Hola! Aquí les dejo con el tercer capitulo. ¡Gracias a todos por los reviews! Son un gran apoyo moral para mi. Sin más les dejo con el capi...
ciao
3- Dolor compartido:
A pesar de la oscuridad de la noche, los ruidos animales y la persistente sensación de inseguridad no se podía mover de la colina. Las piernas no le reaccionaban, era como si todas las fuerzas de la naturaleza le obligaran a mantenerse quieta en aquel lugar. Tenía la extraña idea que estar ahí en ese momento le causaría grandes problemas en un futuro. Aquel pequeño pensamiento fue creciendo y creciendo en su mente hasta lograr que todo su cuerpo se convulsionara por el pánico. Debía moverse, salir de ahí y llegar a la casa de los Sabaku. Intentó mover sus piernas pero aún seguían congeladas, con las piernas estiradas y temblando como un perrito mojado. Grito al escuchar el romper del viento sobre unas ramas de árboles y unas lágrimas traicioneras le salieron de los ojos. Estaba dispuesta a llorar tan alto como quisiera para que la encontraran, cuando el ambiente cambió de golpe. Los animales se silenciaron, la brisa comenzó a golpear con más fuerzas y la vida pareció desaparecer. Una silueta salió entre los árboles, ésta llevaba las manos metidas en el bolsillo, la cabeza alta cuando se detuvo delante de ella. La oscuridad cubría todo, pero no lo suficiente para hacer que aquellos ojos verdes fueran invisibles...
- Tienes miedo de la noche... ¿y no de mi?
Aún sabiendo que él estaba ahí, sintiendo que estaba protegida las piernas aún no le reaccionaban, su corazón seguía latiendo a una velocidad alarmante y las lágrimas se mantenían en sus ojos, esperando para salir desbordando y mostrar toda su debilidad. Gaara miró al cielo y luego le ofreció la mano casi obligado. No dudo ningún segundo en unir su mano a la suya. El contacto fue gélido y muy suave. Era como tocar una roca, con la diferencia que era blanda. Una mano humana.
En silencio ambos salieron del bosque hasta llegar a la enorme mansión, cuando se quiso dar cuenta ya estaba nuevamente sola en la entrada principal. Una criada abrió la puerta y le indicó que la cena ya estaba servida y que todos sus compañeros de grupo aguardaban para comenzar a comer con ella. Quiso escabullirse a su habitación pero la mayor de los Sabaku le sujetó del codo obligándola a asistir a la reunión gastronómica diaria. Por mucho que debatiera terminó sentada en la cabecera de la mesa, siendo cuestionada sobre su día. Era cierto que había salido temprano y volvía tarde, pero no sabía exactamente que contestar a cada una de las preguntas. Se limitó a sonreír y dar un sorbo de su sopa. El sabor era exquisito, tanto que fue probar un sorbo y abrirle el apetito. El grupo termino de cenar y se levantaron hasta ir a la sala de estar.
- ¿Cómo va el trabajo?- preguntó la anfitriona de la casa mirando a Shikamaru con fijeza, aunque era evidente que la pregunta era para Hinata.- Mi hermano... ¿ya te dijo algo?
Las palabras entraron en su oído pero se quedaron resonando por el canal auditivo sin llegar al cerebro; no todo el mensaje. "Mi hermano" fueron las únicas palabras que su mente asimiló y actuó en consecuencia . Los sucesos de horas atrás se le clavaron en la retina del ojo haciendo que su corazón se acelerara, que las mejillas se le encendieran y tuviera una necesidad loca por ver al joven. No sabía exactamente la razón de dicho hecho, pero así se sentía. Temari espero con silencio la respuesta de su invitada, esperó un tiempo prudencial y al ver que no había respuesta se comenzó a desesperar. Sus dedos dieron pequeños golpes a la mesa hasta que se convirtió en un golpe seco despertando de sus cavilaciones a Hinata.
- Tu hermano... eh, sí bien. Va avanzando poco a poco.- contestó nerviosa mientras se removía las neuronas esperando que toda la información llegara a su cerebro. Por desgracia las únicas imágenes que venían a su mente eran las del momento a solas y luego cuando el había ido en su ayuda. Aunque no estaba muy segura de aquello.
