¡Hola! Acá vuelvo con el capítulo 19, ¡wiiii!, espero que les guste muchio n_n.

Sofys: Sip yo también quería rescatarlo T-T, pobre mi Toushiro kun. Bueno espero que este capi también te guste. Besos

Megami-Magic: Muchas gracias por avisarme de mi error, jeje, soy una despistada. Bueno pero ya lo arreglé, muchas gracias nuevamente y espero que este capi no tenga errores, cualquier cosa avisame. Besotes n_n

TyraelMika: Aquí esta la conti n_n. Espero que te guste, besos.

A.C. Akasuna: Pobre mi Toushiro, hasta yo estoy odiando a Ren, jajaja. Bueno acá esta la continuación espero que te guste mucho. Cuidate y te mando muchos besotes.

Muy bien, sin más que decir los dejo leer…n_n

Capítulo 19: Finaliza una batalla

En ese momento el peliblanco se alejó de un salto para ir a ayudar a Yoruichi y Chad pero alguien lo tomó por sorpresa. Kaitsu se encontraba detrás de él y con su Zampakutou en mano.

- Sabakuto, traga- demandó Ren haciendo un círculo alrededor de Toushiro y el piso comenzó a absorber al peliblanco como si de arena movediza se tratase. Karín miraba todo, trató nuevamente de ponerse en pie tratando de ayudar a Toushiro, pero todo era en vano, sus pies eran pesados y tropezaba cada dos pasos que daba, al caer por segunda vez de rodillas gritó con todas sus fuerzas:

- ¡Toushiro!- su pesadilla se estaba haciendo realidad.

Todo estaba perdido a los ojos de la morena, el peliblanco no tenía escapatoria y su vida corría grave peligro, más su cuerpo parecía no darse cuenta de eso, estaba tan cansada que sus piernas no respondían. Veía en cámara lenta como su mundo se derrumbaba al perder de vista a Toushiro, más una vos que ya una vez la había sacado de un aprieto se hizo presente en su mente.

-Vamos pequeña, yo te ayudaré en lo que necesites, solo invócame y todo saldrá bien, ¡no te rindas!-

La imagen de la forma real de Namidashiro se dibujó en la mente de la morena y con sus últimas fuerzas la invocó para poder salvar al peliblanco.

- Namidashiro, purifica- su Zampakutuo lanzó un rayo al cielo, este último lo devolvió pero con una fuerza y poder incomparables impactando contra Ren, quien en un grito desesperado fue descendiendo hasta el piso hasta quedar de rodillas sosteniéndose con los brazos. Por otro lado, el poder de Ren fue disminuyendo y el ataque que había usado con Toushiro fue perdiendo eficacia hasta desvanecerse por completo. El peliblanco rápidamente se distanció de Ren y se acercó a Karín quien respiraba dificultosamente, había utilizado todo su poder y estaba al límite.

- ¿Qué me sucede? ¿Dónde está mi Zampakutou?- Ren entró en pánico al descubrir que no tenía su Zampakutou, su ataque se había desvanecido, y no podía invocarla nuevamente- ¿De qué va ese ataque? ¿Por qué no tengo a mi Sabakuto?- gritaba Kaitsu, ya perdiendo la cordura. Entonces Toushiro comprendió qué era lo que causaba el ataque de la morena, eliminaba los poderes de su enemigo a tal punto de hacer desaparecer su Zampakutou, para nunca más poder invocarla nuevamente. Era una forma de castigo hacia el enemigo al utilizar su Zampakutou de forma dañina hacia otro.

- Ríndete Kaitsu, tu oportunidad de vencer ha desaparecido- demandó el peliblanco, aún sosteniendo a la morena que seguía respirando dificultosamente.

- Nunca me rendiré, Hitsugaya- retó Ren perdiendo completamente la razón, y con sus ojos llenos de ira y desesperación.

- Maldición, ha perdido la cordura. Debo encontrar la forma de llevar a Karín al cuarto escuadrón, ¿pero cómo?- murmuraba para sus adentros el peliblanco, tratando de maquinar un plan que esta vez le resultase eficaz luego de haber cometido tantos errores.

En la zona de batalla donde se encontraban Rukia y compañía, Inoue se encontraba preparada para contraatacar pero nadie se atrevía a hacer un primer movimiento. Por un lado la pelinaranja miraba a su enemigo esperando cualquier ataque proveniente de él, más Ichimaru la observaba con su típica sonrisa jactándose de su poder superior, realmente si la pelinaranja se enfrentaba al peliblanco saldría perdiendo, pero esta vez no estaba sola, Rukia estaba con ella.

- Inoue ve por ayuda, yo lo entretendré- pidió la morena poniéndose en guardia para darle la oportunidad a la pelinaranja de escapar, más esta ultima la miró con incredulidad y frunció el seño al notar que la morena la estaba menospreciando, ¿acaso solo servía para huir?, no, claro que no, ella daría todo de sí para ganar este encuentro aunque muriese en el intento, pero correr no estaba dentro de sus planes.

- No, Kuchiki san, yo me quedaré contigo…- pero fue interrumpida por la morena.

