"Ha sido un caso difícil, uno de esos con los que jamás quieres toparte, uno que involucra niños, y no sólo eso, sino niños abusados y torturados, y eso le trae recuerdos dolorosos, de la pequeña que finalmente era su hija pero que en realidad nunca lo fue.

Ha estado todo el día haciendo autopsias y escribiendo los informes correspondientes, está agotada, pero sabe que si hace bien su trabajo ayudará a que un monstruo sea apresado y encerrado, ese es su fin, darle justicia a las pequeñas almas que la rodean y le imploran por ayuda.

Está agotada, no ha comido y apenas ha sobrevivido los últimos días a punta de café mal hecho y una que otra galleta que su compañero le ha obligado a comer. Pero no le importa, sólo le importa acabar de una buena vez con todo esto.

Cuando la impresora acaba con la última hoja de su informe, ella la toma y la archiva prolijamente, como todo lo que hace en la vida, tomando en cuenta cada pequeño detalle, todo debe ser perfecto, aunque su vida no se acerque a la perfección con la que una vez soñó.

Mientras cierra la carpeta que contiene su informe se queda mirando al vacío, pensando en todo y en nada, en su vida, o la falta de ella, en cómo su trabajo ha consumido todo su tiempo, en cómo apenas ha cumplido con sus sueños que tenía de pequeña, en cómo los años la han consumido mientras siente que sólo ha vivido una vida vacía. Es entonces que siente que alguien la observa, voltea lentamente y lo ve. Su compañero de años la observa desde la entrada a la oficina que están usando en forma temporal mientras trabajan en el caso. Sabe que a él también le ha afectado el caso, pero eso sólo lo sabe ella, el resto simplemente piensa que es un loco brillante y lo utilizan por ello.

Él se acerca lentamente y se detiene a pasos de ella. Ella no ha notado que también se ha acercado a él, como si él fuera un imán al que no se le puede resistir. Cuando están uno frente al otro, él la mira a los ojos, no hablan, no lo necesitan, él toma la carpeta de las manos de ella y como siempre roza sus dedos, un gesto innecesario y que podría ser tomado como una conducta de acoso, pero no, para ella no es eso, para ella es un gesto que le dice que todo estará bien, que él estará ahí para ella, que no está sola y que su vida no está vacía, porque él está en ella.