Los Personajes pertenecen a Meyer (Damos GRACIAS POR ello) La historia es una adaptación a Crepúsculo
La Novela le pertenece a Lee, Miranda, y tiene el mismo titulo.
Bella estaba empezando la segunda carta cuando recordó la otra carta, la que había olvidado entregar a Edward. La correspondencia había sido repartida muy tarde aquel día, después de que el doctor Cullen hubiera visto a los pacientes. Él nunca abría las cartas, a menos que pusiera Confidencial o Privado. Eso era raro, la mayoría de las cartas que llegaban a la consulta eran cheques, informaciones generales de otros doctores o publicidad de compañías médicas y farmacias. Pero aquel día había una carta que quizá le interesara. Procedía del hotel Bungarla donde iba tener lugar la conferencia, era una nota de última hora. Uno de los cirujanos de Sydney anunciado iba a ser sustituido por un neurocirujano famoso en el mundo entero, el doctor James Gigandet . Bella se daba cuenta que quizá no le importara, si lo que había decidido era no ir, pero como se suponía que ella no lo sabía, pensó que era mejor dársela. Con un suspiro de resignación, se levantó, tomó el sobre y cruzó la sala de espera.
Se paró delante de la puerta cerrada, revisó si estaban abrochados todos los botones de la blusa blanca que llevaba, y se colocó bien la falda negra sobre sus caderas. Bella no quería que se repitiese el desafortunado incidente que había tenido lugar dos semanas atrás, cuando uno de los pequeños botones se había abierto y había dejado ver claramente el encaje que cubría sus pechos.
-Parece que uno de sus botones ha perdido la batalla frente a sus formas femeninas, señorita Swan -había apuntado Edward con una burla suave en la voz, mientras recogía la ficha de su próximo paciente de la bandeja que había a su lado-. ¿Quizá sean necesarios botones más grandes? ¿O una talla más de blusa?
Bella se había sentido agradecida al ver que él se marchaba antes de que la vergüenza la hiciera ruborizarse e hiciera que sus pechos crecieran dentro del sujetador, haciendo más difícil el intento de abrochar el pequeño botón. Fue la única vez que Edward se había metido bajo su piel, sexualmente hablando, y no iba a dejar que ocurriera de nuevo. De manera que Bella se sintió irritada cuando descubrió que su mano temblaba al ir a llamar a la puerta. También tenía una sensación extraña en la boca del estómago.
-Pase, señorita Swan -se oyó del interior. Bella entró con los labios apretados, tranquila por saber que su excitación privada era sólo eso, privada. El hombre que estaba sentado al otro lado de la mesa nunca adivinarla que lo que sentía en su presencia no era precisamente indiferencia. -¿Sí, qué quiere?
Se acercó unos pasos y depositó el sobre encima de la mesa.
-Una carta para usted, doctor, es de la organización de la conferencia de la semana que viene, para informarle sobre un cambio de última hora. Pensé que querría leerla, pero olvidé dársela antes. Lo siento.
Tomó el sobre y lo tiró directamente a la papelera que había en un rincón.
-He decidido no ir -dijo bruscamente.
La iluminación de su cara hacía resaltar el cansancio debajo de sus bonitos ojos azules.
-Es una pena -exclamó Bella, decidiendo que iba a intentar que se fuera. No importaba si lo odiaba o amaba, era un buen doctor y necesitaba un descanso-. Han logrado que James Gigandet ocupe el lugar de otro conferenciante -explicó con valentía-. Habría jurado que le gustaría escucharle. Es bastante famoso, ¿no?
Bella no se esperaba la reacción de Edward. Permaneció en su asiento con expresión fría, sus ojos verdes parecían amenazantes... ¿O sorprendidos? Lo que le había dicho no era tan sorprendente…
Bella se quedó todavía más perpleja cuando la expresión de sorpresa se convirtió en una sonrisa glacial que hizo estremecer su espina dorsal.
-Bien, bien, bien. ¿Quién habría creído tal cosa? Tiene razón, señorita Swan, la verdad es que no me gustaría perder la oportunidad de escuchar a un cirujano tan famoso.- Giró la silla de cuero negro, se agachó y recogió el sobre de la papelera. -Gracias por informarme, señorita Swan, no tiene idea de lo que me hubiera molestado haberme enterado después.
