Esta historia no me pertenece... es una obra original de TrisChiba quien muy amablemente me permitió y autorizo compartirlas con ustedes usando los personajes de CANDY CANDY...
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MissAndrew: hola bienvenida un placer... es una historia bella...
Galaxylam84: ahiiiiii güila cuando leas este capitulo fiuuuuuuuuuuuuu... querras otra cosa..
cotapese: y él hombre mejora... estoy como gelatina...
passcusa: es muy linda y promete mejorar
Sakura93 :Adivina quien toma la adelantera e iniciativa?
Akire: Esa pecosa que invidia y saber que tuvo a los dos... pero si talvez en ptra vida pero cuidalo porque te lo gano a cualquiera de ellos si no es que a los 2 jijijijiji
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PRETTY BOY
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-Paso por ti mañana para comer.- pregunto el dueño de los ojos azul profundo.
-Si.- respondió la rubia la cual aún se encontraba en shock debido al beso.
-Y a donde paso por ti.
-Conoces la torre azul.
-Sí.
Candy se separó del rubio para buscar algo en su bolsa. La chica saco una tarjeta y se la dio al rubio.
-Esa es la dirección, en recepción pregunta por mí y Daisy te llevara a mi oficina.
-Está bien entonces nos vemos mañana.- El rubio se acercó nuevamente a la rubia y la beso, el beso comenzó con un simple rose de labios pero se profundizo, ninguno de los dos quería abandonar los labios del otro pero el aire les estaba faltando, Candy se apartó un poco para tomar aire pero el rubio atrapo sus labios nuevamente, después de unos segundos el rubio se apartó y le dio un beso en la frente a la rubia.
-Hasta mañana bonita.
-Hasta mañana.- respondió la rubia a la cual aún le faltaba el aliento debido al beso. Candy se quedó en la puerta hasta que vio entrar al rubio al elevador después entro a su casa y se dirigió a su habitación.
Se acostó a en su cama aun sin poder creer lo que acababa de pasar, aun podía sentir los labios del rubio sobre los suyos, ese beso le había encantado.
El Dr. Andry manejaba rumbo a su casa pensado en los dulces labios de la rubia. Había dado un paso muy importante la beso y ella le respondió y vaya que le había respondido, una sonrisa se posó en sus labios con tan solo recordarlo.
Ambos esperaban con ansia el día siguiente para poder probar el dulce sabor de los labios del otro
Candy se encontraba trabajando cuando recibió una llamada de la recepción pidiendo autorización para dejar pasar a un mensajero.
-Candy aquí hay un chico que dice que viene de parte del DR. Andry , ¿lo dejo pasar? – pregunto Daisy la recepcionista.
-Sí, déjalo pasar, por favor.- "De parte de Albert, ¿Qué será?" se preguntó la rubia.
Enseguida apareció un chico con un enorme arreglo de rosas, era preciosos tenia rosas de todos colores.
-¿Dónde lo pongo?
-En el escritorio, por favor.- Candy busco su bolso para sacar algo de dinero y darle propina al chico.
-Firme aquí de recibido.- Candy frimo y le dio la propina al chico este dio las gracias y salió de su oficina.
La rubia busco la tarjeta y al encontrarla rápidamente la abrió para leerla.
"Para la rubia más hermosa sobre la Tierra. Me encantan tus labios.
Atte. Albert."
Candy sonrió ante el mensaje, después de todo el Dr. Andry no era tan serio como aparentaba.
-Vaya vaya, están lindas las flores.- dijo Jimmy .- ¿Quién te las mando? Será que la pequeña Candy tiene galán después de tanto tiempo.
-No te burles Jimmy , primero no soy tan pequeña, segundo si tengo galán y tercero no te voy a decir quien es.- dijo la rubia un poco seria.
-Ahhh Candy que mala eres anda dime quien es, lo conozco. Dime por favor, si anda si di que sí.- decía Jimmy en tono de súplica.
-No, no pienso decirte nada y además no lo conoces.
-¿Y lo voy a conocer pronto?- pregunto intrigado el castaño claro.
-Tal vez, y ya no preguntes que ni pienso decirte nada más.
