Esta historia no me pertenece... es una obra original de TrisChiba quien muy amablemente me permitió y autorizo compartirlas con ustedes usando los personajes de CANDY CANDY...

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Bueno llegamos al final de la historia, gracias por haberme acompañado y aceptarla por ser una adapatcion, o copia, gracias a TrisChiba por permitirme usarla y a ustedes por leerla... besos y recuerden pongan sus metasn en la luna que si llegarn a fallar pódrian alcanzar las estrellas Galaxylam84, passcusa, akire, cotapese, Sakura93, MissAndrew...

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PRETTY BOY

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Era una soleada mañana de primavera y un lujoso deportivo negro entraba a la mansión Andry , mientras el conductor recordaba la primer vez que le mostró a su esposa la casa.

Flash Back

- Ya puedo abrir los ojos.- pregunto Candy que era guiada por su esposo.

- Ya casi espera. Listo! ya los puedes abrir.- dijo emocionado el rubio.

Candy se quedó con la boca abierta era una casa enorme con un precioso jardín de rosas.

- Albert! grito emocionada y corrió a los brazos de su esposo, el cual al recibió con gusto.

- ¿Te gusta?

- Que si me gusta me encanta, pero no crees que es muy grande para nosotros dos.

- pequeña no siempre vamos a ser dos y mis hijos deben tener mucho espacio para jugar.

- Tiene toda la razón Dr. Andry.

- Vamos te quiero presentar a alguien.- La tomo de la mano y la guió hasta la estancia de la casa, donde esperabas una pareja.- Pequeña te presento a la Sra. María y el Sr. Whitman ellos se encargaran de ayudarnos en la casa.

-Mucho gusto.- dijo Candy acercándose a ellos para saludarlos.

- El gusto es nuestra señora Andry, por favor no dude en recurrir a nosotros en cualquier momento.- dijo María.

- Su esposo nos ha dicho que debemos cuidar muy bien de usted, así que puede confiar en nosotros para lo que necesite.- dijo el Sr. Witman.

- Muchas gracias, son muy amables.- respondió la rubia.

- Gracias! dijo el rubio dirigiéndose a la pareja.- Vamos hay que ver el resto de la casa.- la tomo de la mano y la guió por la casa.

La casa era enorme tenía 10 habitaciones, una gran estancia, cuarto de tv, estudio, una enorme cocina y lo más importante de todo un gran jardín, Candy estaba más que contenta y ya se imaginaba todas las cosas que podían pasar en ese lugar, ella preparando el desayuno para Albert, o jugando con sus hijos en el jardín, poniendo un enorme árbol de navidad en la sala, y cientos de cosas más que haría junto al hombre que amaba.

La habitación que sería para ellos era enorme, tenía su propio baño con tina incluida estaban seguros de que pasarían bastante tiempo dentro de sus habitación.

- Amor tu deber será decorar la casa como a ti te plazca.- dijo el Albert depositando un beso en el cuello de la rubia.

- Si, vas a ver que te va a encantar como va a quedar nuestra casa.- El rubio sonrió ante las palabras de Candy le encantaba como todo últimamente llevaba la palabra "nuestro".

-Estoy seguro de eso amor.

***************** Fin del Flashback **************************

Albert bajo de su auto y se dirigió a su casa, entro a la cocina por algo de beber y se encontró con María.

- Buenos días María

- Buenos días doctor, ¿cómo va todo en el hospital?.- dijo la mujer sirviendo un vaso de jugo de naranja para el doctor.

- Bien por el momento todo tranquilo. Y mis princesas, dónde están?

- Aun dormidas.- respondió María con una sonrisa.

- Voy a verlas, gracias por el jugo.- dijo Albert dando el último sorbo a su vaso.

Subió las escaleras y camino por el pasillo en el cual se encontraban las habitaciones y se detuvo frente a una de las puertas, la abrió y se adentró en el cuarto de paredes rosas y se acercó a la cunita, se encontró con su pequeña de cabello rubio uno de los mejores regalos que Candy le había dado, la pequeña era la viva imagen de su madre eran como dos gotas de agua.

La pequeña tenía alrededor de tres años y había llegado al mundo dos años después de que él y Candy se casaran, acaricio su mejilla y deposito un beso en la frente de la pequeña y se quedó contemplándola y miles de recuerdos asaltaron su mente.

