Esta historia no me pertenece... es una obra original de TrisChiba quien muy amablemente me permitió y autorizo compartirlas con ustedes usando los personajes de CANDY CANDY...

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akire:hola de nuevo...me alegro... me alegra que te gustaran dime que te parecio luz en la tormenta pa mi es la mas tierna!

Galaxylam84: que si que... yo seguro lo mando a... pero que dicha que ella no soy yo...jijijiji...

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PRETTY BOY

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Candy despertó sintiendo un brazo rodeando su cintura y unos labios en su hombro, giro un poco y se encontró con los ojos azul profundo de su prometido.

-Buenos días amor.- dijo el rubio con una sonrisa.

-Buenos días.- respondió Candy girándose para acomodarse en el pecho de Albert, el cual levanto la cara de la rubia para poder besarla.

-Estoy segura de que me va a encantar despertar así todos los días.- comento Candy cuando el beso finalizo. Albert estrecho más el abrazo sintiendo el pequeño cuerpo de la rubia contra el suyo.

- Yo también estoy seguro no hay nada mejor q despertar a tu lado.- dijo besando nuevamente a Candy.- pero si no nos damos prisa amor llegaremos tarde al trabajo.

-Mmm cinco minutos más.- pido Candy acomodándose nuevamente en el pecho del rubio a lo cual él sonrió.

-Solo 5 minutos más princesa

Candy se encontraba en su oficina revisando las fotos para la nueva campaña cuando Jimmy entro casi gritando.

- Hasta cuando piensas decirme.- dijo Jimmy casi molesto.

- ¿Decirte que? pregunto la rubia aun sorprendida

- Candy no te hagas la inocente conmigo, de una vez por todas confiesa.

- ¿Qué debo confesar? De verdad Jim no se ha que te refieres.

- Como que de debes confesar, pues lo obvio eso que tienes en tu dedo se puede apreciar a 5 kilómetros de distancia.

-Ahh esto.- dijo la rubia levantando su mano y señalando el anillo.- No seas exagerado 5 kilómetros es mucho.- dijo soltando una carcajada.

- Confiesa pequeña, no quiero lastimarte.- dijo Jimmy en tono burlón.

- Esta bien, pues me voy a casar.- dijo la rubia con una gran sonrisa.- Con el hombre más increíble y perfecto sobre la tierra.

- Como es que Albert no me consulto antes.- dijo el rubio algo triste

-No tenía por qué pedirte permiso.

-No, no me refiero a eso solo que me hubiera gustado enterarme antes que tú.

- Ay Jimmy no tienes remedio.

-Pues esto hay que celebrarlo, debes de avisarle a las chicas para que todos vayamos a festejar.

- Esta noche tengo una cena con los amigos de Albert, así q tal vez mañana.

- Y por qué no nos llevas a todos a conocer a sus amigos, estoy seguro de que ellos también estarán de acuerdo en celebrar.

- Si tienes razón, pero primero déjame hablar con Albert y las chicas para saber si están disponibles y te confirmo.

- Ok, por cierto es un anillo precioso.

- Gracias! dijo Candy con una gran sonrisa.

Albert había reservado en uno de los mejores restaurantes de Chicago para celebrar su compromiso con Candy, a la cena asistirían las amigas de la rubia junto con Jimmy y sus amigos Archie y George.

Sabía que la parte más difícil estaba por venir, no es que Candy fuera una bebe pero estaba seguro de que aún era la bebe de su padre y que esta noticia no le iba a ser de mucha gracia, así que decidió hacer todos los preparativos para que los visitaran el fin de semana y para poder darle la noticia a la familia de su novia.

Candy aun no terminaba de arreglarse así que fue a la cocina por un vaso con agua, estaba dango un trago cuando su hermosa prometida apareció. Se veía hermosa, lucía un vestido negro que se ceñía perfectamente a su figura, la rubia le dio la espalda por unos segundos dejando ver un profundo escote que terminaba donde la espalda perdía el nombre. Camino lentamente hacia ella y la abrazo recorriendo con sus manos la delicada espalda.

- No tienes ni idea de todo lo que paso por mi cabeza en cuanto te vi con ese vestido.

La rubia se estremeció por las palabras de rubio y por sentir sus cálidas manos recorrer su espalda.

-Espero que solo hayan sido cosas buenas.- dijo Candy colocando sus manos alrededor del cuello de Albert.

