¡Hola! ¿Cómo están? Si acá esta la continuación… ¿qué le habrá pasado a Ichigo? Ahora lo van a descubrir. Bueno pero antes les quiero agradecer a los que me dejaron reviws y que me dan aliento para seguir escribiendo…
AC Akasuna y Lilith Uzumaki
Shinigaby14
Rodri-chan
A ellos les dedico el capítulo, un beso grande para cada uno. Ahora a leer… n_n
Capítulo 4: Amenaza aplacada
- ¿Qué me sucede?- exclamó el pelinaranja tomándose la cabeza con ambas manos y sintiendo que sus fuerzas se iban, pero en ese momento una voz retumbó en su cabeza- No creas que esta vez te vas a salvar de mi, Ichigo Kurosaki, jajaja- el chico al oír ésta voz sintió una gran desesperación abriendo los ojos de sobremanera.
- ¡Ichigo!… ¡Ichigo!…- exclamó una vos a sus espaldas.
- Rukia… ¿eres tú?- preguntó Ichigo aún sintiendo ese terrible dolor de cabeza. En ese momento la shinigami se reúne con su amigo y lo abraza.
- Ichigo… ¿qué te sucede?… por favor cálmate ya estoy aquí- rogaba Rukia triste al ver la aflicción de su amigo y sintiendo, por qué no, el mismo dolor que Ichigo sentía en ese momento.
- Rukia… es… es mi… Hollow interior- exclamó Ichigo sintiendo cada vez más fuerte ese dolor punzante en su cabeza.
- Tranquilo, solo cálmate y trata de controlarlo, por favor inténtalo, Ichigo _ rogaba la morena al verlo tan débil.
- Calla shinigami estúpida, no ves que estoy tratando de hacer acto de presencia- se escucha de repente la vos del Hollow tomando prestados los labios del pelinaranja.
- Deja a Ichigo en paz, Hollow maldito - retó furiosa la shinigami, sintiendo una rabia inmensa.
- Solo hazte a un lado, ¡molestia!- el cuerpo de Ichigo empezó a ser controlado por el Hollow, quien empujó a la shinigami con fuerza haciendo que esta saliera despedida hacia un lado golpeándose la nuca y cayendo inconciente. En ese momento Ichigo logró recuperar totalmente la cordura al darse cuenta de lo que, por culpa de su Hollow interior, le hizo a la morena.
- ¡Rukia! Por favor perdóname, Rukia yo… no quise…- Ichigo derramaba unas lágrimas mientras abrazaba a su "amiga", él desde hacía unos meses se había dado cuenta que lo que sentía por la shinigami era algo mucho más fuerte que amistad, pero ahora la había lastimado y como si fuera su culpa empezó a insultarse a si mismo por ser tan débil y no haber controlado a su Hollow interior antes.
En ese instante El Pescador se sintió muy irritado porque otra vez lo estaban ignorando por lo que se lanzó a atacar al pelinaranja que se encontraba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta que el monstruo se acercaba por la espalda, más cuando este se disponía a atacarlo una voz se alzó por todo el lugar de la batalla.
- ¡Congela los cielos helados, HIORINMARU!- un gran dragón de hielo se hizo presente sorprendiendo al Pescador y al pelinaranja que recién se percataba de que el Hollow procedía a atacarlo. Hiorinmaru se estrelló contra el Hollow dejándolo completamente congelado y Toushiro sin más se lanzó a atravesarlo con su Zampakutou.
- Kurosaki, nunca le des la espalda al enemigo- pronunció apacible el capitán todavía de espaldas a Ichigo que seguía sosteniendo a la shinigami como si esta se le fuera a escapar de su lado.
- Tú y tus sermones, Toushiro- dijo el pelinaranja esbozando una pequeña sonrisa en señal de alivio porque al fin habían derrotado al Holow que tanto daño le había provocado a su familia, olvidándose completamente de su venganza al querer él mismo deshacerse de él.
- Es Capitán Hitsugaya y es la última vez que te lo digo Kurosaki- exclamó exasperado el pequeño shinigami con una mirada fiera haciendo que al shinigami sustituto se le pusieran los pelos de punta y sudara de sobremanera poniendo los ojos en blanco.