°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°° Flash Back °°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°

Albert se encontraba en su consultorio pensando en Candy, le había llamado a su trabajo pero no la encontró y se preguntó que estaría haciendo su princesa, ya lo tendría tiempo de averiguarlo en la comida.

La hermosa rubia salía de una tienda departamental para reunirse a comer con su marido el cual ya la esperaba en el restaurante, iba un poco atrasada pero era muy importante que primero realizara algunas compras. A llegar al lugar pregunto por el Dr. Andry y le indicaron la mesa.

- Lo lamento amor se me hizo un poco tarde.- se disculpó la rubia dando un fugaz beso en los labios al hombre.

- Señora Andry q voy a hacer con usted siempre llegando tarde.- dijo Albert sonriendo.

- No es verdad no es siempre.- respondió Candy tomando asiento frente a el rubio.- Te tengo una noticia muy importante.

- Ah sí! Y dime esa noticia fue la causante de tu retraso.

- Así es Dr. Andry .- dijo la rubia entregándole una cajita.- Quiero decirte que tendremos un invitado en casa y debemos acondicionar una de las habitaciones para su estancia en nuestro hogar.

Albert tomo la cajita entre sus manos y puso cara de no entender nada de lo que su esposa le decía, sabía que su cuñado regresaba a Chicago y estaba seguro de que ya tenía donde vivir así que no tenía ni la menor idea de quien seria es invitado.

- Albert no pongas esa cara yo sé que es un visita que te va a agradar, hace tiempo que la esperábamos, abre la cajita eso lo compre pensando en nuestro huésped.

El rubio hizo lo que Candy le pido y al abrir la caja se encontró con un par de zapatitos para bebe y miles de pensamiento llegaron a su mente de un solo golpe, sonrío y levanto la vista para ver a su esposa.

- Tu estas… Yo voy a ser… De verdad estas… fue lo único que pudo decir Albert, mientras Candy asentía a cada frase incompleta que él decía.

- VOY A SER PAPÁ! grito el rubio y todos los presentes lo voltearon a ver mientras él se paraba para ir hacia Candy y levantarla en brazos.

Todos en el lugar aplaudieron y sonrieron por la emoción mostrada por el hombre, el cual se encontraba abrazando fuertemente a su esposa.

- Si amor vas a ser papá.- dijo la rubia conmovida y sonriente por la demostración de afecto su esposo.

Albert beso su frente y después le dio un rápido beso en los labios, se disculpó con los presentes y se sentó para poder hablar con Candy.

- ¿Cuándo te enteraste?, ¿Cuántos meses tienes?, ¿Todo está bien? el rubio quería hacer todas las preguntas a la vez lo cual causo la risa de la rubia.

- Calma amor te lo voy a contar todo. Me entere hoy tengo alrededor de 6 semanas, mañana es el primer ultrasonido así que debes de hacernos un huequito es tu apretada agenda. Paty programo la cita para las 8 de la mañana dice q a esa hora no tienes tanto trabajo.

- ¡Perfecto! no quiero perderme ni un solo detalle de nuestro bebe.

La comida transcurrió con muchas emociones, Albert estaba por demás emocionado ya estaba pensando que habitación seria para él bebe, tenía la vida casi planeada para es pequeño, lo había esperado por mucho tiempo y se iba a encargar de hacer felices tanto al bebe como a la madre de este.

Al llegar al consultorio fue a ver directamente a Paty para estar al tanto de todo y de advertirle que tenía que cuidar muy bien de Candy y su bebe, no es que no confiara en ella sabía a la perfección que era la mejor en su especialidad pero nunca estaba de más dejar claras las cosas.

Para Candy el día había sido muy tranquilo y en la oficina solo le dio la noticia a Jimmy aun no quería informarles a todos hasta saber que todo iba a estar bien con su bebe. Se encontraba camino a casa y lo único que quería era cenar algo y estar en los brazos de su querido Albert.

- Hola María.- saludo la rubia al entrar a la cocina.

- Buenas noches niña, ¿cómo te fue hoy?

- De maravilla te tengo una excelente noticia María estoy tan feliz.

- Se nota que estas feliz, dime que sucede.

- Voy a ser mamá! Puedes creerlo, dentro de mi hay algo que es de Albert y mío estoy muy contenta.

