¡Aiiiiii! ¿Cómo están? Yo emocionada, este capítulo es mi favorito, empiezan las revelaciones y los momentos más importantes para llegar al desenlace de la historia.

Mis agradecimientos a:

Sofys: Solo te puedo decir que las respuestas a tus preguntas están en este capítulo, pero si tenés alguna duda solo hacémelo saber y en el próximo capi te contesto. Besos =3

-Sakuritah-: llegó el gran momento del entrenamiento, así que ya vas a ver como reacciona nuestro shiro chan mientras todo transcurre, espero que te guste el capi. Cuidate mucho n_n

AC Akasuna: Espero que te guste este capitulo también. Por otro lado me estoy muiendo por leer la conti de tu historia. Besos y cuidate mucho =3

Bueno a ellas les dedico este capi y al fin los dejo leer. Nos leemos n_n

Capítulo 12: Confesiones. El entrenamiento da comienzo

Ren quedó confundido al descubrir esa huella de barro y ese pelo negro, la huella del pie no era muy grande, ¿pero quién podría haberlo visto?

En un árbol cercano una sombra estaba observando al joven.

- Maldita sea, que descuidado soy, mira que dejar una huella, lo mejor será ir a avisar rápidamente lo que está sucediendo.

Al día siguiente Karín ya se encontraba lista en su habitación y todavía faltaba media hora para encontrarse en el campo de entrenamiento con Toushiro. Ese sueño extraño volvió a hacerse presente esa noche, Toushiro era arrastrado por un extraño a hundirse en el piso como si se tratase de arena movediza. Totalmente confundida se acostó en su cama, de lado y cerrando sus ojos.

De la nada alguien apareció en su cuarto y Karín lo pudo sentir, no había utilizado la puerta, sino que había parecido con un shumpo, más decidió hacerse la dormida. Por otro lado el extraño se creyó la actuación.

- Sólo espero no arrepentirme cuando te vea congelada en ese campo, no me lo perdonaría si te ocurriese algo, ya que eres muy importante para mi Karín- susurró la sombra, más cuando Karín escucho la vos abrió los ojos impresionada y solo atinó a decir el nombre de la persona en sus pensamientos.

- Toushiro- exclamó la chica para sus adentros, sin poder creer lo que había escuchando, pero cuando se dio la vuelta para ver al peliblanco este ya se había ido.

- Toushiro, ¿soy importante para ti?- susurró la chica con la cabeza gacha y procesando lo que había escuchado.

En el campo de entrenamiento se encontraba el peliblanco meditando lo que había susurrado para si mismo en la habitación de la morena.

- Si, Karín es muy importante para mi, y nunca voy a permitir que le suceda algo, ya se que es mi deber entrenarla, pero si veo que su vida está en peligro no voy a dudar en dejar todo por ella- se aclaró a si mismo el pequeño capitán, mirando la palma de su mano y en el proceso transformándola en un puño.

Entre los arbustos Ren escuchó todo y no pudo evitar sentir un pinchazo en el corazón, más solo atinó a salir corriendo de allí sin que el peliblanco se enterara de su presencia.

Caminando hacia él, se acercaba la morena cabizbaja y a paso lento. El peliblanco solo se levantó y la observó confundido más habló con su habitual frialdad para que la chica no descubriese sus sentimientos.

- ¿Estás preparada, Kurosaki?- preguntó el peliblanco mirándola con su habitual seriedad, por supuesto fingida. Allí volvía el Kurosaki, pero si en la habitación la había llamado Karín, la morena no entendía absolutamente nada y su cabeza a esas alturas de la mañana no estaba para ser explotada al máximo con esa cantidad de revelaciones y a la vez incógnitas que el peliblanco le estaba presentando sin anestesia. Más al igual que el pequeño capitán ella decidió actuar su habitual papel y no revelar su confusión.

- Si, empecemos de una vez, ¿quiéres?- exclamó mirando hacía otra dirección para no mirar al peliblanco directamente a los ojos.

- Está bien, ponte allí sentada y cruzando tus piernas, en fin en posición de meditación- declaró el pequeño capitán.

- ¿Qué, también tengo que levantar mis brazos a los costados y decir "ommm"?- se burló la morena haciendo que el peliblanco pusiese los ojos en blanco.

- Solo has lo que te digo, Kurosaki- la morena iba a reclamar pero solo decidió dejarlo así, no estaba de ánimos para discutir, no después de lo que había escuchado, en su habitación, de los labios de Toushiro.

Luego de que Karín estuviese en posición, Toushiro realizó el shikai llamando al gran dragón de hielo.

- ¡Congela los cielos helados, HIORINMARU!- en ese momento el gran dragón hizo su aparición y comenzó a envolver a la morena haciendo un baile en círculos alrededor de ella. Todo iba sucediendo tan lento a los ojos de Toushiro, que sentía como si algo malo fuese a sucederle a la chica, más cuando estaba a punto de retractarse e indicarle a Hiorinmaru que se detuviese, la morena gritó para que el peliblanco la escuchara.