-Ahh eres muy mala Candy, está bien. Vine a preguntarte como va todo para la fiesta del viernes.
-No te preocupes está todo listo y bajo control.- dijo la rubia muy segura.
-Perfecto! Ya sabía yo que podía confiar en ti. Bueno Candy me voy de vacaciones pero te veo el viernes para la gran fiesta.
-Si cuídate y salúdame a a tu Dorothy.
Jimmy salió con una sonrisa en el rostro no solo porque todo estaba listo para el evento del viernes sino también porque su querida amiga se veía feliz, de verdad deseaba que este chico fuera el indicado y que hiciera inmensamente feliz a su amiga porque ella se lo merecía.
Candy se quedó contemplando las flores e inmediatamente la imagen de Albert acercándose a ella le vino a la mente, se quedó perdida en sus recuerdos unos instantes hasta que el teléfono la saco de su ensoñación.
-Dime Daisy.
-KuKi quiere hablar contigo.
-Comunícamelo por favor.
La rubia comenzó a hablar con su amigo acerca de unas fotos que necesitaba para el evento, de los preparativos y de muchas cosas más sin darse cuenta de que ya era la hora de la comida y que cierto rubio se encontraba observándola desde la puerta.
El rubio se acercó sigilosamente a la rubia y esta estaba tan entretenida que no noto su presencia hasta que él le hablo al iodo.
-Nos vamos.- su tono era por demás seductor y la rubia sintió estremecer todo su cuerpo.
-Albert.- dijo sorprendida.- si dame unos segundos.- la chica se despidió de su amigo y tomo su bolso.- Lista, nos podemos ir.
-Pues en marcha, pero antes.- dijo el rubio y se acercó a la rubia y la beso, el beso estaba cargado de ansiedad, de ansiedad por volver a probar los dulces labios de la rubia.
-Yo también te extrañe.- dijo la rubia y sonrió.
-Al salir de la oficina de Candy el rubio tomo su mano, cuando pasaron frente a la recepción Daisy aun no salía de su asombro de ver al guapo del Dr. Andry , cuando por poco queda en shock al verlo salir de la mano de Candy.
-Candy.- llamo Daisy.
-Dime Daisy.- volteo a ver la rubia a su amiga y por respuesta solo obtuvo una gran sonrisa y los pulgares de Daisy levantados en señal de aprobación, la rubia solo pudo devolver la sonrisa.
Albert como siempre se portaba de lo más lindo ayudando a Candy con sus muletas y no perdía la oportunidad de tomarla en sus brazos según él porque así era más rápido porque al paso de Candy no llegarían nunca.
La comida fue de lo más tranquila y ninguno de los dos perdía la oportunidad de probar los labios del otro, desde hacía tanto tiempo ambos deseaban estar así que ahora que tenían la oportunidad no pensaban desperdiciarla, parecían niños con juguete nuevo no hacían otra cosa que besarse.
Albert llevo de nuevo a la rubia a su trabajo al terminar la comida y le prometió que pasaría por ella para llevarla a su casa. Cuando Candy llego a la oficina Daisy y Jimmy la estaban esperando para bombardearla con preguntas acerca del rubio.
-No pienso decirles nada.- dijo Candy tajantemente y le pareció muy divertida la cara que pusieron sus amigos.
-Pero Candy, por favor.- pidió Daisy.
-No le voy a decir nada por ahora.- ante esta respuesta ambos sonrieron esperanzados.- el día de la fiesta ustedes comprobaran que sucede.
-Hecho.- dijeron ambos y salieron de la oficina.
Y tal como lo prometió el encantador Dr. Andry paso por la rubia para luego llevarla a su casa.
El resto de la semana fue un cambio brusco para ambos ya que trataban de pasar el mayor tiempo juntos pero a veces debido a lo ajetreado de sus respectivos trabajos no se podía. Cuando no podían comer juntos se ponían de acuerdo para salir a cenar o incluso para desayunar.
El jueves por la mañana Candy se dio cuenta que no tenía que ponerse para la fiesta del viernes y necesitaba un vestido que dejara a Albert con la boca abierta, tomo el teléfono y le marco Annie.