La Sra. María se acercó y abrazo a la rubia, ella sabía lo mucho que ellos deseaban un bebe y lo felices que el pequeño o pequeña haría a sus padres. Candy era muy buena persona y sabía que se merecía esa felicidad.

- Muchas Felicidades!

- Gracias! María vas a decir que te doy mucha lata pero me podrías hacer algo de cenar la verdad tengo un hambre como no tienes idea.

- Claro que si Candy, en un momento tu cena esta lista.

Candy ceno acompañada de María como casi todas las noches, ellas se habían vuelto muy buenas amigas y María era un excelente compañía, Candy le tenía mucho cariño.

Después de la cena Candy se encontraba cambiándose en su habitación cuando Albert llego aunque ella no lo noto.

Albert contemplo como la rubia se quitaba la ropa para quedarse solo con lo necesario aunque estas prendas resultaban bastante llamativas ante los ojos del rubio, así que se acercó a ella sin hacer ruido mientras Candy buscaba algo en el closet, rodeo la pequeña cintura con sus brazos y comenzó a besar su cuello y hombros.

- Buenas noches Dr. Andry .- dijo la rubia acariciando la mejilla del aludido.

- Buenas noches.- respondió Albert muy bajito al oído de ella, lo cual causo un estremecimiento en el cuerpo de la rubia.

El rubio continuo besando el cuello y hombros de su esposa mientras sus fuertes manos recorrían la suave piel ante lo cual Candy dejo escapar un suspiro. La rubia se dio la vuelta entre los brazos de Albert para quedar frente a él, sus labios se encontraron y el beso comenzó suave y tierno para segundos después volverse en apasionado.

Candy desabrocho los botones de la camisa de Albert y recorrió con sus manos el fuerte pecho, recorrió lentamente el camino hasta el pantalón para poder deshacerse de él y así dejo al rubio en boxers a lo cual él respondió con una sonrisa.

Albert la tomo en brazos y la llevo a la cama, recostándola suavemente comenzó a besar nuevamente su cuello y fue bajando beso el espacio entre sus senos, su ombligo y se detuvo en su vientre depositando unos de los besos más dulces y llenos de amor que le había dado a la rubia.

- No sabes cuánto hemos esperado tu mamá y yo por ti.- acaricio tiernamente el vientre de la rubia y deposito otro beso en él. Candy se sintió conmovida por tal acto y puso su mano en la mejilla del rubio para acariciarlo.

Se besaron nuevamente y la rubia pego su cuerpo al de Albert y este dejo escapar un leve gemido, recorrió con sus manos suavemente todo el cuerpo de la rubia llenándolo de caricias que transmitían todo sus sentimientos. Beso sus hombros y la rubia levanto un poco la espalda para que él pudiera desabrochar su bra, él no perdió tiempo y quito rápidamente la prenda recorrió el camino hasta su ombligo dejando pequeños besos a su paso, al llegar a la prenda que cubría la intimidad de su amada deposito un beso justo en el centro provocando que el pequeño cuerpo bajo el suyo temblara. Lentamente quito la prenda y contemplo el cuerpo desnudo de Candy, era tan hermosa todo en ella era perfecto y lo mejor de todo era suya, solo él podía llevarla al borde de la locura, conocía cada rincón de su cuerpo y sobre todo sabia como amarla hasta hacer que ella cayera rendida en sus brazos.

- Dr. Andry no es justo, usted todavía tiene ropa puesta.- dijo Candy con un tono pícaro en su voz.

- Y piensa hacer algo para evitarlo señora Andry .- respondió en tono sugerente el rubio.

A lo que la rubia respondió colocando sus manos en los boxers del rubio para quitarlos, los besos continuaron y las caricias aumentaban de tono conforme pasaban los segundos, Albert beso y lleno de caricias los senos de la rubia, dejo que su lengua jugara con la parte más sensible de ellos y se deleitó los sonidos que escapaban de la boca de la rubia, ella no podía soportar la espera un segundo más necesitaba sentirlo dentro, adoraba esa sensación por que se sentía completa en todos los aspectos así que rodeo con sus piernas la cintura del rubio, él entendió perfectamente y entro delicadamente en ella comenzó a moverse lentamente y fue aumentando el ritmo conforme se movían las caderas de la rubia, Candy levanto un poco las piernas permitiendo que él se adentrara más en ella y comenzó un pequeño cosquilleo por todo el cuerpo lo cual era señal de que se acercaba al clímax, Albert sintió como la intimidad de la rubia lo aprisionaba más y más elevándolo a lo más alto del cielo sabía que ya no se podía resistir así que adentro con más fuerza dentro de ella, la sintió temblar bajo su cuerpo señal de que ella estaba en al borde la embistió una vez más y se liberó dentro de ella, así que los dos compartieron el cielo por un instante, él dejo escapar un ronco gemido mientras ella recuperaba lentamente su respiración.

