Esta historia no me pertenece... es una obra original de TrisChiba quien muy amablemente me permitió y autorizo compartirlas con ustedes usando los personajes de CANDY CANDY...
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passcusa: leela las veces que quieras! y se va a poner mejor esperate no mas
Sakura93: siiiiiiii... es una suertudota... tenemos que pedirle la receta...
Akirem: salio cruz te gane! jijijijijiji...ahhhhh una cosita mas no te enojes es para ponerle mas emosion jeje
Cotapece: verdad que se antoja uno en Casa... AYYYYYYYYYYYY
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PRETTY BOY
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Habían pasado ya algunos meses desde la visita a la casa de la playa Candy ya se encontraba bien de su pie y todo iba viento en popa, ninguno de los dos le podía pedir más a la vida estaban con la persona que amaban y eso era lo que siempre habían esperado.
-Din dong.- llamaban a la puerta de Candy eran alrededor de las 8 de la mañana.
La rubia fue a atender el llamado y al abrir la puerta se encontró con un enorme ramo de rosas blancas con lilas y yerberas , era el mismo chico que solía llevarle las rosas, por lo menos iba a visitarla una vez por semana entregar el envío y otras simplemente aparecían las rosas en la puerta.
-Hola señorita White, esto es para usted.- dijo el chico de la florería.
-Gracias - -dijo la rubia y le dio la propina al chico.
-De nada.- dijo el chico a la vez que se alejaba rumbo al elevador.
-Espera.- pidió la rubia
-Dígame señorita en que la puedo ayudar.
-Tu sabes quién es la persona que manda las flores.- pregunto la rubia ya que últimamente le intrigaba la situación, a veces creía que podía ser un psicópata otras un chico muy lindo y otras no tenía ni la menor idea.
-Pues que no las manda su novio.- pregunto el chico algo intrigado.
-No.- dijo la rubia dudando.- tú has visto al chico que las manda.
-No señorita yo solo hago las entregas y rara vez estoy cuando se hacen los pedidos.
-Gracias por tu ayuda.- dijo la rubia, el chico se fue y ella cerró su puerta.
Últimamente no podía sacarse de la cabeza a PB no es que no pensara en Albert sino que le intrigaba quien era esa persona y por qué nunca se había presentado ante ella, los mensajes de las tarjetas siempre eran ambiguos y ya no sabía que pensar.
La rubia entro a su casa coloco las flores en un jarrón y fue directo a su habitación para terminar de arreglarse, había quedado para desayunar con Albert y se verían en el café que estaba cerca del hospital. Antes de salir de su casa se detuvo para leer la tarjeta que acompañaba a las flores y esta decía:
"Sin darte cuenta alegras mis días y mi único propósito es hacerte feliz Atte. PB"
Se quedó pensando quien podía ser PB tal vez era alguien del trabajo, pero no ella los conocía muy bien a todos y si de algo estaba segura es que ninguno de ellos sentía algo por ella que no fuera amistad y cariño, pero ya pensaría después que se le iba a hacer tarde para ver a su querido Dr.
Al llegar al café Albert ya la estaba esperando se encontraba sentado en una de las mesas del rincón ese era su lugar favorito porque nadie los molestaba, se encontraba de espaldas a la rubia así que esta aprovecho la situación, se acercó lentamente al rubio y le tapo los ojos.
-Adivina quién soy.- le dijo muy bajito al oído, lo que provoco que unos escalofríos recorrieran el cuerpo del rubio, como adoraba esa sensación que solo ella podía causarle.
-Eres mi hermoso ángel.- dijo al rubio al tiempo que tomaba las manos que cubrían sus ojos.
-Bien dicho Dr. Andry.- dijo la rubia y antes de que pudiera decir otra palabra el Dr. atrapo los suaves labios de la chica entre los suyos obligándola a sentarse en sus piernas.
-Buenos días.- dijo el rubio al separarse pero la rubia sonrió y continuo con el beso el cual tardo en terminar. La rubia se levantó de las piernas del rubio para tomar asiento.
-¿Qué vamos a desayunar hoy srita. White?
-Yo opino que unos hotcakes con jugo de naranja y fruta no me caerían nada mal.
-Estoy completamente de acuerdo.
-Por fin ya es viernes y mañana vas a ser todo mío ¿verdad? – pregunto la rubia temiendo la respuesta.
-Amor te tengo una noticia.- y el rubio puso cara de decepción.
-Y porque creo que no me va a gustar esa noticia.- dijo la rubia en tono triste y poniendo una enorme cara de puchero.
-Soy tuyo a partir de hoy a las 6 de la tarde.- dijo el rubio con una sonrisa en su rostro.
