perdido uno accidentalmente...―aventuró el anciano en un intento desesperado de que la teoría tuviera sentido. Yo negué con la cabeza.

― ¿Llevar dos? ¿Para qué iba a llevar dos? Ya es bastante difícil conseguir uno. No son como las ranas de chocolate, Profesor. Usted debería saberlo. Además, eso significaba precisamente exponerse a perder uno de ellos accidentalmente… No, definitivamente la única conclusión a la que podemos llegar es que está aquí porque la víctima estaba usándolo o planeaba usarlo o el asesino lo trajo expresamente por algo, pero no porque lo necesitara. Si lo usó y nos lo está dejando aquí expresamente es como darnos una pista importante, lo que significa que no lo usó y solo está para despistar.

―Mmm… ―hizo el anciano, pensativo, valorando mis palabras―. ¿Quiere saber mi opinión?

―¿Por qué no? ―pregunté levantando una ceja. El anciano frunció el ceño y apretó los labios.

―Creo que se está burlando de nosotros. Es su estilo ―aseguró frotándose el entrecejo con frustración.

―¿A qué se refiere? ―pregunté frunciendo el ceño, "se creé muy listo" "es su estilo" ¿Acaso ese hombre ya sabía quién era el asesino? Él me miró incrédulo.

―Burlarse de nosotros ―explicó como si fuera obvio―. Sabía que pensaríamos en el giratiempo lo primero, así que lo que hizo fue dejarlo en la habitación expresamente. Como diciendo "¡Oh, por favor! Me ofenden… Yo soy un genio. No me subestimen pensando que realmente usaría algo tan obvio" ―citó imitando una vocecita con tono altivo―. Como si pensara que sin su ayuda no podríamos resolverlo, para que no perdiéramos el tiempo siguiendo pistas falsas y así fuera interesante. Es muy capaz.

―… Profesor… ¿De quién estamos hablando exactamente? ―pregunté mirándolo fijamente.


Disclamer: Krum, Drumstang, aurores, giratiempo, "El corazón peludo del Nigromante", Bedlee el Bardo... J. K. Rowling.

Bien, así sigue la investigación y el reto, nadie ha resuelto el caso aún. Pero gracias a los que participaron. Se siguen aceptando preguntas, sugerencias, teorías... Dependiendo de las que lleguen la investigación se desarrollará de una manera u otra. ¿O caso queréis de verdad que Grindelwald se salga con la suya? Para atraparle: Todos sabéis donde está el botón verde.