Hola! Aquí estoy con el capitulo 6, perdón por tardar tanto en subir. Para decir la verdad me había bloqueado totalmente, no sabía como continuar el capi, pero don't worried be happy. Todo volvió a su normalidad. ¡Gracias a todos por sus reviews! En fin, sin más les dejo con capitulo.

CIAO!

6- Danza:

Cada noche las puertas de la habitación de ella se mantenían abiertas. La rubia no preguntaba, por lo tanto el viento frío entraba por la noche acariciando el rostro de ambas jóvenes con dulzura y cariño. Para Hinata cuando el sol se ocultaba significaba más que el final de un día y el inicio de otro; para ella significaba ver aquel joven de ojos tristes, pasar tiempo junto a él y descubrir la razón de la tranquilidad que él emanaba...

A pesar de que las visitas nocturnas se repetían con más frecuencia, entre ellos había una enorme barrera que ninguno de los dos podía trepar. En parte por las escasas palabras que se decían y por la falta de interés por el joven. Las veladas se pasaban en silencio, observando el oscuro horizonte y las pequeñas gotas de luz en el cielo. De vez en cuando alguna pequeña palabra de cortesía y alguna mirada con mezcla de sentimientos y palabras que jamás fueron expresadas.

El tiempo pasaba de forma rápida, y entre ellos no había pasado nada. Parecía que el reloj de todos se hubiera detenido. La aldea de la Arena había dejado de evolucionar, nada ocurría y todo se repetía. Los días eran una copia del anterior, evidentemente el pueblo notaba algo extraño, pero ni se paraban a preguntar...

El grupo se encontraba reunido en una de las habitaciones, sobre una mesa estaban los últimos informes de los dos meses que habían pasado. Cada hoja estaba más vacía que la otra y lo único que habían de distinto era que la oposición había parado los ataques contra Gaara. Hinata un tanto absorta en algunos pensamientos era poco consciente que el rubio le observaba de forma continua y preocupada. La frente del joven se fruncía en una mueca de disgusto. Shikamaru que se mantenía callado decidió interrumpir la ensoñación de la joven...

- Hinata ¿No has escuchado?- preguntó con voz aburrida y sin ánimos. La susodicha dio un pequeño salto en el asiento y miró a sus compañeros.- Veo que no...-murmuró.

La reunión estaba apunto de proseguir cuando Temari irrumpió en la habitación como un viento huracanado. Las puertas golpearon contra la pared, haciendo que la atención de los jóvenes cayera sobre ella. Sonrió satisfecha cuando encontró que era observada por todos. Incluso por cierto muchacho que había despertado un cierto interés en ella, aunque jamás lo admitiría.

- ¡Esta noche se celebra el festival!- informó con voz clara y alta.- ¡Todos tiene que ir!

El silencio contestó a la pregunta no formulada de la muchacha. Todos estaban demasiado preocupados con la misión y encontraban que necesitaban un descanso y dejar que la mente volara a un país mucho más maravilloso y irreal. La líder de grupo dio por concluida y abandonó la habitación de los hombres – Shikamaru y compañía- seguida por la rubia de cuatro colas.

Ninguna de las dos habló hasta llegar lo suficientemente lejos de los oídos curiosos de los compañeros de equipo.

- Ven a casa antes de ir al festival. ¿vale?- ella asintió.- ...Hinata..-dudó.

- Dime...

- ¿Te gusta mi hermano?

Sintió que toda la sangre se le amontonaba en las mejillas, que las orejas le comenzaban a palpitar y una ola de recuerdos le centellaban en la cabeza. Quiso contestar una negativa al acto, pero su expresión le delataba, por lo tanto dejo que la pregunta se contestara por si sola. Era evidente que sentía algo por el joven Gaara, puesto que sino no le hubiera besado y mucho menos esperado por la noche para pasar tiempo en silencio con él.

Temari se dio por satisfecha y se marchó dando pequeños botes de alegría. De vez en cuando giraba para ver si Hinata seguía estática en el pasillo. Y así fue hasta que la figura de la chica despareció.

La noche era totalmente estrellada, corría un viento agradable y las calles se habían vestido de festejo. A pesar de que la Arena no era un lugar muy grande iluminado y con tanta gente por la calle, parecía el doble de grande y de largo.

El grupo había salido del hotel a hora punta, por lo tanto la cola entre las calles hasta el templo era enorme. Las dos chicas vestían un kimono de color azul con un obi rojo. Muy sencillo y regalado por el hotel. Ambas lo lucieron orgullosas y contentas. A su vez los hombres llevaban uno gris con un obi negro. A decir verdad los cuatro lucían muy atractivos.

- ¿Te vas a ir con Temari?- preguntó una rubia molesta mientras caminaba al lado de Shikamari.

- ¿Te molesta?- dijo sin muchas ganas y algo irritado por los celos de su compañera.

- Pues si.