-Qué bien! – Dijo la rubia visiblemente emocionada.- Dr. Andry no vuelva a jugar conmigo de esa manera.
-Lo siento amor es que me gusta ver que carita vas a poner.- se disculpó el doctor y le dio un beso a la rubia.
Ordenaron el desayuno y se pusieron a platicar acerca del trabajo del Dr. Andry que últimamente había estado muy ocupado lo cual a veces le impedía pasar todo el tiempo que deseaba con su linda novia, pero hoy iba a estar con ella desde las 6 de la tarde y no pensaba dejarla hasta el lunes.
Terminaron el desayuno y se retiraron del café, Albert llevo a la rubia a su trabajo y de ahí se dirigió al hospital.
El día transcurrió con algunos problemillas para la rubia ya que aún no le confirmaban ciertas locaciones para la nueva sesión de fotos pero después de muchas llamadas todo había quedado listo. En cuanto al rubio su día resulto bastante pesado ya que tuvo un par de cirugías de emergencia pero logro terminar a tiempo para pasar por su novia a la hora acordada.
El rubio pasó a recoger a la rubia a su trabajo y de ahí fueron a su casa a recoger sus cosas, se suponía que Candy era la secuestradora pero no contó con que el rubio ya tenía todo planeado.
El rubio esperaba ese viaje desde que habían regresado de la casa de la playa, le había encantado pasar tiempo a solas con la chica y a decir verdad en estos últimos meses no habían podido pasar mucho tiempo juntos, su plan era llevarla a las montañas a una cabaña cerca de las aguas termales.
Llegaron a casa de la rubia, esta enseguida fue a su recamara para preparar su maleta pensaba secuestrar a su novio pero no estaba consciente de la sorpresa que le esperaba.
-¿Que más tengo que llevar? Solo me dijiste ropa cómoda.- pregunto la rubia.
-Ah si se me olvidaba también lleva traje de baño.
-Perdón!- dijo la rubia algo desorientada por la respuesta – vamos a regresar a la cabaña de tu familia – pregunto intrigada la rubia.
-Mmm no te lo puedo decir.- dijo muy serio el rubio
-Anda amor dime.- y la rubia se acercó peligrosamente al rubio poniendo su mejor cara de puchero.
-No o no sería sorpresa y no me pongas esa cara.- no soportaba cuando le ponía esa cara no le podía decir que no a esa cara pero arruinaría la sorpresa así que hizo su mayor esfuerzo.
-Ah que malo eres conmigo.
-Ya apúrate a terminar tu maleta para que nos podamos ir.
-Si ya voy, es usted muy malo Dr. Andry .
-Ay si malísimo pero así me quieres o no?
-Pues la verdad no no lo quiero.- dijo la rubia muy seria y se dio la vuelta para ir hacia su habitación. El rubio se quedó parado sin entender la reacción de su novia, no creía que fuera para tanto y lo que le contesto le dolió.
La rubia dio la vuelta sin que el rubio se percatara y corrió hacia sus brazos este solo sintió el impacto del pequeño cuerpo de la rubia.
-No doctor Andry no lo quiero lo AMO.- se paró de puntitas para alcanzar los labios del rubio y lo beso.
El doctor se quedó sorprendido ante las palabras de Candy, ella le había dicho que lo amaba él sabía desde hace mucho que amaba a esa chica pero pensó que ella iba a tardar mucho en decirlo., sentía la calidez de sus labios sobre los suyos y lo único que pudo hacer fue profundizar más el beso. Al separarse el rubio se quedó contemplando a la rubia la vio directo a los ojos y le dijo
-Yo también te amo.- y la beso nuevamente, se separó lentamente de ella y le dio un beso en la frente.- Ve a terminar tu maleta amor.
-Si.- dijo la rubia con una gran sonrisa y se dirigió a su habitación.
El rubio se quedó perdido en los pasos de su novia y contemplo cada uno de los movimientos que ella hizo para llegar a su habitación, se veía tan hermosa su cabello yendo de un lado a otro al ritmo de sus caderas, así que decido seguirla. La tomo por la cintura sin que ella lo notara le dio suavemente la vuelta para poder besarla hasta cansarse aunque él estaba seguro de que ese día nunca llegaría. Se besaron hasta que la intensidad fue en aumento y termino recostando a la rubia sobre su cama se separó un poco de ella y le sonrió y pudo ver el ramo de rosas blancas sobre su buró y sonrió picadamente.
-¿Qué sucede amor? que ya no piensas besarme.
-Claro que sí, te voy a comer a besos.- y dicho esto el rubio comenzó a besar el cuello de su novia provocando uno que otro suspiro.
