¡Hola! Acá volví con el capítulo 8 y con muchas ganas de publicarlo.

Me encanto que hallan aceptado lo de publicar solamente los Lunes, no saben lo tranquila que me dejan, pensé que se iban a enojar :P.

Les agradezco a:

Sofys

sokwha18

y a AC Akasuna y Lilith Uzumaki a quien le deseo un muy feliz cumple atrazado XD. Me hubiera gustado decírtelo el Lunes pasado pero no sabía u.u .

Bueno como regalo te dedico este capítulo, al igual que a Sofys y a sokwha18.

Bueno, sin más que decir, los dejo leer n_n

Capítulo 8: Sensei

En el despacho del Capitán Yamamoto:

- Muy bien, entonces no me queda otra opción- exclamó con voz grave el capitán al mando.

- ¿Qué quiere decir?- se tensó el pequeño capitán el pensar en lo peor.

- Lo mejor es que usted se haga cargo del entrenamiento de la señorita Kurosaki Karín, y supervise todos sus avances con el manejo de su Zampakutou. Tiene que saber su nombre para poder liberarla completamente – sentenció el viejo Yamamoto mirando fijamente al pequeño capitán.

- Si usted lo desea así yo seré su mentor, señor- exclamó el peliblanco haciendo una reverencia.

- Lo mejor es que comience lo antes posible, por si la batalla con el enemigo se adelanta- aconsejó el mayor.

- Hi- obedeció Hitsugaya mirándolo fijamente a los ojos.

- Muy bien puede retirarse a darle la noticia a su aprendiz- concedió el primer capitán de los trece escuadrones.

- Gracias, señor- cabeceó, dándose media vuelta para por fin retirarse y zafarse de la presión que emitían los ojos de su superior sobre él.

Al salir se encontró con el joven con el que había chocado Karín antes, más Toushiro no estaba enterado de ese incidente y sin darle la mayor atención siguió de largo sin dedicarle siquiera una mirada en gesto de saludo.

- ¡Oh! Buenos días taichou- saludó Kaitsu pero viendo que el peliblanco ni siquiera hizo gesto alguno, lo quedó mirando confundido.

En el mundo humano, más específicamente en el cuarto de Ichigo, este se encontraba estudiando, o mejor dicho, tratando de estudiar ya que un peluche, cuyo nombre era Kon, no dejaba de gritar.

- ¡Nee san!… ¡Nee san! Sácame de aquí; sino tú idiota, si a ti te hablo naranjito, déjame salir, quiero abrazar a mi Nee san- no dejaba de chillar el pequeño peluche.

- ¡Cállate de una vez!, intento de gato, necesito estudiar- gritó Ichigo ya cansándose del berrinche de Kon.

- No soy un gato, idiota, soy el rey de la selva, soy un majestuoso y gran león- exclamó el peluche jactándose de su figura.

- Rukia, me parece que los peluches si pueden tener fiebre, a este ya se le subió a los 40º- exclamó el pelinaranja ya fastidiado de tanta tontería.

- Ya déjalo, en algún momento se tiene que cansar- habló la morena mayor, entrando, en ese momento, por la puerta, con un jugo en la mano.

- Oh, gracias Rukia, la verdad es que tenía sed- agradeció Ichigo estirando la mano para recibir el vaso, más recibió otra cosa.

- De qué hablas, idiota, el jugo es para mi, si quieres ve a buscarte- exclamó Rukia sentándose en un cojín del suelo, tomando una revista para leer.

- Ya me parecía raro tanta amabilidad de tu parte- expresó Ichigo con los ojos en blanco y expulsando un suspiro.

- Oh, a esto le falta hielo, iré por él, ahora vengo Ichigo- dijo la morena, saliendo por la puerta.

- Mejor no vuelvas- susurró el mayor apoyado en una mano con el seño fruncido.

En ese momento fue cuando se dio cuenta que el peluche había parado el griterío, y una pequeña sonrisa de satisfacción se dibujó en su rostro, pero eso ya era cantar victoria antes de tiempo, esa paz no podía durar demasiado. Un estruendo se escuchó por toda la casa, haciendo que Rukia subiera rápidamente las escaleras y se dirigiera al lugar de los hechos, el cuarto del pelinaranja. Al entrar no pudo creer lo que vio, la ventana rota, Ichigo sentado en el suelo mirando impactado a algo o mejor dicho a alguien, y ese alguien besandose con… ¿Kon?