- Si muy muy buenas.- dijo el Albert con una sonrisa pícara y beso a la rubia con gran intensidad a lo cual la rubia respondió de igual manera.

-Futura señora Andry será mejor que nos vayamos no queremos hacer que nuestros amigos nos esperen o sí?

-Pues si sigues besándome así no me importaría dejarlos esperando.- dijo Candy con una gran sonrisa tratando de retar a su prometido.- Pero sé que eres todo un caballero no te agradaría hacer que esperen.

- Candy como sigas así te juro que no me importaría no llegar, pero…

-Pero nada Dr. Andry es hora de irnos.- Candy le dio un suave beso al rubio y se dirigieron hacia el restaurante.

La cena había transcurrido de lo más tranquila y alegre, las amigas de Candy se emocionaron hasta las lágrimas por el compromiso de su amiga y todos los presentes le desearon lo mejor.

- Amiga tu anillo es precioso, bebió costarte una fortuna Albert.- dijo Annie.

- Annie esas cosas no se dicen.- la reprendió Paty.

- Se nota que ese anillo es muy especial nunca había visto uno igual.- dijo Dorothy de la cual todas sus amigas conocían su gusto por las joyas.

- Si definitivamente ese anillo es especial, ya que fue hecho especialmente para Candy.- dijo George y todos dirigieron su vista hacia él.

- Y por qué no nos la cuentas.- pidió Annie.

- Es verdad George prometiste contarme la historia del anillo.- dijo Candy.

- Esta bien les contare, cuando me convertí en amigo de Albert pensé que estaba loco había dejado a la que él creía que era el amor de su vida por que había prometido que estudiaría medicina, estaba loco por haberla dejado pero siempre que hablaba de ella su sonrisa se iluminaba y algo en su mirada te decía que estaba dispuesto a mover cielo mar y tierra para encontrarla en cuanto regresara a Chicago.

Uno de nuestros compañeros de la Universidad decido comprometerse antes así que nos arrastró junto con él en la búsqueda del anillo perfecto, así fue como dimos con una vieja familia de joyeros que aseguraban que cuando ellos creaban un anillo era porque esa unión duraría por la eternidad así que no hacían anillos para cualquiera y cada anillo era único. A mi buen amigo aquí presente se le ocurrió que quería un anillo para la hermosa rubia de Chicago y le pregunto al más viejos de los joyeros si lo podía hacer este pidió primero escuchar la historia del amor imposible de mi amigo antes de decidir si le hacia el anillo o no, así que Albert le contó todo y el anciano decido que haría el anillo. Cuando se lo entrego le dijo el significado del anillo, el diamante significaba la fuerza de su amor y los zafiros a su alrededor significaban eran debido al color de los ojos de Albert los cuales siempre habían estado pendientes de Candy. Le dijo que no se preocupara que la iba a encontrar y esta vez nada los iba a separar porque sus almas estaban destinadas a encontrarse a través de los tiempos.

Y esa mis bellas damas es la historia.

Todas las chicas se encontraban sumidas en las palabras de George, Annie tenía los ojos llenos de lágrimas pero se contuvo.

Candy se tomó la mano del rubio y le dio un ligero apretón, este comprendió y se disculpó con el resto de la mesa y salieron al jardín del lugar.

- Todo lo que contó George es cierto.- pregunto la rubia.

- Cada palabra.

- De verdad pensabas buscarme a tu regreso.

- Lo único que ansiaba era regresar para encontrarte y no dejarte ir nunca más de mi lado, para no apartarme de ti nunca más.- rodeo a la rubia con sus brazos y la beso, recorrió lentamente su espalda y sintió como la rubia se estremeció ante sus caricias. Así que comenzó a besarle el cuello y ella recorría el cabello rubio con sus manos.

- Dr. Andry será mejor que entremos, nos están esperando.

- Esta bien.- dijo en tono resignado.

La plática continuaba amena y al parecer Archie había puesto el ojo en Annie ya que se encontraba sentado a su lado, a Candy le causo gracia pero se dio cuenta de que su amiga no le resultaba indiferente Chico.

- Candy.- la llamo Paty.- Y que te han dicho tus papas.- pregunto la castaña.

La rubia apretó la mano del rubio dándose cuenta del error que había cometido. Por su cabeza paso la cara de su padre y no tenía cara de muchos amigos y su madre seguro estaría contenta pero como fue que no recordó si quiera hablarles para darles la noticia.

