¡Hola! ¿cómo están? Yo estoy feliz porque aquí estoy con el capítulo 11 n_n, y sufriendo porque el miércoles empiezo las clases T.T. Pero bueno, no me puedo quejar porque tuve unas muy buenas vacaciones n_n.
Bueno ahora paso a responderles a mis seguidores XD:
Sofys: Si, Ren se está dando cuenta que está naciendo en él un nuevo sentimiento por Karín, pero todavía no sabe qué sentimiento es, pero tampoco está dispuesto a descubrirlo.
No te preocupes por las vergüenzas que yo soy la reina en ese tema, jaja. Me encantó saber que te reíste mucho con el capítulo anterior porque ese era el objetivo n_n. Besos y cuidate =3
annie-sama: Te doy la bienvenida. Gracias por leer y me parece genial que te halla gustado el fic. Cuidate n_n.
sokwha18: Que lindo que mi fic te halla animado tu semana, y por el cole no te preocupes que con tus amigas lo vas a pasar muy bien y vas a ver que el año se te va a pasar volando n_n.
¡Yo también quiero ver Hitsu en pijama de ositos! n//n, ¡es tan lindo!, jaja. Besos y cuidate mucho n_n.
AC Akasuna: ¡Que bueno que te halla gustado el capi! n_n, en fin como siempre te digo, XD.
Uhh, que lastima lo de tu laptop, eso es lo que pasa cuando está toda la historia en la compu, pero espero que nunca me pase porque entro en un ataque de pánico, jaja. No te preocupes que yo espero lo que sea necesario para seguir leyendo =3. Cuidate mucho, ¡besos!
Capítulo 11: Confío en ti
Ya en su habitación Karín no podía dejar de pensar en lo que le había dicho Toushiro.
"-Mira, el entrenamiento consiste en meditar y llegar a conocer el nombre de tu Zampakutou, para llegar a ese término debes sentirte en la verdadera necesidad de comunicarte con ella, por lo que vas a estar encerrada en un campo de hielo hecho con mi Hiorinmaru- Karín escuchaba, tensándose cada vez más a cada nueva palabra que emitía el peliblanco- una persona como tú sobrevive solo tres días expuesto a un frío de tal magnitud por lo que si no logras saber el nombre de tu Zampakutou en menos de ese limite de tiempo…- en ese momento Toushiro formó dos puños que se contraían cada vez más haciendo que Karín se asustase- morirás…"
Se sentía confundida, ella había decidido que cumpliría con el entrenamiento sin importar el resultado, no sabía cómo había llegado a tener tanta seguridad al responderle así a Toushiro.
"-Tú decides, Kurosaki- exclamó lentamente el peliblanco esperando una respuesta negativa con respecto a cumplir con el entrenamiento, y en el fondo, él pedía que la chica se rindiera, no podía explicar con palabras el miedo que sentía al pensar que esa expectativa de muerte se cumpliera.
- Muy bien, lo haré- exclamó decidida. Toushiro bajo la mirada y su cara se oscureció, sentía que todo a su alrededor se derrumbaba, pero él sabía que la decisión dependía de Karín."
Esa respuesta había salido desde lo profundo de su corazón y en ese momento el valor había hecho acto de presencia, pero no logaba entender de dónde había salido ese valor.
- Lo único que se es que confío plenamente en Toushiro, y se que todo va a salir bien, ¿verdad?- susurró la chica para si misma sin dejar de rememorar cada palabra dicha por el pequeño capitán, pero lo que quedaron grabados en su mente fueron los ojos del peliblanco al conocer su respuesta, estaban tan llenos de inseguridad y miedo- Toushiro, ¿qué estarás haciendo en este momento?
En la oficina del décimo escuadrón se encontraba un pequeño capitán, su seño fruncido denotaba inseguridad y también daba a entender que estaba pensando profundamente en algo que lo preocupaba.
- Rayos, ¿Qué demonios me sucede?, yo no soy así, yo hago las cosas con frialdad, y nunca pongo mis sentimientos en todo esto- se recriminaba el peliblanco a si mismo, hablando en vos alta- mi deber es entrenar a Kurosaki y lo que siento por ella no debe ser motivo para no llevar a cabo mi misión. ¿Pero qué es lo que siento por ella? ¡Maldición, estoy actuando como un verdadero idiota!- su cabeza estaba hecha un nido de pensamientos revueltos, y debía ordenarlos rápidamente porque una guerra se estaba acercando y sus sentimientos no debían tener cabida en todo esto, ¿o si?
En el mundo Humano una pelinaranja, llegada recién de La Sociedad de Almas, caminaba enojada por las calles de Karakura.
- Esa Yoruichi, mira que dejarme plantada- reclamaba la voluptusa mujer recorriendo todas las tiendas que veía.
"-Discúlpame Rangiku pero debo hacer algo aquí primero, luego te alcanzo"
- Nada es más importante que ir de compras- seguía bufando Rangiku. Pero menos mal que me fui rápido del despacho de mi taichou, porque si no, no la estuviese contando en este momento- suspiraba la pelinaranja.