-Amiga tanto tiempo sin vernos.- dijo Candy.
-Hola Candy, pero no mientas tiene poco que nos vimos tú quieres algo.
-Ay Annie siempre me descubres, que te parece si te invito a comer y me acompañas a comprar un vestido para el evento que tengo el viernes.
-Está bien pero solo si prometes decirme toda la verdad ya que estoy segura de que hay un chico de por medio.
-Toda la verdad, nos vemos a las dos en el centro comercial.
-Si en la heladería, nos vemos.
Cuando Candy y Annie se encontraron lo primero que hizo la pelinegra fue comenzar a preguntar.
-¿Cómo se llama? ¿de dónde lo conoces?...
-Tranquila Annie, respira y te contare todo.
Candy comenzó a contarle a su amiga todo acerca de todo lo acontecido con Albert con lujo de detalle.
-Te lo dije Candy, yo lo sabía, siempre supe que él se moría por tus huesitos pero como siempre no me hiciste caso.
-Ay Annie no me des sermones, solo tengo una duda crees que esto para él sea serio.
-Claro que si amiga porque lo dudas.
-No sé, nunca me ha pedido que seamos novios o que salga exclusivamente con él, son tonterías verdad.- pregunto la rubia algo preocupada.
-Candy como no va a ser enserio si se la ha pasado toda la semana contigo y te cuida más que tus papas.
-Jajaja creo que tienes razón.
-Claro yo siempre la tengo.- dijo orgullosa la pelinegra.
Después de comer comenzaron a buscar el vestido. Algunos que a Candy le gustaban aAnnie no y viceversa, no lograban ponerse de acuerdo hasta que por fin encontraron un vestido negro strapless con bordados blancos.
Candy se lo probo y le quedaba de maravilla, se amoldaba perfecto a su cuerpo y hacia resaltar su blanca piel, además de que le permitía enseñar sus largas piernas ya que el vestido le quedaba por arriba de la rodilla lo único malo era la férula pero su querido doctor ya le había dado permiso de quitársela ese día.
Annie quedo encantada ahora solo faltaban los zapatos así que se fueron a buscarlos, no tardaron mucho en encontrarlos eran altos puntiagudos y se ataban del tobillo lo cual permitiría disimular la vende que Candy usaría para no lastimar su pie.
La mañana del viernes fue muy agitada para Candy ya que se encargó de revisar que hasta el más mínimo detalle para el evento quedara perfecto, después tuvo una reunión con Jimmy y este la invito a comer.
La rubia estaba ansiosa por que la fiesta comenzara y esto se debía a dos razones la primera dejar impresionados a los ejecutivos de la firma de ropa y la segunda ver qué cara pondría Albert cuando la viera con ese vestido.
Candy llego a su casa alrededor de las 8 de la noche y tenía dos horas para alistarse ya que el Dr. Andry pasaría por ella a las 10. Decidió darse un baño relajante en tina para calmar un poco sus nervios después de eso puso manos a la obra para sorprender a Albert, empezando por la lencería era toda negra y con detalles de encaje después el vestido y el maquillaje el cual era aligero pero la hacía lucir aún más hermosa, se recogió el pelo en un moñito algo despeinado para que no se viera tan serio esto permitía que sus hombros y parte de su espalda resaltaran y por último los zapatos, siguiendo la instrucciones de su doctor se puso la venda al principio se sintió rara ya que no apoyaba de todo el pie pero con el tiempo se acostumbró.
De repente tocaron el timbre y la rubia volteo a ver el reloj aún faltaba tiempo para que llegara Albert así que decidió ir a ver quién podría ser.
-¿Quién será? Albert es puntal y no creo que se haya adelantado.- al abrir la puerta la rubia no encontró a nadie, solo encontró en el suelo una rosa blanca y una nota la cual decía "Gracias por tu sonrisa el solo verla me alegra el día. Atte. PB"
-Otra vez PB, ¿quién serás? Por más que pienso no tengo idea de quién eres.- la rubia entro a su departamento sin percatarse de que alguien la observaba y fue a poner la rosa junto con las demás que le había enviado PB.
