Heme aquí. Si es viernes y no me lo creo. Posiblemente sea porque tengo demasiados exámenes y quería despejarme un poco. Quien sabe. ¡GRACIAS! por los comentarios y aquí les dejo el siguiente capi. ¡DISFRUTEN!
8- Petición:
Había logrado acostumbrarse al rostro inexpresivo de Gaara, por lo cual cuando él sonreía parecía ser una persona totalmente diferente. Era cierto que esos momentos eran contados y durante breves segundos. Después siempre volvía su rostro frío, indiferente y distante. Incluso con ella, que habían compartido más que un simple beso. Mucho más que palabras...
En ese momento descubrió otra nueva faceta de él. Su rostro pasaba por todos los sentimientos existidos: amor, odio, felicidad, tristeza, decepción... ¿Cómo había logrado aguantar tanto y él solo? Quiso extender sus brazos y pegarlo más a ella, que sintiera contacto humano. Que la sintiera.
En ese momento descubrió que quería estar con el siempre, fuera lo que fuera que el dijera... quería cuidarlo. Quería descubrir más cosas de Gaara, incluso quería hacer que aquella maravillosa sonrisa volviera a aparecer en su rostro. Pero sabía que hasta que las armas y la oposición no fuera eliminada... su mundo de maravillas jamás llegaría.
La narración comenzó en un volumen suave, casi en susurros. Como si temiera que los árboles o la naturaleza de su al rededor le pudiera escuchar. Ese detalle a ella no le importó. Sabía que corría peligro, ya que la oposición estaba detrás de Gaara, de una forma u otra ellos podían atacar en cualquier momento. Y si ella estaba en el medio sería la presa ideal. Tenía la extraña sensación que cuando la narración terminara algo entre ellos dos cambiaría. Tan sólo era un presentimiento, que por supuesto podía ser erróneo. Pero algo le decía que esta vez iba a acertad de pleno.
Borró cualquier pensamiento negativo o duda y prestó atención al relato que el joven comenzaba a contar...
- Mi padre murió antes de que yo o alguno de mis hermanos pudiera tomar el poder, por lo tanto Inari subió al mandato. Hizo que todas las leyes impuestas por mi padre se borraran, convirtió a la aldea en una especie de milicia gigante. La mayoría de gente sabía matar sin que le temblara el pulso, y todas las casas estaban blindadas contra disparos. A decir verdad las criticas de mi aldea están bien ganadas... y yo no puedo hacer nada por cambiarla.- A pesar de que su rostro había pasado a la indiferencia su pulso había comenzado a cambiar. No lo suficiente para hacer que Hinata se sorprendiera, pero si para que supiera que eso le afectaba de muchas maneras.
- ¿Y como llegaste tú a donde estás?
- Por derecho. Cuando las demás naciones se dieron cuenta del caos vinieron aquí y ordenaron que Inari dejara el puesto. No tuvo más remedio que hacerlo y ahí me uní yo. Fue difícil hacer que los aldeanos dejaran las armas y convertirlos como son ahora... fue realmente difícil...
- Pero ahora todo está bien...
Aunque dijera eso no estaba muy segura de que eso fuera cierto. En los últimos días Gaara había estado siendo seguido por la oposición, observando y puesto a punto de mira. En cualquier momento su vida podía terminar y con ella su misión, el trabajo y el amor. ¿Qué haría si a Gaara le pasaba algo? La simple idea le había causado un agudo dolor de estómago y impulsada por la angustia se abalanzó sobre Gaara y escondió su rostro en el pecho de él. Cuando se quiso dar cuenta ya era muy tarde. Lo primero que pensó era que le rechazaría, o que se mostraría indiferente. Pero nuevamente le sorprendió. Cruzo sus brazos sobre la espalda de ella y le acercó más a él. Podía escuchar los acelerados latidos del corazón.
Él podía ser todo lo fuerte que quisiera, pero en el fondo seguía siendo un humano y toda persona necesita amor.
- Quedate conmigo...- le susurró antes de besarla con ternura.
Los esquemas encima de su mesa no eran muy concluyentes, la letra no era muy clara y las ideas no se plasmaban con precisión sobre la hoja. Pero algo tenía muy claro, de ahí podría partir para explicarle todo lo averiguado hasta entonces.
El grupo estaba sentado en corro en la habitación del hotel. Los hombres uno al lado del otro, encabezados por Shikamaru, que mantenía una postura erguida y mirada seria. Los otros cuatro se mantenían recostados sobre el sillón contemplando la decoración austera de la habitación.
Espero a que los chicos se centraran y cuando tuvo la atención de todos se centro en explicar todo; la oposición quería acabar con Gaara, y si lo hacía ellos se quedaban sin trabajo. Por lo tanto eso era malo para ellos. Todos tenían claro ese punto. Por otra parte, la misma oposición había conseguido material de la empresa sin que el mismo Gaara lo supiera, con lo que quería decir que alguien cercano a la familia estaba involucrado con el enemigo.
