Eme aquí con la 4ta entrega del fic. ¡Agradezco a todos su reviews! Son un gran apoyo for mi, sinceramente. Este capi se lo dedico a x·Kaori-Kitsune·x por ser mi musa y ayudarme a encontrar la inspiración. ¡Les vuelvo a dar las gracias a todos y espero que disfruten de la lectura!

caio

4- Lluvia en la Arena:

Una ráfaga de viento frío trajo consigo malas noticias. Antes de que Hinata pudiera entender el significado del rostro de Gaara, éste ya se había marchado y camuflando entre la negrura de la noche. La luna seguía iluminando el pequeño balcón, su luz pudo serle de guía para observar como un grupo de personas corrían al rededor de los amplios jardines de la mansión de los Sabaku. La puerta de su habitación resonó con fuerza, los golpes eran cortos y seguidos, quiso hacer esperar al llamante, puesto que no se hallaba en las condiciones perfectas para abrir. Nuevamente el golpe de nudillos le alerto de que era una situación grave. Se acercó a la puerta y la abrió. En el instante que hubo una pequeña brecha el rubio entró en la habitación y escrutó con el ceño fruncido toda la estancia, intentando encontrar a algún intruso en la habitación de la joven. Por su parte Hinata intentó hacerle una pregunta al rubio, éste cayendo en la cuenta de la semi desnudez de la chica se sonrojó y huyó de la habitación como alma que se la lleva el diablo. Aún un tanto anonada por lo ocurrido se quedó quieta en el centro, miró a el balcón deseando que el dueño de la casa volviera a hacerle una mágica vista la noche siguiente.

La semana comenzó con una fuerte tormenta azotando la Arena, algo raro en la época del año. A causa de la localización de la aldea las lluvias ocurrían pocas veces al año, pero cuando caían hacían estragos en la arquitectura de las casa. Por parte del equipo de Konoha tuvo que aplazar su busquedad de información hasta que el tiempo mejorara o tuvieran un método mejor para conseguir información sin salir de la mansión. La mayoría de ellos se sentía cómodo en el recinto, menos cierto muchacho que siempre era observado por la anfitriona de la casa.

- ¿Enserio que no nos podemos marchar?- preguntó por décima vez en los últimos cinco segundos. Hinata levantó su vista de los apuntes para observar a su compañero y fruncir el ceño.- ¡Ya se que nos han invitado...!- protesto.- pero es tan problemático...

- Dirás problemática – enfatizó Ino en la última palabra de su frase.

En menos de tres segundos ambos jóvenes se enfrascaron en una interesante discusión. La rubia molesta gritaba de la indiferencia del castaño ante los filtreos de la anfitriona, y el joven gritaba en su defensa que no hacía nada para provocarlos. Así estuvieron tanto rato hasta que agotaron la paciencia de los demás y le hicieron callar. Hinata por su parte disfrutaba a medias de la discusión, por lo menos tenía una escusa para no ponerse a pensar en aquellos hombres en los jardines y el rostro apenado de Gaara la noche anterior. El corazón le comentó a latir con fuerza en el pecho, sus mejillas se tiñeron de rojo y involuntariamente se llevó la mano a los labios. De este pequeño detalle fue observado por el rubio, que no le había quitado la vista de encima a la joven. Al caer la noche Hinata se veía esperando al joven mientras se peinaba en el espejo. Sabía que si había ocurrido una vez no había señales de que hubiera una segunda vez, pero aún así no podía evitar la alegría de la compañía de cierto muchacho. En las últimas semanas había luchado contra el impulso de tranquilidad que éste le proporcionaba, pero se había rendido después de aquella noche. Si algo malo le iba a ocurrir por tener esperanzas o fantasías... las recibiría con los brazos abiertos y una gran sonrisa en los labios. Esa era su decisión y nadie ni nada le haría cambiar.

Sin apenas darse cuenta la noche iba cayendo, el reloj iba marcando las horas y las puertas seguían abiertas. El gélido y húmedo viento agitaba las cortinas una y otra vez, haciendo que entre el susurro de la lluvia y ese hipnótico movimiento el sueño en ella fuera cayendo. Cerró los ojos y no los volvió a abrir hasta la mañana siguiente. El sol no había salido, el viento era frío y el suelo de la habitación estaba totalmente mojado y ella seguía en la misma posición que se había quedado dormida. El pecho le dolió, al comprender que esperar a alguien que no quiere ser esperado era una tontería. Dolida por ese pequeño detalle se sumergió en los datos de la misión, con algo de asombro descubrió que antes que la familia Sabaku entrara al poder había un antiguo cabecilla de la mafia. Era un hombre de dinero, llamado Inari Saku. Al principio en su mandato la Aldea no había cogido el mal nombre, fue desde que los Sabaku entraron al poder. Según el informe que leía ella éste fue desertado por haber intentando matar al heredero legítimo al poder. Gaara.

- Veo que te gusta la información...-susurró una voz a su costado. Asustada levantó la vista hasta ver a Temari. Aún no se encontraba vestida y sus cabellos estaban a cada lado de su cuello desordenados y mojados.- Inari era un buen tipo, hasta que la codicia le gano...- sin preguntar se sentó al lado de Hinata y cogió un par de papeles, los juntos y sin mirarlos los rompió en miles de pedazos.- Te será más fácil preguntárselo a mi hermano...- Hinata gimió horrorizada mientras recogía cada pedazo de hoja del suelo. Al no escuchar respuesta Temari prosiguió.- Dale un poco de tiempo que se habite a ti...