Minutos después el timbre sonó nuevamente y la rubia estaba casi segura de que estaba vez si era Albert porque ya eran las 10, se retoco el maquillaje y fue a abrir la puerta, al abrirla la rubia se encontró con los ojos azul profundo del Dr. que por cierto se veía muy guapo, usaba unos jeans con una camisa negra con los primeros botones desabrochados lo cual dejaba ver que al Dr. Andry le daba tiempo de hacer ejercicio, por su parte Albert quedo impactado al ver a Candy.
-"Dios se ve bellísima, y esas piernas. No Albert no puedes tener pensamientos pecaminosos en estos momentos." Buenas noches, te ves hermosa.- dijo el rubio y beso suavemente a la rubia.
-Gracia tu tampoco te ves mal.- dijo la rubia a la cual le estaban ganado los nervios ya que el Dr. se veía guapísimo.
-Nos vamos.-
-Si ya estoy más que lista.- y salieron rumbo a la fiesta.
En el camino Candy se la paso contándole a Albert todo lo que había sufrido por la mañana y el la escuchaba poniéndole la mayor atención posible ya que el atuendo de la chica era una gran distracción.
Al llegar al lugar entraron inmediatamente y tomaron asiento en la mesa que tenían asignada, minutos después Albert se fue a la barra por bebidas para ambos dejando a la rubia sola. Enseguida llego Jimmy con su esposa y comenzaron a platicar muy animadamente, Albert a lejos vio como un chico estaba platicando con muchas confiancitas con su novia así que decidió regresar con ella lo más pronto posible.
Al llegar junto a la rubia se dio cuenta de que también había otra chica con ellos, Candy al percatarse de que el rubio estaba de regreso decidió presentarlo a sus amigos.
-Jimmy , Dorothy les presento a Albert Andry , Albert ellos son mi jefe y gran amigo Jimmy y ella es su esposa Dorothy.
-Mucho gusto yo soy Albert Andry , el novio de Candy.- dijo el rubio que ahora que sabía que el chico tenia esposa estaba más tranquilo pero quería dejar muy claro que Candy era su novia, por su parte la rubia esbozo una sonrisa al escuchar decir esto al rubio.
-Mira nada más que escondido tenías a esta guapura.- dijo Dorothy
-Oye! Y yo que.- replico Jimmy y ante esto todos rieron.
El cuarteto continuo platicando hasta que la música se los permitió ya que en cuanto esta empezó a sonar Dorothy le pidió a Jimmy que bailaran y le dijo a Albert que él también debía de bailar con la rubia y este así lo hizo.
La rubia movía todo su cuerpo al ritmo de la música dejando hechizado a Albert que no hacia otra cosa más que verla y tratar de seguirle el paso después de todo las salidas a antros con George y Archie en Londres habían rendido frutos ya que el también bailaba bastante bien.
Candy comenzó a bailar un poco más provocativa y ante esto el rubio sonrió, la tomo por la cintura y la acerco más hacia su cuerpo.
-Le gusta como bailo Dr. Andry .- pregunto la rubia en tono sensual.
-Me encanta.- dijo el rubio y la beso el beso se fue haciendo cada vez más intenso incluso ya habían dejado de bailar, al separarse ambos sonrieron y continuaron bailando.
Después vino la presentación de los jeans junto con el desfile y luego continúo la fiesta. Candy y Albert se la habían pasado bailando ya eran alrededor de las 3 de la mañana cuando el evento se dio por terminado, todos los directivos y Jimmy quedaron fascinados con el evento por lo cual felicitaron a la rubia y se despidieron.
Se encontraban camino a casa se la rubia cuando de repente hablo Albert.
-Di sí o no.- pregunto el rubio, la rubia lo volteo a ver algo extrañada y sonrió.
-Si!- ante esto el rubio tomo otro camino muy distinto al que llevaba a casa de la chica.
-Se puede saber a qué acabo de decir que si.- pregunto la rubia.
El rubio se orilló, beso a la rubia de una forma muy apasionada y al separarse de ella la vio directo a los ojos, esos ojos azul celeste que le daban tanta esperanza y alegría.
-Ya lo veras.- dijo el, la beso suavemente en los labios y continuo por el nuevo camino.