- ¿Has averiguado algo que sea de provecho? - preguntó Shikamaru mientras observaba los folios y esquemas de la mesa.- Me parece perfecto que Gaara sea un asesino, a mi eso no me involucra. Tan sólo quiero salir de aquí... - tenía el ceño fruncido y chasqueaba los dientes a cada minuto.
- Si, la mayoría del consejo antiguo fueron aniquilados o murieron por causas naturales. - prosiguió mientras pasaba página de una libreta.- Las otras personas de la lista son de la oposición totalmente y no han puesto un pie sobre este terreno... por los que nos queda una persona.
- ¿Quien?
Antes de que ella pudiera decir nada uno de los cristales de la ventana se rompió, trayendo consigo una especie de bola negra. El primero en reaccionar fue el rubio, que corrió hasta Hinata y le apartó de la esfera. Minutos después está exploto lanzando un humo negro.
El grupo huyó de la habitación dejando toda la información, objetos personales y las armas dentro. Desde la puerta se veía como el humo salia sin parar. Al acto vinieron varios responsables del hotel y al ver lo ocurrido llamaron a la policía y bomberos, algo totalmente innecesario, puesto que nadie había resultado herido.
A fuera esperaron el tiempo suficiente hasta que el humo había desaparecido y la habitación estaba viable. Al entrar todo estaba hecho un caos y no precisamente por la bomba de humo – que identificaron los policías.-. La mesa donde minutos antes habían estado los papeles estaba rota en el suelo y ni una sola hoja estaba por la habitación. No hubo que pensar mucho para saber quien era el responsable de aquello...
Ese incidente se repitió una y otra vez. Siempre que ella estaba apunto de decir el nombre del sospechoso una bomba de humo rompía la ventana haciendo pedazos todo y volando todas las pruebas que tenían. Al principio les cogían desprevenido, ya a la quinta intentaban hablar de forma más bajita y variando el lugar donde asistían. Pero siempre pasaba lo mismo.
De estos atentados los Sabaku fueron conscientes y pusieron cartas sobre el asunto. El grupo una vez más se volvió a trasladas a la mansión Sabaku. Ésta vez las habitaciones de cada uno estaban más cerca y ninguno dormía solos.
Temari se había encargado de poner a Hinata y Gaara en la misma habitación, y repartiendo a las molestias a varias lejanas de ellos.
Una noche pasó lo que Hinata había sentido...
- Deberías volver a Konoha...-susurro Gaara mientras le acariciaba la espalda desnuda de ella. Sus palabras eran suaves pero muy directas. No había opción de negarse, por lo tanto ella se mantuvo callada durante un rato.
Pasar la noche junto a Gaara, era lo único que realmente le hacía feliz. Era totalmente inconsciente si sus amigos sabían su relación con él, y si así era le daba exactamente igual. Gracias al sentimiento que sentía por el, habían llegado muy lejos... pero al mismo tiempo estaban tardando más. Si Hinata no amara a Gaara, posiblemente le hubiera presionado antes para hacer la compra de las armas y posiblemente los atentados contra ellos no hubieran ocurrido. En parte podía entender el enojo de Shikamaru, puesto que no se sentía cómodo siendo acosado por Temari, pero aún así él no se separaba mucho de ella.
- A tu hermana le gusta Shikamaru...- habló al fin.
- No cambies de tema...-murmuró somñiolento.
- No estás en posición para reprocharme nada..- respondió.
- ¿Por qué?
- Estás dormido.
Y no habló más. La mano se había detenido de pasar sobre su columna, la respiración se había pausado y las facciones de su rostro se habían relajado. Gaara había entrado en ese sueño tranquilo que tan sólo conseguía con ella.
Con cuidado se levantó de la cama y camino hasta la mesa, donde tenía todas las hojas y nuevos informes que había recolectado con los anteriores. Sin ninguna duda no era tan completo como los otros y lo suficiente para poder incriminar a alguien, pero serviría para ayudar y establecer una distancia considerable con los sospechosos...
Un folio con varias fotos estaba doblado sobre la mesa. Lo abrió y contemplo todas las caras de ahí. Cinco de ellas tachadas, dos de ellas con una ese de Suburbio y las restantes con un gran círculo rojo encima. Todas ellas rostros conocidos que paseaban por los pasillos de esa misma mansión. Hinata no sabía si eran enemigos o amigos, no podía confiar en nada ni en nadie. Pero tenía clara una cosa... No se iba marchar de la aldea.
¿Quien será el espía? Lo sabremos en el próximo episodio.. (musiquita de fondo)