Aunque hubiera reprochado algo o preguntado ella no le respondería, puesto que antes de que se levantara del suelo ya se había marchado. Con todos los trozos en las manos y una extraña sensación en el pecho se quedó sentada. Que se habilite a mi... ¿Qué querrá decir con eso? Preguntó a su subconsciente mientras dejaba los papeles en la cama y se vestía. De golpe cayó en la seguridad de las palabras de Temari, el rostro se le tiño de rojo al comprender que ella podía saber algo de lo ocurrido entre ella y Gaara. Tan sólo la mera idea le hizo estremecer y desear que la tierra se la tragara.

La lluvia seguía azotando la aldea, pero Hinata no se podía mantener quieta en la mansión de los Sabaku. El ambiente de un día para otro se había vuelto tenso y molesto. La siempre alegre Temari no aparecía en las horas comunes y cuando lo hacía se marchaba tan rápido como llegaba. Kankuro por su parte se quedaba hasta terminar todo, pero de su boca no salía ninguna palabra. Gaara ni aparecía. Suspiró con melancolía al pasar por aquella colina que había hecho que todos sus miedos se apagaran. Habían pasado tres noches y no había ni huella de él por su balcón. Comenzó a pensar que tan sólo había sido un leve desliz por la culpa del tiempo o simplemente probando la inteligencia mental de ella. Se sentía tan humillada, tan agredida que en sus pensamientos tan sólo había deseos de venganza. Sin apenas darse cuenta se fue acercando a los suburbios de la zona este de la aldea. Éstos a diferencia de los demás estaban bien cuidado, todas las casas pintadas, la basura en su lugar y el olor a orín o a alcohol ni existía. Parecía una ciudad dentro de una. Se vio en una pequeña plaza, con una fuente redonda y una pequeñas escrituras clavadas en la piedra. Curiosa y con la idea de apartar sus pensamiento de Gaara se acercó para leer...

- "El señor Inari nos libro del mal que Gaara trajo con su poder, tan sólo deseamos que los revolucionarios hagan bien su trabajo, antes que los Sabaku llenen la aldea de una lluvia roja eterna" - leyó con dificultad puesto que habían pintadas con spray y las letras estaban borrosas.

Se llevó la mano dentro de la mochila intentando encontrar algún papel que Temari no hubiera roto. Su busquedad no sirvió para nada. No había ningún dato que le pudiera ayudar. Cogió una hoja de un cuaderno y escribió lo que ponía en la fuente. Al terminar lo volvió a guardar en el bolso y se vio rodeada de varios hombres con trajes oscuros y cuchillos en las manos. Instintivamente se llevó la mano en el muslo deseando encontrar su pistola. Para su desgracia no la tenía.

Un sudor frío le corrió por la frente y cuello, al descubrir en los cinco criminales se habían multiplicado. Les observó en silencio intentando encontrar un punto ciego entre ellos y poder salir corriendo, pero se habían colocado de una forma que no había ningún agujero por donde ella pudiera huir. Se tranquilizó y pego con fuerza a la fuente, deseando así mantener la distancia entre sus armas y ella. Con horror comprobó que una de las pistolas de ellos tenían la marca de su familia... ¿Ya los Sabaku las han distribuido? Aquel pensamiento le navego por la cabeza lo suficiente para comprender que si no hacía algo rápido se vería atacada por una propia arma que ella había diseñado. El talón de su pie dio contra la superficie fría de la roca, atrás suyo tan sólo había agua. Tenía una posibilidad entre cien de salir ilesa de ahí, pero le costaría todo el material reunido en ese momento y algunas cosas de valor. Se movió de un lado a otro intentando distraer a los hombres. Cuando se sintió preparada lanzó el bolso lejos de ella, haciendo que los criminales recayeran la atención sobre el objeto, en ese momento entró dentro de la fuente y la rodeo hasta salir por el otro lado. El grupo más alejado del centro comenzó a correr tras de ella al darse cuenta que huía. Corrió con todas sus fuerzas, se metió en calles pequeñas, poco iluminadas y con un extraño olor a pólvora. Ya pensaba que no podría aguantar más cuando a lo lejos vio un bosque verde, prometiedole un abrigo y una gran posibilidad de huir.

Segura entre los árboles se subió a uno grande, con anchas ramas y se escondió entre las hojas verdes, deseando que pasaran de largo y la dejaran marchar. Un grupo de ellos se detuvieron al lado de su árbol, uno de ellos estaba apunto de levantar la cabeza y encontrarle cuando un desconocido se plantó delante de ellos...

En ese momento ocurrió exactamente lo mismo que el primer día que Hinata conoció a Gaara, aunque esta vez mucho más sangriento, más gritos y más lento. Y aún sí ver al joven lleno de sangre no le causo pánico alguno...

- No deberías meterte ahí donde no te llaman...- habló éste con voz fría e indiferente.

- Ya estoy muy metida en ello...

Y en menos tiempo de lo esperado Gaara estaba subido en el árbol observándole...

Continuara...


Sé que no pega mucho, pero me hacía ilusión ponerlo. jeje. En fin hasta la próximaaaa!