- Te amo.- le dijo el rubio volteándose para quedar frente a frente, le hubiera gustado derrumbarse sobre ella como siempre lo hacía pero sabía que en su vientre se forma la razón de su alegría y no quería que nada le pasara por que él se había portado un poco brusco, era médico y sabía que era tonto pensar de ese modo tan protector o mejor dicho sobre protector pero ellos eran su mundo la razón de su existir y no iba a permitir que nada le sucediera.

- Te amo más.- respondo Candy acariciándole rostro.

- Ven aquí.- la tomo en sus brazos, pego su pecho a la espalda de ella, la rodeo con sus brazos y acaricio su vientre.

- Sabes estoy seguro de que se va a parecer a ti.

- Amor aún es muy pronto para saber a quién se parecerá, es más aun no sabemos ni siquiera el sexo de nuestro bebé.

- Pues yo estoy seguro de que va a ser niña y va a ser exactamente igual a ti.

Candy entrelazo sus dedos con los de Albert y sus manos se quedaron sobre su vientre.

Nueve meses después la familia Andry le dio la bienvenida a la pequeña Rose, tal como lo predijo Albert había sido niña y era exactamente igual a su madre.

°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°° Fin del Flashback°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°

Después de visitar a su pequeña Albert fue a su habitación para ver a su esposa, entro tratando de no hacer el menor ruido por q sabía que ella se encontraba dormida y se encontró con una imagen digna de recordar.

Candy se encontraba dormida y como hacia demasiado calor solo usaba una playera de tirantes y unos pequeños boxers todo en color blanco, la playera dejaba al descubierto el abultado vientre de la rubia que estaba acostada de lado con una mano bajo su cabeza y la otra sobre su vientre.

Se acercó a ella lentamente, se hincó a su lado y quito un mechón de cabello de su cara y la acaricio, la rubia abrió lentamente los ojos y se encontró con los de Albert el cual le brindo una dulce sonrisa.

- Buenos días dormilona.- dijo Albert a la vez que le daba un beso al vientre abultado de su esposa.

- Buenos días amor.

-¿Cómo estás?

- Bien, solo que este pequeño ha estado algo inquieto pero todo está bastante bien.

- Lo importante es que descanses.

- Si lo sé.

- ¿Quieres que te traiga el desayuno a la cama o quieres bajar?

- Sabes me gustaría desayunar en el jardín.

- Entonces será en el jardín princesa. Voy a decirle a María que prepare todo.

-Sí y yo voy a arreglar a la pecosita.

Instantes después la pequeña familia se encontraba desayunando en el jardín, Candy lucía un vestido blanco de algodón el cual resaltaba su abultado vientre pero la hacía lucir hermosa.

- Mami cuando va a estar mi hermanito Tony con nosotros.- pregunto la pequeña.

- Muy pronto amor, ya no debe de tardar en llegar.- respondió la rubia con una sonrisa.

- Yo creo que la próxima semana tu hermanito Anthony ya estará con nosotros.- dijo el orgulloso padre.

- Siiiiii! .- contesto muy emocionada la pequeña.

La siguiente semana la rubia se encontraba agotada en una cama de hospital, el parto había sido bastante difícil pero afortunadamente ambos estaban bien, ella estaba esperando para recibir a su pequeño y al resto de la familia Andry .

La enfermera llevaba en brazos a un pequeño envuelto en una manta azul y detrás de ella entro Albert con la pequeña Rose en brazos.

- Aquí tienes a tu pequeño.- dijo la enfermera y deposito en los brazos de la rubia al bebe.

Albert se acercó con la pequeña para que esta pudiera ver a su hermanito pero antes deposito un beso en la frente de la rubia y le dijo muy bajito al oído

- Te amo, tú y estos pequeños son lo mejor que me pudo haber dado la vida. Gracias por hacerme tan feliz.