-Dr. Andry si seguimos así me voy a perder mi sorpresa.
-Tienes razón es mejor que nos vayamos para darte tu sorpresa.- Al rubio no le gustó mucho la interrupción pero sabía que tenía 3 noches a Candy para el solo y no pensaba desaprovecharlas.
Salieron del departamento de Candy ya las termas que se encontraban alrededor de 3 horas de camino, como la rubia estaba algo cansada se quedó dormida la mayor parte del trayecto a Albert le encantaba verla así dormida parecía un ángel no es que no lo pareciera despierta pero despierta era un torbellino. Se despertó como media hora antes de llegar y comenzó a platicar con el rubio lo cual hizo mucho más corto el viaje.
Al llegar al lugar Candy se quedó sorprendida, el lugar era hermoso estaba escondido entre las montañas, se veía tranquilo lleno de paz. Llegaron a la recepción del hotel y les entregaron las llaves y los llevaron a su cabaña, esta tenía una hermosa vista ya que estaba frente a un lago, Albert le dio la respectiva propina al chico q llevo las maletas y este se retiró. Candy exploro todo el lugar tenían una pequeña estancia una baño con tina y la recamara enorme al igual q la cama de esta toda la habitación esta alumbrada por velas proporcionando un ambiente por demás romántico.
-¿Te gusta? – pregunto el rubio.
-Me encanto, el lugar es precioso y la habitación me encanta.- dijo la rubia emocionada, sabía que ese viaje podría cambiar muchas cosas en su relación con Albert que tal vez sus lazos se volverían más fuertes y que ciertas cosas iban a pasar entre ellos.
-Qué bueno q te gusto pequeña, ahora hay mucho por hacer podríamos ir a las termas, ir a que nos den un masaje, pasear por los alrededores y luego ir a cenar, ¿cuál escoges?
-Mmm ir a dar un paseo y después la cena.
-Pues en marcha señorita White.
Salieron de la cabaña y comenzaron a caminar, Candy se contempló la belleza del lago por unos instantes, Albert se acercó a ella y rodeo su cintura con los brazos y beso su cuello.
-Te digo un secreto.- dijo muy bajito en el oído de la rubia y ella solo pudo asentir ya que su cuerpo se estremeció al escuchar la voz del Dr. algo que no pasó desapercibido para el rubio.- A mí me encantas tú, la forma en que caminas, cuando te ríes, tus ojos cada parte de ti me encanta hasta el más mínimo detalle siempre ha sido así simplemente me encantas.
La rubia se quedó sorprendida por la palabras del rubio y lo único que se le ocurrió fue besarlo, se besaran un largo tiempo y después siguieron con la caminata todo el recorrido lo hicieron en silencio y tomados de la mano, se dedicaron a contemplar el paisaje.
-Albert podemos ir a cenar ya tengo hambre.- dijo la rubia como si fuera una niña pequeña lo que al rubio le causo gracia.
- Claro que si mi pequeña vamos a cenar o que te parece si vamos a la cabaña y ordenamos algo para que no lo lleven.
- Muy buena idea Dr. Andry .- dijo la rubia con una gran sonrisa.
Llegaron a la cabaña y el rubio inmediatamente tomo el teléfono para ordenar la cena mientras tanto Candy se dirigió a la habitación y se recostó, cuando sintió que alguien más estaba en la cama giro y se encontró con los ojos azul profundo como el mar, que la miraron fijamente. Albert se acercó y beso a la rubia muy tiernamente pero el beso se intensifico y él ya estaba sobre las rubia…
El sonido de la puerta los interrumpió anunciando la llegada de la cena, Albert se separó de la rubia con mucho trabajo y fue a abrir la puerta.
- Aquí está su cena señor.- dijo el joven.
-Muchas gracias.- dijo el Dr. dejándolo pasar para que acomodara la cena en la mesa.
Después de poner la cena en la mesa el joven se retiró y el rubio regreso a la habitación en busca de la rubia pero al llegar no había señales de ella.
-Candy.- la llamo sin obtener respuesta y volvió a llamarla pero no había respuesta hasta que sintió la calidez de unos brazos rodeándolo por el pecho.
-Con que aquí estas eh! – se giró rápidamente y tomo a la rubia en sus brazos para llevarla a la cama.
-En que estábamos?
- Mmm… usted Dr. Andry me estaba besando.- respondió la rubia en tono coqueto.
- Ahora ya nadie nos va interrumpir.-El rubio no perdió ni un segundo y comenzó a besar nuevamente a la rubia
- No nadie.- respondió la rubia al separarse un poco de esos dulces labios y beso nuevamente al del rubio.