-¿Entonces va a ir después de todo? -preguntó esperanzada, pensando en lo feliz que Alice se sentiría.
-No me lo perdería por nada del mundo.
Bella casi aplaudió de alegría.
-Me imagino que no le importa que me ausente el próximo viernes, ¿no es así?
¿Fue su comentario irónico, o la intensidad de la mirada del doctor en su boca lo que la inquietó?
Lo que fuera hizo que su sonrisa desapareciera inmediatamente, aunque el pulso de su corazón se aceleró y de repente se encontró a si misma mirando la boca de él, y preguntándose qué sentiría si se uniera con la suya. Bella no podía entender cómo era capaz de tener un pensamiento así, ¡Dios mío, si ni siquiera le gustaba! Y aun así fantaseaba sobre hacer el amor con él.
-Me es totalmente indiferente, doctor Cullen, si usted está aquí o no -contestó Bella, poniéndose rígida y mirándolo fríamente.
-Sí, me imagino. Eso dará un matiz imparcial a la proposición que voy a hacerle - declaró el doctor, soltando una risa tan fría como sus ojos.
-¿Proposición? ¿Qué proposición?
-No se alarme tanto, señorita Swan, no voy a pedirle que haga nada inmoral ni cometa un crimen. Pero le diré que tengo un problema en cuanto a la asistencia a la conferencia: es para parejas, ¿entiende? y la chica con la que iba a ir no va a poder. Bella se quedó sin habla ante la mentira. Era gracioso. No le gustaba Edward Cullen, pero nunca hubiera pensado que fuera un mentiroso.
-Ésa fue la razón por la que había decidido no ir -continuó impasible-. Mi querida hermana me sugirió contratar a una señorita de compañía, pero estoy seguro de que comprende que no es mi estilo. Se me acaba de ocurrir que podría convencerla para que usted me acompañe. Le pagaría, naturalmente -añadió antes de que Bella no pudiera más que parpadear por la sorpresa-. No espero que lo haga a cambio de nada. Alice me dijo una vez que trabajaba como camarera los fines de semana, así que la compensaría por el salario perdido. ¿Qué me dice, señorita Swan? ¿Cree que puede interesarle?
«¿Qué le digo?» Bella lo miró intentando contener su furia. «Te diría que no aunque me ofrecieras todo el oro del mundo, presuntuoso y canalla. No estaría ni una hora a solas contigo, y menos tres días y tres noches».
-Lo siento, no puedo -fue lo que acertó a decir, alegrándose de su tono suave.
-¿Tu novio no te dejaría?
-No, no tengo novio -contestó.
-Me sorprende. ¿Entonces por qué?
-Porque no me encontraba bien el fin de semana pasado y no pude ir a trabajar, si éste tampoco voy, perderé el empleo, y francamente no puedo permitirme el lujo de quedarme sin trabajo -tampoco podía perder ese trabajo, por eso estaba siendo tan diplomática.
-¿Cuánto ganas exactamente los fines de semana?
-¿Porqué?
-Conteste sencillamente a mi pregunta -insistió el doctor con un suspiro.
-Ciento veinte dólares más las propinas.
-¿Y cuánto le costaría encontrar otro trabajo similar si pierde ése?
-¿Qué? Pues... no sé que decirle. Puedes tener suerte, pero puede llevarte varias semanas.
-¿Tres meses, por ejemplo?
-Sí ¿a dónde quería ir a parar? ¿Por qué no dejaba el asunto? No iba a decir nunca que sí, ofreciera el dinero que ofreciera. El doctor tomó una calculadora pequeña que había en su mesa.
-Trece semanas serían mil quinientos sesenta dólares -calculó en voz alta-. Me imagino que una chica como usted conseguirá bastantes propinas, así que lo podemos dejar en dos mil dólares, por adelantado. ¿Qué dices, Bella? No está mal por tres días de trabajo y más que suficiente para afrontar la situación hasta que encuentres otro empleo.
A Bella no se le escapó el detalle de que la había llamado por su nombre, y éso la decidió más que su oferta monetaria.
-Lo siento pero debo rechazarlo, doctor Cullen, no soy una actriz lo suficientemente buena como para aceptar el papel. Creo que Alice tiene razón, es mejor que contrate a una profesional.
-Pero no quiero una profesional, Bella, te quiero a ti.
