Eme aquí nuevamente. Si, un domingo... el viernes no pude escribir por motivos musicales, y el sabado por motivos lúdicos ... así que hoy no tenía ningún motivo para no escribir. Así que aquí les dejo el capi. ¡GRACIAS A TODOS POR SUS REVIEWS! Los aprecio mucho y tendré en cuenta vuestras peticiones o comentarios. Sin más les dejo con el capi.
ciaoo
14- Preparaciones:
Si hubiera una competición de quién besaba más dulce de los dos hombres que le habían besado, debería tener unos minutos para pensar; Gaara tenía unos labios dulces, suaves, fibrosos y cada vez que sus labios se unían parecían que algo dentro de ella se quebrara. En parte cada vez que estaba con él, sentía que en algún momento desaparecería en una tormenta de arena. Y eso le aterraba. Luego estaba Naruto. ¿Qué podía decir de él? Su primer amor, la primera persona que le llegó al corazón, alguien con quien poder confiar. Un amigo, un aliado... y quizás ¿Algo más? Los labios de él eran tiernos, finos, seguros. Tan sólo se habían besado dos veces... y cada una de ellas había sembrado una pequeña semilla en su corazón. Ya dicen que "Donde hubo llamas, cenizas quedan".
Estaba segura que las palabras de Naruto eran serias y sinceras. Su plan no tenía ningún punto flaco. Todo estaba preparado, diseñado incluso tenía a varias personas dispuestas a cooperar con aquello. Lo único que debía hacer ella era estar triste, suspirar a cada dos por tres y evitar a lo que sería en un par de semanas su ex- prometido. No estaba muy segura hasta dónde sería capaz de llegar ella por su libertad, por conseguir un tiempo más hasta que Gaara volviera. ¿Y si no volvía nunca?¿Y si moría? Sintió que la garganta se le cerraba, que el aire no circulaba en sus pulmones... pensaba que iba a morir. Y en aquellos momentos de angustia aparecía su amado caballero rubio de grandes ojos azules. ¿Cómo podía aceptar ese idiota plan?¿Cómo de loca estaba? Cerró los ojos y se tiró en la cama, mientras los recuerdos de aquel día se le repetían en la cabeza...
Casate conmigo.- dice Naruto mientras me agarrá de la mano con fuerza. Me mira con firmeza y veo como está seguro de cada una de sus palabras. Tengo miedo.
De acuerdo.
Había sido totalmente idiota al aceptar aquello. Salir de un matrimonio para entrar a otro. ¿Qué clase de novia le convertía en eso?¿Qué pasaría si Gaara se enteraba de ello?¿Qué haría ella? Nuevamente las dudas se le comenzaron a amontonar en la cabeza. Antes de que sus nervios pudieran ir más allá alguien tocó a la puerta, rompiendo su melancolía y solitud para llenarle la habitación de un color rosa vivo. Las puertas se abrieron y su hermana Hanabi entró con un gran vestido de color rosa, con pequeños adornos de distintas rosas y unos hermoso zapatos rosas.
- ¿A caso pretendes que sea una Barbie?- dice mientras se levanta de la cama y ve el horrendo vestido.
- Si quieres que te ayude a no casarte con Neji...-notó que en los ojos de su hermana había una pizca de tristeza cuando mencionó dicho nombre.
- ¿Aún te sigue gustando?- preguntó mientras se comenzaba a quitar la ropa.
- ¿Aún te sigue gustando Naruto?- contraatacó.
- No lo sé...
En sus palabras no habían mentiras, puesto que no lo sabía realmente. Aquellos besos habían hecho remover algo dentro de ella, tenía miedo de volver a aquellos sentimientos por el rubio. Quería olvidárlos y tan sólo pensar en Gaara, pero aún así... con una posible boda. ¿Cómo olvidar? Con un poco de ayuda Hianta entró en aquel horrible vestido rosa, con varios lazos, flores y adornos todos de tono rosa. Mientras se veía en el espejo tuvo ganas de vomitar, pero debía seguir las instrucciones de Naruto. Aunque ello significara volver a enamorarse de él... además no tenía otra opción.
Las hojas del calendario seguían pasando, los días se iban tachando y cada vez se acercaba más la fecha de la anulación del compromiso. Hinata había seguido al pie de la letra su papel. Parecía otra chica totalmente, triste, con los ojos bajados, piel pálida y suspirando a cada dos por tres. Aunque no debía fingir más, ya que no se sentía la mujer más dicha del mundo. En su habitación los adornos de boda habían sido sacados, su cama cada día parecía más grande y poco a poco ropa masculina se iba metiendo en su armario. El tiempo pasaba y Naruto y ella habían estrechado aún más su amistad. Llegaba un punto que si él no estaba a su lado le costaba respirar... ¿Cuán de dura podría ser la espera?