- Eh dicho que vallas Inoue, no podemos solas- más en realidad lo que quería la morena era que la pelinaranja se fuera por un tiempo mientras le daba a ella la oportunidad de luchar sola, no quería que Inoue saliese lastimada.

- No, no me iré, y es mi última palabra- exclamó muy sería la chica, aún manteniendo su posición de ataque. Rukía la miró de reojo y pudo notar mucha determinación y valentía en ellos, realmente Inoue había cambiado luego del Hueco Mundo.

- Está bien, pero si te vez en la necesidad de huir, vete- declaró la morena- aunque no creo que lo hagas- sonrió al final haciendo que la pelinaranja le devolviera la pequeña sonrisa.

- Veo que no tengo mucha competencia, pero bueno, creo que algo de diversión me darán, ¿verdad?- exclamó burlonamente el peliblanco, sacando a las chicas de su pequeña conversación.

- Ichimaru, solo redímete de tus errores y así morirás en paz- declaró Rukia, solemnemente como una verdadera Kuchiki.

- Realmente eres ingenua, Kuchiki san, yo nunca me arrepentiré de nada porque nunca me veré en la necesidad de pedir clemencia y mi muerte aún está muy lejana. Creo que la que tiene que meditar su error de enfrentarme es usted, al igual que esa humana- espetó el peliblanco tomándose de la barbilla en gesto pensativo.

- Usted lo pidió Ichimaru, Tsugi no mai, hakuren- miles de cuchillos de hielo se dirigían en dirección a Ichimaru, pero este sin más los esquivó y con un shumpo quedó en otra dirección.

- Le doy otra oportunidad Kuchiki san, pero esta vez no falle- exclamó burlón, Ichimaru, metiendo su manos en los bolsillos en gesto despreocupación. Rukia miraba al enemigo con recelo más una pequeña idea cruzó su mente.

Hitsugaya aún se encontraba en aprietos, nada venía a su mente, más en ese momento una mariposa del infierno se posó en su hombro y una noticia fue transmitida de inmediato. El peliblanco susurró unas palabras y la pequeña mariposa como llegó, desapareció.

- ¿Va a pelear o ya se rindió capitán?- exclamó Ren, irritado y con ojos desorbitados.

- ¿Acaso no te das cuenta que el que ha perdido eres tu? Ya no tienes arma y también has perdido la cordura, esta batalla no tiene sentido- aseguró el peliblanco recuperando su confianza, tenía que mantener la calma ya que su oponente no debía ofrecer problema alguno en su estado.

- Solo pelea maldito, esta batalla apenas comienza- rebatió furibundo Kaitsu. En ese momento Ren, sin pensarlo realizó su ataque.

- Hadō #31: Fuego rojo, Shakkahō- el ataque se dirigía a toda velocidad hacia el peliblanco y la morena, el peliblanco en un intento de proteger a la morena la abrazó con más fuerza. De repente una luz azul impactó contra el ataque de fuego rojo y lo disolvió por completo. El peliblanco miro hacia el lugar de donde provenía el haz azul y al final de su recorrido con la mirada, descubrió a un peliazul con su arco en posición de ataque y al dirigir su mirada nuevamente a Kaitsu lo vio acorralado por la Zampakutou de Renji que se encontraba en un círculo alrededor del enemigo, en un mínimo movimiento el pelirrojo atacaría y lo mataría en cuestión de segundos.

- No lo maten- susurró una voz proveniente de entre los brazos del peliblanco- no lo hagan por favor- suplicó nuevamente la morena mirando a los ojos al peliblanco. Este le devolvió la mirada y serio le hizo un gesto de afirmación Karín.

- Llévenlo a prisión, luego arreglaremos cuentas con él. Quiero bastante vigilancia y ningún tipo de descuido, ¿entendido?- demandó Toushiro, siendo observado con agradecimiento por Karín. El sabía lo que quería la morena y realmente la admiraba, la había engañado y aún así quería salvarlo.

En un descuido una sombra se posó al lado del pelirrojo y con una aguja en la mano se la inyectó a Kaitsu en el cuello. Todas las miradas se posaron en el recién llegado, todas esas miradas sorprendidas.

- Capitán Kurotsuchi- exclamó Renji sorprendido.

- Esto lo mantendrá bien tranquilo, capitán Hitsugaya ¿puedo experimentar con él?, sería un buen conejillo de indias y de paso pagaría por lo que hizo, ¿verdad?- exclamó excitado por la idea, más el peliblanco le devolvió una mirada seria.

- No Mayuri, el será castigado por Kurosaki Karín, ella decidirá su castigo- finalizó Toushiro con Karín en su espalda.

- Lástima, pero bueno este tranquilizante servirá por unos minutos. Ah por cierto, un frasco de este tranquilizante desapareció de mi laboratorio, así que por eso lo estoy buscando- Renji quedó petrificado al recordar lo que Kaitsu le había dicho con respecto a Rangiku:

- Yo se que no estabas solo, esa mujer estaba contigo, pero veo que se escapó, igual no va a llegar muy lejos, una sorpresita le espera- aclaró el shinigami intruso, con una mirada desafiante, que a Renji le dio mala espina.

- Rangiku está en peligro- susurró el pelirrojo con los ojos desorbitados.