Se quedó mirándolo con los labios secos. Dios mío, si no lo conociera lo suficiente pensarla que quería decir eso exactamente.
-Será mejor que me explique-continuó, levantando una de las cejas para sorpresa de Bella-. La razón por la que te he dicho que te quiero a ti es porque sé que bajo esos fríos modales no hay nada más. No quiero tener que despedirte luego porque te hayas enamorado estúpidamente de mí. Además, puedo imaginar que con el traje apropiado puedes estar maravillosa. Sí... -los ojos del doctor se deslizaron por su cara y sus senos-. Muy bonita.
Bella no sabia qué parte de su explicación la había enfurecido más. La manera en que había dicho «muy bonita» no se le iba de la mente. ¡Dios mío cómo le gustaría darle una bofetada!
-¿No le da miedo que mi disgusto salga a relucir?
-No. Tengo confianza en la habilidad que tienen las mujeres para la interpretación. Además nunca salgo con mujeres que me adulan. Por supuesto, en estas circunstancias, sólo pretendo llevarla como amiga, no como amante, y por lo tanto cambiaría la reserva de una habitación y pediría dos. Bella sólo alcanzó a esconder su desprecio. Jessica había esperado dormir con él en esa corta reunión, hacer el papel de esposa pero sin esperar sus derechos reales. Encantador.
Jacob había intentado ganar su corazón antes de haber llegado a ser su amante. Le había enviado flores, chocolates, habían compartido cenas con velas... La había llevado a la cama con palabras dulces al oído y promesas eternas. Pero Edward Cullen no prometía nada a las mujeres... excepto un acto frío y técnico entre las sábanas. ¿Entonces por qué Bella sentía de repente deseos de probar ese acto técnico? ¿Por qué, por el amor de Dios? Iba contra todo lo que ella había sido.
Se ruborizó ante los pensamientos atrayentes que invadían su mente.
-Lo siento -acertó a decir-. No... No es algo que se pueda discutir, sencillamente no puedo.
-No me digas que no puedes, ¿cuál es el problema? Había pensado que dos mil dólares borrarían cualquier cosa que te dispusiera en mi contra. Lo creas o no puedo llegar a ser una persona bastante sociable cuando quiero. Mira, no digas que no tan pronto, piénsalo y llámame el domingo por la noche hacia las ocho. Alice no estará, así que no tienes que preocuparte por nada. Bella pensó que seria mucho más fácil negarse por segunda y última vez por teléfono. Era difícil parecer convincente cuando una estaba ruborizándose y tartamudeando. Y cuando en lo más profundo sentía el deseo de aceptar. Dios mío, ¿se estaría volviendo loca?
-De acuerdo -aceptó temblando.
Al ver la sonrisa que comenzaba a dibujarse en la boca de su jefe, el corazón de Bella dejó de temblar. Él estaba seguro de que ella diría que sí, de que el dinero que le había ofrecido eliminaría todas las barreras. El corazón de Bella se endureció aún más al pensar que quizá él sospechara que bajo su hostilidad había una atracción física hacia él. Esta sospecha la hizo decidirse, nada iba a hacerla aceptar. ¡Nada!
Hola...
Siento muchísimo la tardanza U.U
Les debo una justificación, e estado mala con infección en la garganta, y obviamente no tenia ningunas ganas de hacer nada, tuve problemas personales... pero están resueltos, lo peor de todo es que mi lap sea roto no me van las teclas del centro. De ninguna manera podía escribir textos muy largos. Hoy la mandaron para a ver qué se puede hacer... y bueno resumiendo esas cosas fueron las razones fundamentales por las que no subí. También tengo que decir que necesito tiempo para estudiar y para mí. Pero si todo sale como planeo creo que esto no va volver a pasar ^^
Sé que dije que subiría tres capítulos por semana pero sin lap... no se si podre subir tres.
No voy a decir que día subiré por que siempre me pasa algo y no puedo. LA SUERTE NO ME ACOMPAÑA!
Ahora quiero agradecer a: Melisa / V / Maite / tammyenana89 / LUCYarg / diana / nany87. GRACIAS
Muchísimas gracias, estoy tan contenta porque la hayan acogido tan bien ^^ siento que las decepciono pero voy a actualizar en cuanto pueda.
Muchos besOs! cuidensee