- Nee san creo que debes afeitarte, tienes unos pelitos en la barbilla- exclamó el peluche, frotando su cara con la de la otra persona y con sus ojos cerrados, disfrutando del momento.

- Oye Kon, yo estoy aquí- avisó Rukia, desde el marco de la puerta, con una gotita en la nuca. En ese momento, el pequeño peluche abrió los ojos y se encontró con una no muy agradable sorpresa, efectivamente no había besado a Rukia, pero si había besado a Renji. El pelirrojo tenía una gran vena en la frente a punto de explotar, más sus puños estaban listos para utilizarse.

Ustedes se preguntarán como sucedió todo esto. Pues bien, volvamos a donde Ichigo descubrió que la paz existía. En ese momento la ventana fue traspasada por una figura pelirroja, más exactamente Renji.

- Oye Idiota, ¿como te atreves a enseñarle a tu hermana insultos hacia mi?, mira que decirme "raro", eso solo se lo puedes haber enseñado tú- exclamó el pelirrojo estampando a Ichigo contra la pared.

- Cálmate, idiota, yo no le enseñe nada, y si te insultó es porque tu le habrás dado esa impresión tuya- se defendió el peliaranja cayendo sentado al suelo.

Entonces Renji sintió ruidos en el interior del armario, pensando que se trataba de Rukia lo abrió y ¡oh sorpresa!, no era la morena shinigami la que se encontraba ahí dentro, sino un pequeño peluche que, todo lo contrario a Renji, pensaba que Rukia venía a rescatarlo de su encierro, más ya era tarde y sin fijarse antes en su libertador saltó sin previo aviso a la cara de Renji con la meta fijada de besar a su Nee san.

Así fue como sucedieron las cosas y como llegaron a ese punto.

- Solo para quejarte sobre Karín, ¿para eso has venido solamente?- exclamó Ichigo cuando ya todos se encontraban sentados y tranquilos después de ese pequeño pero embarazoso incidente.

- No, vine para que me explicaran con lujo de detalle lo sucedido. ¿Cómo es que tu hermana se encuentra en La Sociedad de Almas, y cuál es el motivo?- expresó el pelirrojo mirando hacia Rukia e Ichigo.

- Es una larga historia pero te la voy a contar para que nos tengas al tanto de las novedades que se presenten, ya que no creo que Toushiro nos avise de todo lo que esté sucediendo, y Karín no puede traspasar la barrera así como así, a su antojo, solo para venir a visitarnos.

Lo peor de todo es que les invente una historia a Yuzu y a mi padre pero no se cuanto tiempo podrá perdurar la mentira- exclamó Ichigo con el seño fruncido, notándose así su preocupación.

-Ya veo, pero bueno, cuéntame, ¿que ha ocurrido?- demandó Renji.

En otro sitio totalmente apartado de La Sociedad de Almas y la casa de Ichigo.

- Muy bien, ¿qué novedades tienes para mi?- exclamó Aizen mirando a su "mensajero"

- Todo está saliendo a la perfección, señor. Al parecer el capitán de la décima entrenará a la chiquilla- expresó el joven mirando al suelo para no mirar a su superior a los ojos.

- Perfecto. El ataque vendrá por donde menos se lo esperan- su sonrisa siempre arrogante se hizo presente en su rostro.

En La Sociedad de Almas, Karín se encontraba acostada mirando hacia el techo blanco de su cuarto, tan ensimismada en sus pensamientos, cuando una voz, del susto, la sacó de sus pensamientos.

- El teniente Sasakibe me aviso que te encontrabas aquí, luego de una larga vuelta- contó el peliblanco apoyado sobre la pared con los brazos cruzados sobre su pecho.

- Toushiro me asustaste- reprochó la morena menor con el seño fruncido, pero luego lo relajó un poco- si, vino a verme para fijarse si había encontrado mi cuarto o me había perdido- exclamó la chica con fastidio, acordándose del pequeño sermón recibido por el teniente.

- Yo solo vine para avisarte que mañana debes estar a las seis de la mañana levantada- exclamó seriamente el peliblanco confundiendo a la morena menor.

- ¿Para qué?- preguntó, mirándolo, tratando de encontrar así su respuesta, pero como si de una pared se tratase, Hitsugaya era indescifrable.

- Mañana comienza tu entrenamiento como shinigami, y yo seré tu sensei- los ojos de Karín se abrieron de par en par, sin poder creer lo que escuchaba, mientras que la mirada de Toushiro se mantenía fría pero firme clavada en la de su, ahora, aprendiz.