Disclaimer: Ichigo y compañía son propiedad de Tite Kubo.
Nota: Hirako Shinji tiene una sonrisa... sexy (?).
Pastillita Tres
"Notitas"
Descifrar jeroglíficos, sí, eso era lo que él intentaba hacer. No había otra forma de llamar a la notita que le dejara Rukia pegada a la refrigeradora; para, según ella, indicarle lo que le tocaba hacer una vez llegara del trabajo.
Habían decidido dividirse los quehaceres del departamento y cada uno hacía algo diariamente, sobre todo, desde que la Kuchiki empezara a ausentarse algunas horas de su hogar también.
De un tiempo acá, la shinigami había decidido empezar a trabajar a medio tiempo, y qué mejor lugar, que en su propia tienda de peluches. Estaba abarrotada de conejos horrorosos como Chappy. Hasta habían diseñado junto a Ishida un muñeco especial llamado: "Embajador Alguita" en honor del Wakame Taishi, supuesta creación artística de Byakuya. El mal gusto corría libre en la familia Kuchiki.
Volviendo a su dilema, no conseguía entender nada de la notita caricaturesca de Rukia. Habría sido preferible que al menos le dejara algo escrito, pero no, la shinigami había hecho puros dibujos de Chappy haciendo alguna cosa. Ichigo no lograba entender nada, y estar viéndolo tanto tiempo ya le estaba causando mareos y dolor de cabeza.
Justo cuando estaba por rendirse con el dibujo, llamaron a la puerta. Kurosaki fue a abrirla rápidamente esperando que fuera Rukia y terminó encontrándose con Renji.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Ichigo, sin saludar, con su ceño muy pronunciado debido al malestar por la notita.
—Linda manera de saludar —respondió Abarai—, ¿y Rukia?
—Lo siento, pasa —abrió la puerta más para que el teniente entrara—. La enana debe de estar aún en la tienda.
Luego de que Renji se acomodara en uno de los muebles a esperar tranquilamente a Rukia, ya que tenía un encargo para ésta de parte de su hermano, decidió preguntarle al Kurosaki qué era lo que lo tenía de tan mal humor, y sobre todo, ¿qué tenía ese papel que tanto miraba?
—¿Qué tanto miras?
Ichigo despegó los ojos del papelito y respiró profundamente antes de contestar. Después de todo, Renji no tenía culpa de que él fuera incapaz de comprender la jodida nota.
—Una nota de Rukia.
—¿Y por eso tanto fastidio? —preguntó Abarai sin comprender el porqué del malestar.
—No entiendo nada —respondió éste—. No sé por qué siempre tiene que dibujar a este puto conejo.
—Oh, vamos, ¿cómo no vas a poder entenderlo? —dada su experiencia adquirida desde hace algún tiempo en descifrar caricaturas de la Kuchiki, Renji se sentía lo suficientemente experto en poder con la notita y alzó la mano exigiéndola—. ¡Dámelo!
Kurosaki se la dio y esperó que el pelirrojo pudiera con ella. Al cabo de diez minutos de absoluta concentración, Renji habló.
—Si lo miras desenfocando los ojos, aquí puede observarse a un Chappy intentando subirse a una caja.
Ichigo se acercó al teniente para ver lo que decía éste. Desenfocó la vista y logró captarlo.
—Sí, tienes razón —respondió de buen ánimo—, aunque más parece un Chappy inclinado sobre algo cuadrado, debe de ser la lavadora —ahora sí empezaba a comprender qué quehaceres le tocaba hacer.
El pelirrojo siguió observando y conforme iba percatándose de los dibujos, sus ojos se abrieron más y más.
—Y éste parece un Chappy de espaldas y con las patas levantadas —Renji miraba con los ojos totalmente abiertos—. Aquí parece un Chappy en el piso sobre rodillas y codos —el muchacho tragó saliva—. En esta pareciera que se encuentra…
Y el teniente llegó a su límite de mirar cosas porno.
—No puedo con esta mierda —chilló Abarai, tirando sobre el mueble la notita para levantarse indignado.
—¿Qué pasa? —preguntó Kurosaki sin entender.
—¿Pero qué tiene en la cabeza esa mujer?
—Lo mismo de siempre —Ichigo seguía sin comprender.
—¿Qué? ¿Siempre te deja ese tipo de notas?
—Claro, desde que estábamos en la escuela —Kurosaki lo pensó unos minutos y siguió—. Incluso lo puso en acción en mi cuarto cuándo nos conocimos.
Renji se quedó con la boca abierta y al cabo de unos segundos reaccionó.
—¡Par de enfermos! —exclamó y se volteó dispuesto a irse— ¡Me largo de aquí!
—¿Pero qué diablos…? —ahora sí que no entendía nada el pobre Ichigo.
No pudo ni terminar de preguntar, ya que el teniente se había largado azotando la puerta. Kurosaki, con cara de alucinado total, no entendía a qué venía tanto drama por ver al mugroso conejo interpretando diferentes acciones. En la primera imagen, obviamente Rukia se refería a que debía echar la ropa en la lavadora. En la siguiente imagen del Chappy de espaldas y con las patas al aire, era porque tenía que arreglar la bendita gotera del lavadero de la cocina. La tercera imagen del conejo de rodillas, era porque ese día muy temprano se le había caído un pendiente a la enana debajo del mueble y debía buscarlo.
En la última estaba un Chappy con la cara acalorada y babeante, simplemente indicando que debía comprar helado de chocolate, el favorito de la shinigami. Así que… ¿qué rayos le pasaba al pelirrojo?
Renji se iba pensando que ese par eran unos sucios pervertidos. Suerte tenían de estar ya casados o el capitán Kuchiki los despedazaría a ambos. Aunque no era como si pudiera ir donde él y decirle que a su hermana le gustaba dibujar conejos en posiciones pornográficas.
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FIN
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Nota mía:
Apuesto a qué pensaron igualito a Renji :)
Y mil gracias por sus reviews, me pone en éxtasis que les agrade y logre sacarles una sonrisa.
Nos leemos.
