Hello everybody! Como ha ido la cosa? Espero que bien, perdonarme, no me matéis por no subir antes el capitulo, también se que no es viernes, pero cuando la inspiración acude... hay que dejarla salir. Cierto? En fin, aquí les dejo el capi 7, espero que les guste. ¡GRACIAS a todos por los reviews! Me alegra que sea de su agrado.
ciaoo
7- Días de lluvia:
Con el dedo índice recorría la pálida y suave espalda de Hinata. Observaba como sus párpados se movían algunas veces, como sus labios se curvaban en una tímida sonrisa o como su respiración se paraba por segundos para luego dar un gran suspiró. Se sentía tan inquieto cuando ocurría aquellos pequeños momentos. No entendía porque sentía la necesidad de mantenerla en su cama, junto a él. La parte sádica que tenía le decía que le esposara a la cama, que la volviera su rehén y así jamás perderla. La otra, la humana pedía a gritos que se mantuviera durmiendo, día tras días y así mantener inquebrable ese momentos. Ella respiró, sonrió y entre sueños susurró el nombre de él. Algo ocurrió que le cambió por completo. Envuelto por una extraña sensación se acercó a ella y deposito un tierno beso en la frente de ella, luego se acostó y intentó dormir junto a ella. Cerró los ojos y en menos tiempo de lo imaginado estaba tendido en los brazos de Morfeo. No supo en cual momento perdió la consciencia y entró en el mundo de los sueños. Pero no le importó. ¿Hacía cuanto tiempo que no tenía un sueño tranquilo? No lo sabía, pero no le importó.
La luz del alba iluminaba parte de la habitación, no lo suficiente para despertar a Gaara de su sueño, pero si había logrado despertarla a ella. Estaba recostada a la cabecera dela cama, con la sábana cubriendo parte de su pechos y con una pierna fuera de la cama. Desde que el primer rayo de luz había entrado por la habitación ella se había desvelado totalmente, y llevaba desde entonces en esa misma postura, observando a Gaara dormid. Tenía un rostro tan inofensivo; parecía mentira que un ser tan angelical pudiera ser tan peligroso. Estiró el brazo y le acaricio la frente, dónde tenía una extraña cicatriz. Entre la piel borrosa se podía ver algunas lineas negras haciendo la forma de una letra, pero no intentó investigar el significado. El cuerpo de él era mucho más interesante que su frente. Sonrió al verlo moverse y suspirar tranquilo.
¿En que momento de la noche habían salido del salón?¿Cuando comenzaron a besarse y a desnudarse? A decir verdad no recordaba nada, pero tan sólo tenía la sensación de haber pasado sin ninguna duda la mejor noche de su vida. No había duda.
Un golpe de nudillos en la puerta captó la atención de la joven. Él se revolvió en la cama, pero siguió sin abrir los ojos. Gaara tenía el sueño muy pesado.
- ¿Hace cuanto tiempo que no habrás dormido?- preguntó entre susurros, se acercó a él le dio un tierno beso en la mejilla y salió de la cama.
La humedad del ambiente a causa de la lluvia, se le pegaba en la piel desnuda de las piernas, pecho y nalgas. Con prisa busco su ropa interior al escuchar nuevamente el repique de la puerta. Encontró las bragas y el sujetador amablemente doblados en una silla, junto la ropa y una pequeña nota escrita rápida " Tanto Kankuro como yo estaremos toda la mañana a fuera, le he dicho a Shikamaru que no volverás hasta tarde. Besos tu cuñada" . Sintió que la sangre se le juntaba en las mejillas, el corazón le comenzó a palpitar con fuerza y pensó que desvanecería al comprender que una persona había estado al corriente de su fuga por la noche. Una terrible angustia le invadió al recordar a sus compañeros, el trabajo y de golpe le urgió vestirse y abandonar la casa de los Sabaku. Estaba cerrándose el sujetador cuando el colchón sonó. Se giró y vio a Gaara despierto. Tenía las mejillas sonrosadas, los ojos medio cerrados y sus labios curvados en una extraña pero dulce sonrisa.
- ¿Buenos días?- preguntó desorientado mientras miraba a las cortinas iluminadas por el rayo.- ¿Cuanto tiempo he dormido?- quiso saber.
- ¿Importa?- pregunto mientras se terminaba de vestir.
- Realmente no.
Aquella escena fue un tanto extraña. Se sentía como si hubiera hecho algo mal. Una extraña culpa le recorría el cuerpo, pero al mismo tiempo se sentía feliz, llena y plena. ¿En que momento se había enamorado tanto de Sabaku no Gaara?
Rendida por el sentimiento y la necesidad volvió a la cama junto al joven. Se arrastró hasta llegar al costado de él. Le miró antes de apoyar su cabeza en el pecho y escuchar la voz grave y sensual que había estado acompañado durante toda la noche sus sueños.
Como solía pasar entre ellos no hablaron mucho, pero si compartieron caricias tímidas y alguna mirada avergonzada.
El sol ya entraba por toda la habitación, haciendo imposible evitar el hambre y algunas necesidad biológicas más. La primera en sucumbir fue Hianta, que tuvo que huir al baño como alma que se la lleva el viento. Después acudió Gaara.
Al bar al salón la mesa estaba servida con un suculento desayuno; huevos duros, café, zumo de naranja, tostadas, mantequilla y mermelada. En pequeños cuencos cereales de diferentes gamas y una cesta entera de frutas de temporada. Tan sólo con aquella imagen la tripas de ella rugieron resonando por toda la sala.
- No hay prisa...-susurró Gaara mientras le abría la silla de la cabecera de la mesa para que se sentara.
- ¿Puedo?- preguntó sorprendida ante aquella extraña amabilidad. Él tan solo hundió la cabeza en los hombros y le dedicó una tierna sonrisa.