- ¡Tu también eres muy importante para mi, Toushiro!- el peliblanco se había quedado en blanco y con los ojos abiertos de par en par, si Karín le gritaba eso era porque lo había escuchado hablar en su habitación, al pensar en eso no pudo evitar sonrojarse y cuando se dio cuenta la chica ya estaba totalmente cubierta por hielo, pero se sorprendió aún más al descubrir una pequeña sonrisa en los labios de la morena, su mirada se oscureció y con el puño cerrado golpeó el hielo que cubría a la morena y agachando la mirada diciendo para si mismo:

- Nunca olvides que eres lo más importante para mi Karín, nunca lo olvides, y verás que volveremos a estar juntos nuevamente, solo espera- susurró el peliblanco para si mismo, quedándose en esa posición un buen rato.

Ya de noche, Ren caminaba por los pasillos del Seretei, su mente esta dando vueltas en lo que Toushiro había dicho esa mañana en el campo de entrenamiento y que él escucho perfectamente.

- Maldito Hitsugaya, ¿cómo te atreves a enamorarte de Karín? ¿Pero qué estoy diciendo?, Karín no es nada mío y no tendría que enojarme por lo que el capitán sintiese por ella, ¿o es que acaso estoy enamorado de Karín?, no, eso no puede ser, pero ¿si es así?, no lo mejor va a ser terminar con todo esto de una vez y poner mis prioridades en marcha, todo esto debe seguir el ritmo correcto, por eso debo cumplir con mi misión- así fue como Ren llegó a una conclusión, y muy seguro de si mismo comenzó su recorrido hacía lo que al parecer era su nuevo objetivo.

En el mundo humano, Ichigo y Rukia se encontraban a punto de irse a dormir, cuando alguien golpea a la ventana de la habitación del pelinaranja. Al observar bien, los dos no pudieron evitar decir el nombre del visitante al unísono.

- ¡Yoruichi!

Saliendo del despacho del capitán Hitsugaya se encontraba Rangiku, había decidido decirle a su capitán lo que le habían contado Rukia e Ichigo el día anterior.

"- Al parecer el capitán Yamamoto detectó un riatsu extraño en el seretei pero para no levantar sospechas decidió pedirle a Urahara san, que le avisara a Yoruichi san que revisara la zona cuidadosamente y tratando de no llamar la atención. Si sus sospechas son correctas, los enemigos han comenzado el ataque- dijo Rukia seriamente dejando a Rangiku paralizada y sin palabras y para dejar a la pelinaranja sin palabras debía ser algo muy impresionante."

- Debo avisarle de esto a mi taichou para que esté alerta, ¿pero dónde se habrá metido mi capitán?- exclamó preocupada la voluptuosa mujer. Ya había revisado la gran mayoría de la zona, pero no lograba encontrarlo.

En el campo de entrenamiento el peliblanco se encontraba recostado en un árbol, observado fijamente el campo de hielo en donde se encontraba Karín dormitando.

- No te preocupes, no pienso dejarte sola en ningún momento, si es necesario me quedaré aquí hasta que puedas salir de allí por tus propios medios y así sabré que ya conseguiste saber el nombre de tu Zampaktou, confío en ti Karín, conseguirás tu Shikai y Bankai como que me llamo Hitsugaya Toushiro- exclamó el peliblanco sin dejar de observar el montículo de hielo.

Volviendo con la pelinaranja, todavía seguía buscando al capitán y sin darse cuenta había llegado a la sala donde se encontraba el comunicador que utilizaban para hablar entre el capitán Yamamoto y los shinigamis cuando estos últimos se encontraban en el mundo humano, el gran televisor que habían colocado en la casa de Orihime, cuando ella y su capitán se habían hospedado allí por un tiempo. Al acercarse para buscar allí escuchó voces dentro y no pudo evitar escuchar que no se trataba del capitán Yamamoto y de ninguno de los capitanes, sin dudarlo entreabrió la puerta sin hacer ruido y dentro descubrió a un shinigami, lo que vio en la pantalla la dejó helada, la cara de el gran traidor se dibujaba en esta, la cara de Aizen.

- Señor, creo que es momento de atacar, el capitán Hitsugaya está distraído con el entrenamiento de la humana, este es el mejor momento- habló el shinigami arrodillado delante de la pantalla y con la mirada gacha en señal de respeto.

- Muy bien, te felicito mi fiel servidor. Entonces estate preparado, muy pronto estaremos por allí. Ahora recuérdame tu nombre mi fiel servidor- exclamó Aizen y el shinigami levantando su mirada, exclamó orgulloso.

- Kaitsu Ren, señor, Kaitsu Ren a su servicio- habló Ren, mirando a Aizen, con cierto temor en los ojos.