Al parar en una tienda se sorprendió al ver dentro de ella a Rukia, y con cara aburrida la acompañaba el shinigami sustituto cargando una bolsas.
- ¿Kurosaki kun cargando bolsas?, esto hay que verlo, jiji- se burlaba la pelinaranja entrando al negocio de ropa que convenientemente estaba en liquidación- Rukia chan, Kurosaki kun, ¡tanto tiempo!- saludó la voluptuosa mujer, sorprendiendo así a los nombrados.
- Rangiku san, ¿Qué hace aquí?- preguntó la morena sorprendida.
- ¿Lo dices en serio, Rukia?, ¿Qué crees que haría Rangiku en una tienda de ropa y con más de 10 bolsas en la mano- habló con ironía el pelinaranja y con cara de fastidio le dirigió la mirada a la pelinaranja.
- Ya se- dijo rukia haciendo que los dos presentes la miraran inmediatamente- estás en una misión espía- Ichigo puso los ojos en blanco y Rangiku tenía una gran gota en la nuca.
- Jeje, algo así- dijo Rangiku rascándose la mejilla.
- Oye, hablando enserio, ¿sabes algo de mi hermana?- preguntó el shinigami sustituto con una mirada preocupada.
- Si, de hecho mañana empieza su entrenamiento para manejar su Zampakutou, y su maestro es mi taichou- contó la pelinaranja de repente y sin anestesia, dejando a los dos al frente de piedra.
- ¿Hitsugaya Taichou entrenará a Karín?- pregunto todavía sorprendida la morena viendo que Ichigo no podía articular palabra alguna.
- Entonces es por eso que Yoruichi no ha venido aún con noticias, debe haberse quedado más tiempo para vigilar el entrenamiento- habló el pelinaranja dejando a Rangiku sin palabras.
- ¿A qué te refieres Kurosaki kun?- logró articular la voluptuosa mujer.
- Ah, claro, tú no lo sabes, pues verás- comenzó Rukia a contarle.
Ya de noche Karín seguía pensando en lo ocurrido pero en ese momento la puerta sonó, y sin más la morena acudió a abrir la puerta, más se sorprendió al encontrarse con Ren detrás de esta.
- Tú, ¿qué haces aquí?- preguntó Karín al ver que Ren no articulaba palabra alguna.
- Eh, ¿puedo pasar?- preguntó tímidamente el joven no pudiendo mencionar otra cosa.
- Claro, creo-exclamó Karín sin entender el comportamiento del joven que sin pensarlo dos veces entró en la habitación observando cada detalle como si fuese la primera vez que visitaba una habitación en La sociedad de Almas, ya que su trabajo en el cuarto escuadrón consistía en hacer la limpieza, además de atender a los heridos en batallas- ¿A que se debe tu visita?- preguntó Karín sentándose en su cama.
- Ah si, es que vine a cambiar las sábanas y a ver si necesitabas algo, es que cada dos noches se hace el cambio de sábanas y esta vez me tocó a mi- exclamó, tímidamente, Ren.
- Ah, pues adelante- se hizo a un lado la chica para dejar al joven hacer su trabajo. El chico por su parte comenzó con su deber y no pudo evitar decirle algo, que tenía clavado en la garganta desde la tarde, a Karín.
- Te admiro al decidir seguir con el entrenamiento, después de haberte enterado de que podías morir en él- habló calmadamente Ren sin mirar en ningún momento a la morena y sin dejar de hacer su trabajo. Esta confesión descolocó por completo a Karín quien lo miro con los ojos abiertos y no pudo evitar mirar hacia otra dirección, para evitar la mirada de Ren que al terminar su trabajo se dio la vuelta mirando atentamente a la morena.
- Pues muchas gracias. Ya terminaste ¿verdad?- consultó la chica para desviar la conversación.
- Eh, creo que sí. Ah espera, toma, muchas gracias por prestármelo- agradeció Ren devolviéndole a la morena el pañuelo ya lavado, que le había brindado en la mañana para cubrir su herida.
- Deja, quédatelo, no lo necesito- aclaró la morena abriendo la puerta de la habitación- si ya terminaste creo que es mejor que te vallas, quiero estar sola- Ren solo asintió y salió obedientemente, pero cuando se dio la vuelta para despedirse, Karín le cerró la puerta en la cara sin dejarlo siquiera pronunciar una sílaba, más no le quedó otra que irse caminando lentamente por el pasillo. Al doblar en una esquina se apoyó en la pared.
- Esto se me está yendo de las manos, no tendría que haber ido a su habitación, soy un idiota, creo que tendré que dejar todo esto, de una vez por todas- pero no pudo continuar con su monólogo al notar una presencia que lo vigilaba. Al darse la vuelta no vio a nadie pero divisó una huella marcada en el piso y sobre esta un cabello negro.