Ese día fue una copia de los siguientes hasta hacer un mes justo. Esa primera escena se había repetido el día que cumplían un mes juntos. Sí así se podría llamar. A pesar que ella no había mencionado absolutamente nada sobre las visitas nocturnas a casa de Gaara, sus compañeros estaban al corriente. Por lo menos la parte femenina y Shikamaru. Los demás era ignorantes de aquello.
Como había ocurrido los días anteriores el grupo estaba sentado en la cafetería del hotel para hablar de los últimos acontecimientos ocurridos durante el mes. Shikamaru que se sentaba en el brazo del sofá dejo caer a la mesa unos cuantos informes con rostros desconocidos, la mayoría de las personas de las fotos tenían una cifra mayor de cien mil por su cabeza. Hinata reconoció a uno de ellos y el rostro se le puso pálido.
- ¿Qué ocurre?- quiso saber cierto rubio, que se había sentado justo delante de ella.
- Conozco a este muchacho...- cogió la hoja y señaló a un joven de cabellos marrones, cortos, ojos grandes y de un negro oscuro.
- ¿¡Donde!- saltó Kiba con una enorme sonrisa. Llevó su mano al revolver que tenía guardado en el bolsillo y lo sacó para mostrar su ilusión de matar a alguien.
- Esta muerto...
La emoción se evaporó enseguida. Al terminar la reunión habían logrado averiguar que: La oposición estaba formado por bastantes miembros, cinco de ellos estaban desaparecidos, dos muertos y uno ingresado en el hospital. Los otros cuarenta y ocho escondidos por los suburbios de la aldea. También habían logrado averiguar que las armas de la familia Hyuga habían estado filtradas por un miembro de la familia o alguien muy cercana a ellos que tuviera algún contacto directo con la mercancía.
Al terminar la reunión todos y cada uno de ellos se llevaron el armamento, fotocopias de los criminales y un móvil en el bolsillo. La misión de ese día sería averiguar absolutamente todo lo necesario sobre el pasado de la familia Sabaku y todos y cada uno de los sirvientes que hayan tenido. Antes de marcharse a la misión Shikamaru le sujetó del codo a Hinata para hablar un momento a sola con ella.
- Tú tienes más oportunidad de saber quien es el espía...-susurró casi sin abrir la boca.-
- Lo sé...
- ¿Entonces que esperas?- contestó agitado. Frunció el ceño, suspiró, miró a los lados y habló.- Hinata, quiero irme de aquí cuanto antes. Llevamos más de dos meses aquí y Gaara aún no ha aceptado la oferta, además de que nuestros productos estás siendo distribuidos a unos criminales...
- ¿Y que quieres que haga? No puedo obligar a que compre...
- Presiona...
Y sin más abandonó la habitación dejándola un poco apagada y con muchas dudas en la cabeza.
El olor a lluvia estaba impregnado en el aire, las nubes se arremolinaban una encima de otras haciendo que el horizonte se tiñera de un oscuro feo. Aún no había vuelto al hotel, tampoco había recibido noticias de sus compañeros y estaba muy lejos de encontrar una respuesta a todas sus preguntas. Era cierto que había ido a la Arena con el único objetivo de vender el armamento, habían llegado y sobrevivido un tiempo inimaginable y al mismo tiempo se habían visto en vuelto en la lucha por el gobierno con la oposición. Y lo peor de todo es que se había enamorado del comprador. ¿Qué podía hacer?¿Cómo dividir trabajo y vida personal?
Comenzó a llover antes de que pudiera llegar a un sitio techado y reconocer el lugar. Cuando se quiso dar cuenta estaba en los suburbios, aquel lugar donde un grupo de la oposición les había atacado. En una esquina de la calle estaba su bolso. Corrió y lo recogió del suelo. Dentro no había nada de sus pertenencias, lo único que se encontraban eran hojas de los árboles y sucios de la calle. Suspiró y dejo el bolso en el mismo lugar donde lo encontró.
Reprendió su camino y se vio guiada por su instinto hasta el bosque donde conoció a Gaara por primera vez. El árbol dónde se había ocultado se erguía megestuozo y orgullosos. Las ramas largas y anchas cubrían un poco las gotas de lluvia, haciendo que no se mojara mucho. Se apoyó del troncó y se dejo caer al suelo. No le importó que sus pantalones se mancharan de barró ni que se llenara de tierra, tan sólo quería sentarse.
- ¿Recordando viejos tiempos?- le susurró una voz no muy lejos de ella. Giró el rostro para encontrarse al dicho muchacho. Tenía la ropa empapada, sus vaqueros negros y camisa se le ceñían al cuerpo, haciendo que unos recuerdos acalorados le vinieran a la mente.
- Un... poco.- logro decir mientras cogía aire.
- ¿Investigando?- preguntó curioso mientras se sentaba a su lado.
- Si.
Estuvieron un largo rato en silencio, hasta que sus manos se unieron y sintieron un cálido apreton. En ese momento ella se digno a hablar del tema...
- Explícame todo...- pidió con cariño.
- Puede que lo que escuches no te vaya a gustar...- intervino con calma.-... podrías cambiar de opinión de mi...- lo último deseo no haberlo dicho.
- Creo que tengo una opinión muy firme de ti..- sin más se apoyó en su hombro, como cerrando el pacto.
- Entonces te contaré la historia.
Y una parte de ella quería seguir con el anonimato, pero algo le decía que mientras la oposición estuviera de por medio su negocio jamás se cerraría y ella jamás volvería a Konoha... pero ¿de verdad quería volver?
continuara...
No pega mucho, pero me hacía ilusión ponerlo. ¿Qué les ha parecido? Espero que les haya agradado, intentaré subir más temprano. Ciaoo