- S…s…si- respondió el pelinaranja con una mueca en el rostro tratando de esbozar una sonrisa forzada. En ese momento se escucho una voz aguda de fondo haciendo que el pequeño capitán soltara un suspiro de fastidio.
- ¡Taichou! ¿Cómo está Taichou de mi corazón?- se escuchó la voz de Ranguiku a espaldas del peliblanco y esta sin previo aviso saltó a abrazarlo apretándolo tan fuerte que casi lo asfixia con su tamaño delantera haciendo que el pequeño revoleara los brazos a sus costados pidiendo aire pero no logrando nada ya que la sub capitana no entendía el mensaje que su capitán le quería hacer llegar y tampoco dándose cuenta de la fuerza con la que lo estaba abrazando.
- Eh… Rangiku san, jeje, creo… creo que lo estás ahogando…- advirtió el pelinaranja rascándose la mejilla con una gota en la nuca, y nuevamente mostrando una mueca por sonrisa.
- No Kurosaki kun, ¿tú crees?- preguntó la sub capitana sin poder creer lo que el shinigami sustituto le decía.
- Creo que si no lo sueltas se van a quedar sin capitán del décimo escuadrón- advirtió nuevamente ya poniendo los ojos en blanco por lo despistada que podía ser la mujer que tenía en frente y sintiendo lástima por Toushiro al tenerla como subordinada.
- ¡Oh!… disculpe capitán no fue mi intención- decía la sub capitana un poco apenada por su comportamiento.
- Déjalo así- exclamó sonrojado el pequeño shinigami recuperando el aire que había perdido con ese "pequeño" abrazo. Luego éste se dispuso a acercarse al cuerpo de la nueva shinigami que se encontraba dormitando en el suelo. El peliblanco la levantó con cuidado y la observó por unos instantes- Kurosaki… ahora más que nunca debo llevármela a La Sociedad de Almas- pronunció tristemente pero con su semblante serio que lo caracterizaba.
- Si, ya lo comprendo- exclamó el pelinaranja bajando su mirada hasta su querida shinigami quien comenzaba a abrir los ojos- ¿Rukia te encuentras bien?- preguntó preocupado el joven sin dejar de mirarla.
- Creo que si Ichigo- susurró la pelinegra con un hilo de voz y una pequeña sonrisa que forzaba para no preocupar al pelinaranja pero que no estaba cumpliendo muy bien su función ya que el joven mantenía su semblante preocupado y no se veía que fuera a soltarla pronto de entre sus brazos.
- No lo creo Rukia… yo quiero pedirte dis…- pero fue interrumpido.
- Te digo que no te preocupes ¡baka!- exclamó la shinigami tratando de exasperar a su amigo para que se olvidara de su preocupación y al parecer esta vez sí funcionó ya que el pelinaranja no se retuvo en devolverle el insulto y por fin ayudarla a ponerse de pie.
- ¡Cállate de una vez, enana!- exclamó éste para seguirle el juego a su eterna compañera de peleas, pero en el fondo le agradecía su forma de ser, ya que no sabía cómo siempre lograba sacarle un peso de encima y así una pequeña sonrisa se formó en su rostro pero pasando totalmente desapercibida para todos los presentes.
Al volver a la tienda de Urahara, éste último los estaba esperando con su sonrisa característica.
- Capitán, veo que no pierde el tiempo usted- llevándose una mano a la boca para tapar su risita, burlándose del pequeño shinigami al traer a Karín en brazos- Si que sabe traer a sus pretendientes, jijiji- seguía burlándose el mayor haciendo que el peliblanco se pusiera cada vez más rojo de la furia y también de la vergüenza. Todos los demás se ubicaron en una esquina con un aura negra y ojos blancos del miedo a cómo respondería el pequeño capitán a las bromas de mal gusto del tendero. Pero haciendo caso omiso a los jueguitos del mayor siguió de largo ya calmado y con su semblante serio de siempre- Ups, ¿dije algo malo?- consultó confundido el del sombrero raro.
- Déjalo así, ¿quieres?, casi haces explotar una bomba nuclear y tu ni enterado…- exclamó con fastidio el shinigami pelinaranja entrando al negocio siendo seguido por las otras dos shinigamis.