- Gaara me pidió que cuidará de ti...- comentó una tarde mientras daban su paseo habitual para hablar del plan malífico.
- ¿Qué?
- Cuando abandonamos la Arena, me pidió que te cuidara por él. Que hiciera todo lo que estuviera en mi mano para protegerte a ti y tu felicidad...-susurró.
- ¿Y con que métodos?
- Por los momentos éste es el único que veo que funcione...
Le sujetó de la mano, le atrajo hasta el y le beso con dulzura y con pasión. El beso duro tan sólo unos minutos. Al acto que sus labios se tocaron Hinata le apartó de su lado, soltó su mano y se alejó a una distancia de seguridad. No podía molestarse con Naruto. Su novio le había pedido que la cuidara de la felicidad, y si enamorándola cuidaba así de su sonrisa... ¿Qué mal había en ello?
- Es una forma poco ortodoxa...- contestó ella con voz baja, mientras se tocaba los labios intentando no saborear el corto beso.
- Yo nunca he dicho que lo fuera.
Le ofreció la mano para seguir con el paseo. Ella no lo rechazó. Uno de los puntos para que el plan funcionara, era que tanto su padre como el padre de Naruto los vieran el máximo tiempo juntos, así crear una pequeña brecha en su confianza. Después de todo a pesar que el linaje Hyuga era uno de los mejores, los Uzumaki jamás se habían quedado atrás.
Tanto la familia Hyuga, como la familia Uzumaki estaban sentados en una gran mesa redonda de el famoso restaurante Ichiraku. Las dos familias se habían puesto de acuerdo para hablar de lo que sucedía entre sus primogénitos y cómo lo iban a arreglar, puesto que Hinata estaba comprometida y Naruto no tardaría en caer también en esa cadena que los miembros de familias poderosas estaban atados. Minato un hombre alto, delgado, de ojos azules y pelo rubio miró a Hisashi con un poco de desagrado. Ambas familias no se llevaban bien, y hacer que su linaje se mezclara no les hacía mucha gracia, pero tampoco querían crear una desgracia a lo Romeo y Julieta.
- Si mi hijo ama a tu hija...-hizo una pausa mientras bebía un sorbo de el té que tenía entre las manos.- yo... me temo que tendré que hacer oídos sordos a mis principios...
- Mi hija está comprometida con mi sobrino, sé que en estos tiempos esto está mal visto... así que casarla con tu hijo no me disgusta.
Los dos hijos que escuchaban en silencio se sujetaron de la mano debajo de la mesa deseando que la velada siguiera con buen pronóstico. Si ambos jefes de familia se daban la mano, el trato quedaría sellado y Hinata sería parcialmente libre...
- ¿Para cuando la boda?- preguntó Hisashi, mientras cogía una patatilla de un cuenco de cera.
- Creo que es un poco pronto para pensar en boda ¿no crees amigo?- sonríe Minato mientras enviaba una mirada tranquila a su hijo.- Después de todo, algunas relaciones... no terminan tan bien como se espera...
Tan sólo había sido una pequeña palabra que había creado un nuevo peligro a los dos jóvenes. Ya había escuchado de Naruto, que su padre era un padre listo, de estrategias que todo lo tenía planeado sin fallos, y siempre con una segunda opción. Incluso en casos de bodas.
- Lo veo prudente, lo que dices querido Minato.- sonríe Hisashi y estira la mano para cerrar el pacto.
Con eso un nuevo pacto quedaba cerrado, ahora tan sólo era cuestión de tiempo que pasara algo para que ambos rompieran y que los padres volvieran a tomar el control sobre la vida de ambos. Y había una gran posibilidad de que eso pasara, después de todo ninguno de los dos sentía amor por el otro...
- ¿Cómo es que me puedes besar con tanto amor?- quiso saber Hinata mientras paseaban después de la cena.
- Imagino que eres ella..-sonríe.
- ¿Aún la amas?
- Bueno, te amé durante un tiempo a ti.
- Hasta que supiste que contra Gaara no podías ganar... ¿cierto?
- Cierto.
Los besos de Naruto eran tiernos, cálidos y agradables. Él era su príncipe azul en Konoha, su amigo, su aliado. Tenía algo que Gaara no tenía con ella, ambos compartían un pasado juntos, algo que les unía. Y esa amistad fue la suficiente para hacer que el mundo entero creyera que entre ambos había algo más que una simple e inocente amistad.
La paz regresó al hogar de Hinata, la ropa de hombre desapareció, la marca del calendario se borró y su cielo azul volvió a brillar. Ahora... tan sólo quedaba esperar...
pero... ¿Cuánto?
¿Quien será la enamorada de Naruto? Sakura o Ino o TenTen... ¡VOTEN!