Sin más abandonó su lado y se unió con Hinata y Naruto que iban delante del grupo. Entre ellos corrían un incómodo silencio. En parte la causa era el rubio, aún seguía con el ceño fruncido y disgustado por algo que la joven aún no había adivinado. Por lo tanto el silencio se iba incrementando con el tiempo y los pasos.

Al llegar al centro del festival Hinata se desvió hasta llegar a la mansión de los Sabakus. En la entrada le esperaba Temari y dos criadas. Al verla abrieron la puerta y la invitaron a pasar.

Ella no tenía muy claro que quería hacer la propietaria de la casa, pero tampoco tenía intensión de preguntarle. Ambas mantenían un secreto no dicho, pero por eso ya eran más amigas que los demás. En silencio caminaron por los jardines hasta llegar a la mansión. Al entrar más criadas la recibieron, pero ésta vez ambas se desviaron Antes de que ella pudiera decir nada, el conjunto de criadas la llevaban por unos pasillos que jamás había visto. Todo se detuvo cuando llegaron a un enorme baño, con suelo de baldosa, pomo y manillares de oro bañado. Un enorme tocador de mármol y un espejo tamaño completo que cubría toda una pared. La bañera era grande, rectangular con un telefonillo bañado en oro. El agua fluía por el grifo y la bañera estaba llena con pompas de espuma y un olor a sal marina. Una de las criadas sin aviso le comenzó a desnudar, mientras la otra le soltaba el pelo y se lo peinaba con delicadez. En poco tiempo se encontraba metida entre las espumas, siendo fregada por dos mujeres desconocidas. Se sintió violada indirectamente.

El baño, sesión de belleza, masaje, pedicura, manicura y estilista en conjunto duró dos horas y media. Cuando salio del baño se sintió andar por nubes. Llegó hasta una habitación donde había una mujer con un hermoso vestido de color rojo preparado para ella. Igual que antes las dos mujeres le ayudaron a vestir. La peinaron con un moño alto y le dejaron dos mechones de pelo a cada costado de la cara. Su rostro pálido fue ocultado por un poco de color y una pintura de color rojo pasión en los labios. Antes de mirarse en el espejo cerró los ojos, suspiró y prometió no gritar cuando viera su reflejo. Al abrirlos tan sólo un siseo salió de sus labios...

- Quiero que mi hermano sea feliz...

Susurró Temari desde el marco de la puerta. Llevaba un vestido largo, de palabra de honor de color azul. El pelo suelto y liso, el rostro maquillado con gusto y un collar de cuencas negras enrrollado por el cuello. Su aspecto era totalmente distinto. Segundos después apareció un joven atractivo. Alto, grueso, de cabello marrón y ojos oscuros.

- Kankuro, te dije que esperaras a fuera.- le reprochó la hermana mayor.

- Vaya, Hinata estás hermosa.- sonrió.

- Gracias.

Aunque el muchacho no escuchó el agradecimiento, porque fue echado por la rubia. Después de un minuto de admiración Hinata salió de la habitación acompañada por ella. Recorrieron los pasillos desconocidos, hasta llegar a un enorme jardín. A lo lejos se podía ver una casa de tres plantas, iluminada por antorchas y con murmullo humano. A cada paso que daban el corazón de Hinata latía con miedo...

- No temas... mi hermano está adentro.

El corazón no le dejo de palpitar, hasta que vio al joven peli rojo. Lucia un traje de color negro, la camisa por fuera y la corbata un poco desecha. Sus cabellos rojos estaban despeinados y su expresión era de clara indiferencia, pero hubo un cambio cuando sus ojos se encontraron...

Como si los músicos leyeran sus pensamientos todo comenzó a sonar. Los violines, el chelo y el piano. Una música dulce inundó aquel enorme salón, lleno de caras desconocidas y rostros felices. Hinata fue empujada por un hilo imaginario hasta llegar frente al joven Gaara. Sin palabra le extendió la mano esperando que ella aceptara. Sonrió y sujetó la mano cálida de él.

A pesar de que al principio no seguían el ritmo, después de un rato fueron los únicos danzando en el centro de la pista. Todos los invitados tenían los ojos puestos en la pareja que hacía círculos totalmente concentrados uno al otro...

Fueron cinco piezas y cada una de ellas estuvieron bailando uno contra el otro, concentrados y compartiendo más que una simple mirada. Entre paso y paso cada uno soltaba una pregunta al azahar y el otro debía contestarla. En pocas horas lograron conocerse más que en las noches de desvela mirando la oscuridad...

Las últimas notas revolotearon en el aire, dando finalizada la pieza y la fiesta. Gaara hizo una pequeña reverencia y se desvaneció entre la oscuridad mientras Hinata contemplaba la multidud con la mente ausente y tan sólo rememorando lo ocurrido en aquellas pocas horas...

Tan sólo fue un pequeño baile que cambió el giro de los acontecimientos. Ambas personas eran totalmente inconscientes que durante su breve encuentro alguien los estuvo observando y decidiendo cometer el siguiente paso... un paso que marcaría un final a una era y un comienzo a otra.


buenoo, tampoco me salió tan corto ¿no?