- Los vamos a visitar este fin de semana para darles la noticia.- dijo Albert muy tranquilo.- Así que les agradecería que no se lo mencionaran a los padres de Candy.

- No te preocupes no diremos nada.- contesto Paty.

La rubia se acercó al rubio y lo beso en la comisura de los labios.- Gracias!

La cena termino un poco tarde nadie se quería despedir pero todos tenían que trabajar al día siguiente, George y Archie se ofrecieron a llevar a las chicas a su casa, Jimmy se fue antes ya que tenía que salir de viaje al día siguiente por lo cual necesitaba madrugar.

Llegaron al departamento de Albert y en cuanto la puerta se cerró este tomo a la rubia entre sus brazos y la beso de una forma casi desesperada, Candy pegó su cuerpo al de él provocando que el rubio la levantara en sus brazos y la llevara hasta su habitación.

Hicieron el amor hasta quedar rendidos Candy se encontraba dormida sobre el pecho del rubio mientras el permanecía despierto contemplándola, Albert amaba la forma en que el pequeño y delicado cuerpo de su prometida se amoldaba al suyo, la intensidad o la infinita ternura con la que podían amarse hasta quedar exhaustos, todo en ella era perfecto y no se cansaba de recorrer la curvas de su cuerpo le encantaba trazar con sus manos cada una de ellas, adoraba su sonrisa y sus labios, amaba cada una de las pequeñas cosas que ella hacía, le costaba creer que después de tanto tiempo lo había encontrado y lo mejor es estaba con él y lo estaría por siempre, dejo viajar su mente pensado en el futuro imaginando como seria su vida de casados, como serían sus hijos, lo hermosa que se vería vestida de novia, continuo pensando en el futuro hasta que el sueño lo venció.

Llegaron a la casa de familia White alrededor por la tarde, Albert había hablado con La Sra. Pony para informarle de su visita y ella más que encantada con la visita de su hija y su adorable novio.

Candy hablaba de Albert sin parar cada que telefoneaba a su madre por lo cual La Sra. Pony había sido encantada por Albert al igual que su hija y en cuanto recibió su llamada acepto gustosa la visita.

La Sra. Pony los vio bajar del auto, primero a Albert que camino hacia la puerta del copiloto para abrirla, después de todo Candy no exagero al describirlo era sumamente guapo, muy alto y con unos ojos encantadores y lo mejor un perfecto caballero.

-Bienvenidos! – dijo La Sra. Pony en cuanto se acercaron a la puerta.

- Gracias! respondieron al unísono.

- Mamá, él es Albert.

- Encantado de conocerla señora White.

- El gusto es mío por fin te conozco, mi hija me ha hablado mucho de ti.- dijo La Sra. Pony con una gran sonrisa.

-Mamá, por favor.- dijo Candy algo apenada.

-Mi pequeña no cambia.- dijo La Sra. Pony dejando un beso en la mejilla de su hija.- Vamos pasen no pensaren quedarse aquí.

Pasaron a la casa y se sentaron en la sala, Candy y Albert se sentaron juntos e La Sra. Pony frente a ellos.

-Y díganme a que debemos el honor de su visita.- pregunto la sra. White.

- Hay una noticia que queremos darles, pero donde esta papá.- pregunto la rubia.

- Ya voy Nena.- se escuchó una voz proveniente de las escaleras.

- Creo que primero deberíamos de comer algo, el viaje ha sido largo y deben de estar exhaustos.- sugirió La Sra. Pony que hecho una mirada a la mano de su hija.

- Si creo que tienes razón mamá me muero de hambre.- respondió Candy.

-Tu mamá ha preparado tu postre favorito.- dijo William ya en la sala.

- Papá quiero que conozcas a Albert.- William puso cara seria pero igual saludo lo más amable que pudo al hombre que estaba a lado de su pequeña sujetando su mano.

- Mucho gusto Albert, soy William White.

- El gusto es mío.- dijo el rubio dándole la mano al padre de su prometida.

- Bueno bueno, vayamos a comer algo.- dijo La Sra. Pony tratando de romper la tensión que en su mayor parte provenía de su esposo.