El resto de la noche se la paso en silencio, observando la conversación y asintiendo cuando le hacían una pregunta sin importancia. Ya tarde se retiró a la habitación que le ofrecieron el primer día. A pesar de que ellos tenían su hotel de lujo pagado Temari se había obstinado en hacer que se quedaran en la casa el tiempo necesario de la misión. Tanto Ino, Kiba y Naruto estuvieron de acuerdo con la propuesta. Hinata y Shikamaru fueron los únicos que objetaron acerca de ello, pero por fuerza mayor terminaron por aceptar.
Cerró la puerta y se quedó apoyada sobre la fría superficie, esperando a que algo ocurriera o que su mente despertara de las cavilaciones y pusiera en marcha nuevamente la misión. Debía informar a su padre que habían entregado los catálogos y que los Sabaku habían aceptado de buenas formas la oferta. No obstante aún no le habían dicho la cantidad exacta, y ese era un pequeño detalle que su padre valoraba en gran cantidad. Frustrada por la poca información obtenida se comenzó a desvestir para tomar un baño.
Al entrar las ventanas de la habitación estaban cerradas, cuando salió del baño estaban abiertas. Las cortinas batiendo con el viento y una extraña figura en el balcón. Recordaba la advertencia que le había dicho la anfitriona, y la había estado respetando durante su estancia en ese lugar, pero en ese momento la curiosidad de saber quién era la figura oscura de ahí le atraía. Sin miedo alguno caminó con pasos largos hasta llegar a dónde la silueta. Apartó una cortina para ver al joven que tanta paz le traía. Gaara estaba en el balcón, mirando la enorme luna con un rostro solitario y ojos tristes. Fue más el impulso que la razón que le obligó a entrar al balcón y con sigiló abrazar al chico por la espalda. Corría el riesgo de ser atacada por el hombre, ser asesinada en su propia habitación. Pero lo correría con mucho gusto.
- No estés triste...-le susurró mientras escondía su cara entre los homoplatos. Era algo subreal sentirse segura cuando se esta cerca de un asesino y más si este tenía un rostro sanguinario e indiferente, pero para ella... él tan sólo era un hombre más con un dolor que ella misma podía compartir.
En cierto modo esperaba que Gaara sacara la pistola y se la colocara en la cien, quería ver aquella parte peligrosa que había observando encima del árbol. Necesitaba tener terror de un asesino. Quería creer que lo era, pero aún así, aún sabiendo el peligro y la angustia que podía correr todos sus compañeros pasaría por todo eso sin ningún remordimiento. En su familia ella era la oveja negra, la que nunca destacaba y la que hiciera lo que hiciera jamás se la alababa. Era el eslabón débil. Aunque con su esfuerzo y la determinación había logrado un poco más de respeto por su padre. Y eso lo demostraba por haberla enviado a esa misión... aunque ellos creen que no volverás. Susurró una voz oscura en su cabeza. Sí, en eso era cierto. La Arena era la ciudad de nunca volver, dónde la luna se tiñe de color rojo y la mortalidad aumenta por día. Aunque era injusto aquella propaganda degradante. No se equivocaban en que era una ciudad peligrosa, pero como todas las ciudades. El mundo era peligros y más si vas en mente que terminarías muerto.
Comenzó a temblar aunque no tenía frío ni miedo, tan sólo su cuerpo comenzó a vibrar. No sabía como podía reaccionar Gaara, puesto que no se había movido ni había mencionado ninguna palabra...
Lo que ocurrió fue extraño; las manos frías de él sujetaron las suyas, las apartaron de su pecho con fuerzas y delicadeza la colocó delante suyo. En ese precisos instante la luna se había situado en la cabeza de Gaara, haciendo que su luz iluminara el semblante de él. El verde de sus ojos se mostraban inquietos, sin llegar a ser perturbador. Los labios rectos en una línea se entre abrieron. Liberando el agarre de una mano le acarició la mejilla que se había empapado por las gotas de agua que caía del flequillo de Hinata. El roce fue cortó, pero la sensación cálida se quedó impregnada en su piel. Poco a poco ambos se fueron acercando hasta notar la respiración del otro. Y sin ninguna vacilación se besaron. Podría haber durado tanto tiempo como ellos quisieran, ninguno de los dos mostraba indicios de querer alejarse del otro, pero alguien interrumpió el momento haciendo que la extraña magia desapareciera. Aún con los ojos cerraron se separaron, los abrieron poco a poco y por un breve segundo a Hinata le dio la impresión de que Sabaku no Gaara reía … pero tan sólo por un segundo.
¿Qué les pareció? u_u es un poco corto, prometo que el próximo será más largo.