La comida transcurrió algo relajada con un sin número de preguntas de William hacia Albert, sobre la familia de este, a que se dedicaba, en donde había estudiado, todas las preguntas que deben de hacer los padres para saber en manos de quien está su pequeña, pero la pregunta más importante llego a la hora del postre cuando William se le ocurrió preguntar el motivo de la visita.

- Mi nena me encanta que nos visites ya nos tenías muy abandonados, a que debo el honor de tu visita.- preguntó William temiendo la respuesta ya que no era normal que si hija los visitara acompañada y menos por un hombre como ese, no es que Albert le desagradara todo lo contrario le parecía un buen hombre pero aun así Candy era su pequeña.

- Bueno papá, Albert y yo estamos aquí para darles una noticia.- dijo Candy incapaz de continuar hablando así que apretó la mano de Albert bajo la mesa.

- Para darles una noticia y pedir su bendición.- continúo Albert.- Su hija es la mujer más encantadora, amable y hermosa, ella ha convertido cada uno de mis días en algo increíble y sé que no me puedo dar el lujo de estar sin ella, significa todo para mí y quiero pasar el resto de mis días con ella, motivo por el cual le he pedido que se case conmigo y al parecer la suerte estuvo de mi lado y ella acepto. Venimos aquí para darles la noticia y yo vine para pedirles que por favor me den su autorización para que este hermoso ángel se case conmigo.

Candy miro al rubio conteniendo las lágrimas no tenía ni idea hasta ese momento de lo mucho que ella significaba para él, La Sra. Pony sonrió sabiendo que su hija no podía estar en mejores manos definitivamente Albert era perfecto para su hija y William por su parte no sabía si golpear al hombre que tenía frente a él o darle un abrazo, todo indicaba que era un hombre sincero y que amaba a su hija más de lo que podía imaginar que algún día alguien lo haría pero aun así Candy era su pequeña como dejarla en manos de alguien más, se dio cuenta de la mirada de su hija algo había cambiado en ella desde la última vez que la vio, la notaba más segura y mucho más feliz así que respiro profundo y respondió.

- Albert me pareces un buen hombre y al parecer haces feliz a mi hija, lo único que yo deseo es verla feliz y si tú eres su felicidad que así sea.- La Sra. Pony y Candy respiraron aliviadas pensaron que el señor White iba a hacer esto muy complicado pero al parecer lo estaba tomando con calma.

-Solo ten en cuenta que te estoy entregando a mi más preciado tesoro y quiero que cuides de ella y la protejas del mismo modo que yo lo he hecho, y que cualquier daño que le ocasiones haré que lo pagues.- termino de decir William.

- Claro que la voy a cuidar y a proteger, ella también es mi tesoro más preciado, ella es la razón de mi vida.- respondió el rubio.

- Esto hay que celebrarlo.- dijo William el cual se levantó y fue a buscar una botella de vino para festejar el compromiso de su hija, la respuesta de Albert lo dejo satisfecho sabía que el cuidaría bien de ella y de cualquier modo ya había hecho la advertencia de lo que le podía pasar si lastimaba a su pequeña.

A partir de ahí la velada transcurrió más con total calma y bastante alegre, la familia White estaba muy feliz por su hija e incluso La Sra. Pony les ofreció que se quedaran a pasar la noche pero su hija muy amablemente rechazo la oferta diciendo que Albert tenia guardia en el hospital al día siguiente así que se marcharon rumbo a Chicago.

En todo el camino de regreso a Chicago Candy no hablo, solo se dedicó a ver el paisaje y eso intrigo a Albert ya que su amada prometida normalmente era muy parlanchina.

Se encontraban en la habitación preparándose para dormir cuando Albert decidió preguntar el motivo del silencia de la rubia.

- Te sucede algo, pequeña?

Ella sonrió le encantaba que la llamara de ese modo, camino hacia donde se encontraba el rubio, puso sus manos sobre el pecho desnudo de su prometido y lo recorrió suavemente, entonces levanto la cara y mirándolo a los ojos respondió.

- Me he dado cuenta de que me voy a casar con un hombre que me amaba más de lo que yo jamás hubiera imaginado, con un hombre que es el ser más perfecto y amoroso que he conocido, que me hace sentir amada, respetada y deseada, Albert eres el hombre con el cual quiero pasar cada segundo de mi vida y nunca separarme de ti.

- Te amo.- fue la respuesta del rubio seguida por un beso profundo y lleno de amor.